El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy

28 de agosto de 2005 No.529

SUMARIO

bulletPORTADA - El histórico encuentro del Papa con judíos y musulmanes
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Breve cuestionario
bulletFAMILIA - La situación de los divorciados vueltos a casar por las leyes civiles
bulletPINCELADAS - El cuarto del mal humor
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA - La presencia de Dios
bulletVALORES CRISTIANOS - ¡Qué democracia más rara!
bulletJORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD - ¡Hemos venido a adorar a Cristo!
bulletINTERNACIONAL - Falleció el hermano Roger, fundador de la comunidad ecuménica de Taizé
bulletCULTURA - ¡Soy Lolek, «Mamuska»!
bulletENTREVISTA - «Llevo a Cristo y dejo en casa mi cultura», Habla el presbítero Thomas Forrest

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PORTADA

El histórico encuentro del Papa con judíos y musulmanes

El viernes 19 agosto Benedicto XVI, siguiendo los pasos de Juan Pablo II, visitó una sinagoga judía, la de Colonia, Alemania, que se remonta a la época romana.
Como recordó Benedicto XVI, en esa ciudad durante la Shoá murieron al menos siete mil personas. Explicó que «una demencial ideología racista, de matriz neopagana, dio origen al intento, planeado y realizado sistemáticamente por el régimen, de exterminar el judaísmo europeo»; que «no se reconocía la santidad de Dios, y por eso se menospreció también la sacralidad de la vida humana».

Dos metas

Para lograr «un diálogo sincero y confiado entre judíos y cristianos» el Papa propuso dos metas: primera, lograr «una interpretación compartida sobre cuestiones históricas aún discutidas y, sobre todo, avanzar en la valoración, desde el punto de vista teológico, de la relación entre hebraísmo y cristianismo».
En segundo lugar, colaborar cristianos y judíos en favor de «la defensa y la promoción de los derechos del hombre y el carácter sagrado de la vida humana, de los valores de la familia, de la justicia social y de la paz». Los diez mandamientos, concluyó, son « nuestro patrimonio y compromiso común».

El terrorismo envenena

El sábado 20, al encontrarse en el arzobispado de Colonia con representantes de comunidades musulmanas de Alemania, el Papa pidió un compromiso común para que el terrorismo no envenene las relaciones entre musulmanes y cristianos.
Los terroristas, explicó, «demuestran querer envenenar nuestras relaciones, recurriendo a todos los medios, incluso a la religión, para oponerse a los esfuerzos de convivencia pacífica, leal y serena».
Pero «si conseguimos juntos extirpar de los corazones el sentimiento de rencor, contrastar toda forma de intolerancia y oponernos a cada manifestación de violencia, frenaremos la oleada de fanatismo cruel, que pone en peligro la vida de tantas personas, obstaculizando el progreso de la paz en el mundo ?señaló?. La tarea es ardua, pero no imposible».

EL OBSERVADOR 529-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Breve cuestionario
Por Jaime Septién


Antes de que comience el período electoral, los mexicanos tenemos que hacernos una serie de preguntas, no tanto sobre los partidos o los candidatos, sino sobre nosotros mismos; sobre nuestra actuación como ciudadanos, nuestro trabajo por los demás, nuestra disposición a limitar, exigir y participar con las autoridades, para que las cosas que deseamos que pasen, realmente lleguen a suceder.

El siguiente es un cuestionario provisional. No pretende calificar nada. Tan sólo movernos a la reflexión, cosa muy necesaria en tiempos como éstos, en los que las imágenes nos avasallan; en los que el dinero pareciera ser la única manera de conquistar el poder.

1. ¿En cuántas organizaciones sociales, además de mi trabajo, participo?
2. Cuándo veo a un niño de la calle pidiendo dinero «p'a un taco» o lavando vidrios de los autos, ¿a quién le echo la culpa de su situación?
3. ¿Me siento responsable de que haya 27 millones de mexicanos pobres y 500 mil trabajadores que se nos «pelan pa'l Norte» cada año?
4. ¿Soy de los que piensan que el gobierno tiene la culpa de todo?
5. ¿He motivado alguna vez un acto de corrupción? ¿He pagado multas sin «arreglarme» con el policía? ¿He contratado un «coyote»? ¿Hago la fila en las tortillas, en el cine, en la oficina de Hacienda, sin trampas?
6. ¿Respeto la ley por miedo a ser castigado; por temor a que me agarren con las manos en la masa; por el qué dirán o por convicción?
7. ¿Trato de informarme lo más que puedo sobre mis representantes políticos o soy de los que voto porque me cae bien; porque con él (o con ella) voy a «tener hueso»; porque me regaló una gorra, una camiseta, una despensa?
8. ¿Vivo mi fe en público o nada más en lo privado, al interior del templo, para que nadie me califique de mocho?
9. ¿Le hago caso a los rumores, a los chismes que hablan de catástrofes si fulanito llega al poder? ¿Me tomo el trabajo de verificar si esos rumores, esos chismes, tienen algún sustento en la verdad?
10. ¿Qué tanta memoria tengo? ¿Vivo pensando que «éste no sirvió» y que el que venga va a ser mejor? ¿Vivo aferrado al pasado? ¿Le tengo miedo a actuar para que se propicie el bien común?

Mientras cada uno se quede en su casa, maldiciendo la suerte, la mala suerte, o afuera de ella, entrándole a la cadena de corrupción (que también implica criticar sin saber), no habrá ni hombre, ni mujer, ni partido que puedan cambiar a México.
Solamente tú y yo.
Si empezamos ahora.

EL OBSERVADOR 529-2

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FAMILIA
La situación de los divorciados vueltos a casar por las leyes civiles
De un discurso del papa Benedicto XVI, dado el pasado 25 de julio:

Todos sabemos que éste es un problema particularmente doloroso para las personas que viven en situaciones en las que son excluidas de la comunión eucarística y, naturalmente, para los sacerdotes que quieren ayudar a estas personas a amar a la Iglesia, a querer a Cristo. Esto plantea un problema.

Ninguno de nosotros tiene una receta, en parte porque las situaciones son siempre diferentes. Diría que es particularmente dolorosa la situación de los que se casaron por la Iglesia pero no eran realmente creyentes y lo hicieron por tradición, y luego, encontrándose en una nueva boda no válida, se convierten, encuentran la fe y se sienten excluidos por el sacramento. Éste realmente es un sufrimiento grande, y cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe invité a muchas conferencias episcopales y especialistas a estudiar este problema: un sacramento celebrado sin fe. No me atrevo a decir si realmente se pueda encontrar aquí un motivo de invalidez porque en el sacramento faltó una dimensión fundamental. Personalmente yo lo pensé, pero con las discusiones que hemos tenido he comprendido que el problema es muy difícil y que hay que profundizar en él aún más. Dada la situación de sufrimiento de estas personas, es necesario profundizar en ello.

No me atrevo a dar ahora una respuesta; en cualquier caso me parecen muy importantes dos aspectos. El primero: aunque no puedan recibir la comunión sacramental no están excluidos del amor de la Iglesia y del amor de Cristo. Una Eucaristía sin la comunión sacramental inmediata ciertamente no es completa, falta algo esencial. Sin embargo, también es verdad que participar en la Eucaristía sin comunión eucarística no es igual a nada, implica estar siempre comprometido con el misterio de la Cruz y de la resurrección de Cristo. Siempre es participación en el gran sacramento en su dimensión espiritual y pneumática; también en su dimensión eclesial, aunque no estrictamente sacramental.

Y puesto que es el sacramento de la Pasión de Cristo, el Cristo doliente abraza de modo particular a estas personas y se comunica con ellas de otro modo; pueden sentirse así abrazadas por el Señor crucificado que cae a tierra y muere y sufre por ellos, con ellos.

Hace falta, pues, dar a entender que aunque desafortunadamente falta una dimensión fundamental, no están excluidos del gran misterio de la Eucaristía, del amor de Cristo aquí presente. Esto me parece importante, como es importante que el párroco y la comunidad parroquial hagan comprender a estas personas que, por una parte, tenemos que respetar el carácter indivisible del sacramento y, por otra parte, queremos a estas mismas personas que también sufren por nosotros. Y tenemos que sufrir con ellos, porque dan un testimonio importante, porque sabemos que, en el momento en que se cede por amor, se comete una falta contra el mismo sacramento y entonces la indisolubilidad aparece cada vez menos verdadera.

Conocemos no sólo el problema de las comunidades protestantes sino también de las iglesias ortodoxas, que son presentadas a menudo como modelo en el cual se tiene la posibilidad de volverse a casar. Pero sólo la primera boda es sacramental: también ellos reconocen que los otros no son sacramento, son matrimonios en modo reducido, redimensionados en una situación penitencial: en cierto sentido pueden ir a la comunión pero sabiendo que ésta es concedida «en economía» ?como dicen? por un acto de misericordia que, sin embargo, no quita el hecho de que su boda no es un sacramento.

Otro punto que afecta a las iglesias orientales sobre estos matrimonios es que han concedido la posibilidad de divorcio con gran ligereza y, por lo tanto, el principio de la indisolubilidad, verdadera sacramentalidad del matrimonio, queda gravemente herido.

Por una parte, pues, están el bien de la comunidad y el bien del sacramento que tenemos que respetar, y por la otra el sufrimiento de las personas a las que tenemos que ayudar.

El segundo punto que tenemos que enseñar y también hacer creíble para nuestra misma vida es que el sufrimiento forma parte necesariamente de nuestra vida en muchas formas. Y éste es un sufrimiento noble, diría yo. De nuevo hace falta hacer entender que el placer no lo es todo. El cristianismo nos da alegría, como el amor da alegría. Pero el amor también es siempre renuncia a sí mismo. El mismo Dios nos ha dado la fórmula de lo que es amor: el que se pierde a sí mismo, se encuentra; el que se gana y conserva a sí mismo, se pierde.

Siempre es un éxodo y, por lo tanto, también un sufrimiento. El gozo verdadero es una cosa diferente del placer: la alegría crece, madura siempre con el sufrimiento en comunión con la Cruz de Cristo. Sólo aquí nace el gozo verdadero de la fe, de la que tampoco están excluidos si aprenden a aceptar su sufrimiento en comunión con el de Cristo.

EL OBSERVADOR 529-3

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PINCELADAS
El cuarto del mal humor
Por Justo López Melús *


Hay personas masoquistas que se autoflagelan voluntariamente. Buscan compasión de los demás, prefieren llorar entes que reír. No saben que Dios nos ha hecho de forma que sea más fácil reír que llorar. En efecto, para reír sólo contraemos 19 músculos de la cara; para llorar contraemos 57 músculos. Algunos parecen que han hecho profesión perpetua de plañideros, de quejumbrosos, de jeremíacos inconsolables.

Los que disfrutan fomentando su tristeza deberían formar juntos una congregación. O, por lo menos, recluirse para no contagiar a los demás. Se cuenta que en algunos sitios de la India se reserva en las casas una habitación ?la Krodhagava?, en la que se aísla voluntariamente cada miembro de la familia cuando se da cuenta de que no puede dominar su mal humor y va a contagiar a los demás. Esa habitación se llama el cuarto del mal humor.

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 529-4

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
La presencia de Dios
Por Claudio de Castro S.

Te he contado muchas cosas de mi vida. El anhelo de santidad. De vivir en la presencia de Dios.
Puedo parecer un tonto. Ya lo sé. Pero hace mucho perdí el miedo al qué dirán. Y no es que no me importe, sino que hay algo más grande que me impulsa a hacerlo; a escribir y hablar de Dios. Y aunque quisiera callarme, no podría. Dios ha impactado mi vida.
Con los años he sabido reconocer su presencia amorosa.
Me encanta leer sobre aquellas personas que se han convertido en momentos cruciales de sus vidas. Es increíble cómo Dios se hace presente. Y donde había dudas, queda la fe. Donde había angustia, queda la paz.
En adelante se cuidan mucho de ofender a Dios Padre, tan bueno y tierno. «Que te agraden, Señor, las palabras de mi boca y los pensamientos y deseos de mi corazón».
A veces me desanimo y me digo: Ya no más. Pero sigo adelante. Vale la pena. Dios siempre vale la pena.
Me pasó como a Jeremías, quien en un momento de su vida quería dejarlo todo. Pero Dios encendió su corazón y su alma; y no lo abandonó. Lo acompañó y lo protegió.
«Por eso decidí no recordar más a Yavé, ni hablar más en su nombre; pero sentía en mí algo así como un fuego ardiente aprisionado en mis huesos, y aunque yo trataba de apagarlo, no podía».
Créeme: es maravilloso retomar los senderos de Dios.
Siempre vale la pena seguir a Dios.

EL OBSERVADOR 529-5

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VALORES CRISTIANOS
¡Qué democracia más rara!
Por Antonio Maza Pereda

Cuando vemos la actuación de los políticos y su concepto de lo que entienden por democracia, a veces le entra a uno la duda de si estaremos hablando el mismo idioma. Porque, creo yo, lo fundamental de la democracia va más allá del método usado para elegir a los gobernantes y la limpieza con que ese proceso se conduzca, incluyendo el que haya igualdad de oportunidades para todos los que aspiran a los puestos de gobierno. Lo esencial, entiendo, es que en una democracia los gobernantes deben dirigir los destinos del país de acuerdo con lo que la mayoría quiere. Si esto no se da, aunque la elección haya sido democrática en su forma no se puede hablar de auténtica democracia.

Esto viene al caso por una encuesta que recibí, un tanto atrasada, sobre los temas que, de acuerdo con sus autores, más dividen a los mexicanos. La encuesta fue conducida por la empresa Consulta Mitofsky, probablemente la más seria del país en este ramo. La misma fue elaborada el pasado 14 de mayo. La encuesta fue hecha telefónicamente, como señalan los propios autores, por lo cual es representativa mayormente de personas que no están en el nivel de pobreza, es decir, representa la opinión de algo así como el 60% del país.

Los resultados más interesantes son los siguientes: 77% están en desacuerdo con que se legalicen algunas drogas como la marihuana, 60% están en contra de que se legalice el matrimonio entre homosexuales, 55% están en contra de que se legalice el aborto en el país y 42% están en contra de la eutanasia en el caso de enfermedades terminales. Yo sospecho que si la encuesta hubiera incluido a otras clases sociales, el porcentaje de rechazo a esas posiciones sería aún mayor. Concretamente, en el caso de la eutanasia, me parece que la pregunta podría haberse planteado de una manera más clara. Pero eso es una especulación de mi parte.

Curiosamente, los temas que cubre la encuesta y en donde se ve que hay muchos mexicanos que no están de acuerdo coinciden con las propuestas que algunos partidos, sobre todo de izquierda, están llevando al Congreso y que, en una de esas, se aprueban a espaldas de lo que la mayoría de los ciudadanos quiere, como ya ha ocurrido en algunos estados. En un descuido, van a aprobar la legalización de las drogas, el matrimonio entre homosexuales, la eutanasia y harán aun más fácil el aborto.

¿Qué está pasando? ¿Por qué hay políticos que insisten en tratar de imponer, por la fuerza de los votos de sus fracciones en los congresos, leyes que van contra lo que la mayoría desea?¿Por qué hay editorialistas que insisten en esos temas, a sabiendas de que la mayoría no los acepta?

Creo yo que, de fondo, estos políticos, esos ideólogos, esos editorialistas no son lo suficientemente democráticos como para hacer y promover leyes que busquen el bien común y los deseos de la mayoría. Imbuidos de una soberbia muy poco democrática desprecian la opinión mayoritaria considerando que la gente es tan ignorante que no sabe lo que le conviene. Claro, nunca lo admitirán en público, pero sus acciones así lo están reflejando. Y con este desprecio por los valores de la mayoría de los mexicanos la democracia, me temo, tiene un futuro bien triste en nuestro país. Al menos, la verdadera democracia.

EL OBSERVADOR 529-6

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JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
¡Hemos venido a adorar a Cristo!

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«Nosotros vivimos la misma experiencia que los Magos al participar en la Eucaristía»

Benedicto XVI a orillas del Rhin, jueves 18
Queridos jóvenes: (...) Habéis venido desde varias partes de Alemania, de Europa, del mundo, haciéndoos peregrinos tras los Magos de Oriente. Siguiendo sus huellas, queréis descubrir a Jesús. Habéis aceptado emprender el camino para llegar también vosotros a contemplar, personal y comunitariamente, el rostro de Dios manifestado en el niño acostado en el pesebre. Como vosotros, también yo me he puesto en camino para, con vosotros, arrodillarme ante la blanca Hostia consagrada, en la que los ojos de la fe reconocen la presencia real del Salvador del mundo.

(...) Estamos aquí, en Colonia, peregrinos tras las huellas de los Magos. (...) Mateo refiere en su Evangelio la pregunta que ardía en el corazón de los Magos: «¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?» (Mt 2, 2). Su búsqueda era el motivo por el cual emprendieron el largo viaje hasta Jerusalén. Por eso soportaron fatigas y sacrificios, sin ceder al desaliento y a la tentación de volver atrás. Ésta era la única pregunta que hacían cuando estaban cerca de la meta. También nosotros hemos venido a Colonia porque hemos sentido en el corazón, si bien de forma diversa, la misma pregunta que inducía a los hombres de Oriente a ponerse en camino.

(...) Los Magos, una vez que oyeron la respuesta «en Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta» (Mt 2,5), decidieron continuar el camino y llegar hasta el final, iluminados por esta palabra. Desde Jerusalén fueron a Belén, es decir, desde la palabra que les había indicado dónde estaba el Rey de los Judíos que buscaban, hasta el encuentro con aquel Rey, que es al mismo tiempo el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. También a nosotros se nos dice aquella palabra. También nosotros hemos de hacer nuestra opción. En realidad, pensándolo bien, ésta es precisamente la experiencia que hacemos en la participación en cada Eucaristía. En efecto, en cada Misa, el encuentro con la Palabra de Dios nos introduce en la participación del misterio de la cruz y resurrección de Cristo y de este modo nos introduce en la Mesa eucarística, en la unión con Cristo. En el altar está presente al que los Magos vieron acostado entre pajas: Cristo, el Pan vivo bajado del cielo para dar la vida al mundo(...). ¡Podemos imaginar el asombro de los Magos ante el Niño en pañales! Sólo la fe les permitió reconocer en la figura de aquel niño al Rey que buscaban, al Dios al que la estrella les había guiado. En Él, cubriendo el abismo entre lo finito y lo infinito, entre lo visible y lo invisible, el Eterno ha entrado en el tiempo (...). Durante estas jornadas, en este «Año de la Eucaristía», contemplaremos con el mismo asombro a Cristo presente en el Tabernáculo de la misericordia, en el Sacramento del altar. Queridos jóvenes, la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía. Sólo Él da plenitud de vida a la humanidad. Decid, con María, vuestro «sí» al Dios que quiere entregarse a vosotros (...).

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«Dios es distinto de como lo imaginamos»
Discurso papal en la vigilia, el sábado 20 de agosto de 2005
Queridos jóvenes: En nuestra peregrinación con los misteriosos Magos de Oriente hemos llegado al momento que san Mateo describe así en su Evangelio: «Entraron en la casa [sobre la que se había parado la estrella], vieron al niño con María, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). El camino exterior de aquellos hombres terminó. Llegaron a la meta. Pero en este punto comienza un nuevo camino para ellos, una peregrinación interior que cambia toda su vida. Porque, seguramente, se habían imaginado a este Rey recién nacido de modo diferente. (...). El nuevo Rey era muy diferente de lo que se esperaban. Debían, pues, aprender que Dios es diverso de como acostumbramos a imaginarlo. Aquí comenzó su camino interior. Comenzó en el mismo momento en que se postraron ante este Niño y lo reconocieron como el Rey prometido. Pero debían aún interiorizar estos gozosos gestos.

Debían cambiar su idea sobre el poder, sobre Dios y sobre el hombre y, con ello cambiar también ellos mismos. Ahora habían visto: el poder de Dios es diferente al poder de los grandes del mundo. Su modo de actuar es distinto de como lo imaginamos, y de como quisiéramos imponerle también a Él. En este mundo, Dios no le hace competencia a las formas terrenales del poder. No contrapone sus ejércitos a otros ejércitos (...).
(...) Los Magos que vienen de Oriente son sólo los primeros de una larga lista de hombres y mujeres que en su vida han buscado constantemente con los ojos la estrella de Dios, que han buscado al Dios que está cerca de nosotros, seres humanos, y que nos indica el camino. (...) Los beatos y los santos han sido personas que no han buscado obstinadamente la propia felicidad, sino que han querido simplemente entregarse, porque han sido alcanzados por la luz de Cristo. De este modo, ellos nos indican la vía para ser felices y nos muestran cómo se consigue ser personas verdaderamente humanas(...). Sólo de los santos, sólo de Dios, proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo.(...).

«Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). Queridos amigos, ésta no es una historia lejana, de hace mucho tiempo. Es una presencia. Aquí, en la Hostia consagrada, Él está ante nosotros y entre nosotros. (...) Él está presente, como entonces en Belén. Y nos invita a esa peregrinación interior que se llama adoración.

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«Jesús nos llama a entrar en su 'hora'»
En la Misa de clausura, domingo 21 de agosto de 2005
Queridos jóvenes: (...) Con la Celebración eucarística nos encontramos en aquella «hora» de Jesús, de la cual habla el Evangelio de Juan. Mediante la Eucaristía, esta «hora» suya se convierte en nuestra hora, su presencia en medio de nosotros. (...) Haciendo del pan su Cuerpo y del vino su Sangre, Él anticipa su muerte, la acepta en lo más íntimo y la transforma en una acción de amor. Lo que desde el exterior es violencia brutal, desde el interior se transforma en un acto de un amor que se entrega totalmente. Ésta es la transformación sustancial que se realizó en el Cenáculo y que estaba destinada a suscitar un proceso de transformaciones cuyo último fin es la transformación del mundo hasta que Dios sea todo en todos. (...) Dado que este acto convierte la muerte en amor, la muerte como tal está ya, desde su interior, superada; en ella está ya presente la resurrección. La muerte ha sido, por así decir, profundamente herida, tanto que, de ahora en adelante, no puede ser la última palabra. Ésta es, por usar una imagen muy conocida para nosotros, la fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser; la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios son superficiales y no salvan. Por esto hablamos de redención: lo que desde lo más íntimo era necesario ha sucedido, y nosotros podemos entrar en este dinamismo. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porque se entrega realmente a Sí mismo. (...).

(...) Jesús no nos ha encargado la tarea de repetir la Cena pascual que, por otra parte, en cuanto aniversario, no es repetible a voluntad. Nos ha dado la tarea de entrar en su «hora». Entramos en ella mediante la palabra del poder sagrado de la consagración, una transformación que se realiza mediante la oración de alabanza, que nos sitúa en continuidad con Israel y con toda la historia de la salvación. (...) Llamamos a este acontecimiento Eucaristía, que es la traducción de la palabra hebrea beracha, agradecimiento, alabanza, bendición, y, asimismo, transformación a partir del Señor: presencia de su «hora». La hora de Jesús es la hora en la cual vence el amor. En otras palabras: es Dios quien ha vencido, porque Él es Amor. La hora de Jesús quiere llegar a ser nuestra hora y lo será, si nosotros, mediante la celebración de la Eucaristía, nos dejamos arrastrar por aquel proceso de transformaciones que el Señor pretende. La Eucaristía debe llegar a ser el centro de nuestra vida (...).

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Vistazos a la Jornada Mundial de la Juventud

* En la JMJ los jóvenes tuvieron a su disposición 650 sacerdotes para confesarse. El sacramento se impartió en 40 idiomas diferentes. También estuvo muy activo el «confesonario sobre ruedas» o «confesiomóvil» de Ayuda a la Iglesia Necesitada, una camioneta VW-Van adaptada.

* Cientos de miles de jóvenes se apostaron en las orillas del río Rhin para su primer encuentro con el Papa. Los más osados hasta se metieron al agua.

* Entre los coros juveniles participantes en las jornadas estuvo el Coro San Jorge de lenguaje de signos, conformado por personas que pueden oír, personas completamente sordas y otras más que tienen algunas dificultades para escuchar. Los 18 miembros de este coro son alemanes que tienen entre los 16 y 24 años. Gracias a las adecuadas medidas que se tomaron, miles de jóvenes con algún tipo de discapacidad pudieron participar en Colonia 2005.

* Dos chicas se acercaron a Benedicto XVI a la salida de la sinagoga de Colonia y le regalaron la «mochila del peregrino», para que se sintiese un peregrino más entre los jóvenes.

* El barco que condujo a Benedicto XVI hasta los jóvenes llevaba en su cubierta una delegación de chicos y chicas; además navegaban cerca otras cinco embarcaciones más pequeñas, cada una representando a uno de los continentes, en donde los ocupantes estaban vestidos con trajes típicos de sus respectivos países. Al bajar del barco, a un mexicana le tocó caminar junto al Papa.

* La ciudad de Colonia lució dos grandes fotos paples: la de Benedicto XVI, y la de Juan Pablo II. Esta última fue elaborada con miles y miles de retratos personales proporcionados por cristianos de todas las edades y de todo el planeta para construir este megahomenaje fotográfico al inolvidable hombre de Dios.

* Como la Catedral de Colonia se convirtió en centro de las peregrinaciones, con un promedio de diez mil personas por hora, fue necesario celebrar -ya no ahí sino en los templos aledaños- Misas cada 60 minutos y en diversos idiomas, ya que en la Catedral no quedó más remedio que retirar todos los asientos para aumentar el espacio disponible.

* Cada joven inscrito en la JMJ recibió también una «mochila del peregrino». Ésta contenía una botella de agua, una guía del peregrino en cinco idiomas con un mapa de la ciudad y los alrededores, un cancionero y libro de oraciones, un diccionario hecho con pictogramas que sustituyen las palabras, un pañuelo de peregrino y un rosario de cinco colores que simboliza los cinco continentes, así como un paquete de postales y un juego de cubiertos de plástico. ¡Qué organizados son nuestros hermanos alemanes!

* A su llegada al aeropuerto, el aire estaba tan fuerte que le voló el solideo al Papa en el momento de que bajaba del avión.

* El viento no amenguó durante el viaje papal en barco, y hasta quebró la ya bastante desgastada «cruz de los jóvenes». Hubo que repararla en el misno navío y a toda prisa.

* Cuando el Papa Benedicto XVI, en la Misa de clausura, anunció que la siguiente JMJ se realizará en la ciudad de Sidney, Australia, en el año 2008, la multitud prorrumpió en ovaciones, y los jóvenes cristianos australianos, eufóricos, festejaron la noticia.

EL OBSERVADOR 529-7

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INTERNACIONAL
Falleció el hermano Roger, fundador de la comunidad ecuménica de Taizé
El anciano de 90 años fue asesinado por una mujer

En el número 527 de El Observador (14 de agosto) se daba a concocer el testimonio de vida del hermano Roger Schütz, ampliamente conocido en todos los ámbitos del cristianismo por sus incansables esfuerzos por la unidad de los cristianos. Dos días más tarde el fundador de la Comunidad Ecuménica de Taizé pereció.

El monje suizo de 90 años de edad, nacido en el seno de una familia calvinista, se encontraba con unas dos mil 500 personas de diversas nacionalidades y confesiones cristianas ?en su mayoría jóvenes? en Taizé (Francia), durante la tradicional oración vespertina, cuando una mujer de nacionalidad rumana de 36 años lo atacó con un cuchillo, hiriéndolo tres veces en el cuello. Aunque los presentes derribaron a la mujer, el hermano Roger murió casi instantáneamente.

«La mujer que lo agredió logró introducirse en medio del coro de los hermanos y avanzó hacia él, pero no la vimos porque estábamos de espaldas; oímos un grito, nos dimos la vuelta, ya estaba hecho», declaró el hermano Emile, portavoz de la comunidad.
«El hermano Roger se quedó sentado, nos acercamos a él y comprendimos que estaba herido de gravedad cuando vimos la sangre, después logramos transportarlo hasta la casa ?explicó?. Había un médico en la asamblea y acudió el médico local, pero era demasiado tarde, la herida era demasiado importante y falleció a las 21:00 horas».
Roger Schütz, que, debido a la edad, estaba muy cansado y se desplazaba a menudo en silla de ruedas, también fue herido en la espalda.

Golpe para los jóvenes en Colonia

El cardenal Joachim Meisner, arzobispo de Colonia, fue el encargado de informar de este deceso a los jóvenes que ya estaban en esa ciudad viviendo la JMJ.
La noticia del asesinato constituyó un auténtico golpe psicológico para los muchachos, que se recogieron en oración por el hermano Roger.
Las exequias del hermano Roger se celebraron en Taizé el martes 23.

Sucesor

Hace ocho años el hermano Roger designó al hermano Alois, católico alemán de 51 años, para sucederle. Los jóvenes lo apodan «el Arcángel» porque todo le maravilla, según indica un miembro permanente de la comunidad.

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El papa Benedicto XVI reveló el contenido de una carta póstuma del hermano Roger

El míercoles 17 de agosto en el Vaticano, al final de la tradicional audiencia general, el Papa dijo que había recibido «una noticia muy triste, dramática»; habló del asesinato del hermano Roger.

«Esta noticia me ha afectado todavía más porque precisamente ayer recibí una carta de Frère Roger muy conmovedora, muy cariñosa. En ella escribe que en el fondo de su corazón quiere decirme que 'estamos en comunión con usted y con los que se han reunido en Colonia'», reveló el Papa.

Benedicto XVI conocía desde hace tiempo a Roger de Taizé. En las exequias de Juan Pablo II el cardenal Ratzinger sorprendió al mundo entero al acercarse a darle la Comunión, pues el hermano Roger se encontraba en silla de ruedas.

En su carta, el fundador de la comunidad ecuménica explicaba al nuevo Papa que, «a causa de sus condiciones de salud, por desgracia no habría podido venir personalmente a Colonia, pero que habría estado presente espiritualmente junto a sus hermanos».
La misiva escrita en francés, como reveló Benedicto XVI, manifestaba «el deseo de venir cuanto antes a Roma para encontrarse conmigo y para decirme que 'nuestra Comunidad de Taizé quiere caminar en comunión con el Santo Padre'».
(Fuente: Zenit.org-El Observador)

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¿Por qué es tan importante Taizé para el mundo?

Todo comenzó en agosto de 1940, cuando Roger Schütz, un joven de 25 años, con diplomado en teología e hijo de un pastor calvinista, dejó su país natal, Suiza, para ir a vivir a Francia, la nación de su madre, con la intención de crear una comunidad monástica, acontecimiento inaudito pues la reforma protestante rechazó durante siglos la vida monacal.

Se dedicó a ayudar a refugiados de la segunda guerra mundial. Poco a poco se le unieron más hombres jóvenes, entre ellos el ministro protestante suizo Max Thurian, y el día de Pascua de 1949 se comprometieron juntos para toda la vida en el celibato y en la vida común y de sencillez. Hoy la comunidad de Taizé reúne a unos cien hermanos, católicos y protestantes de diversos credos, procedentes de más de veinticinco naciones. Por su existencia misma, la comunidad es un signo concreto de reconciliación entre cristianos divididos y pueblos separados. Viven en común, lo comparten todo y rezan juntos. Pero ninguno deja de profesar su propia religión.

La visión ecuménica de Taizé atrae cada año a miles de personas, sobre todo jóvenes, en busca de retiros espirituales.

La labor del hermano Roger a favor de la reconciliación es tan trascendente que en 1988 recibió el premio UNESCO de la Educación para la Paz.

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La Iglesia y Taizé

Juan XXIII llamaba a la comunidad de Taizé «esa pequeña primavera». Dada la fama de la comunidad, los hermanos Thurian y Schutz fueron invitados al concilio Vaticano II por Paulo VI.

Juan Pablo II dijo que «pasar por Taizé es como pasar por una fuente». El hermano Roger y el entonces arzobispo de Cracovia se conocieron en 1962, durante el Concilio, porque los dos iban a rezar a la misma capilla de la basílica de San Pedro. Los hermanos de Taizé invitaron a Karol Wojtyla a su alojamiento de Roma.

Como arzobispo de Cracovia, monseñor Wojtyla visitó dos veces Taizé, en 1964 y en 1968. Como papa, desde 1978 recibió al hermano Roger en audiencia privada cada año. Roger también lo visitó cuando se encontraba hospitalizado tras el atentado de 1981.
Juan Pablo II tuvo la dicha de viajar a Taizé en 1986.

Al paso de los años, el hermano Max Thurian se convirtió al catolicismo, y recibió el sacramento del orden en grado de presbítero en 1987. Dada la cercanía que los hermanos Roger y Max sostuvieron siempre, así como la aceptación general que Taizé hace de algunos puntos que el protestantismo ?especialmente el fundamentalista? suele rechazar (el valor del celibato y la pobreza, la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, el uso de imágenes durante la oración, la comunión de los santos, etc.), muchos esperaban que también el fundador alcanzara la plena comunión con la Iglesia católica. Y fue precisamente este año, en su cumpleaños 90, cuando se dio a conocer que también Roger Schütz se había hecho católico.

EL OBSERVADOR 529-8

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CULTURA
¡Soy Lolek, «Mamuska»!

Se ha dormido un niño vestido de Papa.
Sueña que va al cielo con alas doradas.
Traviesos ojitos, profundas miradas,
escudriñan, tiernos, las luces del alba.
Descubre a María, la Madre de Cristo:
«Totus tuus ego sum» le dice, y la abraza.
La Virgen lo lleva hacia su mamuska:
Emilia y el niño son tan sólo cielo
con besos de almas.
«Soy Lolek, mamuska.
No te traje nada.
Lo he dejado todo como tú deseabas.
¿Ves esa gran caja allá, donde lloran
y rezan y cantan y tocan campanas?
Ahí está el anciano que, dicen, fue Papa.
¿Ves que encima ponen ese libro abierto?
Es el Evangelio, mamuska querida,
que tú me enseñabas».
El anciano duerme dentro de la caja.
Primavera sopla sus brisas soleadas.
El libro despierta sus páginas santas.
Rumorea el aire palabras de Gracia
y las hojas pasan tan ligeras, raudas,
cual pasan los días, cual la vida pasa.
El libro se cierra. Ha quedado quieto.
«Todo se ha cumplido.
Amén», dijo al irse en paz el anciano
que, dicen, ha muerto.
JUAN PABLO II: así lo llamaban.
¡Aquí está, mamuska, loco de contento!
Se ha dormido un niño vestido de Papa.
Tañen las campanas con sones de bronce,
de oro, de plata...
«TOTUS TUUS EGO SUM» ,
arrullan,
las palomas blancas...

Winifred Yovanovich

EL OBSERVADOR 529-9

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ENTREVISTA
«Llevo a Cristo y dejo en casa mi cultura»
Habla el presbítero Thomas Forrest
Por Juliana Valencia

Thomas Forrest es presbítero redentorista, ordenado en Nueva York en 1954. Durante los primeros años de su sacerdocio ministerial trabajó en la República Dominicana, en la frontera con Haití, en la época del dictador Trujillo; 17 años después vivió en Puerto Rico. En 1971 se hizo parte de la Renovación Carismática. En 1978 y durante durante seis años fue el director de la Oficina Internacional y presidente del Consejo Internacional de la Renovación Carismática Católica. Como párroco del pueblo de Aguas Buenas, posteriormente fundó un centro de retiros de la Renovación en Puerto Rico y para distintos lugares en América del Sur; fue así como desarrolló el Centro de la Renovación Carismática para América Latina.
Actualmente el padre Forrest es director internacional de Evangelización Dos Mil, y vive en Washington (EU).

¿Cómo ve a la Iglesia en los distintos continentes?
Me fascina la gente. Uno puede ver muchas cosas bellas. Por ejemplo, hace unas semanas estaba andando la pared grande de China; y no es lo que me interesa, es la gente, y estoy muy impresionado con la bondad de la gente de Dios. No todo el que dice «soy cristiano», «soy católico», se cualifica, sino el auténtico creyente, el que vive el Evangelio.

Hablando de China, ¿cómo cree que la Iglesia está respondiendo al problema de la persecución?
La pregunta es delicada y estoy a punto de ir al Vaticano para dialogarlo allá porque hay dos entidades allí: la Iglesia subterránea y la Iglesia Patriótica. Ambas son cristianas, y la diferencia no es tanto en la fe sino en el nacionalismo chino; pero de ese tema no voy a hablar mucho sino para decir que es fascinante. Los chinos son muy espirituales, y algo glorioso, creo yo, va a suceder en China.

¿Me podría decir cuáles son las características que debe tener un evangelizador?
Debe estar convencido de que lo espiritual es más real que lo material. Hay tantas personas que, cuando uno habla espiritualmente, contestan: «Pero hay que ser realistas». Ellos creen: «si lo puedo tocar, si lo puedo gastar, es real; pero las otras cosas son ideas, poesías». Lo espiritual es más real que lo material. Lo segundo se convierte en polvo, el espíritu mío vivirá eternamente. ¿Qué más real que Dios? Y Dios es un espíritu puro.

¿Cómo se explica esto en lugares tan sufridos como algunos paises americanos donde la pobreza es extrema y la espiritualidad es casi una llama que se apaga?
Le contesto con una pregunta: ¿Estaría dispuesta a cambiar la fe de América por el dinero? Claro que no. En un sentido América es pobre, pero para mí es el continente más bendecido que hay en el mundo, y los iberoamericanos que vienen a los Estados Unidos son misioneros. Ellos quizás tienen la mentalidad de buscar un mejor empleo, pero Dios tiene sus propósitos, y están aquí para enriquecer la fe del norte del continente.

¿Cuál es la respuesta pastoral de la Iglesia a las personas que se van a las sectas?
Yo le hecho la culpa a la Iglesia misma, a nosotros los sacerdotes. Vamos a pensar que somos una fábrica de jabón y otra compañía empieza a vender más productos que los nuestros llevándose muchos de nuestros clientes. Me pregunto si únicamente nos vamos a enojar o vamos a estudiar y averiguar el por qué. Sentarse a decir qué tan malos son aquéllos no solucionará nada. Están experimentando un éxito que a veces nosotros no experimentamos. Debemos estudiar y ver el porqué. Y a veces la atracción es el ánimo, el gozo, la celebración... ¿Y qué significa esto? Nosotros, los católicos, decimos: «vamos a celebrar la Misa», pero no participamos en ella como en una celebración; las actividades de ellos, en cambio, son celebraciones de veras, y la asociación es más íntima. Nuestras iglesias son amplias y la gente se desconoce; las de ellos son pequeñas y se relaciona la gente. Debemos aprender de esto y aplicar algo de nuestras observaciones.

¿Cómo se puede hablar de Cristo a tantas personas de tan diversas culturas?
Ésta es una observación mía: hay algo que se llama la inculturación. No se puede negar. Es importante entender nuestras diferencias culturales, lingüísticas, educacionales, etc.; pero éstas son sólo el 5 por ciento, y el otro 95 por ciento es lo que todas las personas tenemos en común. Yo conozco japoneses que me hacen pensar en familiares míos porque somos personas. La diferencia es sólo del 5 o 7 por ciento. Es importante respetar y atenderlo, pero lo mas importante es que tenemos las mismas emociones, necesidades, y el mismo destino.

La palabra «inculturación» es muy escuchada en discursos. ¿Cómo se hace para que no se diluya lo que verdaderamente representa el contenido católico?
Quiero responderle con una experiencia personal: una vez tuve dificultad con personas de una nacionalidad que no voy a nombrar, porque ellos estaban convencidos de que todo debe hacerse en el contexto de la cultura suya, y una vez les pregunté: «¿qué quiere decir 'inculturación'?», y ellos no me contestaron. Para mí quiere decir: llevo al otro país a Cristo y no la cultura mía. Yo no voy a Japón para enseñarles a ser cubanos, franceses o lo que yo sea; llevo a Cristo y dejo en casa mi cultura.
Y así lo hice, y hablo de Cristo, de sus ideales y enseñanzas, que son universales. La forma como se vive una vida auténtica como hijo de Dios es lo que es la cultura universal.

¿Qué le ha quedado de su formación redentorista?
Es increíble. Ligorio era rico en espiritualidad. San Alfonso era un maestro en la oración y en la meditación. Era un hombre extraordinario, y la oración para un sacerdote redentorista es importantísima. Yo tuve mi noviciado y, después de la ordenación, estuve preparándome para predicar.

¿Puede contarnos cómo va el proyecto sobre Evangelización 2000?
Hubo un tiempo que estuvimos organizando grandes cosas: revistas, papeles, el proyecto Lumen 2000, etc. En esta época tuvimos mucho dinero porque el Señor nos mandó a un multimillonario que nos ayudó con todo lo que necesitamos.
Hoy no organizamos tanto. Hoy entusiasmamos. Multiplicamos escuelas de evangelización. Empezamos con 5 y logramos tener varios miles. No es mi escuela ni es algo fabricado por mí; cada uno, desde su manera, va haciéndolo, y yo voy animándolos para seguir trabajando, multiplicándose y creciendo y creyendo que todavía pueden hacer cosas nuevas y maravillosas.

¿Pero este proyecto sigue vivo?
Sí, claro; pero no tan organizacional, sino mucho más inspiracional. Su nombre es Evangelización 2000, pero 2000 durará 195 años más; es un milenio, y yo no voy a predicar o profetizar el fin del mundo, aunque no estoy seguro si vendrá un cuarto milenio por la forma como malgastamos, matamos y fabricamos bombas atómicas.

Respecto a esto, ¿se debe convertir el hombre por la premura del tiempo o por el deseo sincero del corazón?
Por el corazón, claro que sí, y la solución de todo es la conversión. Alimentar a los hambrientos. Terminar la guerra. No es cuestión de enviar un ejército aquí o dinero allá. Es el convertir a la misma gente. Si todos fuéramos auténticos discípulos no habría problemas.

EL OBSERVADOR 529-10

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FIN

 
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