El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
24 de julio de 2005 No.524

SUMARIO

bulletPORTADA - Decálogo para leer con provecho la Santa Biblia
bulletCOLUMNA HUÉSPED - Juegos de palabras
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - Por qué la Iglesia es apostólica
bulletPINCELADAS - Sacrificó el caballo
bulletNUESTRO PAÍS - La píldora «del día después» viola los derechos humanos, dicen los obispos mexicanos
bulletVIGÍA - El Señor es Dios, el Señor es uno
bulletENTREVISTA - Compartiendo esfuerzos podemos cuidar a los inmigrantes
bulletEl filósofo Carlos Díaz propone «decir» el Credo
bulletFLOR DE HARINA - Tensión a la santidad
bulletCOMUNICACIÓN- Salas de cine parroquiales: instrumento de formación y entretenimiento
bulletVISTAZOS RÁPIDOS A LAS ENCÍCLICAS DE JUAN PABLO II - Salvifici doloris (2/3)

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PORTADA
Decálogo para leer con provecho la Santa Biblia
Por Mario de Gasperín Gasperín, obispo de Querétaro

1. Nunca creer que somos nosotros los primeros que han leído la Santa Escritura. Muchos, muchísimos a través de los siglos la han leído, meditado, vivido, transmitido. Los mejores intérpretes de la Biblia son los santos.

2. La Escritura es el libro de la comunidad eclesial. Nuestra lectura, aunque sea a solas, jamás podrá ser en solitario. Para leerla con provecho hay que insertarse en la gran corriente eclesial que conduce y guía el Espíritu Santo.

3. La Biblia es «Alguien». Por eso se lee y se celebra a la vez. La lectura mejor de la Biblia es la que se hace en la liturgia.

4. El centro de la Santa Escritura es Cristo; por eso todo debe leerse bajo la mirada de Cristo y cumplido en Cristo. Cristo es la clave interpretativa de la Santa Escritura.

5. Nunca olvidar que en la Biblia encontramos hechos y dichos, obras y palabras íntimamente unidas unas con otras; las palabras anuncian e iluminan los hechos, y los hechos realizan y confirman las palabras.

6. Una manera práctica y provechosa de leer la Escritura es comenzar con los santos Evangelios, seguir con los Hechos y las Cartas e ir entreverando con algún libro del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, Jueces, Samuel, etcétera. No querer leer el libro del Levítico de corrido, por ejemplo.

Los Salmos deben ser el libro de oración de los grupos bíblicos. Los Profetas son el «alma» del Antiguo Testamento: hay que dedicarles un estudio especial.

7. La Biblia se conquista como la ciudad de Jericó: dándole vueltas. Por eso es bueno leer los lugares paralelos. Es un método entretenido pero muy provechoso. Un texto eclesial esclarece otro, según aquello de san Agustín: «El Antiguo Testamento queda patente en el Nuevo, y el Nuevo está ya latente en el Antiguo».

8. La Biblia debe leerse y meditarse con el mismo Espíritu con que fue escrita. El Espíritu Santo es su autor principal, y es su principal intérprete. Hay que invocarlo siempre antes de comenzar a leerla, y al final dar gracias.

9. Nunca debe utilizarse la Santa Biblia para criticar y condenar a los demás.

10. Todo texto bíblico tiene un contexto histórico donde se originó y un contexto literario donde se escribió. Un texto bíblico fuera de su contexto histórico y literario es un pretexto para manipular la Palabra de Dios. Esto es tomar el nombre de Dios en vano.

EL OBSERVADOR 524-1

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COLUMNA HUÉSPED
Juegos de palabras
Por Antonio Maza Pereda

La Secretaría de Salud, después de haber autorizado la venta de la llamada «píldora del día siguiente», ahora hace que esa píldora sea parte del cuadro básico en las clínicas que dirige. Obviamente, el cardenal Norberto Rivera protestó. Y, como era de esperarse, el señor Secretario dijo que es falso que la píldora sea abortiva; incluso se atrevió a decir que no hay evidencia científica de que lo sea. En la misma noticia se decía que la píldora tiene, entre otros mecanismos de acción, el de «impedir la anidación del óvulo fecundado». Cito textualmente.

Bueno, evidentemente aquí están jugando con las palabras. La Iglesia (y la Constitución, por cierto), reconocen que el óvulo fecundado es un ser humano, desde el primer momento de la concepción. Esta afirmación, en la Iglesia, viene de la creencia de que el alma humana es creada por Dios desde ese momento. La ciencia, que no tiene medios para analizar la presencia del alma humana, no tiene argumentos científicos para negar la presencia de un alma en el óvulo fecundado. El negar que sea persona humana ese óvulo es una creencia que no está basada en hechos científicos. Claro, ellos dicen «no se ha demostrado científicamente que el óvulo fecundado sea una persona humana.» No se ha demostrado, ni se demostrará; la ciencia no puede negar la existencia del alma, por el mero hecho de que no tenga instrumentos para medir su existencia.

Otro juego de palabras. Impedir que el óvulo anide es dejarlo en condiciones en las que no puede vivir. No están matando a esa persona humana, pero evitan que viva, de una manera deliberada. Eso, ¿no es matar? Si definimos aborto como la muerte de un ser humano en cualquier momento entre su concepción y el parto, ¿no es abortiva la píldora? Pero, claro, aquí vuelven a entrar los juegos de palabras, apoyados por terminología científica. No, nos dicen. Lo que «dejó de vivir» era un preembrión, una mórula, un feto. Quieren que nos confundamos con las etapas del desarrollo de un ser humano, como si pasar por esas etapas hiciera que el ser humano no lo fuera. Es como si dijeran: «No matamos a un ser humano, impedimos que viviera un anciano, o privamos de su soporte vital a un neonato.»

Juegos de palabras que serían risibles si no fueran trágicos. La Secretaría de Salud no tiene presupuesto suficiente para el surtido mínimo de medicamentos en sus clínicas: todos hemos sabido de familias a las que se ha pedido que compren vendas y suturas porque en las clínicas no hay en existencia, o que compren medicamentos que la Secretaría debería proveer gratuitamente, porque no los tienen. ¿Pasará esto con la «píldora del día siguiente»? Probablemente, no; es claro que hay fuertes intereses detrás. ¿Qué medicamentos dejarán de abastecer, para que haya estas píldoras?

Si esta es la seriedad con que se maneja este tema tan grave, ¿qué confianza podemos tener cuando se dice que esta píldora no daña a quien la toma? ¿Serán iguales de «científicos» los argumentos para defenderla? ¿No estarán haciendo juegos de palabras diciéndonos que no daña la salud, pero sí reduce la expectativa de vida de quien la toma?

Mientras se sigan haciendo estos juegos con las palabras, mientras se digan verdades a medias, no hay modo de tener confianza. Y lo que está en juego son vidas humanas.

EL OBSERVADOR 524-2

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
Por qué la Iglesia es apostólica

«El Señor instituyó doce Apóstoles, como eran doce los hijos de Jacob, señalándolos de esa manera como iniciadores del pueblo de Dios, el cual, siendo ya universal, en adelante abarca a todos los pueblos. San Marcos nos dice que Jesús llamó a los Apóstoles para que estuvieran con Él y también para enviarlos (Mc 3, 14). Casi parece una contradicción. Nosotros diríamos: o están con Él o son enviados y se ponen en camino.

«El papa san Gregorio Magno tiene un texto acerca de los ángeles que nos puede ayudar a aclarar esa aparente contradicción. Dice que los ángeles son siempre enviados y, al mismo tiempo, están siempre en presencia de Dios, y continúa: ‘Dondequiera que sean enviados, dondequiera que vayan, caminan siempre en presencia de Dios’ (Homilía 34, 13). El Apocalipsis se refiere a los obispos como ‘ángeles’ de su Iglesia; por eso podemos hacer esta aplicación: los Apóstoles y sus sucesores deberían estar siempre en presencia del Señor y precisamente así, dondequiera que vayan, estarán siempre en comunión con Él y vivirán de esa comunión.

«La Iglesia es apostólica porque confiesa la fe de los Apóstoles y trata de vivirla. Hay una unicidad que caracteriza a los Doce llamados por el Señor, pero al mismo tiempo existe una continuidad en la misión apostólica. San Pedro, en su primera carta, se refiere a sí mismo como ‘co-presbítero’ con los presbíteros a los que escribe (cfr. 1 P 5, 1). Así expresó el principio de la sucesión apostólica: el mismo ministerio que él había recibido del Señor prosigue ahora en la Iglesia gracias a la ordenación sacerdotal. La palabra de Dios no es sólo escrita; gracias a los testigos que el Señor, por el sacramento, insertó en el ministerio apostólico, sigue siendo palabra viva».

(De la homilía en la solemnidad de los santos Pedro y Pablo)

EL OBSERVADOR 524-3

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PINCELADAS
Sacrificó el caballo
Por Justo López Melús *

Anwar tenía un hermoso caballo. Era famoso en todo el Turquestán. Todos lo codiciaban, pero Anwar no quería venderlo. Anwar era muy rico, pero el caballo era su principal tesoro. Su amigo Yakub era tratante de caballos, y se había encaprichado con el caballo de Anwar. Pero Anwar no quería desprenderse de él por nada del mundo.

Un día la fortuna de Anwar quebró, y de nuevo le visitó Yakub. Anwar lo acogió con la tradicional hospitalidad de Oriente y se vio obligado a obsequiarlo con la comida más exquisita. Cuando Yakub le expresó el motivo de su visita, Anwar le dijo: «Ya no podemos hablar sobre el caballo. No tenía nada que ofrecerte y lo sacrifiqué para obsequiarte». La hospitalidad había tenido prioridad sobre la pobreza. Antes quedarse sin nada que dejar de obsequiar al huésped.

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 524-4

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NUESTRO PAÍS
La píldora «del día después» viola los derechos humanos, dicen los obispos mexicanos

Al entrar en vigor la circulación de la píldora de anticoncepción de emergencia o «del día siguiente» en todas las instituciones públicas del Sector Salud del país, los obispos mexicanos han calificado la medida de arbitraria y contraria a los derechos humanos, pues es claramente abortiva.

«La Iglesia no está en contra de la ciencia y su avance en beneficio del ser humano; al contrario: se alegra, felicita y promueve dicho avance, pero siempre en claro y auténtico beneficio para todos, respetando la dignidad de todo ser humano; no se puede promover el avance de la ciencia a favor de unos, pero a costa de dañar a otros», dijo monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Matehuala y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Por otra parte, el cardenal Norberto Rivera Carrera dijo que, «aunque se llamen anticonceptivos, cuando producen aborto, a eso se le llama asesinato y no está permitido asesinar a un inocente».

Tras calificar a la píldora como una «bomba hormonal», monseñor Aguilar Martínez aseveró que «los que promueven la píldora del día siguiente manipulan el lenguaje científico: hablan de concepción hasta que se implanta el óvulo en el útero; mientras no se implanta el óvulo fecundado, lo llaman pre-embrión; ya implantado, lo llaman embrión» y eso es una falacia que, parece, da licencia para aniquilar a un ser humano, pues «la implantación es sólo un momento en el proceso de la existencia de un ser (cuya vida) ya se ha iniciado desde antes».

Agregó que «usar la píldora del día siguiente trae consigo una declaración implícita: que ha fallado el programa de anticonceptivos normales». De hecho, «la píldora del día siguiente equivale a una dosis de 25 píldoras anticonceptivas normales juntas».

Las instituciones de salud del país tienen cuatro meses para «realizar ajustes». Sin embargo, comienzan a escucharse voces de disidencia. Por lo pronto se ha hecho pública la inconformidad de algunos grupos políticos en Jalisco y Querétaro en el sentido que no van a incluir la píldora en el llamado «cuadro básico» de medicamentos.

Y el vocero de la aquidiócesis de México, el padre Hugo Valdelamar Romero, aseguró que con esta medida muestra se muestra de nuevo la inconsistencia de las convicciones católicas de Vicente Fox: «Desagradan profundamente a la Iglesia unos gobernantes que se dicen católicos y hacen lo contrario a su fe».

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 524-5

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VIGÍA
El Señor es Dios, el Señor es uno
Por Javier Algara Cossío

El texto de Deuteronomio 6,4 es uno de los más impresionantes de la Biblia. Los judíos devotos recitan ese texto diariamente para evitar olvidar uno de los puntos centrales de la doctrina judeocristiana: Dios es único. Según ella, los otros seres a los que se atribuye la cualidad divina no son más que ídolos, imaginería por medio de la cual los seres humanos representan lo que ellos quisieran ser y no son; superhombres, capaces de saltar sobre las limitaciones humanas y hacer aquello que la naturaleza o la sociedad prohíbe. Yahveh, Dios único, insiste tercamente en esta verdad a través de los profetas, y eso le acarrea a Israel, vocero y testigo de esa unicidad, mil problemas y hasta guerras con sus vecinos y sus reyes, idólatras todos. Y, por lo visto, la unicidad de Dios ahora se ha convertido en motivo de discriminación y recelo por parte de grandes y poderosos grupos humanos hacia su testigo moderno, el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia católica.

Dos estudiosas europeas, Eugenia Roccella y Lucetta Scaraffia, han investigado las causas de la actitud de rechazo mostrada últimamente por muchos organismos internacionales hacia la Iglesia. Antigua activista, no católica, la primera, del movimiento feminista, y profesora, la segunda, de historia contemporánea en la Universidad La Sapienza, de Roma, las investigadoras analizaron las actitudes de entidades como la UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Curiosamente, entre las conclusiones a las que llega el estudio una llama mucho la atención: la religión católica es acosada por estos organismos por ser una religión monoteísta. La confesión de un Dios uno, de un único Señor —afirman los antagonistas de la Iglesia—, hace de ésta una entidad inflexible e intransigente. Y es cierto. La Iglesia no puede traicionar su fe en Jesucristo, Palabra definitiva del único Dios verdadero, y por ello es inflexible cuando se trata de enfrentar la tendencia humana —viva hasta hoy— de construirse ídolos, caricaturas de hombre disfrazado de algo igual o superior a Dios. Esa tendencia, que en tiempos de Moisés se expresó en la forma de un becerro de oro, hoy se manifiesta en forma de cuentas de banco y tarjetas de crédito, pasaportes al consumismo; de la ciencia, capaz de darle al hombre salud, bella figura, y hasta hijos al gusto; de los gurúes que le dicen a la gente lo que ésta quiere oír; de los políticos, artistas y deportistas que son citados como maestros de vida precisamente porque llevan una vida desordenada, etc.

Los ídolos sirven para hacer creer al hombre en la utopía de una sociedad en la que es posible ser feliz por el simple hecho de satisfacer los menores deseos, sin límites ni angustias morales. Los organismos internacionales mencionados, influenciados por las ONG's que anhelan tal utopía, como la Federación Internacional de Paternidad Planeada y la Organización de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo, no ven otra estrategia viable para lograrlo que empezar por aniquilar la intransigencia de la Iglesia, que nace de creer en que el Señor es un Dios único y que sólo de Él se obtiene la verdadera felicidad.

EL OBSERVADOR 524-6

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ENTREVISTA
Compartiendo esfuerzos podemos cuidar a los inmigrantes
*Habla Gerald F. Kicanas, obispo de Tucson
Por Jaime Septién , enviado especial


TUCSON (Arizona).- La diócesis de Tucson, Arizona, es el paso obligado, por la política de sellamiento de la frontera entre México y Estados Unidos, de miles de inmigrantes indocumentados que cruzan el desierto en busca del «sueño americano».
No siempre lo encuentran, Cada año más de 300 personas fallecen en este que ha sido llamado «el corredor de la muerte». A ello se suma ahora la acción contra los indocumentados por parte de grupos paramilitares que han dedicado su cometido a «cazar» inmigrantes y entregarlos a las autoridades.
Afortunadamente, existen iniciativas que los protegen porque encuentran en ellos el rostro de la miseria y la desesperación. La organización religiosa que más los protege es, sin duda, la Iglesia. Por ello entrevistamos al obispo de Tucson, monseñor Gerald F. Kicanas.

¿Cuál es el problema más grave que enfrenta en la diócesis de Tucson y cómo lo está intentando resolver?
Obviamente es el problema de los inmigrantes. Estamos tratando de llevar a cabo una política integral de acogida a los inmigrantes para enfrentar los problemas que se están creando en la frontera con México.

¿Qué medidas están llevando a cabo para integrar a los inmigrantes dentro de la Iglesia católica?
Hay un par de iniciativas que se están poniendo en juego. Una de ellas es estrechar lazos de unión con nuestra diócesis de contrapartida, la de Hermosillo, Sonora, y, también, la diócesis de Phoenix. Los tres obispos estamos hablando constantemente sobre cooperación y comprensión del fenómeno migratorio. La otra se deriva de este trabajo conjunto: compartiendo esfuerzos podemos atender mejor a los inmigrantes.

¿Hay alguna experiencia del estado de Arizona que deba ser conocida por el resto de los obispos de ambas fronteras?
Sí, en Arizona hay una creciente alianza interreligiosa, una coalición de líderes religiosos, judíos, musulmanes, cristianos, que están muy involucrados e interesados en trabajar a favor de una reforma de las políticas de inmigración en EU. Eso es sumamente importante.

¿Cuál ha sido la reacción de la Iglesia católica en contra de grupos que se han dedicado a cazar inmigrantes en la frontera con México?
Primero, pienso que esto ha sido tolerado por los que encabezan la patrulla fronteriza. Ellos están involucrados en estas milicias, en que la gente tome la justicia en sus propias manos. Tienen que ser monitoreados y observados. Al mismo tiempo, tienen que ser encauzados. Muchos de ellos aman a su país. Y lo que tenemos que hacerles entender es que la mayoría de los inmigrantes no son criminales, no son terroristas: es gente batallando por sobrevivir.

¿Cuál es, entonces, la responsabilidad de los líderes religiosos en este tema?
Es educar a su gente mediante una información detallada, que introduzca a las personas a ver la cara humana de la migración. Estoy convencido que este simple hecho va a hacer la diferencia. Los inmigrantes son seres humanos, muchos de ellos con una fe inquebrantable, desesperados por tratar de llevar el sustento para ellos y para sus familias.

EL OBSERVADOR 524-7

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El filósofo Carlos Díaz propone «decir» el Credo
«Pocos creyentes conocen la fe que profesan», señala

«Pocos creyentes conocen la fe que se profesa en el Credo, de ahí la debilidad de sus convicciones así como la seria dificultad para vivirlas», constata el filósofo Carlos Díaz.
En el libro recientemente publicado Decir el Credo, de la Editorial Desclée de Brouwer , el fundador del Instituto Mounier se aventura a descifrar qué dice el Credo.
Carlos Díaz, profesor de filosofía y fenomenología de la religión en la Universidad Complutense de Madrid, cuenta en esta entrevista su intención de hacer «comprensible» el Credo.

¿En el Credo está todo, para un cristiano?
Evidentemente está la fe de la Iglesia, toda la fe de la Iglesia. El Credo es la fórmula de fe que la Iglesia ha ido definiendo a través de los tiempos, para todos los tiempos que expresa esa fe eclesial.
Ahora bien, como los concilios han sido los lugares en que el Credo se ha ido decantando poco a poco, decir «Credo» significa también decir concilios.
Obviamente, la base del Credo es la enseñanza de Jesús transmitida por los Evangelios y retomada por la Tradición.

Decir el Credo no es fácil, está lleno de fórmulas complicadas. ¿Su libro logra aclararlas?
El mensaje de Jesús es directo y claro, llega a toda la gente. Sin embargo, su traducción eclesial expresada en el Credo contiene muchos niveles culturales, filosóficos, lingüísticos, históricos, que lo hacen complejo.
Por eso hay que estudiar el Credo si se quiere entender bien nuestra fe. Y por eso humildemente he procurado facilitar la tarea con mi libro. A esta labor de «traducción» es a la que me vengo dedicando.

¿Qué frase del Credo le ha resultado más cautivadora?
«Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos». Dios descendió y sigue descendiendo a los lugares más bajos (mi limitación, mi egoísmo, mis miedos, mi falta de amor...) y cargando con todo ello lo elimina para siempre por el poder de su gracia. ¡Y eso significa que Dios es más grande que mis culpas, sean éstas las que fueren!

¿Y qué formulación del Credo cree que es más críptica, más difícil de comprender?
Cuanto más larga es la fórmula, más detallada y compleja, pero también más rica y llena de enseñanzas. Cuando de Dios se trata, no vale la fórmula «lo bueno, si breve, dos veces bueno».

Emoción vital. Es lo que usted encuentra en el cristianismo. ¿De qué se trata?
Sencillamente y sin prosopopeyas declamatorias: ¡Qué suerte quererte, amor de mis amores, dueño mío que sólo Tú puedes serlo en plenitud!

(Fuente: Zenit.org- El Observador)

EL OBSERVADOR 524-8

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FLOR DE HARINA (Sal 147, 14)
Tensión a la santidad
Por el Pbro. Justo López Melús

Chiara Lubich ha reflexionado acertadamente sobre el sentido dinámico y estimulante de la muerte: Últimamente hemos asistido a la marcha al más allá de muchos de los nuestros. Y hemos visto que, apenas han conocido su suerte, ha nacido en ellos un gran deseo de intensificar su vida espiritual, y en muy poco tiempo nos ha parecido que avanzaban mucho más que antes en algunos años.

Esto nos ha hecho pensar. Y nos hemos preguntado: ¿Por qué esperar a saber que moriremos pronto para ponernos a amar a Dios con más empeño? Si hiciéramos así desde ahora, ¿no parecería más desinteresado y puro nuestro amor? Así pues, ha nacido entre nosotros un lema como santo y seña. Nos lo recordamos mutuamente y nos esforzamos en vivirlo: tensión a la santidad.

Cuando he ido a visitar los restos de mi madre y de dos focolarinos, he pensado que aquellos tres corazones ya no latían. Por tanto, ya no tenían la posibilidad aquí en la tierra de aumentar su amor. Sin embargo, he sentido que el mío y el de las demás latía aún. Este hecho me ha sacudido fuertemente.

Entonces, ¿tengo la posibilidad de amar aún más a Dios? Señor, haz que gaste cada momento de mi vida sólo para Ti, en profunda unión Contigo, y que no pierda ni un instante de la vida que me queda. Tengo un inmenso deseo de hacerme santa, ya que, sin alcanzar esta meta, la vida me parece un fracaso.

Ayúdame a mí y a cuantas querían a mi madre y a los dos focolarinos a no dejar latir en vano nuestro corazón.

EL OBSERVADOR 524-9

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COMUNICACIÓN
Salas de cine parroquiales: instrumento de formación y entretenimiento

Las salas de cine parroquiales constituyen un válido instrumento de formación y entretenimiento que está siendo relanzado por la Conferencia Episcopal Italiana.

Mariagrazia Fanchi, profesora de análisis de medios de comunicación en la Universidad Católica de Milán, promotora de este proyecto, ha explicado que en estos momentos en Italia hay más de mil salas (antes se llamaban «cines parroquiales») en las que se proyectan películas y se promueven cineforos.

Fanchi ha realizado junto al profesor Alberto Bourlot, profesor de teoría y técnicas de la comunicación en esa misma Universidad de Milán, una investigación sobre el impacto de esta realidad en un libro que lleva por título La sala de la comunidad («La sala della comunità»).

«El cine representa, sin duda, una ocasión preciosa de comunicación con el mundo juvenil» y debe aprovecharse «oportunamente como ocasión de formación y catequesis», dice.

En estas salas de cine las parroquias no sólo presentan filmes recientes o históricos, organizan posteriores debates o los acompañan con el comentario de expertos en lenguaje cinematográfico.

«El proyecto cultural de las Salas de la Comunidad apunta precisamente hacia esta dirección: es un esfuerzo por transformar una experiencia de puro entretenimiento en un momento de crecimiento y comunión», aclara Fanchi.

«Éste es un punto fundamental —añade—, que exige un proyecto educativo en el campo de la cultura de las imágenes, capaz de explicar el funcionamiento de los textos audiovisuales y fílmicos». El proyecto cultural que relanza la Iglesia en Italia busca, entre otras cosas, educar en la imagen para formar «una conciencia crítica de carácter ético y estético».

«Esta conciencia permite explotar la experiencia de la visión cinematográfica, que sigue poseyendo un valor añadido en términos de atención y de implicación con respecto a otros medios de comunicación audiovisuales, como, por ejemplo, la televisión», aclara.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 524-10

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VISTAZOS RÁPIDOS A LAS ENCÍCLICAS DE JUAN PABLO II
Salvifici doloris (2/3)
Resumen de la carta apostólica de Juan Pablo II sobre el sentido cristiano del sufrimiento (Febrero de 1984):
Por Walter Turnbull


Cristo, en su actividad mesiánica, se acerca al sufrimiento del hombre sobre todo asumiendo ese sufrimiento en sí mismo. Va a su pasión voluntariamente siendo inocente, consciente de que, por medio de su cruz, se debe cumplir la salvación. Va, ante todo, porque está unido al Padre en el amor al hombre.

Las palabras de Cristo en Getsemaní y en el Gólgota nos hablan de la verdad de este sufrimiento y de este amor. El sufrimiento de Cristo, siendo humano, tiene una profundidad e intensidad únicas en la historia, por cuanto Él, Hijo unigénito del Padre, unido inseparablemente al Padre, experimenta la ruptura con Dios, porque el Padre «cargó sobre Él la iniquidad de todos nosotros». Su sufrimiento quita el pecado del mundo. Solamente Cristo puede abarcar todo el mal contenido en el pecado del hombre, al asumirlo con aquel amor hacia el Padre que es superior al mal de todo pecado.

Cristo ha redimido al hombre por medio del sufrimiento. En la cruz de Cristo el sufrimiento humano ha sido convertido en medio de redención. Así como todo hombre está llamado a participar en la redención, también, en su sufrimiento, puede hacerse partícipe del sufrimiento redentor de Cristo. El Nuevo Testamento expresa en muchos puntos este concepto.

El mensaje de la Cruz es completado por el mensaje de la Resurrección; los testigos de la Pasión son también testigos de la Resurrección. Y en la Resurrección encuentran consuelo los que sufren por Cristo: «así como abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, así por Cristo abunda nuestra consolación», dice san Pablo. Y enseña san Pedro: «Antes habéis de alegraros en la medida en que participáis en los padecimientos de Cristo, para que en la revelación de su gloria exultéis de gozo».

Finalmente, san Pablo agrega: «Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia». El sufrimiento de Cristo ha creado el bien de la redención del mundo. Este bien es en sí mismo inagotable e infinito. Ningún hombre puede añadirle nada. Pero, a la vez, en el misterio de la Iglesia como cuerpo suyo, Cristo ha abierto el propio sufrimiento redentor a todo sufrimiento del hombre. La redención permanece constantemente abierta a todo amor que se expresa en el sufrimiento humano. El sufrimiento humano completa el sufrimiento de Cristo como la Iglesia completa la obra redentora.

EL OBSERVADOR 524-11

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FIN

 
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