El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy

17 de julio de 2005 No.523

SUMARIO

bulletExtracto del mensaje de la LXXIX Asamblea Plenaria de la CEM
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Cuando poco es todo
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - Por qué la Iglesia es una y católica
bulletLA SONRISA DEL ÁNGEL - La alegría
bulletFAMILIA - Consejos para aprender a amar al otro sexo
bulletPINCELADAS - Lo que no hiciste
bulletREPORTAJE - Los problemáticos beneficios del juego de azar
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA - Los ángeles custodios
bulletENTREVISTA - «Tenemos un reto muy grande: asimilar el legado de Juan Pablo II»
bulletINTERNACIONAL - Cazainmigrantes: la ola xenofóbica en la frontera norte de México
bulletVISTAZOS RÁPIDOS A LAS ENCÍCLICAS DE JUAN PABLO II - Salvifici doloris (1/3)

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Extracto del mensaje de la LXXIX Asamblea Plenaria de la CEM
Vivir la comunión es don y tarea de la Iglesia. «¡ Mire cada cual cómo construye!» (1 Cor 3, 10)

Estimados hermanos sacerdotes, diáconos, consagrados(as) y fieles laicos:

Los obispos de México, llamados a trabajar para edificar la Iglesia, en comunión con Benedicto XVI, pastor de la Iglesia universal, y recordando con gratitud la entrega generosa a este ministerio deJuan Pablo II, hemos vivido estos días de oración, estudio y reflexión, buscando los caminos que el Señor nos propone en esta hora de la historia para cumplir con la tarea que Él mismo nos ha confiado: permanecer unidos y dar fruto abundante (cfr. Jn 15).
Constatamos con gozo los frutos numerosos y positivos que estos años de esfuerzo han traído para nuestro pueblo: el fortalecimiento de la democracia; la relativa estabilidad económica; el respeto de las libertades personales; el empeño en la lucha contra la pobreza extrema; las mayores oportunidades de salud, escuela y vivienda; las iniciativas comunitarias populares; la conciencia más viva de la dignidad de los pueblos indígenas, y otros.
Sin embargo, no escapan a nuestra mirada y a nuestra preocupación los graves desafíos que como cristianos y como pastores compartimos con todos los hombres de buena voluntad. Una mentalidad global, excluyente, pragmática, y notoriamente individualista, alimentada por un materialismo consumista, está influyendo en los distintos ambientes de nuestra vida social, política, cultural y religiosa.
Estas situaciones reclaman de la Iglesia, junto con sus pastores, una revisión constante de la tarea evangelizadora.

La caridad de Cristo nos apremia

Los obispos, sucesores de los Apóstoles, somos conscientes de que muchos aspectos de nuestro cuidado pastoral sólo pueden ser atendidos adecuadamente luego del intercambio de puntos de vista, la consulta recíproca y la colaboración entre los obispos de una misma región y de todo el país.
El Espíritu Santo ha hecho de todos nosotros los bautizados un solo cuerpo, el Cuerpo de Cristo. A cada uno nos ha enriquecido con carismas y dones diferentes y nos ha confiado una misión para bien de todo el cuerpo, que es la Iglesia.
La unidad y la comunión entre nosotros son una condición indispensable para trabajar con responsabilidad en la construcción del Reino de Dios, en fidelidad a la Palabra sagrada que se nos ha confiado. Recordamos lo que nos dice el Apóstol: «Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo» (1 Cor 3, 10-11).

Lo que nos cuestionamos

Era necesario preguntarnos: ¿Cómo vivimos la unidad? ¿Cómo la construimos, para responder más eficazmente a los desafíos actuales? Estos cuestionamientos nos llevaron a revisar y proponer mejores modos de colaboración entre nosotros. ¡La caridad de Cristo nos apremia! (2 Cor 5, 14). Rostro de esta caridad es la solidaridad con las diócesis más cercanas, compartiendo los esfuerzos de la misión, para que la luz del Evangelio alcance a quienes todavía no ha iluminado.
Hay todavía un largo camino por recorrer. Lo haremos con el impulso del Espíritu. En esta tarea, obispos, presbíteros, diáconos, vida consagrada y fieles laicos debemos ir juntos. Cristo va a nuestro lado: «Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20).

EL OBSERVADOR 523-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Cuando poco es todo
Por Jaime Septién
Al padre Trinito, que ya sabe lo que es la Gloria.

Impreso por El Observador, en acuerdo con Fundación Merced, sale a la luz Dame Vida, un libro ejemplar de una mujer ejemplar: Leticia García Cantú de Parás. Los «balazos» o subtítulos del texto lo dicen todo:
Un poco de ti es todo para mí.
Guía detallada para dar vida por medio de donar nuestros órganos.
Donar es vencer y trascender.


Me cupo el honor de prologar este libro. En mi reflexión tocaba el punto siguiente: donar nuestros órganos, cuando ya se haya detectado en nosotros la muerte clínica, es un acto de amor más allá de la muerte; la posibilidad de ser ya polvo, mas «polvo enamorado», como quería el poeta Quevedo al finalizar su célebre soneto («Amor constante, más allá de la muerte»).

El libro de Leticia García Cantú de Parás es un himno de la racionalidad del amor, entregado a Dios Padre en la necesidad perentoria de los hermanos. Lety está enferma. Y, últimamente, cada vez que enferma de una cosa crea una fundación de ayuda no para ella, sino para los que sufren lo mismo que ella. A mí me gustaría que este libro fuera adquirido por todos los católicos del país. Por dos razones:
1. Porque tenemos que fomentar entre nosotros la cultura de la donación de órganos.
2. Porque tenemos que enfrentar un déficit brutal de órganos que nuestra ley y nuestra autoridad no han podido sacar adelante.

Una vez más (aunque no lo quieran algunos reconocer), somos los católicos quienes tenemos que jalar el carro de las necesidades básicas del país. Nuestra deficiencia es notable. Según las estadísticas hay cien mil pacientes en México esperando un trasplante (de riñón, hígado, córnea, huesos, tejidos) y se realizan tres mil trasplantes al año en el país. Además, anualmente se suman cinco mil pacientes necesitados de una decisión radical: que cuando ya no sirva lo mío, por estar gozando de la vida eterna, te sirva a ti, para que alcances la salvación.

Antón Chejov decía que «el amor muestra al hombre como debería ser». El libro que publica esta casa editorial representa eso: un desdoblamiento de la autora, enferma y doliente, para suscitar la alegría de darnos a los otros. Y espera un desdoblamiento nuestro para que seamos lo que en verdad somos: criaturas de Dios, hechas por el amor y para la esperanza.

PS. Como el padre Trinito, un ejemplo de 60 años de sacerdocio, que nos donó tanta palabra sabia y caricia espiritual, y que se apagó para la Tierra el viernes 8 de julio, naciendo para el Cielo, su verdadero hogar, el mismito día.

EL OBSERVADOR 523-2

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
Por qué la Iglesia es una y católica

«La finalidad de la misión es una humanidad transformada en una glorificación viva de Dios, el culto verdadero que Dios espera: este es el sentido más profundo de la catolicidad, una catolicidad que ya nos ha sido donada y hacia la cual, sin embargo, debemos avanzar siempre de nuevo. Catolicidad no sólo expresa una dimensión horizontal, la reunión de muchas personas en la unidad; también entraña una dimensión vertical: sólo dirigiendo nuestra mirada a Dios, sólo abriéndonos a Él, podemos llegar a ser realmente uno. Como san Pablo, también san Pedro vino a Roma, a la ciudad a donde confluían todos los pueblos y que, precisamente por eso, podía convertirse, antes que cualquier otra, en manifestación de la universalidad del Evangelio. Al emprender el viaje de Jerusalén a Roma, ciertamente sabía que lo guiaban las palabras de los profetas, la fe y la oración de Israel.

«En efecto, la misión hacia todo el mundo también forma parte del anuncio de la antigua alianza: el pueblo de Israel estaba destinado a ser luz de las naciones. El gran salmo de la Pasión, el salmo 21, cuyo primer versículo Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? pronunció Jesús en la cruz, terminaba con la visión: Volverán al Señor de todos los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos (Sal 21, 28). Cuando san Pedro y san Pablo vinieron a Roma, el Señor, que había iniciado ese salmo en la cruz, había resucitado; ahora se debía anunciar a todos los pueblos esa victoria de Dios, cumpliendo así la promesa con la que concluía el Salmo.
«Catolicidad significa universalidad, multiplicidad que se transforma en unidad; unidad que, a pesar de todo, sigue siendo multiplicidad».

(De la homilía en la solemnidad de los santos Pedro y Pablo)

EL OBSERVADOR 523-3

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LA SONRISA DEL ÁNGEL
La alegría
Por Juan Jesús Priego

«¿Sabes, Hump? —dice el personaje de una de las novelas de Gilbert K. Chesterton (1874-1936), el gran polemista inglés—, los hombres modernos tienen una idea muy equivocada de la vida. Parece que esperan de la naturaleza lo que esta nunca ha prometido darles, y mientras tanto destruyen todo aquello que en efecto les da. En las iglesias ateas de Ivywood todos hablan de paz perfecta, de confianza sin límites, de alegría absoluta y de corazones que laten por todos, pero no por ello tienen un aspecto más alegre que los demás... Yo no sé si Dios entienda por felicidad la felicidad que todo lo comprende y todo lo supera, pero Dios quiere que cada hombre tenga su alegría, y yo tengo toda la intención de no dejármela robar».

Para ser sincero, yo también he escuchado muchas veces discursos como el de las iglesias ateas de Ivywood y no precisamente en las iglesias ateas de Ivywood; también yo he oído cientos de sermones que hablan de paz perfecta, de confianza sin límites, de corazones que laten por todos, y acaso no sólo los haya oído, sino tal vez incluso pronunciado. Lo que no sé es que si modificando el texto de Chesterton y escribiendo «parroquias cristianas» allí donde dice «iglesias ateas» cambiarían mucho las cosas.

Los cristianos hablamos de resurrección, de vida perdurable, de providencia o cuidado de Dios, de amor sin límites, pero no por eso vivimos más contentos. Al parecer, no tomamos muy en serio las amonestaciones que los creyentes nos hacemos los unos a los otros. En las iglesias, los sermones son saetas que esquivamos lo mejor que podemos. Nos sucede con demasiada frecuencia lo que a aquella dama de la alta sociedad parisina que, según Julien Green, dijo un domingo a su sirvienta poco antes de la homilía de la Misa: «Si el señor cura habla de la fe o del perdón de los pecados, me dejas dormir; pero si habla de María Magdalena, me despiertas». Ella, como quiera que sea, iba a la iglesia únicamente a dormirse.

«Voy a definirle lo contrario de un pueblo cristiano —dice el párroco de Torcy en esa gran novela de Georges Bernanos (1888-1948) que es el Diario de un cura rural—: lo contrario de un pueblo cristiano es un pueblo triste, un pueblo de viejos. Acaso me objete usted que la definición tiene muy poco de teológica, pero basta para hacer reflexionar a los caballeros que bostezan los domingos en Misa. ¡Claro que bostezan! No querrá que en media hora semanal la Iglesia pueda enseñarles la alegría. E, incluso, si se supieran de memoria el Catecismo de Trento, no estarían probablemente más alegres».

Y sí, la verdad es que la fe debería tener el poder de hacernos más alegres, más sonrientes, menos hoscos. Un cristiano no debería salir a la calle si antes no ve reflejado en el espejo un rostro resucitado. Haría mucho mal y predicaría peor al Dios que, según Francisco de Asís, es el Dios de la perfecta alegría, el Dios que devuelve la juventud.

Termino con una cita de Andrew M. Greeley, un sacerdote –creo que de la diócesis de Chicago- que, además de sociólogo, ha escrito una buena cantidad de novelas: «Las personas que creen en la resurrección deben ser gente alegre, y los cristianos católicos que tienen una visión relativamente más benigna de su naturaleza que nuestros hermanos separados, tienen que ser una congregación de gente más alegre, más jovial y más bromista. Todo lo que tengan de graves, de ásperos, de severos lo tienen de fallo como católicos». Pienso que, en el fondo, tiene razón. ¿O usted qué cree?

EL OBSERVADOR 523-4

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FAMILIA
Consejos para aprender a amar al otro sexo
La queja más frecuente respecto a los hombres de parte de las mujeres es la de que éstos no escuchan. La queja más frecuente de los hombres respecto a las mujeres es la de que ellas siempre están intentando cambiarlos.

Con frecuencia se escucha en matrimonios con problemas una expresión muy significativa: «somos muy diferentes». Y no se cae en la cuenta que el problema no está en ser diferentes, sino en comprender esas diferencias. Lo primero no se puede evitar. Lo segundo es una conquista. Una buena comprensión del sexo opuesto ha salvado muchos matrimonios.

1. El hombre.- Los hombres dan valor al poder, a la competitividad, a la eficiencia, al logro. Siempre están haciendo cosas para demostrar su valía, para desarrollar su poder y sus capacidades. Eso define su sentimiento del yo. Se realizan a través del éxito y del logro. De ahí incluso sus gustos: el deporte, la caza, la acción... Les tiene generalmente sin cuidado las novelas románticas y los libros de formación personal. La autonomía es un símbolo de eficiencia, poder y competencia.
Comprender esta característica puede ayudar a las mujeres a entender por qué los hombres muestran tanta resistencia a que se les corrija o se les diga lo que tienen que hacer. Ofrecer a un hombre un consejo que no ha pedido equivale a suponer que no sabe lo que debe hacer o que no es capaz de hacerlo solo. También a esta luz debe entender la mujer por qué el hombre habla poco de sus problemas y se los guarda para sí. Pedir ayuda sería una señal de debilidad. Sin embargo, cuando necesita ayuda, pedirla es una señal de sabiduría.
Finalmente, todo lo anterior es una de las razones por las que el hombre ofrece de manera instintiva soluciones cuando las mujeres le hablan de sus problemas. Quiere ser útil; cree que con sus consejos va a ser más valorado. No se da cuenta de que puede ayudar a una mujer con sólo escucharla.

2. La mujer.- Las mujeres dan importancia al amor, a la comunicación, a la belleza, a las relaciones. Dedican más tiempo a apoyarse, a ayudarse, a cultivarse. Sus sentimientos y la calidad de sus relaciones definen su sentido del yo. En esto encuentran su realización. Y, en consecuencia, todo en ellas refleja estos valores. Más que construir autopistas, les interesa convivir en armonía, en comunidad y en amorosa cooperación. Es un modo opuesto al del hombre.
Importancia primordial tiene para la mujer la comunicación. Manifestar los propios sentimientos es mucho más importante que alcanzar metas o éxitos. Hablar y relacionarse entre ellas es fuente de enorme satisfacción. Al hombre le resulta difícil entender esto. Las mujeres están orientadas hacia las relaciones y no los objetivos. Así, por ejemplo, dos hombres se encuentran para almorzar porque ven en el hecho de ir al restaurante una forma práctica de conseguir alimentación y tratar un asunto. Para dos mujeres es una forma de cultivar una relación, en donde se van a dar apoyo mutuo. Tienden las mujeres incluso a ser muy francas e íntimas.
La mujer, además, es muy intuitiva, en el sentido de una capacidad de prever las necesidades ajenas. Entre mujeres ofrecer ayuda no es una ofensa ni necesitar ayuda una señal de debilidad. Lo mismo en el hombre sí puede serlo. Para ella el que alguien le ofrezca ayuda es un galardón: hace que se sienta amada y halagada.

Soluciones para estas situaciones

a) Para la mujer: Deja de dar consejos. Un ejemplo: van de viaje y, después de perderse, ella sugiere pedir ayuda, pero él se enfada. ¿Qué ha pasado? El mensaje real ha sido el siguiente: ella dice «yo te quiero, me preocupo por ti y te ofrezco mi ayuda». Él entiende «no confío en que llegues a donde vamos; eres un incompetente». ¿Qué hacer? Tratar de manifestar, aunque sea con el silencio, que se comprende lo que él está haciendo por ella. Cuando una mujer ofrece un consejo que no se le ha pedido e intenta ayudar a un hombre, no se da cuenta de lo crítico o poco afectuoso que puede parecerle a él su gesto. Más aún, es muy posible que el hombre se sienta más susceptible con las cosas pequeñas que con las grandes.

b) Para el hombre: Aprende a escuchar. Los hombres deben recordar que las mujeres hablan de sus problemas para intimar y no precisamente para conseguir soluciones. A menudo la mujer sólo quiere manifestar sus sentimientos acerca de cómo le ha ido un día, y el esposo, creyendo ayudar, la interrumpe y le ofrece una retahíla de soluciones.
Al afirmar lo anterior no se dice que no haya cosas buenas en ambos en su forma de intervenir. El error, realmente, no es de fondo sino de forma. La comprensión de las diferencias hace que sea fácil respetar la sensibilidad del otro.

(Resumido de Mujer Nueva)

EL OBSERVADOR 523-5

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PINCELADAS
Lo que no hiciste
Por Justo López Melús *

Hay que hacer el bien hoy, no esperar a mañana. Una chica estadounidense escribió una bella poesía de amor. «¿Te acuerdas cuando te pedí el coche y te lo estropee? ¿Te acuerdas cuando te hice ir a la playa y tú decías que estaba por llover y llovió? Podías haber dicho: Ya te lo había dicho. Pero no lo dijiste. ¿Te acuerdas cuando coqueteaba con todos para darte celos y te pusiste celoso? Pensé que ibas a dejarme, pero no lo hiciste.

¿Te acuerdas cuando se me cayó una tarta sobre la tapicería de tu coche? Temía que me llamarías ¡idiota, inútil! Pero no lo hiciste. ¿Te acuerdas cuando no te dije que era fiesta de etiqueta y viniste con vaqueros? Pensé que me insultarías, pero no lo hiciste. Sí, hay muchas cosas que no hiciste. Tú tenías paciencia conmigo, me querías y siempre estabas de mi parte. Había tantas cosas de las que quería pedirte perdón cuando volvieras de Vietnam. Pero tú no volviste».

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 523-6

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REPORTAJE
Los problemáticos beneficios del juego de azar
Sigue expandiéndose, a pesar de los temores por sus costos sociales

El juego de azar, en todas sus formas, goza de ingresos cada vez mayores. Las apuestas en internet han aumentado, especialmente en los últimos tiempos. El 27 de junio PartyGaming, la empresa propietaria de la principal página web de póquer online del mundo, esperaba salir a la Bolsa de Londres ofreciendo el 23% de sus acciones.
Las estimaciones del valor de la compañía fluctúan, pero, según un reportaje en Reuters del 15 de junio, la venta de acciones podría alcanzar los dos mil cien millones de dólares. Esta cantidad es menos de lo que originalmente se pensó, debido a los temores sobre la legalidad del juego online en Estados Unidos.
Un editorial del 6 de enero en el Christian Science Monitor daba algunos datos sobre el aumento del juego online. En 1996, 30 páginas webs ganaron apenas 30 millones de dólares en apuestas. El año pasado esto había crecido hasta las mil 600 páginas webs, sumando las apuestas a cerca de siete mil millones de dólares. Se piensa que aumentará hasta los nueve mil 800 millones este año.
El juego en general, y no sólo en internet, está en auge. En Gran Bretaña el montante anual de la industria del juego alcanzó el año pasado los 78 mil millones de libras (141 mil millones de dólares), según un editorial del 4 de junio del periódico Guardian. También han subido las pérdidas de los jugadores, hasta los ocho mil 700 millones de libras (15 mil 800 millones de dólares) del año pasado.
Los italianos también son cada vez más dados a apostar. El diario La Stampa informaba el pasado 3 de diciembre que, a finales del 2004, se esperaba que los italianos hubieran apostado 23 mil cien millones de euros (27 mil 900 millones de dólares) en juegos propiedad del gobierno. Estos juegos incluyen loterías y apuestas de futbol y carreras de caballos. La cantidad equivale al 2% del producto interior bruto del país. La suma ha subido de forma marcada en los últimos años. En el 2000 la cantidad apostada era de 14 mil 300 millones de euros (17 mil 300 millones de dólares).

Dinero contante para los gobiernos

Los gobiernos son los más grandes beneficiarios del aumento del juego. En Canadá, por ejemplo, un artículo del Globe and Mail del 6 de enero observaba que las ganancias de los juegos propiedad del gobierno habían superado los once mil 800 millones de dólares canadienses (9 mil 500 millones de dólares estadounidenses) en el año 2003, cuatro veces más que hace una década.
Pero los costos sanitarios y sociales del juego son también grandes. El periódico afirmaba que algunos estiman que de 200 a 400 suicidios ocurridos en Canadá se han relacionado con problemas de juego. Y mientras que los ingresos gubernamentales de otras actividades potencialmente dañinas, como el tabaco o el alcohol, han disminuido por las restricciones en la publicidad, en Canadá el estado mismo gasta grandes cantidades en promover el juego.
En Gran Bretaña los ingresos por la venta de billetes de lotería se usan cada vez más para los gastos normales de gobierno, en lugar de ir a «buenas causas» y proyectos culturales, como se prometió cuando se implantó la lotería hace diez años. El año pasado sólo un tercio de los ingresos del gobierno por loterías fue a gastos ordinarios de salud, educación y medio ambiente.
En Estados Unidos algunos gobiernos estatales dependen cada vez más de los ingresos del juego, observaba el 31 de marzo el New York Times. En Rhode Island, Dakota del Sur, Louisiana, Oregón y Nevada los impuestos sobre las diversas formas de juego suman más del 10% de los ingresos totales del gobierno.
En Dakota del Sur, donde los ingresos del juego dan actualmente al estado el 13.2% de su renta, los legisladores del estado han rechazado las propuestas de limitar el juego debido a los problemas sociales creados como consecuencia del mismo. Los legisladores se mostraron preocupados sobre dónde encontrar fuentes de ingresos alternativas.
David Knudson, un senador republicano de Sioux Falls, declaró al New York Times que quienes se oponen al juego suelen hablar de los peligros de los jugadores problemáticos. «Pero el mayor adicto ha llegado a ser el gobierno del estado que se ha vuelto dependiente de él».

Los lamentables costos sociales

El 8 de abril el Christian Science Monitor informaba de un estudio llevado a cabo por Edward Morse, un profesor de derecho en la Escuela Universitaria Creighton de Derecho en Omaha, Nebraska, y su colega, Ernest Goss.
Descubrieron que la llegada de un casino a una ciudad puede aumentar los ingresos locales debido a los puestos de trabajo que crea, llevando a un descenso de las bancarrotas personales. Sin embargo, después de llevar varios años operando el casino, las bancarrotas personales aumentan un 2% al año, en comparación con las ciudades que no tienen casinos. El estudio, que examinaba datos de 1990 al 2002, concluía que cuando los casinos llevan tiempo y se abren en otras ciudades con instalaciones competidoras, el número de turistas cae y, al mismo tiempo, el número de jugadores problemáticos aumenta.
El año pasado se publicó un detallado análisis del impacto económico del juego en Estados Unidos, en el libro Gambling in America: Costs and Benefits («El Juego en América: Costos y Beneficios»). El autor, Earl Grinols, un profesor de economía de la Universidad de Illinois, ha seguido de cerca la industria del juego durante muchos años.
Para comenzar, indicaba que el proceso de aprobación del juego por las comisiones gubernamentales o los comités legislativos suele tener defectos, con una carencia de análisis detallados sobre la proyección de costos y beneficios de las nuevas instalaciones. Y quienes tienen mucho dinero en juego tienen un gran interés, a la hora de hacer las propuestas, de presentar una visión parcial de los beneficios del juego.
El proceso de aprobación puede también torcerse debido a las masivas presiones de la industria del juego. Grinols cita, entre otros ejemplos, cómo una vez en Texas 74 personas se dedicaron a hacer presión a los legisladores a favor de una propuesta para extender el juego. Entre 1991 y 1996 la industria del juego pagó más de cien millones de dólares en donaciones a los legisladores y gastos de grupos de presión.
En cuanto a la cuestión de los beneficios económicos creados por los casinos, Grinols observa que no es suficiente con sólo contar el número de puestos de trabajo creados. Los puestos de trabajo son sólo un factor en el desarrollo económico, afirma. De hecho, los nuevos puestos de trabajo en un casino suelen compensarse con las pérdidas de los negocios cercanos que se ven dañados, como los restaurantes.
Grinols sostiene que es necesario que añadamos los costos sociales del juego. Éstos incluyen crímenes, como el fraude y la malversación, las bancarrotas, los suicidios, y los costos familiares como el descuidar a los hijos. Con frecuencia, las comunidades donde se abren casinos se ven obligadas a aumentar los impuestos para pagar los costos asociados con estos factores, mientras que el gobierno del estado es quien recibe los ingresos.
El autor del libro concluye que, a pesar de que es necesario investigar más, los juegos de casino «no superan el examen de costo y beneficio por un amplio margen». Algo que hay que tener presente cuando los gobiernos, hambrientos de dinero en efectivo, se proponen extender el juego.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 523-7

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
Los ángeles custodios
Por Claudio de Castro S.

En ocasiones me da por hablar de mi ángel custodio. Le he causado tantas dificultades a lo largo de mi vida. Pero siempre ha sido un gran amigo, un aliado indispensable.

De pequeño solía dejar la mitad de mi cama desocupada en caso de que llegara a cansarse, para que se pudiera recostar.

Una de mis grandes ilusiones al morir es conocerlo.

Algunas personas no creen. Ni conocen la enorme bendición, la gracia que es tener un ángel custodio.

Hay unas frases de san Josémaria Escrivá sobre el ángel custodio que me gustan mucho: «Ten confianza en tu ángel custodio. Trátalo como a un entrañable amigo —lo es— y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día. Acude a tu custodio a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones».

Yo suelo encomendarle muchas tareas a mi ángel custodio. La principal de todas es enviarlo a saludar a Jesús Sacramentado, cuando pasamos cerca de un templo.

«Anda, ve —le pido—. Saluda a Jesús, que debe estar tan solo. Y dile que lo quiero».

En España una joven cruzaba al medio día un parque solitario para acortar el camino a su casa. De pronto sale de entre unos matorrales un hombre con mirada despiadada. Ella, de inmediato, se encomienda a su ángel custodio; le pide que la proteja. Y el hombre, al instante, sale huyendo.

Al día siguiente una noticia en el diario local llama la atención de la chica: Una joven muerta en el parque, a la misma hora que ella lo cruzaba. Fue a la policía a declarar y pudo identificar al hombre de los matorrales.

Cuando lo detuvieron, él confesó su crimen y la joven fue avisada. Ella quiso encararlo. Se sentaron uno frente al otro, y le preguntó:

— ¿Usted quería hacerme daño?
— Sí —respondió él—. Yo quería matarla.
— ¿Y por qué no lo hizo? ¿Por qué huyó?
— Es que me asustó el hombre fornido que apareció a su lado.
— Pero yo iba sola —replicó ella.
— La estaban protegiendo —dijo el asesino—.Usted no estaba sola.

Aunque no lo veamos, nuestro ángel de la guarda está con nosotros siempre. Es un amigo noble. Tenlo presente siempre en tus oraciones.
Hay una oración que de niños repetíamos antes de dormir, y a mi edad, con hijos grandes, aún la repito:

«Ángel de la guarda,
mi dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.
Si me desamparas,
¿qué será de mí?
Ángel de la guarda,
pide a Dios por mí».

EL OBSERVADOR 523-8

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ENTREVISTA
«Tenemos un reto muy grande: asimilar el legado de Juan Pablo II»
Habla el padre Juan Rivas L.C., fundador de «Hombre Nuevo»
Por Walter Turnbull


El padre Juan Rivas, L.C., es el fundador y, durante muchos años, director del movimiento «Hombre Nuevo». Este movimiento, que empezó en Estados Unidos hace dos décadas, se ha ido extendiendo por toda América a partir de la radio y la televisión.
«Hombre Nuevo» es una experiencia de evangelización cuyo fundamento es Jesucristo y cuya inserción es en el tiempo de hoy, con las estructuras tecnológicas de la sociedad moderna y la busca de la transformación de la sociedad a través de los mass media.

¿A qué necesidad respondió la fundación de «Hombre Nuevo» dentro del gran campo de la evangelización? ¿Cuál era su objetivo? Propiamente, fue una iniciativa del papa Juan Pablo II en su primera visita a Estados Unidos, cuando dijo que la Iglesia estaba perdiendo terreno en los medios de comunicación. Recuerde que un tiempo en Estados Unidos estaba muy fuerte el padre Fulton J. Sheen y después de él no se hizo nada. Entonces el Papa mandó a los Legionarios de Cristo a hacer algo para darle una fuerte voz a Cristo en los medios de comunicación. Esa fue la necesidad, la iniciativa...

¿Usted tenía alguna experiencia en medios de comunicación, o tuvo que aprender? Yo creo que todos los sacerdotes en algún sentido somos comunicadores, somos evangelizadores, pues hemos tenido siempre el mejor maestro, que es Cristo, y tenemos el mejor mensaje, que es el Evangelio.

¿Fue fácil? ¿Hace cuánto tiempo comenzó? No fue fácil, a mí me lanzaron a la televisión en 1984. Me ordené a finales del 1982; entonces, propiamente, empecé a ser sacerdote en los medios de comunicación. La televisión impone, es un medio muy difícil, y además a mí me cuesta mucho sonreír, ¿verdad? Pero, poquito a poquito, aprendemos de las técnicas y puedo decir que, al final de ese período de televisión, me sentía bastante confortado. Y después comencé yo por mi propia parte lo de la radio, que considero un mejor medio evangelizador, más adaptado al Evangelio que la televisión.

¿Ha tenido algún descalabro? Sí, al principio. Yo comencé en la televisión, y la televisión crea mucha imagen, una personalidad, y la gente te saluda, te reconoce en los supermercados, en la calle, y cuando se cayó lo de la televisión creí que era muy fácil poder yo solo hacerla. Me di cuenta de que no es así. Me llevó tres años o cuatro años todavía el poder dar el primer paso a la radio. Aprende uno a golpes a construir un apostolado en los medios de comunicación. La que nos sacó adelante fue la Virgen de Guadalupe; a ella le encomendé el apostolado y, gracias a ella, tuvimos por primera vez en 1987 el programa de radio.

Los que tenemos el canal mundial de televisión EWTN lo hemos visto ahí, y constatamos que, con veinte años de experiencia, ahora se le da maravillosamente... Sí, la segunda etapa en la televisión comenzó en 1997, pero ya con mucha experiencia de radio. Curiosamente, me sucedió lo mismo que a Fulton J. Sheen: él comenzó también en la radio y la radio exige mucho en cuanto a preparación, en cuanto a clarificación de conceptos, y creo que esa experiencia de radio me facilitó ahora hacer mejor las cosas en la televisión.

¿El mensaje que usted extiende en sus giras, en sus presentaciones, es sobre la importancia de la Virgen María en la evangelización? ¿Por eso le llama «una cruzada mariana»? Aunque la llamo «cruzada mariana», me quiero centrar en la Eucaristía. Hablo del poder del Resucitado y de ese misterio de que Cristo se quedó con nosotros después de haber vencido al demonio, al pecado y a la muerte. Cristo se quedó realmente en la Eucaristía. El mensaje es sobre el gran poder del Resucitado y, en concreto, el gran don de Cristo resucitado entre nosotros.

Las condiciones, la situación de la Iglesia y de la sociedad, ¿han cambiado desde que comenzó «Hombre Nuevo» hace veinte años? Sí, yo creo que sí han cambiado, y para bien, gracias al papa Juan Pablo II. La Iglesia está en un nivel de prestigio muy grande en Estados Unidos y yo creo que en todo el mundo ha habido grandes conversiones al catolicismo, sobre todo entre gente preparada, intelectual, pastores protestantes. En este sentido ha cambiado mucho. Ha cambiado mucho, también, en el sentido del ecumenismo. Incluso yo me ha vuelto más ecuménico. Yo no lo era tanto al principio. He entendido mejor lo que es el ecumenismo, que es que nos podamos dar la mano con otras religiones para buscar la verdad.

¿Es lo mismo relativismo que tolerancia y ecumenismo? Creo que este es el problema al que se va a enfocar mucho el actual papa Benedicto: el problema del relativismo, donde no hay verdad y vale lo mismo una religión que otra, una cosa que la otra. Eso también es lo que yo quiero aclarar, es uno de los enfoques que le estoy dando ahora a la predicación: explicar la fuerza de la verdad en la Iglesia Católica, cómo hay un solo Dios, un solo Cristo mediador entre Dios y los hombres, y una sola Iglesia. Y es esa Iglesia el instrumento que Dios nos da para encontrarnos con la verdad, que no es una idea, sino una persona, y esa es Cristo.

¿Cuál diría usted que es el principal reto que tenemos en este momento los que estamos involucrados en la evangelización? Yo creo que tenemos un reto muy importante, y que no todos se dan cuenta, que es el legado del papa Juan Pablo II: tenemos que asimilarlo. No quiero usar una expresión despectiva, pero me parece muy mal —es lo menos que puedo decir— que nosotros, mexicanos, digamos: el Papa mexicano, y el Papa mexicano por aquí, y viva el Papa, y argüende con el Papa, y gritos al Papa, y que ni siquiera hayamos leído las cartas de amor que ese Papa nos ha escrito. ¿Qué pensarían de una novia que le dice a su novio «te quiero mucho», y tira las cartas de amor a la basura? Diríamos: mentiras y cuentos. Así que, el gran reto —para mí— de la Iglesia, es asimilar la doctrina y el legado del papa Juan Pablo II, hacerlo asequible a la gente, y cumplir con su compromiso de evangelización que nos dejó. Ya no es tiempo para vivir avergonzados del Evangelio. Hay que salir a las calles, a las casas, a las montañas y llevar a Cristo con nosotros.

EL OBSERVADOR 523-9

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INTERNACIONAL
Cazainmigrantes: la ola xenofóbica en la frontera norte de México
Por Gilberto Hernández García

Grupos de exaltado nacionalismo estadounidense buscan «proteger» sus fronteras de la «invasión» de extranjeros, mexicanos particularmente. Esta paranoia parecería no tener límites.

Hablamos concretamente de los grupos caza- inmigrantes, con los cuales el vigilantismo parece estar de vuelta. Esta iniciativa nacida en Arizona, llamada Proyecto Minutemen (MMP por sus siglas en inglés), es una fusión de individuos y organizaciones de carácter paramilitar que pretende reivindicar la supremacía de los blancos estadounidenses, y que, valiéndose de internet, convocó a voluntarios deseosos de ubicar personas que pretendan traspasar ilegalmente la frontera de Arizona, y reportarlos a la patrulla fronteriza. Toda una «cacería» la han calificado organismos defensores de los derechos humanos de los migrantes.

La estrategia de convencimiento se apoyó en el ambiente xenofóbico imperante en Arizona. Los impulsores alertaron que cruzan por los límites entre México y EU cerca de tres millones de indocumentados por año, con lo cual se está dando una virtual invasión a su país. Además, el proyecto intenta evitar que para 2025 los «ilegales» y sus familias «puedan llegar a ser la población dominante» en EU.

Según algunos colectivos que velan por los derechos migratorios, el MMP está conformado por grupos de rancheros (en su mayoría soldados retirados de la guerra de Vietnam y ex policías) que han comprado tierras en Arizona con el único fin de «cazar» a los indocumentados. Empero, no es la única apuesta de esta índole, y más bien forma parte de una supraorganización racista que se encuentra acusada ante la Corte de Estados Unidos, la cual presume de haber capturado a ocho mil 500 mexicanos y de haber matado a tres mil 500 más.

Aunque por su magnitud la actitud de los minutemen causó esta vez un enorme revuelo, las detenciones ilícitas de indocumentados por civiles estadounidenses no es nada nuevo. En abril de 1999 la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México envió una nota diplomática al Departamento de Estado del país vecino para manifestar su «seria preocupación» por la detención, en manos de particulares, de 27 inmigrantes mexicanos. Y en mayo de 2003 la SRE informó al Congreso mexicano que había denunciado sin éxito el «vigilantismo y las detenciones practicadas por parte de civiles» en Arizona, particularmente en el condado de Cochise. Sin embargo, el procurador del mencionado estado se negó sistemáticamente a presentar cargos contra los acusados, alegando que los indocumentados habían ingresado a propiedades privadas.

Algunas ONG's han denunciado que el MMP constituye sólo parte de la estrategia antinmigrante auspiciada por el propio gobierno de Washington, que, al redefinir el papel de las fronteras en la seguridad nacional, introdujo nuevos elementos de tensión en su política migratoria.

En los últimos tiempos, adicionalmente, han ido surgiendo nuevas legislaciones —como la iniciativa HB–2030 de Arizona o la Federal Real ID— enfiladas a restringir los servicios a los indocumentados, incluidos la atención médica, la enseñanza universitaria y el acceso a la vivienda. Eso, sin olvidar la construcción de nuevas bardas, o la oficialmente considerada «insultante» pretensión de legisladores de Arizona de edificar una prisión privada en México para encarcelar a reos indocumentados.

Los analistas perciben la llegada de un «racismo más sofisticado», cuya particularidad es que las autoridades lo toleran.

Amigos del migrante

Afortunadamente, en su intento por cruzar a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, los migrantes no están solos. Mucho antes de que aparecieran en escena los grupos cazainmigrantes, grupos de personas de buena voluntad han buscado tender la mano a los miles de trashumantes. Lo hacen sin esperar nada a cambio y en claro riesgo de sus propias vidas. Es el grupo que ahora está siendo conocido como «Los Samaritanos».

Justamente cuando los grupos paramilitares buscan atrapar indocumentados para repatriarlos, «Los Samaritanos» llevan agua y comida o medicinas a los migrantes que encuentran en el despoblado, particularmente en la peligrosa zona del desierto de Arizona. Grupos de dos a cuatro personas forman las patrullas voluntarias que recorren esas zonas de temperaturas extremas en busca de migrantes para ofrecerles su apoyo.

Sin embargo su labor no es nada fácil. Por principio de cuentas el obstáculo mayor lo comporta la desconfianza de los mismos migrantes, porque se sabe que los grupos «caza ilegales» también llegan a los braceros que tratan de esconderse entre la escasa vegetación, ofreciéndoles agua y comida para después entregarlos a la patrulla fronteriza.

Colectivos a favor de los migrantes.

Así como este grupo de iniciativa civil, a lo largo de la frontera México-Estados Unidos, muchos otros, desde sus particulares formas de obrar, buscan prestar un servicio humanitario a la causa de los migrantes. Organizaciones de ambos lados de la frontera, recientemente han creado una especie de alianza para defenderlos de los grupos civiles que pretender impedir la migración. Este colectivo lo conforman la Red Fronteriza por los Derechos Humanos de Nuevo México y Texas, la Red de Acción Fronteriza de Arizona y el Comité de Servicios de los Amigos Americanos., además de la Coalición Pro-derechos de la Raza de San Diego, el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales y la Coalición de California Contra la Pobreza, indicaron sus dirigentes en Tijuana.

Esta alianza pretende llevar sus esfuerzos desde Tijuana, Baja California, hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, que comprende un inédito programa social que incluye, además, la denuncia de esos grupos anti inmigrantes. Pero su acción no para ahí: el colectivo pretende hacer la presión necesaria para que se favorezca la reforma de las leyes migratorias y que se reconozcan los derechos de los trabajadores migrantes. Esto contempla entrevistas con diversos legisladores norteamericanos. Juntamente con estas acciones, se busca la inclusión de la sociedad civil, a partir de un serio trabajo de concientización y la invitación a movilizarse para protestar contra los abusos a las personas migrantes.

EL OBSERVADOR 523-10

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VISTAZOS RÁPIDOS A LAS ENCÍCLICAS DE JUAN PABLO II
Salvifici doloris (1/3)
Resumen de la carta apostólica de Juan Pablo II sobre el sentido cristiano del sufrimiento Febrero de 1984
Por Walter Turnbull


El sufrimiento es casi inseparable de la vida terrena del hombre. Es más amplio que el simple dolor físico o enfermedad, porque incluye el sufrimiento moral, que es menos alcanzado por la terapéutica. Es esencial a la naturaleza humana, pero parece manifestar la trascendencia del hombre: en el sufrimiento, el hombre está llamado a superarse a sí mismo.

En el sufrimiento hay siempre una experiencia del mal. A causa del mal el hombre sufre, y se pregunta: ¿Qué es el mal? El cristianismo proclama el bien de la existencia y de todo cuanto existe. El mal es la carencia o distorsión del bien. El hombre sufre a causa de un bien del que no participa.

Ante el sufrimiento y el mal el hombre se pregunta, y le pregunta a Dios, sobre el sentido: ¿Por qué? ¿Para qué? Y al no encontrar respuesta sufre más profundamente y llega incluso a negar a Dios, sobre todo ante el drama diario de tantos sufrimientos sin culpa y de tantas culpas sin castigo. En el libro de Job esta situación ha encontrado su expresión más viva. Job, sin tener ninguna culpa, es probado con muchos sufrimientos. Unos amigos tratan de argumentar —según la doctrina del Antiguo Testamento— que Job debe haber cometido alguna falta, de acuerdo con el principio de la justicia. Según este principio, el sufrimiento se justifica como pena por el pecado; es un mal justificado. Sin embargo, Job cuestiona esta idea, y Dios le da la razón a Job y reconoce que Job no es culpable. El de Job es un sufrimiento inocente. Si bien el mal es a la larga causa del sufrimiento, no todo sufrimiento corresponde a una culpa. El sufrimiento debe ser aceptado como un misterio que el hombre no puede comprender a fondo con su inteligencia. El sufrimiento no siempre tiene carácter de castigo, sino de prueba: Dios prueba a Job para demostrar su justicia (la de Job). Tiene también un carácter educativo: debe servir para la conversión, es decir, para la reconstrucción del bien en el sujeto. Tiene como finalidad superar el mal que está siempre latente en el hombre.

Pero el Libro de Job no tiene una respuesta final al problema del mal y del sufrimiento. La respuesta final está en el amor divino, fuente del sentido de todo lo existente. Esta respuesta ha sido dada al hombre en la Cruz de Jesucristo. «Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna» (Jn 3, 16).

Dios da su Hijo al mundo para librar al hombre del mal mediante el sufrimiento del Hijo. En ello se manifiesta el amor infinito, tanto del Hijo como del Padre: el amor salvífico. Nos encontramos ya en la dimensión de la redención.

Dios quiere que el hombre «no muera, sino que tenga vida eterna». Lo contrario no es el sufrimiento temporal sino el definitivo, la condenación.

Este mal definitivo tiene sus raíces en el pecado y en la muerte. Éstos se encuentran en la base de la pérdida de la vida eterna. Cristo ha venido a librarnos de ese mal definitivo. Ha vencido al pecado con su obediencia hasta la muerte, y a la muerte con su resurrección. Abre el camino a la resurrección de los cuerpos, condiciones esenciales de la «vida eterna», es decir, de la felicidad definitiva.

EL OBSERVADOR 523-11

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FIN

 
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