El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
6 de noviembre de 2005 No.539

SUMARIO

bulletPORTADA - Esperanza, valentía, amor y también «creatividad de la caridad», demanda Benedicto XVI con respecto a los migrantes
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Devolver brillo a la política
bullet¿CÓOOMO DIJO?
bulletOBSERVATORIO
bulletPINCELADAS - Lo apretaba entre sus brazos
bulletCOLUMNA ABIERTA - Principio de democracia
bulletDios escribe derecho...
bulletPANTALLA CHICA - No queremos un buen espectáculo, sino un buen gobierno
bulletALACENA - Carta de un misionero a su madre recién fallecida
bulletLos jóvenes necesitan evangelización en los ambientes universitarios
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- No sé si espanto a los hombres

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PORTADA
Esperanza, valentía, amor y también «creatividad de la caridad», demanda Benedicto XVI con respecto a los migrantes
México expulsa cada año a medio millón de migrantes a Estados Unidos. Más de mil personas abandonan el país diariamente. La Iglesia en nuestro país y en Estados Unidos ha hecho grandes esfuerzos para trabajar acogiendo a los migrantes con los brazos de Jesús. He aquí un breve instructivo, en diez puntos, del mensaje que manda Benedicto XVI a los católicos del mundo con motivo de la próxima jornada Mundial del Migrante, a celebrarse en enero de 2006.

1.
Entre los signos de los tiempos reconocibles hoy se pueden incluir las migraciones, un fenómeno que a lo largo del siglo recién concluido asumió una configuración, por decirlo así, estructural, transformándose en una característica importante del mercado del trabajo a nivel mundial.

2. En este «signo de los tiempos» confluyen diversos componentes. Comprende las migraciones internas y las internacionales, las forzadas y las voluntarias, las legales y las irregulares, también sujetas a la plaga del tráfico de seres humanos. Y no se puede olvidar la categoría de los estudiantes extranjeros.

3. Con respecto a los que emigran por motivos económicos, cabe destacar el reciente hecho de la «feminización» del fenómeno, es decir, la creciente presencia en él de la mujer. En el pasado quienes emigraban eran sobre todo los hombres, aunque no faltaban nunca las mujeres; sin embargo, ellas emigraban sobre todo para acompañar a sus maridos o padres.

4. Hoy la emigración femenina tiende a ser cada vez más autónoma: la mujer cruza por sí misma los confines de su patria en busca de un empleo en el país de destino.

5. La presencia femenina se da sobre todo en los sectores que ofrecen salarios bajos. Por eso, si los trabajadores emigrantes son particularmente vulnerables, entre ellos las mujeres lo son más aún. Los ámbitos de empleo más frecuentes para las mujeres son los quehaceres domésticos, la asistencia a los ancianos, la atención a las personas enfermas y los servicios relacionados con el hospedaje en hoteles. Los cristianos están llamados a manifestarse en favor del trato justo a la mujer.

6. No se puede por menos de mencionar el tráfico de seres humanos, sobre todo de mujeres, que prospera donde son escasas las oportunidades de mejorar la condición de vida. Al traficante le resulta fácil ofrecer sus «servicios» a las víctimas, que con frecuencia no albergan ni la más mínima sospecha de lo que deberán afrontar luego.

7. Hay mujeres y muchachas que son destinadas a ser explotadas, en el trabajo, casi como esclavas, y a veces incluso en la industria del sexo. Hago mía la condena que expresó Juan Pablo II contra «la difundida cultura hedonista y comercial que promueve la explotación sistemática de la sexualidad» (Carta a las Mujeres, 29 de junio de 1995, n. 5). Aquí se halla todo un programa de redención y liberación.

8. Por lo que atañe a la otra categoría de emigrantes, la de los que piden asilo y de los refugiados, en general se suele afrontar el problema constituido por su ingreso, sin interrogarse también acerca de las razones que los han impulsado a huir de su país de origen.

9. La Iglesia contempla este mundo de sufrimiento y de violencia con los ojos de Jesús, que se conmovía ante el espectáculo de las muchedumbres que andaban errantes como ovejas sin pastor (cfr. Mt 9, 36).

10. Esperanza, valentía, amor y también «creatividad de la caridad» (carta apostólica Novo millennio ineunte, 50) deben impulsar el necesario compromiso, humano y cristiano, para socorrer a estos hermanos y hermanas en sus sufrimientos. Sus iglesias de origen deben manifestarles su solicitud con el envío de agentes pastorales de su misma lengua y cultura, en diálogo de caridad con las iglesias particulares de acogida.

EL OBSERVADOR 539-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Devolver brillo a la política
Por Jaime Septién

Hay un cuento de «Pepito» en el que la maestra pregunta la profesión de los padres del grupo. Cada alumno va diciendo lo que es el suyo, hasta que llega a «Pepito»: éste le contesta que su papá se dedica a sacar borrachos de las cantinas. Al finalizar la clase, la maestra, inquieta, le pregunta si es verdad. «Pepito» le responde: «Claro que no, pero me da vergüenza decir que es un líder político».

Desde hace siglos, los mexicanos hemos acudido a los chistes para contar nuestras desgracias. Y hoy una de las desgracias mayúsculas que le ocurren a nuestro país es el descrédito de la política, la política egoísta, aquella que solamente fija su atención en el poder por el poder mismo, sin recordar que el poder es servicio, honestidad a toda prueba, caridad con el más necesitado y talento por el bien y la justicia social.

El problema es, tal cual yo lo veo, que los políticos mexicanos, enfrascados en la lucha por llegar «a la grande» (y «la grande» puede ser cualquier «hueso»), se han olvidado de la acción común. «La mayor virtud política es no perder el sentido de conjunto», escribió en alguna ocasión el pensador francés Emmanuel Mounier. Y es totalmente cierto. Tan cierto como que el mayor fracaso de la política es el individualismo egoísta o el «grupalismo» vergonzante.

Es decir, el mayor defecto que puedo encontrarle a nuestros líderes políticos a la antigüita es que todos dicen que quieren servir, pero sus acciones revelan, exactamente, lo contrario. El asunto del señor Montiel Rojas esclarece lo que estoy diciendo. Entró a la carrera por la candidatura del PRI y como entró se salió, dejando embaucadas a miles de personas y habiendo invertido, a lo loco, millones de pesos que proceden del bolsillo de los contribuyentes.

La razón por la que se salió del llamado «juego» político es muy sencilla: entre una candidatura a la presidencia y su fortuna personal prefirió su fortuna personal.

Pero, de verdad, no debe aparecernos esto como un determinismo. Hemos tenido casos luminosos de políticos derechos. Son los menos, pero pueden ser los más. La verdadera revolución de la política no pasa por las armas, sino por la esencia de la profesión que es la honestidad y el servicio a los demás. Devolverle el brillo a la política implica devolverle a la acción desde el poder su sentido de conjunto. Pero no nada más.

Las elecciones que enfrentaremos el próximo 2006 tienen inscrito en cada boleta que los que vamos a votar lo hagamos también con sentido de comunidad. Lejos de ver en tal o cual un «hueso» posible, un camino para salir de mi crisis o un voto «arreglado» para obtener una cachucha, un gorro, un saco de cemento, una despensa; veamos en él o en ella una oportunidad para el bien de la sociedad.

EL OBSERVADOR 539-2

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¿CÓOOMO DIJO?
Una autoridad científica y académica, como el doctor Ruy Pérez-Tamayo, dice que el debate sobre la eutanasia en México está teñido de ignorancia religiosa y que, para enfrentar con rigor el asunto de la llamada «muerte digna», lo primero que tenemos que sacudirnos son, justamente, los «prejuicios» religiosos.

Hace pocos días, el periódico «El Universal» publicó la noticia de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió no ejercer su facultad de atracción para conocer y resolver el juicio de amparo que promovieron contra la «píldora del día siguiente» 14 obispos, asociaciones civiles y religiosas así como diputados y senadores del PAN. La cabeza de esta nota decía: «Golpe a detractores de la píldora».

En el ámbito internacional, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa adoptó una resolución sobre «Mujer y Religión en Europa», por la que se recomienda a los países miembros de la Unión «asegurar que la mujer no sea víctima de leyes y políticas inspiradas en principios religiosos, como los que restringen el acceso al aborto».

La artillería contra el cristianismo, aquí y allá, no es, precisamente, lo que se dice artillería ligera: es tirar a matar; es considerar al cristianismo contrario a los valores de la democracia liberal, o de la democracia a secas. Sin embargo, ¿se sabe de lo que se está hablando? En una polémica reciente —sobre cristianismo y democracia— el líder del senado italiano Marcello Pera le respondió así al filósofo Emmanuel Severino: «En Occidente, nuestros sentimientos, hábitos, costumbres, instituciones, Constituciones —por no hablar de nuestra cultura y nuestra civilización— son deudores de los valores de la tradición judeocristiana. Para llegar a esta conclusión no digo que el cristianismo es el absoluto. Aunque uno no sea creyente, basta decir que el cristianismo es la religión más difundida de Occidente, la que ha sellado sus orígenes, la que constituye su parte más conspicua, y la menos efímera, de su identidad».

Dicho de otro modo: los que dicen que el cristianismo es contrario al desarrollo democrático se les olvida que el desarrollo democrático es posible, solamente, por los valores del cristianismo, que no son otros sino los valores fundamentales, que están inscritos en la naturaleza misma de la persona humana. Cuando los científicos no creyentes, o los sociólogos, o los políticos, atacan al cristianismo haciéndole causa de todos los retrasos de una sociedad, ignoran que las armas con las que atacan al cristianismo proceden del cristianismo. Como el arte, la ciencia o la democracia occidentales. Y los valores que promueve el cristianismo no solamente pueden ser conocidos por los cristianos, sino por todos los hombres y las mujeres de buena voluntad.

Porque no son valores dados por una Constitución: son previos a cualquier texto constitucional. En eso (ligeramente) se equivoca la nuestra. Los derechos no se otorgan: se reconocen y se garantizan. Porque los derechos y la dignidad de la persona humana, vienen, por así decir, cosidos al hombre. El cristianismo los pone como centro de la vida económica, política, social, cultural, porque, para él, la revelación de Dios a los hombres, realizada por Cristo, penetra (o debe penetrar) en la conciencia de los individuos, en la vida de la sociedad y en las leyes positivas de los estados.

EL OBSERVADOR 539-3

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OBSERVATORIO

La desconfianza con el gobierno

Muy marcada resulta en México la tendencia general a desconfiar de los gobernantes. Y no lo decimos por la presente administración sino por las pasadas y las futuras. Es una especie de gen que traemos los mexicanos. O, al menos, así lo atestiguan las encuestas.

A este respecto, vale mucho la encuesta general que cada año —desde hace diez— realiza el llamado «Latinobarómetro», una empresa de estudios internacionales, con sede en Santiago de Chile. La encuesta, que le mide el pulso a la confianza de la gente en sus gobiernos, se realiza en 18 países de Iberoamérica. Los resultados colocan a México en una posición sorprendente, por decir lo menos.

A la pregunta de si piensa que su país está progresando, 32% de los mexicanos dice que sí. En cambio 62% de los chilenos lo cree afirmativamente. Sobre la opinión de si piensa que los líderes que dirigen al país hacen lo correcto, solamente 27% de los mexicanos así lo expresan, por 68% de los uruguayos. Este dato se coteja de inmediato ante la pregunta: ¿confía usted en su presidente? 35% de los mexicanos confía, por 72% de los uruguayos.

En el renglón de la aplicación de la justicia, Uruguay va adelante pues 7 de cada 10 ciudadanos del país oriental creen que la justicia tarda en ser aplicada, pero llega. Los mexicanos son mucho más recelosos en este tema: apenas 4 de cada 10 lo afirma, solamente arriba de Ecuador, en donde 3 de cada 10 le dan un voto de confianza a un factor tan importante para consolidar la paz como es la justicia pronta y expedita.

Siguiendo con el estudio, a la pregunta sobre el nivel de confianza de la gente en el uso que le da el gobierno a sus impuestos, 15 de cada cien mexicanos (un porcentaje ínfimo) cree que es bueno, cuando la media de Iberoamérica anda en 21 de cada cien. De nueva cuenta son los uruguayos los mejor posicionados con un nivel de confianza en la aplicación de sus impuestos de 49%.

Democracia sí, pero...
Curiosamente, recién arriba la democracia en México y los mexicanos están muy claros que es por ahí por donde se debe caminar. Casi 8 de cada 10 mexicanos (75%) piensa que la democracia es el único sistema para que el desarrollo se haga posible en el país, solamente superado por Venezuela y Uruguay (78%). Esto trae consigo una confianza alta (64%) de los mexicanos en que la manera como se vota puede hacer que las cosas cambien en el futuro.

Es decir, ha habido un viraje hacia la democracia en México que ha sido percibido con satisfacción por la gente. Sabe que debe perfeccionarse, que deben evitarse lastres del pasado y estima que sin democracia (lo cual es bastante cierto) no existe un país que pueda tener una agenda aceptable para enfrentar los retos del porvenir. Pero no se acelera demasiado. La burra no era arisca, la hicieron a palos...

México ocupa el primerísimo lugar entre los 18 países consultados por el Latinobarómetro en conocimiento de alguien que en las últimas elecciones fue presionado para votar de cierta manera. ¡55% de los encuestados dijeron que sí conocían a alguien a quien le habían coaccionado su voto en las últimas elecciones; que se lo habían condicionado a trabajo, dádivas o promesas de despido, cuando en Chile apenas 15% aceptaron saber este acontecimiento perverso!

Obviamente, a la pregunta de si sabe de una persona que recibió privilegios por ser simpatizante del partido de su gobierno, México vuelve a estar a la cabeza con un 34% mientras que el país vecino de El Salvador es el que menos conoce gente que ande buscando hueso y por ello venda su voto al poder. Realmente, para ponernos a pensar. No a llorar, sino a pensar. Y a actuar en contra de esta seudo cultura del trastupije, el cachondeo y la dejadez.

EL OBSERVADOR 539-4

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PINCELADAS
Lo apretaba entre sus brazos
Por el P. Justo López Melús

En la inundación del cámping de Biescas (1996) hubo un hecho consolador en medio de la terrible tragedia. Los equipos de salvamento descubrieron el cuerpo de una mujer. Estaba muerta boca abajo y parecía que apretaba algo entre sus brazos. Cuando dieron la vuelta al cuerpo, la vida floreció milagrosamente: el bebé que apretaba, de apenas dos meses, estaba vivo. Tenía los ojos cerrados y escupía barro por su boquita.

Su madre no quería soltarlo. Aunque su corazón había dejado de latir, sus brazos seguían firmes en la protección de su hijito. Y lo había conseguido.
Con lágrimas en los ojos, los hombres cumplían su misión, separando la naturaleza muerta de la incipiente existencia. El amor había triunfado sobre la muerte. En medio de la terrible tragedia había brotado la esperanza.

EL OBSERVADOR 539-5

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COLUMNA ABIERTA
Principio de democracia
Por Walter Turnbull Plaza
La democracia, suponiendo que se alcance, no es una panacea, pero tiene sus ventajas.

Democracia, si bien me acuerdo, la definían como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. El poder del pueblo, según su significado etimológico.
La expresión, en sí, es una utopía. Un pueblo no puede gobernar directamente: alguien tiene que tomar las decisiones finales, alguien tiene que organizar los proyectos y alguien tiene que manejar los medios para alcanzar los fines acordados; sin embargo, podemos decir que es una buena alegoría de un gobierno que busca el bien común, el bien del pueblo, o alegoría de un pueblo que ejerce un buen control sobre el gobernante para obligarlo a buscar el bien común, como lo opuesto al régimen autocrático, en el que el mandatario gobierna autoritariamente para servirse del pueblo en beneficio propio (cualquier parecido con personas vivas o muertas...). Muchos años y muchos sacrificios le han costado a la humanidad dar algunos pasos en esa dirección, y son pocas las sociedades que los han podido dar. En México, por ejemplo, hasta hace poco, cada vez que se ha luchado para librarse de un gobierno dictatorial, ha redundado en una nueva dictadura.

Sin embargo, no es una panacea que asegure la salud de la sociedad. Suponiendo que se logre que un gobierno haga la voluntad del pueblo, nada nos garantiza que un pueblo sepa elegir sabiamente lo que le conviene. Si usted en su familia sometiera a votación qué alimentos se deben consumir, qué cosas se deben comprar, qué programas hay que ver, en qué se debe utilizar el tiempo, etc., terminaríamos con familias con problemas de nutrición, abarrotadas de juguetes, económicamente quebradas y con niños perfectamente estúpidos y sin preparación alguna. Si en las empresas sometieran a votación las jornadas de trabajo, los días de vacaciones y los salarios, ninguna empresa sobreviviría más allá de un día. Si las verdades de la fe se sometieran a votación, terminaríamos siendo cada quien su propia iglesia, sin ninguna relación con la voluntad de Dios. El gusto de la mayoría, expresado en el voto, no necesariamente —más bien, ni remotamente— representa el bien común. Éste último tiene que ver más bien con la buena voluntad y con la capacidad (en ese orden) de los gobernantes. En cristiano diríamos: con la santidad y la sabiduría de gobernantes y de gobernados.

EL OBSERVADOR 539-6

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Dios escribe derecho...
Por Miguel Rivilla San Martín
Ante catástrofes naturales en el mundo (caso de huracanes, maremotos, etc.) en los que han perecido o sufrido sus terribles consecuencias millares de víctimas inocentes —generalmente las más pobres— se queda uno desconcertado y sobrecogido, sin comprender nada de nada.

Las preguntas surgen a borbotones en la mente de los no afectados, sin posible respuesta. Si Dios es Padre bueno, ¿cómo permite esto? ¿Será un castigo de Dios? ¿Por qué tanta muerte, tanta desgracia y tanto dolor?

Otros muchos, desde su declarada postura de ateismo, se afianzan en ella, expresándose en términos más o menos parecidos: «Si Dios existiese, o no es bueno o no es omnipotente» . Dilema que les tranquiliza y hasta justifica su agnosticismo.

El problema del mal y su respuesta convincente es tan viejo como la humanidad y, además, es casi insoluble, desde cualquier postura racional e incluso de fe.
Para acercarnos un tanto al tema y encontrar algo de luz al angustioso enigma, hay que partir de unas premisas previas, que deberían ser admitidas, al menos, por los creyentes:

+ El problema del mal no procede de Dios —que hizo todo bueno—, apareció en el mundo por causa del pecado del hombre.
+ Dios existe, es bueno, misericordioso y compasivo. No quiere en modo alguno el mal, aunque, en sus inescrutables designios, lo permita.
+ Se da, pues, una directa relación, según la Biblia, entre el mal y la libertad humana.
+ Jamás el ser humano podrá comprender en este mundo el obrar y proceder divinos.

Es una pretensión inútil. Como mirar un tapiz sólo del revés. No se entiende nada al ver tantos hilos que se cruzan y entrecruzan en todas direcciones. Falta la visión delantera.

El ser finito y limitado, que es el hombre, nunca abarcará los designios inescrutables del Absoluto, que es Dios.

Los pensamientos y planes del hombre —según las Escrituras— son «insubstanciales». «Sus caminos no son los caminos de Dios» y «Como dista el cielo de la tierra , así distan vuestros proyectos de los míos», dice el Señor .
«Poderoso y bueno es el Señor —dice el apóstol Pablo— para sacar bien del mal. Todo converge para el bien de los elegidos».

Con estos supuestos de fe podemos acercarnos un poco a los hechos luctuosos que con frecuencia suceden en el mundo y verlos a la óptica de Dios y no tanto desde la óptica humana.

* Lo que nosotros apreciamos o las categorías de bien y mal que usamos, no coinciden, en modo alguno, con las de Dios. La muerte, para un creyente, no es un mal absoluto, pues sabe por revelación, que tras ella —¡promesa de Dios en Cristo!— está la vida eterna.
* Es un hecho cierto, por otra parte, que grandes masas humanas viven de espaldas a Dios, al Creador de todo, el único Dios vivo y verdadero, «como si no existiera». Conculcan la ley divina en todos los aspectos, viven encerrados en su egoísmo y ajenos al amor de Dios y a la solidaridad con los demás.
* El proyecto salvador de Dios es que todos los hombres se salven y se abran al amor. Si esto no es posible por el materialismo que nos invade, se necesitará algo que sacuda fuertemente al hombre para que éste se abra al amor y se haga solidario.
* En todas las catástrofes que han conmovido al mundo se ha producido un movimiento global de solidaridad con los afectados. Millones y millones de personas de todo el mundo, de toda religión, raza, condición y clase social se han solidarizado y abierto al amor. Esta actitud generalizada es muy positiva, se mire como se mire. En todos los aspectos —divino y humano— del mal (catástrofes) ha brotado el bien (la solidaridad) y, por consiguiente, una vez más, se ha cumplido el dicho o refrán popular que reza: Dios escribe derecho con renglones torcidos.

No he pretendido dar solución al problema irresoluble del mal. Tan sólo he querido compartir mi punto de vista creyente con otros, no tanto. Nadie se sienta molesto por ello. No deseo polemizar y menos imponer mi punto de vista.

EL OBSERVADOR 539-7

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PANTALLA CHICA
No queremos un buen espectáculo, sino un buen gobierno
Por Mayela Fernández de Vera / Grupo Inter Mirifica

En este tiempo pre-electoral ya existe la gran tentación y la tendencia de los productores de televisión para producir programas exitosos, programas que llamen la atención de los televidentes y, por lo tanto, vayan a la cabeza del rating. El interés por el país permanecerá en segundo plano; lo importante será explotar el material de las elecciones: exprimir —hasta la última gota— las oportunidades que den los candidatos de producir un programa que sea comentado, que guste, que mantenga entretenido al público, que divierta. Se equivocan en forma desleal los que así piensan, pues en lugar de tratar de aprovecharse de estos tiempos, debieran más que nunca ser mexicanos leales al país, dando lo mejor de ellos mismos para producir programas que sean una bandeja clara donde la información clara y las propuestas concretas de los candidatos lleven a una correcta disertación de los ciudadanos, para primero entender claramente, después analizar, confrontar y finalmente decidir por quién votar. Deben planear estrategias honestas y mecanismos que logren quitar de estos programas todas las tendencias al espectáculo, de tal forma que los candidatos se presenten primeramente como personas y no como artistas o como payasos simpáticos. No buscamos un buen espectáculo, sino un buen gobierno; por tanto, los productores tendrán que hacer conciencia de que su trabajo es sumamente importante para todos y, en estas circunstancias, no sólo debe ser honesto y profesional, sino el mejor. La logística y el tono de los programas de entrevista y confrontación de candidatos deben tener ante todo un gran respeto a cada uno de ellos, a cada uno de los televidentes, un gran respeto a nuestro país. No será fácil que puedan lograrlo, porque, en general, en ese medio se busca el escándalo, la venta de éste. Aquí, no sólo los productores y conductores deben ser responsables; nosotros, los que veremos los programas, los ciudadanos, somos los responsables de exigir el respeto a las personas y al proceso electoral. Desde un principio, cuando comience el «bombardeo» de publicidad y de incontables programas con este tema, debemos protestar por teléfono u otro medio por los las informaciones, comentarios y producciones que puedan impedir que nuestro país lleve a cabo unas buenas y ordenadas elecciones.

EL OBSERVADOR 539-8

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ALACENA
Carta de un misionero a su madre recién fallecida

Luanda, Angola. 13 de octubre de 2005
Hola mamá:

Te escribo desde Angola, sabiendo que ahora estás muy cerquita de mí, tanto como de mis hermanos. La muerte acorta las distancias y acerca las presencias. Me llena de alegría este acontecimiento: has llegado a la Casa de Nuestro Padre Dios, a la comunidad divina, plenitud del amor familiar que tú y mi padre lograron hacer visible, aunque limitadamente, en la familia humana que formaron. Felicidades, mamá. Eres una vencedora.

¿Quiénes te recibieron el día 12 a las 02.10 am (esa era la hora de tu llegada al Cielo en Angola), día de Nuestra Señora del Pilar. Ya me imagino la fiesta que se armó: tus papás, que tanto te quisieron en este mundo, tu esposo y nuestro padre Alejandro con quien viviste un matrimonio durante 25 años en el que forjaron esta familia que dejaste aquí en la tierra.

Pero, además, qué alegría tan grande al encontrarte con la Virgen María, que como tú fue madre y supo lo que es dar la vida por el hijo querido. De seguro que tu corazón dio un vuelco de alegría al ver cara a cara a Jesucristo: lo quisiste siempre, lo escuchaste con cariño, lo seguiste con dedicación, pero estoy seguro que nunca te imaginaste la belleza y la extraordinaria grandeza de Jesús resucitado.

Te voy a contar cómo he vivido tu viaje definitivo a Dios. Aún en México, varias veces en los últimos años y meses nos dejaste sorprendidos por tu capacidad de resistencia sin quejarte, sin llorar ante los males que en fila, uno tras otro, quisieron acabar con tu paciencia y con tu vida. Lo que lograron fue hacer de ti una mujer fuerte, que fue creciendo en fe, esperanza y caridad a medida que aumentaban las limitaciones y enfermedades. Desde 2002, en que te pusiste tan grave, tuve la dicha de hacer de tu cuarto una capilla permanente al dejar a Jesús Sacramentado para que te acompañara en cada minuto. Cuántas veces pudimos celebrar juntos la Eucaristía para pedirle al Señor la paz del corazón y la serenidad en el semblante. Y varias veces, cuando estuviste tan grave, pude darte en nombre del Señor la Unción de los Enfermos. Todos nos admirábamos de tu capacidad de recuperación.

Yo sabía también la fuerza de Dios que recibías en los sacramentos: en la Reconciliación, en la Eucaristía y en la Unción de los Enfermos.

El pasado mes de septiembre —¿te acuerdas?— celebramos una Misa en la sala de estar en la que con todo cariño todos te encomendamos a Dios: has cumplido tu misión en la tierra, has dado testimonio de amor en su forma más auténtica, dando la vida por los demás; prepárate al encuentro con Dios que te espera con los brazos abiertos.

En los últimos días de septiembre, varias veces le pedí al Señor que me permitiera celebrar tu funeral, la misa de cuerpo presente y depositar tus restos en tu última morada. Para que ello fuera posible, tendrías que ser llamada por Dios antes de mi salida a las misiones en África, el pasado día 3 de octubre.

Como eso no sucedió, el pasado domingo día 2 de octubre celebré por última vez en tu presencia física la Eucaristía. Me llamó poderosamente la atención que durante el día habías estado dormida. Al comenzar la Misa y hasta el final estuviste con tus ojitos abiertos y recibiste la Eucaristía por última vez de mis manos. Ese día —y el día anterior en la Villa de Guadalupe— te entregué al Señor y a la Santísima Virgen, muy agradecido por tu ejemplo y por tu vida. Ahí nos despedimos.

Ya en Angola, aunque comunicándome por Internet para conocer el estado de tu salud, providencialmente lo hice por teléfono el día 11 de octubre a las 15 horas de Angola (9 horas en México), recibiendo la noticia de tu estado crítico. Fue la oportunidad que el Señor me concedió para dejar el número de teléfono celular del padre Agustín, en la misión de Catete, prácticamente incomunicada. Esa noche el padre Agustín me ofreció su teléfono, que puse a un lado de la cama.

A partir de la medianoche (seis de la tarde en México) se me fue el sueño y estuve pensando en ti. Dos horas y media más tarde sonó el teléfono; antes de responder sabía la noticia. No había luz y me costó trabajo encontrarlo. Sin una luz, ni siquiera una vela, me quedé rezando el rosario para acompañarte en este tu último viaje.

En el programa del día 12 estaba visitar una aldea, lejana y al otro lado de una hermosa presa. Pensé que sería la respuesta de Dios a mi pedido: quisiera celebrar el funeral de mi mamá, la Misa de cuerpo presente.

Dios me lo concedía, pero no de la manera como yo lo había pensado. Fue un día bellísimo: el camino, de terrecería, lleno de hoyos, difícil, me recordó que la vida es así; en el camino encontramos varias personas que se fueron uniendo a nuestro pequeño grupo para ir a celebrar la Misa.

Finalmente,después de varias horas llegamos a la orilla de la presa. Nos esperaban cristianos llenos de alegría, para llevarnos en sus pequeñas canoas a la aldea de descanso (me recordó lo que iba a celebrar: la Misa por tu eterno descanso) Veinte minutos de travesía y una comunidad alegre nos esperaba con cantos y danzas.

Me imaginé tu llegada al Cielo y la alegría de quienes te recibieron. Les pedí que rezáramos juntos a nuestro Padre Dios por tu eterna alegría. Tu vida me sirvió para ayudarles a entender la vida que ellos pueden vivir para seguir a Jesús. Fuiste, con tu ejemplo, motivo de evangelización de toda esa aldea, pobres, sencillos pero de gran fe.

Al final, el catequista de la aldea agradeció y se refirió a ti como nossa mae: nuestra mamá. Al celebrar la Eucaristía de tu funeral con ellos entendí que el Señor quiere que todos entendamos la trascendencia de la vida de la mamá de un misionero. Lo que hiciste por mí ha llegado hasta Angola…No lo olvides, mamá. Sigue intercediendo por todo este pueblo que tanto ha sufrido. No descanses en paz, mamá; sigue amándonos desde Dios.

Tu hijo que mucho te agradece y te quiere eternamente: Chacho

P. D. Dale muchos besos a padre y cuéntale toda la historia de mi vocación que empezó después de que él se fue a la Casa de Nuestro Buen Padre Dios.

EL OBSERVADOR 539-9

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Los jóvenes necesitan evangelización en los ambientes universitarios
En el III Congreso de Universitarios Católicos, El Observador entrevistó al padre Salvador Moreno Gutierrez (FMVD), quien durante unos 12 años ha fungido como capellán en universidades de España, México y Colombia. Licenciado en Teología Dogmática, habla sobre evangelización y universidad.
Por Omar Árcega E.

¿Cuáles son los principales retos para llevar la Palabra de Cristo a los jóvenes?
Los retos son: 1) saberse ubicar dentro de la mentalidad del joven, no querer evangelizar con métodos anacrónicos y 2) Tener la intención de evangelizar. Hay que tener mucho cuidado pues podemos caer en dos extremos: no hablo de Cristo, para no espantar a los muchachos, pero el otro extremo es que me los hago tan amigos que después no les hablo de Cristo. Es importante tener el deseo de evangelizar y una profunda experiencia de oración; sin oración, ¿qué puedes dar a los demás? La evangelización nace del encuentro con Jesús en la Eucaristía, en la oración personal y del amar a los jóvenes. Otro elemento importante es amarles.

¿Qué virtudes humanas debe reunir el evangelizador de la universidad?
La primera virtud es el diálogo. Las universidades se han caracterizado por ser centros de intercambios de ideas, hay que tener capacidad de salir de sí mismo y buscarle la cara al otro. La segunda es el respeto por la persona, independientemente de lo que piense y diga. La tercera es la paciencia: no querer cambiar a una persona de la noche a la mañana. La cuarta se podría resumir en la frase «ser sencillos como las palomas pero astutos como las serpientes» para saber aprovechar un momento importante, una coyuntura. El evangelizador debe tener el «ojo apostólico»; en otras palabras, la prudencia. Otra virtud es la paternidad espiritual, hacer suyos a los que Dios le confía, hacer suyos sus sufrimientos, tomar en serio a las personas.

¿Es verdad que la juventud actual no tiene valores o su jerarquía de valores ha sufrido cambios con respecto a las generaciones anteriores?
Yo creo que los jóvenes tienen valores. El más elemental es ellos mismos, es decir el valor de la existencia; san Juan Bosco decía: «Basta que seas joven para amarte», o sea, hay que descubrir que los jóvenes son un potencial y necesitan guías, maestros, personas que les sepan orientar. Yo no diría que los jóvenes carecen de valores, sino les hacen falta maestros auténticos; a un joven se lo puede ganar la droga o una persona que es ejemplo de vida, la cual lo educa, lo orienta. Ciertamente está muy dañada la institución familiar; esto afecta a la formación de valores en los jóvenes, pero son sensibles al bien, a la verdad, a la justicia, al amor, a la evangelización. Se dan cuenta cuando uno los quiere, cuando se les toma en serio.

EL OBSERVADOR 539-10

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
No sé si espanto a los hombres
Por Yusi Cervantes Leyzaola


PREGUNTA
Soy cristiana evangélica pero tengo muy buenos amigos cristianos católicos con los cuales comparto experiencias cristianas, así que escribir desde este portal no me preocupa en lo más mínimo pues sé que nos une Cristo y los mismos valores que leemos en la Biblia.
Le escribo pues leí los consejos a una chica de 23 ¡que quiere tener novio! Bueno, yo no estoy tan jovencita y creo que sí tengo un problema pues he tenido varias relaciones cortas y un solo noviazgo en cinco años. Creo que he tenido problemas de baja autoestima antes de cada relación y que cada relación ha agravado.
Recientemente el Señor me ha dado la tranquilidad de saber que soy amada por Él y que no necesito de ningún hombre para ser feliz. Sin embargo, sé que quiero adquirir una pareja para formar una familia y veo que pasa el tiempo y no logro hallarla... Sé que debo confiar en Dios pero creo en el fondo de mi corazón que tengo problemas para relacionarme sanamente con los hombres en el sentido de que siempre estoy tratando de lograr su aprobación. ¿Cómo puedo superar esta natural sensación?
¿Pueden ayudarme? ¡Tengo mucho tiempo de no tener amigos con los que salir! Quiero restablecer esto. No soy fea, o sea que les gusto mucho a los hombres; pero no sé por qué razón mis relaciones no duran mucho. He llegado a pensar que no sé comunicarme, que soy insegura, ¡y que espanto a los hombres! Por favor,deme su opinión y, ¿ por qué no?, también su consejo.


RESPUESTA
Es cierto, no necesitamos a un hombre (o a una mujer, en el caso de ellos) para ser felices, porque, aunque complementarios, como personas somos seres completos y el amor de Dios es suficiente. Lo que quiero decir es que el formar una pareja no debe ser por necesidad, porque necesitamos a otro para ser feliz, sino por amor, para compartir la felicidad en la mutua donación y la realización de una vida en común. Pero si no tenemos a un esposo o una esposa, de todos modos podemos ser felices, porque eso está inscrito en nuestras almas desde el momento en que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.

Pero comprendo tu anhelo de formar una pareja y luego una familia, es completamente natural.

La explicación de que no necesitamos a otro para ser felices, sin embargo, no nos debe servir de tapadera para ocultar otros problemas. En este caso, tú ya los vislumbras: te has sentido con baja autoestima en cada relación, y éstas la dañan todavía más, te percibes insegura, con dificultad para comunicarte... Si ya estás viendo el problema, la tarea ahora es que le pongas remedio. Necesitas analizar de dónde viene esta baja autoestima; encontrar qué creencias equivocadas acerca de ti misma, de los hombres, del mundo y de la vida te has ido formando; responder a cómo y cuándo fue que perdiste la seguridad en ti misma y a qué te ocurre con la imagen masculina. Tienes que sanar, descubrir quién eres realmente y permitirte vivir con plenitud. Pide ayuda profesional para lograr esto. Pero mucho cuidado con esto: el objetivo es superar ciertas dificultades que obstaculizan tu desarrollo humano; el objetivo no es conseguir esposo.

Una vez que superes estas dificultades emocionales, por supuesto que no te garantizo que vas a conseguir novio. Yo diría que es muy probable que lo encuentres; sin embargo, podría no ocurrir; podría ser que te quedes soltera el resto de tu vida —y ya sabes que así puedes ser feliz—. Con la gran diferencia de que no sería porque tú pongas obstáculos emocionales a las relaciones, sino, simplemente, porque no encontraste al hombre adecuado para compartir tu vida. Pero no quiero desanimarte: respecto al novio, mantén la esperanza y pídeselo insistentemente a Dios. Mientras, tú busca tu salud emocional y tu crecimiento integral.

EL OBSERVADOR 539-11

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FIN

 
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