El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
9 de octubre de 2005 No.535

SUMARIO

bulletPORTADA - Cardenal Scola: un sínodo para redescubrir el «asombro eucarístico»
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Digamos «no» a la violencia
bulletMIRADAS DE EL OBSERVADOR
bulletOBSERVATORIO
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Secuelas de una violación
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- No sé qué estudiar
bulletPINCELADAS - En la mesa con todos
bulletLO QUE VALE EL MEXICANO - Una iniciativa excelente
bulletColocan en un templo de Roma el báculo del cardenal Posadas Ocampo, asesinado en Guadalajara
bulletJÓVENES - Ojo con las bebidas «energizantes»
bulletENTREVISTA - «Nada de lo que hacemos tendría sentido alguno al margen de la comunión eclesial»: padre Álvaro Corcuera, director general de los Legionarios de Cristo
bulletDOCUMENTOS - Instrucción pastoral «Celebremos el domingo»
bulletFLOR DE HARINA - Mes del Rosario
bulletLa recta final del Año de la Eucaristía, en Internet

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PORTADA
Cardenal Scola: un sínodo para redescubrir el «asombro eucarístico»

Con el tema «La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia», y para clausurar el Año Eucarístico, la Iglesia católica realiza en este octubre la XI asamblea del Sínodo de los Obispos, con asistencia de 256 padres sinodales procedentes de 118 países. Es el número más alto de participantes en una asamblea sinodal; entre ellos hay 55 cardenales, 8 patriarcas, 82 arzobispos, 123 obispos, 36 presidentes de las Conferencias Episcopales y 12 religiosos. Hay, además, 32 expertos y 27 auditores procedentes de cinco continentes.

El cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia, sintetizó en estas palabras el argumento más candente para este Sínodo: «redescubrir 'el asombro eucarístico', esa fuerza del cristianismo en estos dos mil años que le ha llevado a extenderse por todos los rincones del planeta en todas las clases sociales».

Partes selectas de la relación del patriarca son las siguientes:

+ «La dificultad está en cómo reavivar el asombro, generado por la Eucaristía, en los numerosos bautizados no practicantes (en algunos países europeos pueden superar el 80%). Son, por lo tanto, indispensables el anuncio y el testimonio personal y comunitario de Jesucristo a todos los hombres con el fin de suscitar comunidades cristianas vitales y abiertas». «La celebración eucarística hace la Iglesia», indicó. Gracias a la Eucaristía «los cristianos, incorporados a Cristo, se convierten en un solo cuerpo y participan de un solo Espíritu». «Fuera de esta comunión eucarística y sacramental la Iglesia no está plenamente constituida».

+ La Eucaristía es un «don» de Jesús; por tanto, no es «ni derecho ni posesión», y presentó esta perspectiva para afrontar la cada vez más extendida práctica de «asambleas dominicales en espera de sacerdote». Estas asambleas son comunes en aquellos países en los que la falta de sacerdotes es particularmente aguda. En general, un laico preparado por la diócesis ofrece un comentario a la Palabra y en ocasiones distribuye la Comunión. Desde esta perspectiva también tocó el tema de los viri probati, es decir, la petición surgida de algunos sectores de ordenar fieles casados, de comprobada fe y virtud.

+ Sobre la cuestión de los divorciados que se vuelven a casar, reconoció que se dan casos realmente difíciles, particularmente en los países de larga tradición cristiana. «En la presente Asamblea se deberán profundizar ulteriormente y, prestando gran atención a los complejos y bien diferenciados casos, las modalidades objetivas para verificar la hipótesis de nulidad del matrimonio canónico», propuso. El reconocimiento de la nulidad del matrimonio debe implicar una instancia objetiva que no puede reducirse a la conciencia singular de los cónyuges, ni siquiera si es sostenida por la opinión de una iluminada guía espiritual», aclaró.

EL OBSERVADOR 535-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Digamos «no» a la violencia
Por Jaime Septién

Cada mañana, al abrir sus puertas la Catedral Metropolitana de la ciudad de México, un grupo de familias, día con día más numeroso, se concentra frente al altar del Niño Cautivo. Desde 2001 se ha convertido en el santo protector de los secuestrados, que suman cientos, quizá miles, en estos momentos en el país.

Un signo doloroso del pecado estructural que señalaba el Papa a los obispos hace un par de semanas. México, siguiendo el pensamiento de Benedicto XVI, no puede vivir experimentando esta escalada de violencia que ahora padece. El riesgo sería sumirse en una catástrofe sin dimensiones precisas, que haría palidecer a la guerra civil que, pomposamente, llamamos Revolución de 1910.

El primer «no» a la violencia que asola la patria debe venir de los ciudadanos. Si esperamos que la política resuelva los conflictos en las calles, podemos esperar a que caiga nieve en Yucatán. La educación en casa, con los hijos, a partir de la noción de libertad, es prioritaria para irle dando a la nación generaciones más dialogantes y menos impositivas; más reflexivas y más respetuosas del otro, de sus bienes y de su tranquilidad.

El segundo «no» estriba en la denuncia. Cerca de 97 de cada cien ilícitos que se cometen, simplemente quedan sin ser perseguidos. El resto que se persigue, se consigna a uno de cada diez criminales. O sea que la posibilidad de que «el negocio» del robo, el estupro, la violación o el asesinato, salga avante es de 99%. Si denunciamos, podemos orillar a las policías, a los ministerios públicos, al aparato de la justicia a ponerse a andar. De que es lento, lo es. Pero si a lo lento le añadimos lo flojo, este es el cuento de nunca acabar.

El tercer «no» es la religión. País mayoritariamente católico, hace caso a dos o tres gritones, y las familias apenas si educan a sus hijos en las bondades sociales de la fe. Pensamos que la fe está bien para el bautizo o el matrimonio, pero que tiene alternativas culturales más bien recortadas. Nada tan alejado de la verdad. La fe en Dios hace al ser humano mirar la trascendencia de las cosas y descubrir en el rostro de los demás la figura de Cristo. Por lo mismo, nos empuja a trabajar por la paz con justicia, que es la única paz que vale la pena.

Mediante estos tres «no» podríamos ir descubriendo que México es otro futuro más allá de los negros nubarrones de una violencia como pecado que ahora parecería ser nuestra dueña.

La fe en Dios hace al ser humano mirar la trascendencia de las cosas y descubrir en el rostro de los demás la figura de Cristo.

EL OBSERVADOR 535-2

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MIRADAS DE EL OBSERVADOR
¿Cóoomo dijo?

Cuando la prensa hace un trabajo que involucra a la Iglesia suele, casi diríamos por principio, burlarse de ella.
La presenta como una organización de intereses oscuros, llena de recovecos y de adoctrinamientos. El domingo pasado El Universal presentó un reportaje sobre los indígenas mazahuas —concretamente mujeres—a los que el Opus Dei estaba ayudando en una hacienda de Atlacomulco, estado de México. Cualquiera que lo leyera a fondo, se daría cuenta de que a las mujeres indígenas le estaba cambiando la vida, pues aprenden oficios, capacitación, alfabetización, etcétera. El único problema, de acuerdo a lo que no se dice en el texto, firmado por Guillermo Guillén, es que también reciben (¡qué desgracia!) instrucción religiosa...

Hay cientos de programas de televisión y anuncios comerciales que toman los símbolos cristianos para hacer comercio o para enjaretárselos a un producto. No siempre reciben la reprimenda que necesitan. Aquí en México, por ejemplo, los «cómicos» hacen chistes imitando al cardenal Rivera Carrera, o le ponen una «madriza» a alguien mandándole una colección de monjas católicas. Muy simpáticos todos ellos. Pero en Italia la poderosa trasnacional Sony ha tenido que dar marcha atrás y retirar un anuncio que promocionaba diez años de la consola de juegos Playstation con una especie de parodia de La Pasión de Cristo. Bajo el título de Diez años de Pasión, la empresa japonesa ponía a un joven sonriente, tocado en su cabeza con una corona de espinas. Allá la gente no se calla (o no la tienen tan amordazada). De inmediato hubo movilización encabezada, entre otros, por el sacerdote y periodista Antonio Sciortino, director de la revista Familia Cristiana, quien dijo: «La imagen sobrepasó todo límite al utilizar un momento tan doloroso de la vida de Cristo con el único mensaje del gusto por la provocación». La empresa pidió disculpas y aseguró que la campaña saldría del aire de inmediato...

Gilberto Rincón Gallardo, que fuera candidato a la presidencia por «el Partido de la Rosa», acaba de escribir un artículo en Reforma (el sábado pasado), cuyo nombre lo dice todo: «Hasta el Papa lo exige». Se refiere al discurso del pasado 29 de septiembre en el que Benedicto XVI pidió al último grupo de obispos mexicanos en la visita ad limina apostolorum que prestaran «especial atención a los grupos más desprotegidos y a los más pobres». Don Gilberto aprovecha para llevar agua a su molino. No desprecia lo dicho por el Papa, pero se ve que lo califica como una cosa extraña. Olvida este buen hombre (que, en efecto, lo es), que es doctrina de la Iglesia no la opción exclusiva de los pobres (como quería cierta rama latinoamericana de la teología), sino la opción preferencial por los pobres. No es que «hasta el Papa» exija que las cosas cambien en México: es que el Papa y la Iglesia católica siempre lo están exigiendo. Y tan bien lo está haciendo el papa Ratzinger que hasta Gilberto Rincón Gallardo se dio cuenta.

EL OBSERVADOR 535-3

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OBSERVATORIO
La persecución continúa

Según el director de Ayuda a la Iglesia Necesitada en Holanda, Orbán de Lengyelflva, en su libro Violencia contra los Cristianos en el año 2004, 140 mil cristianos fueron asesinados en el mundo el año pasado.

Un dato aterrador que nos dejaría fríos si conociéramos las dimensiones actuales de la persecución cristiana en el mundo, sobre todo, por el radicalismo islamista. Mientras nosotros nos devanamos los sesos por hacer distinciones, tender lazos, hablar de tolerancia, enfrente hay una célula violentísima a la que le da lo mismo católico que protestante.

Tras el comunismo ha sido el islamismo radical el que ha tomado la estafeta de la persecución cristiana en el mundo. También con tintes amarillos: China, por ejemplo, mantiene un férreo control sobre los sacerdotes, obispos y fieles católicos en ese inmenso país. La última prueba de esto fue la prohibición a cuatro obispos chinos para asistir al recientemente inaugurado Sínodo sobre la Eucaristía.

En otros países la persecución es, digamos así, más moderada. Pero existe. Tal es el caso de España, por ejemplo. La nación de donde nos llegó el Padre Nuestro es, ahora, el santuario del laicismo radical y del desprecio por el catolicismo, calificándolo el actual gobierno de retrógrado y troglodita.

Que un obispo asista a la marcha contra el «matrimonio» homosexual resulta más violento —para los laicistas— que en una marcha «del orgullo» homosexual una lesbiana camine desnuda, vestida tan sólo con una mitra de obispo por las calles de Madrid.

Las cosas están que arden. Pero no debería alarmarnos. Cristo mismo lo anunció. Y también dijo que eran bienaventurados los perseguidos por su nombre.

Católicos y elecciones de 2006

De muy diversas maneras, el papa Benedicto XVI ha venido diciéndoles a los católicos del mundo y, durante el mes de septiembre pasado, a los católicos de México, que no pueden, so pena de dejar de ser católicos, abstenerse de mostrar su fe en la vida pública.

«Queremos ser los dueños en primera persona y solos. Queremos poseer el mundo y nuestra misma vida de manera ilimitada. Dios nos estorba o se hace de Él una simple frase devota o se le niega todo, desterrándolo de la vida pública, hasta que de este modo deje de tener significado alguno», dijo el Santo Padre durante la homilía de apertura del Sínodo de los obispos que se desarrollará hasta la tercera semana de este mes, en Roma.

Y dijo más: «La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada, pero que le niega el dominio público, la realidad del mundo y de nuestra vida, no es tolerancia, sino hipocresía. Ahora bien, allí donde el hombre se convierte en el único dueño del mundo y en propietario de sí mismo no puede haber justicia. Allí sólo puede dominar el arbitrio del poder y de los intereses. Es verdad, se puede expulsar al Hijo de la viña y matarlo para disfrutar egoístamente de los frutos de la tierra. Pero entonces la viña se transforma muy pronto en terreno sin cultivar, pisado por los jabalíes…»

Ahora que la batalla política se encuentra en el prólogo: ¿dejaremos que los jabalíes —o los dinosaurios— pisoteen nuestra patria?

EL OBSERVADOR 535-4

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Secuelas de una violación
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA
Soy soltera no he tenido relaciones sexuales con nadie y no sé si sea correcto hacerlo con alguien que sólo somos amigos, pero yo estoy enamorada de él. El problema es que yo de niña a los diez años tuve una violación de un hombre, y sólo yo me lo he guardado y no sé si por eso tenga demasiado miedo a las relaciones…
Quiero que me ayude, por favor.

RESPUESTA
Efectivamente, el haber sufrido una violación puede provocar, entre otras muchas cosas, miedo a las relaciones. Y también inseguridad, sentimientos de valer menos que las demás, incluso de culpa –aunque parezca absurdo-. Necesitas buscar ayuda profesional y sanar esa profunda herida que tienes. Mientras no sanes, le estás dando a ese hombre el poder de seguirte dañando, aunque él ni enterado esté. Pero ten confianza, puedes sanar y tener luego una vida feliz y plena. ¿Qué caso tiene cargar tú sola con este dolor?

Por supuesto, tener relaciones sexuales no es la solución al problema. Al contrario: te sentirías todavía más utilizada. No basta con estar enamorada de un hombre para tener relaciones sexuales con él, y menos aún cuando él no lo está de ti. Eso significaría ponerte en una posición aún más vulnerable, herida, rechazada. Además del malestar que seguramente te provocaría tu conciencia al saber que estarías haciendo algo incorrecto.

Si ese muchacho es tu amigo, valora esa amistad. Apóyate en él como amigo. Si metes en esa amistad las relaciones sexuales no vas a conseguir que se enamore de ti (ese es un pésimo método que constantemente ha fracasado) y vas a arruinar la amistad que tienen. En verdad, por donde lo veas, no vale la pena. Un mal no remedia otro mal. Busca mejor tu salud emocional y entonces perderás el miedo a las relaciones. No te compliques más la existencia. Ve a terapia y verás que más pronto de lo que piensas comenzarás a sentirte y a actuar mejor.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 535-5

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
No sé qué estudiar
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA
Tengo dudas de qué es lo que quiere Dios para mí. No sé qué estudiar. He comenzado varias carreras, pero me desanimo porque en mi familia me dicen que la que más me gusta no me conviene porque ganaría muy poco.
La que quieren mis papás para mí no me gusta.
Hay otra que me gusta un poco más, pero es muy cara.
Me he puesto a pensar que Dios me ha puesto trabas porque quiere algo para mí, pero no sé muy bien qué. He pensando en la vida religiosa, pero no me siento lista para dejar mis sueños de casarme y tener hijos; hasta el voto de pobreza me asusta.
¿Qué debo hacer? No quiero ser una persona frustrada. No quiero que mis familiares se vuelvan a defraudar de mí, ni que gasten de más por mi culpa.

RESPUESTA
No es Dios el que te pone trabas: eres tú misma, apoyada por las presiones de tu familia.

A través de nuestra vocación es como Dios nos dice, al menos en parte, qué es lo que quiere para nosotros. Tal vez te estás traicionando a ti misma al considerar en primer término el factor económico, que sí es importante, pero no debe ser el factor fundamental.

Definitivamente, si no puedes dejar tus sueños de casarte y tener hijos, eso significa que no tienes vocación para la vida religiosa. Esta vida, la religiosa, no es un escape, ni un refugio, ni la última opción para cuando no encontramos respuestas: es, al contrario, una vocación especial que lleva a una vida tan plena como la del matrimonio. Pero, por lo que dices, considero que no es para ti.

No veo por qué crees que has defraudado a tu familia. Más bien creo que tu familia no te ha apoyado en la búsqueda de tu verdadero camino.

Es tiempo de reconsiderar lo hecho hasta aquí y de tomar las decisiones correctas. Busca cuál es tu vocación. Tal vez sea conveniente que te hagas algunas pruebas de orientación vocacional. Toma una decisión, y entonces pide a tu familia que te apoye y te respete. Puesto que te aman, al verte firme y decidida, yo creo que lo harán.

Ten confianza. Espero que pronto ya estés en el camino correcto en tu vida.

EL OBSERVADOR 535-6

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PINCELADAS
En la mesa con todos
P. Justo López Melús

Había en la antigua China un hombre que vivía con su mujer, su hijo y su anciano padre. Al abuelo le temblaban las manos, derramando la comida en la mesa, y a veces rompía el tazón de arroz. La esposa no aguantaba más. Presionó a su marido y consiguió que el anciano se sentara en una mesa aparte y usara un tazón viejo y barato. El abuelo se puso muy triste, pues se veía tratado como un extraño, pero nada podía hacer para remediarlo
Un día el nieto se acercó al abuelo y le dijo:
— Abuelo, hazme un favor. Esta noche, mientras cenas, procura romper adrede tu tazón. Ya verás como todo se arreglará.
En la cena el abuelo, en su mesa separada, dejó caer el tazón y se rompió. Ya estaba para estallar en gritos la nuera, cuando el nieto se adelantó y dijo:
— Abuelo, ¿por qué has roto tu tazón? Yo lo guardaba para cuando mis padres se hicieran viejos y comieran en una mesa separada como tú.
Al día siguiente el abuelo se sentó a comer en la mesa con todos.

EL OBSERVADOR 535-7

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LO QUE VALE EL MEXICANO
Una iniciativa excelente
Por Antonio Maza Pereda

Desde la página web Catholic.net se está lanzando una incentiva que me parece estupenda. Se trata de una campaña de oración por quienes promueven el aborto. El enfoque puede parecer sorprendente, pero tiene una lógica impecable. En términos generales, cuando hablamos de aborto, tratamos muy duramente a los médicos que llevan a cabo estas prácticas y a los legisladores que facilitan el que puedan hacerse de manera indiscriminada, a través de la modificación de leyes y reglamentos. En nuestro país, las acciones de los diversos movimientos provida han sido, en términos generales, moderadas; pero en otros países han llegado hasta el ataque personal a los médicos y los atentados contra las instituciones e instalaciones donde se lleva a cabo el aborto. Claramente, estamos olvidando un principio básico. Los católicos consideramos que debemos de rechazar el pecado, pero debemos de amar al pecador.

La campaña propuesta por Catholic.net con el nombre de «Seamos buenos con los médicos y legisladores que promueven el aborto» propone acciones de oración y sacrificio por el bien estas personas, no siempre conscientes de la dignidad y sacralidad de la vida, pidiéndole a Dios por su salvación y su conversión.

La campaña ha empezado con una iniciativa para tener una hora santa y el rezo del santo Rosario por médicos y legisladores. Hasta el momento de escribir esta nota, al menos 2000 parroquias y organizaciones se habían unido a esta iniciativa. En una carta que amablemente me envía la actuaria Lucrecia Rego de Planas, directora general de Catholic.net, me explica que en la hora santa se pedirá también por otros que son personajes en este drama del aborto. En primer lugar, por las madres que están abortando. Ellas son las víctimas de las presiones, de la incomprensión y del abandono de quienes más deberían apoyarlas en su situación. También se pedirá por los padres de las criaturas, que son muchas veces quienespropician el aborto al no dejarle a la madre otra alternativa.

EL OBSERVADOR 535-8

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Colocan en un templo de Roma el báculo del cardenal Posadas Ocampo, asesinado en Guadalajara

El pasado 26 de septiembre se colocó, en una de las capillas del templo de San Bartolomé, ubicado en la Isla Tiberina de Roma, el báculo del cardenal mexicano Juan Jesús Posadas Ocampo, asesinado por narcotraficantes en 1993.

La ceremonia fue presidida por el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, su sucesor en la sede arzobispal de Guadalajara, y en ella participaron obispos mexicanos que estaban realizando su visita ad limina apostolorum, así como embajadores de países iberoamericanos ante la Santa Sede.

El obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Ramón Castro, calificó la ceremonia de «sumamente significativa para todo México». El cardenal Posadas fue asesinado el 24 de mayo de 1993 de catorce tiros en el pecho durante un tiroteo en el aeropuerto de su diócesis de Guadalajara, cuando se dirigía a dar la bienvenida al nuncio apostólico.

El templo de San Bartolomé desde el Jubileo del año 2000 custodia la memoria de los mártires y de los testimonios de la fe del siglo XX. A ellos está dedicado el gran icono que se encuentra sobre el altar central, mientras que en las capillas laterales se custodian la memoria de los mártires y de los testimonios de la fe víctimas de la violencia contra los creyentes en momentos particulares de la historia o en diferentes partes del mundo.

Este homenaje en Roma a los «mártires» recientes —aunque muchos de ellos no han recibido todavía este reconocimiento oficial por parte de la Iglesia—, es una iniciativa de la Comunidad de San Egidio.

Andrea Riccardi, historiador y fundador de la Comunidad de San Egidio, ha escrito que «el cardenal [Posadas] era conocido por su compromiso contra la droga: había condenado repetidas veces el crimen organizado y a los traficantes. Su muerte puso de manifiesto la arrogancia de los narcotraficantes y la situación de violencia que se vivía en la ciudad».

«El cardenal era un pastor y se había formado durante los años duros para la libertad religiosa en México, cuando en casa de su tía había un seminario clandestino. A partir de los años setenta fue obispo de importantes diócesis mexicanas hasta su nombramiento como cardenal en Guadalajara», recuerda Riccardi.

«Representa a aquellos cristianos que se opusieron a la cultura y la práctica mafiosas. Precisamente fue asesinado por los narcotraficantes», concluyó el historiador.

Fuente: ZENIT.org-El Observador.

EL OBSERVADOR 535-9

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JÓVENES
Ojo con las bebidas «energizantes»
Prohibidas en varios países, autorizadas en México
Por el Dr.Guillermo Murillo-Godínez

Las bebidas «energizantes» o «funcionales», como se conocen en la industria, fueron introducidas en el mercado en el 2001 y se promocionan con patrocinio de deportes de alto riesgo, fiestas «rave» y de paga. Varias marcas compiten por el mercado con nombres agresivos: Adrenaline Rush, Dark Dog, Piranha, Lipovitan B3, Sobe Rush, XTC, Blue Shot, Red Bull, Feel the Rush, Boost, Ciclón, Cult, Pit Bull, Reanimator y Bomba, y con lemas tales como: Red Bull, «Te da alas para volar», Feel the Rush, «Energía radical líquida», etc.

Los chavos tienen sus «razones» para tomarlas: «Porque el 'chupe' se te sube menos y aguantas más», «Es como el efecto de una 'cocaína fresa'», «Me cura la cruda», etc.

Estas bebidas estimulantes contienen vitaminas, aminoácidos —como la taurina—, cafeína, azúcar, ginseng, efedrina, etc. El precio varía entre $20 y $80, dependiendo del lugar. El tema no sería preocupante si sólo se tomaran una lata de vez en cuando, pero el consumo puede variar entre las 2 y las 13 latas sólo en una reunión, noche de antro o fiesta. Cada uno de sus ingredientes, en módicas cantidades, no representa ningún riesgo; pero la mezcla de todos, en altas concentraciones (el guaraná, que contienen algunas, es la fuente de cafeína más rica que se conoce), es preocupante; además, el efecto se agrava al combinarlas con alcohol.

La cafeína y el alcohol tienen funciones antagónicas; es decir, la cafeína produce un estado de hipervigilancia; el alcohol, relaja y entorpece la mente. «Monte Fénix», clínica para el control de las adicciones, dice que estas bebidas son disparadores que crean obsesión y compulsión para consumir otro tipo de drogas. Más del 50% de sus pacientes consumieron estas bebidas.

En Irlanda, un estudiante de 18 años, jugador de baloncesto, murió de un infarto del miocardio en el 2001 mientras jugaba un partido, tras haber bebido cuatro latas de Red Bull. El gobierno sueco investiga la muerte de tres jóvenes consumidores que mezclaron estas bebidas con alcohol. En Austria, su país de origen, tienen la leyenda «No combinarse con alcohol». En Francia, Canadá, Noruega y Suecia, tienen prohibida su venta. ¿Y en México?

EL OBSERVADOR 535-10

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ENTREVISTA
«Nada de lo que hacemos tendría sentido alguno al margen de la comunión eclesial»: padre Álvaro Corcuera, director general de los Legionarios de Cristo
Zenit / El Observador

¿Cuál es el método de cohesión de los Legionarios de Cristo para mantener un orden en medio de su acelerada expansión?
Saber que todos somos hermanos en Cristo, con un mismo Padre Celestial, unidos por la misma fe y un mismo Bautismo. Los miembros de la Legión de Cristo formamos, además, una familia por estar unidos por una misma vocación a la vida religiosa y al ministerio sacerdotal. Compartimos los mismos ideales, los mismos retos y dificultades. La Legión cuenta con miembros que provienen de casi cuarenta diversos países. Buscamos que todas las comunidades, incluso aquellas más pequeñas, estén formadas por religiosos de diferentes nacionalidades de modo que puedan siempre formar un ambiente que sea a la vez de universalidad y de unión.

¿Nunca han sentido el peligro de abarcar mucho y apretar poco; es decir, el peligro de dispersarse?
Son tantas las necesidades de la Iglesia y de los hombres en cualquier nación del mundo, que el deseo de ayudar le lleva a mirar en muchas direcciones. Y también por eso nos sentimos tan pequeños ante tan grandes retos. La Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi están ahora en una fase de consolidación tras los años más cercanos a la fundación. Y aunque quisiéramos ayudar más a la Iglesia y la sociedad nos vemos limitados en nuestros recursos humanos y materiales.

Se habla en todas partes del éxito de los Legionarios de Cristo en cuanto a vocaciones: ¿no les plantea esto muchos problemas?
Todas las órdenes y congregaciones religiosas estamos al servicio de la Iglesia y los fieles. Por tanto no se trata de una competencia ni hay espacio para las comparaciones. Nos consideramos una parte del mismo Cuerpo. Tenemos una misma finalidad general. No se puede decir que hay «mejores» o «peores». La formación que recibimos es para imitar a Cristo, y Él nos enseña que el camino es la humildad, no considerarse los mejores sino ser servidores.

Pero es verdad que muchas órdenes se están quedando solas…
Nos da profunda pena constatar cómo algunos institutos religiosos se fatigan y sufren ante la carencia de vocaciones, hasta el punto de que su futuro pudiera estar en peligro. Por otro lado, observamos con mucha gratitud y admiración cómo el Espíritu Santo suscita y crea en la Iglesia nuevos movimientos y grupos eclesiales que son una bendición para la Iglesia y para la sociedad.

Hay quienes dicen que a los Legionarios de Cristo, quizá por ese éxito, les cuesta trabajo la humildad: ¿qué opina usted al respecto?
Sabemos, como Cristo nos dice, que debemos ser servidores. Todos tenemos que suplicar que Dios nos conceda la virtud de la humildad. El orgullo produce ceguera, desprecio, y es lo que más nos puede alejar de Jesucristo y de los demás. La humildad produce bondad, cercanía, sacrificio por los demás. Por eso yo estoy convencido de que todos, en nuestra vida cristiana, tenemos que intentar imitar a Cristo y seguir su consejo de ser mansos y humildes de corazón. Sin esta virtud, no puede haber frutos.

¿Cuáles son las coordenadas de esta aportación del catolicismo mexicano que son los Legionarios de Cristo?
No hay catolicismo de determinados países, porque la misma palabra «católico» significa universal. Yo no diría que es un catolicismo mexicano, sino que la Iglesia católica en México aporta al mundo una gran riqueza, fundada en su profunda fe en la Eucaristía, en la devoción a la Santísima Virgen y la adhesión y amor al Papa. No cabe duda que México ha dado mucho a la Iglesia. Ha dado ejemplos extraordinarios de fe viva, de una capacidad casi ilimitada de sacrificio. Ha dado santos, mártires, apóstoles. Además puedo decir que la Virgen de Guadalupe ha sido para todos los Legionarios, como para todos los mexicanos, una Madre que nos ha sostenido siempre.

¿Se puede plantear la re-evangelización de Europa desde América, concretamente desde países mayoritariamente católicos como México?
Europa sufre una fuerte pérdida de fe y de esperanza. Muchos europeos viven ya «como si Dios no existiera», pues la fe ha llegado a ser, en muchos casos, un simple dato cultural o una tesis de la razón, y no una opción de vida y un compromiso personal con Jesucristo y con su Iglesia. Los mexicanos tienen un don especial de sensibilidad espiritual, de amor al Santo Padre, de devoción a la Santísima Virgen, de una fe arraigada, personal y práctica. En su providencia, Dios nuestro Señor tal vez quiera que este don tan grande sea un componente importante en la re-evangelización de Europa.

¿No pesa demasiado al nuevo director general de los Legionarios de Cristo la figura del padre Marcial Maciel, su fundador?
El papa Juan Pablo II recordaba con frecuencia, según la doctrina de la Iglesia, que una familia religiosa se mantiene fuerte y eficaz en la medida en que es fiel al carisma de su fundador. El fundador es el instrumento querido por Dios para comunicar a la Iglesia, y a un determinado grupo de personas, un nuevo carisma, una nueva riqueza para la Iglesia. La espiritualidad contenida en los escritos de nuestro fundador y encarnada en su misma vida será siempre y necesariamente el punto de referencia para los Legionarios de Cristo.

¿Cuál es el principal reto que se le presenta al nuevo director general de los Legionarios?
El reto mayor es el de ser fieles a lo que Cristo quiere de nosotros, al servicio de la Iglesia. Consolidar las obras según nuestras limitadas posibilidades, pero movidos por el ideal que no tiene límites; con el reto de Cristo que nos pide lanzar las redes y remar mar adentro, extender el mensaje de Cristo a todos los hombres. En este sentido, no tengo que innovar nada, pero sí utilizar los dones que Dios concede, para ayudar con todo nuestro ser, a la Iglesia. El reto principal es siempre la caridad.

¿Considera pertinente la profundización del carisma actual de los Legionarios de Cristo o piensa que no hay necesidad de ello?
La profundización en el propio carisma es una exigencia permanente. Diría que es una obligación para descubrir toda la riqueza que ahí se encierra. La Legión de Cristo existe solamente en la Iglesia, para la Iglesia y a partir de la misión evangelizadora de la Iglesia. Nada de lo que hacemos tendría sentido alguno al margen de la comunión eclesial. Me da pena cuando, de algún modo, hayamos podido tener nuestros errores humanos, fallos personales; lo último que quisiéramos es herir, lastimar o, de algún modo, obstaculizar la labor eclesial.

EL OBSERVADOR 535-11

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DOCUMENTOS
Instrucción pastoral «Celebremos el domingo»
«Gracias a la Eucaristía, la Iglesia renace siempre de nuevo» (Benedicto XVI).

I. Doctrina de la Iglesia

1. El domingo es la fiesta primordial que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo (Concilio Vat. II, Constitución Sacrosantum Concilium, 106).

2. El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen la obligación de participar en la Misa, y se abstendrán, además, de aquellos trabajos y actividades que impiden dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del Día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo (Código de Derecho Canónico, canon 1247).

3. Los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria o dispensados por su pastor propio. Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2181).

4. Es preciso dar un realce particular a la Eucaristía dominical y al domingo mismo, sentido como día especial de la fe, día del Señor resucitado y del don del Espíritu, verdadera Pascua de la semana. Desde hace dos mil años el tiempo está marcado por la memoria de aquel «primer día después del sábado'»(Mc 16,2.9; Lc 24,1; Jn 20,1), en el que Cristo resucitado llevó a los Apóstoles el don de la paz y del Espíritu (Cfr. Jn 20,19-23). La verdad de la resurrección de Cristo es el dato originario sobre el que se apoya la fe cristiana (Cfr. 1 Cor 15,14), acontecimiento que es el centro del misterio del tiempo y que prefigura el último día, cuando Cristo vuelva glorioso... La participación en la Eucaristía sea, para cada bautizado, el centro del domingo. Es un deber irrenunciable, que se ha de vivir no sólo para cumplir un precepto, sino como necesidad de una vida cristiana verdaderamente consciente y coherente... La Eucaristía dominical, congregando semanalmente a los cristianos como familia de Dios en torno a la mesa de la Palabra y del Pan de vida, es también el antídoto más natural contra la dispersión. Es el lugar privilegiado donde la comunión es anunciada y cultivada constantemente (J. Pablo II, Novo Millennio Ineunte, nn. 35 y 36).

II. La tradición de la Iglesia

5. Nuestro Salvador Jesucristo, antes de padecer, instituyó en la Última Cena el sacrificio eucarístico y el sacerdocio de la Nueva alianza; y, cuando ordenó a los apóstoles: hagan esto en memoria mía, mandó que celebráramos el sacrificio eucarístico, la santa Misa, hasta su retorno glorioso al final de los tiempos. Al celebrar la Eucaristía la Iglesia se muestra obediente a la voluntad de Jesucristo.

6. Los cristianos comenzaron a distinguirse de los que no lo eran porque se reunían los domingos a celebrar la Cena del Señor, llamada también la fracción del Pan. Escuchaban las enseñanzas de los Apóstoles, partían el Pan en común, compartían sus bienes con los necesitados y daban gracias a Dios por el don de la redención. Lo hacían el primer día de la semana, porque ese día resucitó el Señor; por eso se llama Domingo o Día del Señor.

7. Como el Señor Jesús resucitado se apareció cada ocho días a los Apóstoles, y fue domingo cuando descendió el Espíritu Santo en Pentecostés, Jesús mismo marcó el ritmo dominical para estar presente entre los suyos hasta su retorno glorioso. Por eso los discípulos de Jesús nos reunimos a gozar de su presencia, a escuchar sus enseñanzas y a darle gracias por sus beneficios el Día del Señor. De ahí que también el domingo se llama Día de la Iglesia, o sea, día de reunión de los discípulos de Jesús o Día de los cristianos.

8. Antes no se descansaba el domingo; era día de trabajo. Los cristianos, muchas veces con grandes sacrificios y arriesgando su vida, conquistaron este día para celebrar al Señor y descansar, como lo demuestra el martirio de 49 cristianos en Abitinia (Túnez) en el año 304 d. C. por celebrar la Eucaristía dominical. Por eso, el Domingo es también Día de descanso o de reposo, y señala la condición de hombres libres. Ese día dejamos la servidumbre del trabajo y disfrutamos de la libertad de los hijos de Dios. No es día de evasión o de simple diversión (fin de semana, weekend) que lleva a nuevas esclavitudes, sino día de re-creación, es decir, día en que el hombre recrea su espíritu y aparece como verdadero señor de las cosas y del tiempo, no como su esclavo. Asistir a la misa el domingo es celebrar nuestra condición de hombres libres, hijos de Dios y señores de la creación.

III. Recomendaciones pastorales

9. Es urgente anunciar, con redoblado entusiasmo, la centralidad del Día del Señor y de la Eucaristía dominical. La Iglesia vive de la Eucaristía, por tanto, el cristiano no puede vivir sin la Eucaristía. Nosotros, sin el domingo, no podemos vivir, dijeron los mártires de Abitinia; y comenta el autor de la Pasión: No puede haber cristiano sin la celebración dominical de la Pascua del Señor.

10. En la santa Eucaristía se refleja y actualiza la dimensión trinitaria de nuestra fe y de la salvación: Por Cristo al Padre en un mismo Espíritu. A la santa Trinidad fuimos consagrados el día de nuestro bautismo y la santa Trinidad será nuestro destino final. Somos un pueblo congregado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo. En la misa dominical rendimos culto a la santa Trinidad.

11. La celebración Eucarística actualiza el sacrificio de Cristo al Padre por nosotros; da al Padre la gloria que merece, nos obtiene la redención y nos ofrece la santificación. Participar en la Eucaristía dominical es unirnos a este sacrificio y convertirnos, por Cristo y en Cristo, en víctimas agradables al Padre. El pan y el vino, fruto de la tierra y de nuestro trabajo, se transforman en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo y así, nuestra vida, unida a Cristo, se convierte en sacrificio agradable a Dios. Participar en la misa dominical es dar sentido y valor a nuestra vida diaria.

12. La Eucaristía edifica a la Iglesia, signo y semilla del Reino de Dios; lo hace presente, al mismo tiempo que lo anuncia y lo adelanta. Celebrar la Eucaristía dominical es ya un presagio de la celebración gozosa del Domingo final y glorioso, sin sombra ni ocaso (Cfr. Prefacio dominical X), de que disfrutaremos en la Jerusalén celestial. La Misa dominical sostiene y fortalece nuestra esperanza de reinar con Cristo: Cada vez que comemos de este Pan y bebemos de este Cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

13. La celebración de la Cena del Señor no termina en el templo sino en el lavatorio de los pies, es decir, en el servicio y en la entrega a los demás en la vida diaria (Cfr. EE, No 20). Es fuente inagotable de caridad y solidaridad. Celebrar la Eucaristía significa estar dispuestos a compartir lo mejor de nosotros mismos con los demás, comprendidos los bienes materiales. Si todos los católicos asistieran a Misa y comprendieran su significado, el mundo sería distinto, habría menos egoísmo, menos personas que retienen y acumulan los bienes sin piedad.

14. La sagrada Eucaristía debe ser celebrada con dignidad y decoro, normalmente en el templo. Requiere preparación y paz espiritual del sacerdote y participación activa y consciente de los fieles. Toda celebración se debe preparar: arreglar y adornar el templo y el altar, puntualidad, música litúrgica dignamente ejecutada; los signos deben ser claros y trasparentes: luz, flores, incienso, dones, sonido, ornamentos, libros y vasos sagrados y una preparación cuidadosa de las lecturas y de la homilía. Ésta debe comunicar a los fieles el gozo de la salvación que se anuncia y celebra. La misa pro populo que obliga al párroco por todos los fieles de la parroquia (Cfr. CIC c. 534), se debe celebrar con solemnidad y los fieles la deben preferir. El ambiente limpio y acogedor será siempre una invitación a gustar el gozo de estar los hermanos unidos y a experimentar qué bueno es el Señor.

15. La sagrada liturgia y la religiosidad popular se fecundan mutuamente. La religiosidad del pueblo, en su núcleo, es un acervo de valores que responden con sabiduría cristiana a los grandes interrogantes de la existencia... Esa sabiduría es un humanismo cristiano que afirma radicalmente la dignidad de toda persona como Hijo de Dios, establece una fraternidad fundamental, enseña a encontrar la naturaleza y a comprender el trabajo y proporciona las razones para la alegría y el humor, aun en medio de una vida muy dura (Documento de Puebla, n. 448). Este humanismo cristiano expresado tan vitalmente por el pueblo, debe ser el sustrato que apoye y sustente las celebraciones litúrgicas y nuestra predicación, en medio del menosprecio y de las agresiones que padece el pueblo creyente y sencillo, de modo que encuentre en ellas un motivo para seguir esperando (Anáfora V/b). La Eucaristía dominical y la que se celebra en las fiestas patronales deben recoger y acrecentar este potencial evangelizador.

16. Es del todo urgente promover la participación de la familia: papá, mamá e hijos en la celebración Eucarística dominical para que la familia, iglesia doméstica, se mantenga unida y firme en su fe y en su vida cristiana agredida continuamente por los medios de comunicación. La llamada Misa con niños debe servir para iniciar a los pequeños a la eucaristía dominical de la parroquia.

17. Fomentar las distintas formas de piedad eucarística, apreciadas por el pueblo creyente: la Procesión del Corpus (et Sanguis) Christi, la Adoración nocturna, las Vísperas con la bendición con el Santísimo, las Visitas al Santísimo Sacramento, la Adoración continua del Santísimo o Cuarenta Horas, las Horas santas, los Jubileos, la Vigilia de espigas, etcétera y encaminarlas hacia la Misa dominical.

18. La causa principal de la inasistencia a la Misa dominical tiene que ver con el debilitamiento de la fe, entendida ésta como un encuentro vivo con Jesucristo resucitado en medio de su Iglesia. A este encuentro personal con Cristo debe acompañar un suficiente conocimiento de su persona, de su doctrina y de las exigencias de su seguimiento o discipulado. Esta causa fundamental se manifiesta de tres maneras: a) debilitamiento y pérdida de la fe con el incremento de sincretismos religiosos y supersticiones; b) debilitamiento de la comunión y de la conciencia de pertenencia a la comunidad eclesial, y c) en la ausencia de un testimonio claro y firme de vida cristiana. A la fe débil sigue un testimonio mediocre, nada atrayente, y un abandono de la comunidad. Esto debe entenderse de todos los miembros de la comunidad eclesial. El remedio está en el nuevo ardor (santidad) que nos exige la nueva evangelización.

19. María santísima estará siempre presente en el misterio de Cristo y de su Iglesia y, como mujer eucarística, será el modelo perfecto de la escucha obediente de la Palabra de Dios, del seguimiento de su Hijo y de la glorificación al Padre: Ella, mujer eucarística, movida por el Espíritu, nos enseña en su canto del Magnificat a dar gracias al Padre por Cristo, con Cristo y en Cristo por las maravillas realizadas en la historia de la salvación. Su presencia y cooperación en el misterio de la Encarnación, en el sacrificio de su Hijo en la Cruz y en la Iglesia naciente en Pentecostés, nos invitan a participar fructuosamente en la Eucaristía, que actualiza y celebra estos misterios. Todo lo positivo, lo festivo, lo que es vida, belleza, alegría, fiesta..., nuestro pueblo lo encarna en María (Cfr. D. de Puebla, n. 454).

20. Nota: «Acerca de la edad más oportuna para admitir al Sacramento (de la Eucaristía) en la Iglesia de tradición latina, al comprobar los buenos resultados espirituales y pastorales obtenidos con la administración de la sagrada Comunión en la infancia, vale la pena tener presente la constatación del Papa Juan Pablo II, (quien) recordaba que «los niños son el presente y el futuro de la Iglesia. Desempeñan un papel activo en la evangelización del mundo, y con sus oraciones contribuyen a salvarlo y mejorarlo»... El decreto Quam singulari admitía a los niños a la Eucaristía desde los siete años, edad considerada del uso de razón, cuando pueden distinguir el pan eucarístico del pan común, previa la primera confesión sacramental. Esta orientación parece hoy más necesaria que nunca, puesto que el uso de razón, como también los peligros y las tentaciones, llegan más precozmente. Con esta praxis se profesa el primado de la gracia, que ha dado a la Iglesia grandes beneficios, favoreciendo también las vocaciones sacerdotales» (Sínodo sobre La Eucaristía: Instrumentum laboris, n. 18). No debemos, pues, separar demasiado la Primera Comunión del sacramento de la Confirmación (siete años), antecediendo a ambos la Confesión sacramental.

Santiago de Querétaro, Qro., 15 de septiembre, solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores, del 2005.

+ Mario De Gasperín Gasperín,
Obispo de Querétaro.

EL OBSERVADOR 535-12

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FLOR DE HARINA (Sal 147, 14)
Mes del Rosario
Por el P. Justo López Melús
Octubre es también otro mes dedicado a la Virgen. Para Ella he preparado unos acrósticos y charadas, y la siguiente poesía:

El Santo Rosario

Una tarde placentera
de mayo en que suave brisa
oreaba los collados
los valles y las campiñas,
para hacer una corona
y ofrecérsela a María,
salí en busca de violetas,
de rosas y margaritas,
y de plantas aromáticas
y preciosas florecillas.
Después entré en un jardín
que había allí en una quinta
donde recogí geranios,
jazmines y clavelinas,
y aunque sé muy poco yo
de hacer coronas bonitas,
como amo mucho a la Virgen
el amor hizo de artista.
        
***
Preparada la corona,
me dirigí monte arriba
por sendas y vericuetos
hasta llegar a la cima,
donde hecha por los pastores
hay una preciosa ermita
consagrada para honrar
allí a la Virgen Santísima.
Allí cuelgan sus exvotos
numerosas romerías,
y en ella yo me interné
colmado de gozo y dicha,
para poner la corona
a aquella imagen bendita
de mi Madre Inmaculada
que presidía la ermita.

***
Coronada ya la imagen
me coloqué de rodillas
y me brotó del corazón
esta plegaria sencilla:
«¡Qué pobre es esta corona!
Yo quisiera, Madre mía,
ofrecerte otra más bella,
más valiosa, más bonita,
formada no de jazmines,
violetas ni clavelinas,
sino de oro, de diamantes
y de las perlas más finas,
y no ofrecértela hoy sólo,
sino hacerlo cada día»
Entonces me pareció
que los labios se le abrían
a aquella bendita imagen
y oí aquesta voz dulcísima:
«No lamentes, hijo mío,
que no sea más bonita,
pues me agrado mucho
en ella
y me colma de alegría,
y no digas que no puedes
hacerlo todos los días.
Pues... ¿no tienes el Rosario,
devoción santa y sencilla,
corona que está compuesta
de cincuenta Avemarías,
más valiosas que el
diamante,
más bellas que margaritas?
Él sea, pues, hijo mío,
tu devoción preferida
y ofréceme esta corona
sin dejarla un solo día».

EL OBSERVADOR 535-13

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La recta final del Año de la Eucaristía, en Internet

Para ayudar a los católicos de todo el mundo a vivir la recta final del Año de la Eucaristía, que se clausurará a finales de este octubre, la Santa Sede ha publicado en su página web una sección especial con numerosos recursos.

En el apartado «Año de la Eucaristía» hay que seleccionar el idioma deseado para tener acceso a todo los documentos que había preparado Juan Pablo II para convocar esta iniciativa, así como otros textos fundamentales de su magisterio sobre este sacramento, las «sugerencias y propuestas» presentadas por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos para la vivencia de estos doce meses, y otros textos fundamentales sobre la Eucaristía, tales como pasajes de la Biblia, del Catecismo de la Iglesia Católica y de los Padres de la Iglesia.

La dirección electrónica del sitio de Internet es:
http://www.vatican.va/holy_father/special_features/eucharist/index_sp.html
(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 535-14

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FIN

 
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