El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
13 de noviembre de 2005 No.540

SUMARIO

bulletBeatificación de 13 mártires mexicanos
bullet«Decálogo católico» sobre ética y ambiente
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Máscara contra cabellera
bullet¿CÓOOMO DIJO?
bulletMIRADAS DE EL OBSERVADOR
bulletPINCELADAS - Todos somos peregrinos
bulletREPORTAJE - Las evidencias demuestran la sabiduría de la doctrina católica respecto del famoso preservativo
bulletVIGÍA - Nuevos beatos el 20 de noviembre
bulletCongreso Internacional sobre Iglesias, Estado Laico y Sociedad
bulletDOCUMENTOS - El diálogo católico-luterano
bulletPICADURA LETRÍSTICA - Un juicio a Dios
bulletALACENA - Santa María de Guadalupe, del Mexicano

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PORTADA
¡Viva Cristo Rey!
Beatificación de 13 mártires mexicanos
20 de noviembre de 2005, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.
Estadio Jalisco de Guadalajara


«De vosotros nos podemos gloriar ante las Iglesias de Dios por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y en las tribulaciones que sobrelleváis» (2 Te 1, 4).

(1927-1928)
Anacleto González Flores
Miguel Gómez Loza
Ezequiel Huerta Gutiérrez
Salvador Huerta Gutiérrez
Luis Magaña Servín
Luis Padilla Gómez
Jorge Vargas González
Ramón Vargas González
Leonardo Pérez Larios
José Luis Sánchez del Río
P. Ángel Darío Acosta
P. José Trinidad Rangel
P. Andrés Solá

«La santidad para el cristiano no es un lujo o un ideal facultativo, ni un privilegio de algunos pocos, sino una exigencia intrínseca de la vida cristiana» (Mons. José Trinidad González Rodríguez)

Más información en: www.beatificacionesmexico.com.mx

EL OBSERVADOR 540-1

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La Biblia es verde
«Decálogo católico» sobre ética y ambiente
Zenit org. – El Observador

En reciente congreso efectuado en Roma, el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, bajo la premisa de que «la cuestión ambiental es una manera moderna de plantear la cuestión social», presentó el siguiente decálogo que expresa la enseñanza de la doctrina social de la Iglesia católica sobre el ambiente:

1) La Biblia tiene que dictar los principios morales fundamentales del designio de Dios sobre la relación entre hombre y creación.
2) Es necesario desarrollar una conciencia ecológica de responsabilidad por la creación y por la humanidad.
3) La cuestión del ambiente involucra a todo el planeta, pues es un bien colectivo.
4) Es necesario confirmar la primacía de la ética y de los derechos del hombre sobre la técnica.
5) La naturaleza no debe ser considerada como una realidad en sí misma divina; por tanto, no queda sustraída a la acción humana.
6) Los bienes de la tierra han sido creados por Dios para el bien de todos. Es necesario subrayar el destino universal de los bienes.
7) Se requiere colaborar en el desarrollo ordenado de las regiones más pobres.
8) La colaboración internacional, el derecho al desarrollo, al ambiente sano y a la paz deben ser considerados en las diferentes legislaciones.
9) Es necesario adoptar nuevos estilos de vida más sobrios.
10) Hay que ofrecer una respuesta espiritual, que no es la de la adoración de la naturaleza.

EL OBSERVADOR 540-2

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CARTAS DEL DIRECTOR
Máscara contra cabellera
Por Jaime Septién

No sé si ahora, pero antes así se anunciaban las peleas estelares de la lucha libre. Si ganaba el enmascarado, dejaba trasquilado al otro; si éste triunfaba en dos de tres caídas (sin límite de tiempo), le correspondía el (dudoso) placer de enseñar al público la verdadera identidad de quien se escondía tras la máscara.

Lo que sí sé es que la práctica de la aspiración política en México se asemeja, cada día más, a aquellas luchas de los «héroes del encordado», en la edad de oro del deporte de los costalazos: la de «El Santo», «Blue Demon», «Cavernario» Galindo o «Copetes» Guajardo. Todos contra todos, y todos acusando a todos de hacer trampa o de ir contra las reglas (generalmente el destapado era el rudo y el enmascarado el técnico, pero ambos acudían a malas mañas para poner de espaldas a la lona al enemigo).

En medio, el réferi, que no atinaba una, que se la pasaba amonestando a las viejecitas del público por decir obscenidades, mientras los luchadores se daban, literalmente, con la cubeta en la cabeza. Los contendientes por su lado y el árbitro por el otro: ¿no suena esto demasiado conocido? Hasta el momento el país se ha gastado miles de millones de pesos en organizar batallas electorales limpias, pero todo ha quedado en retórica de la democracia. Mientras los mexicanos de bien se hacen ilusiones de que se trata de «fiestas democráticas», la mayoría de los participantes nos vienen a decir que qué democracia ni qué perros verdes, pues de lo que se trata es de mancillar al contrario, picarle los ojos, echarle pica-pica en la panza o, de plano, ponerlo en evidencia frente al «respetable».

Sin embargo, hubo veces que en la lucha libre el público dejaba su condición de espectador y se convertía en actor de la contienda. Atrapaba al rudo cuando éste iba a buscar una botella de cerveza con la cual propinarle un descontón en la cabeza al técnico, y lo liberaba de sus aviesas intenciones. O substituía al réferi, demasiado papanatas o, de plano, demasiado colaborador con el bando de los malos.

Tómese esto como metáfora. En la aspiración política de hoy, la que padecemos los mexicanos, cabe la posibilidad de que los que luchan se vayan por la libre, agarren vuelo y enloden al vecino de una manera tal que, al llegar los comicios, todo el mundo esté en su contra; o que al árbitro (al IFE) nadie le haga caso.

A nadie conviene que gane el bando de los rudos, esto es, el bando de los que solamente defienden sus intereses particulares. Hay que hacer ganar a una opción que garantice un mínimo de respeto a la dignidad de las personas. Si no puede garantizarla en la lucha por el poder, ¿cómo va a ponerla en práctica cuando lo tenga? Es ahí donde todos los mexicanos estamos llamados a actuar en la arena de la vida pública. Dejar atrás al espectador de una batalla para convertirse en el actor de una civilización y de una cultura. Razón más grande para votar no veo ni creo que la haya.

EL OBSERVADOR 540-3

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¿CÓOOMO DIJO?
La decadencia de la virtud

El lenguaje «políticamente correcto» no habla más de virtudes porque a éstas se les asocia, casi siempre, con una moral piadosa, de tipo religioso.
Y no es así. Las virtudes, la práctica de las virtudes podría salvar de la decadencia en la que se encuentra sumida la sociedad occidental. Cuando menos eso es lo que pregona un libro reciente, publicado por la Social Affairs Unit de Londres. «Decadencia: La Desaparición de la Virtud Personal y su Reemplazo por Eslóganes Políticos y Psicológicos», editado por Digby Anderson, reúne autores de diversas corrientes y opiniones. Una primera sección contiene ensayos sobre las «viejas» virtudes, tales como la prudencia, el amor y la valentía. La segunda trata de las «nuevas» virtudes, centradas en el medio ambiente, el humanitarismo, la terapia y el ser críticos. Se trata de una investigación a muchas voces sobre un mismo problema: el abandono sistemático por parte de los países «avanzados» —y los no tanto— de las virtudes (como lenguaje público y práctica cotidiana) y la sustitución de éstas por un intrincado sistema de caprichos, derechos sin deberes, irresponsabilidad disfrazada de placer inmediato y placer inmediato disfrazado de filosofía del cuerpo.

En la introducción, Digby Anderson explica algo fundamental: que las antiguas virtudes eran genuinas, en el sentido de exigir a las personas formas específicas de comportamiento. Las nuevas conductas, en cambio, suelen caer en la categoría de eslóganes o recursos publicitario-retóricos. O, si en algunos casos contienen elementos de verdadera virtud, tienden a sobredimensionar un aspecto trivial de la virtud principal. Por ejemplo, la virtud de la fidelidad, cuyo eslogan moderno se resume, más o menos, así: «sé fiel hasta en tanto te sientas satisfecho; si el otro te colma el plato, tienes legítima salida en buscar una nueva aventura».
Estamos, pues, acostumbrando a la gente a vivir bajo la tiranía del deseo inmediato, una tiranía que fomenta la imprudencia. Hay que recordar —y así lo hace en el libro Kenneth Minogue, profesor retirado de ciencias políticas de la School of Economics de Londres— que la prudencia, en Platón o en Aristóteles, era la virtud de virtudes, la que llevaba la rienda del coche de caballos, para que no se desbocaran la fortaleza, la templanza o la pasión por el conocimiento.

Ahora, en cambio, por ese descrédito acelerado del equilibrio, se empuja a la gente al desvarío, a la rebelión, a la cesión de todo sacrificio en aras de «conseguir lo que quieres, a la hora que lo quieras» y sin reparar, mayormente, en responsabilidades cercanas, próximas o futuras. La difusión del «sexo seguro», por ejemplo, da cuenta de cómo la modernidad trata de escurrir el bulto a la responsabilidad.

Desde luego, el mundo ha ido avanzando hacia zonas de conocimiento de los derechos humanos en general. Ahora es necesario un movimiento hacia las virtudes en particular. El libro subraya la íntima necesidad de fijar límites a la acción personal y poner en práctica una moción social de reconocimiento (no de exclusión o burla) al acto virtuoso. Que dejemos de llamarle «mochos» a los buenos y «sagaces» a los malos, sería un buen comienzo.

EL OBSERVADOR 540-4

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MIRADAS DE EL OBSERVADOR

La mejor medida para atraer inversiones

En muchos países del mundo, incluido el nuestro, pareciera ser que la «industria» del soborno es un mal necesario. La extensión de los sobornos se ha enseñoreado sobre la Tierra, según el Índice 2005 sobre Percepción de Corrupción publicado recientemente por la organización Transparencia Internacional, con sede en Berlín.
En una escala de 1 a 10, donde diez es sinónimo de una percepción (por parte de gente de negocios, de la cultura, de la academia, etc.) ajena a la corrupción y uno es contaminación total, de los 159 países examinados 113 tienen una puntuación menor de 5, y 70 obtienen menos de 3. Es decir, casi la mitad —entre ellos México— no pasan el examen, lo reprueban, están fritos.

El problema grande es que, a mayor corrupción de un país, mayor pobreza. Romper el círculo vicioso significaría reducir la corrupción y empezar a aplicar correctamente, sin populismos o demagogias, también sin pillaje, los recursos que se deben destinar al campo, a los cinturones de miseria, a la educación o a la salud.

Sin embargo, la corrupción no es privativa de los países pobres: entre los ricos se da de manera constante. Naciones como Inglaterra, Francia o Estados Unidos tuvieron mucho de culpa en que en África, por ejemplo, haya tanta corrupción y tanta miseria: ellos fueron los que iniciaron el soborno, a través de compañías trasnacionales que representaban sus intereses en el continente.

La percepción alta de corrupción tiene implicaciones brutales en términos de inversión extranjera, desarrollo y oportunidades de empleo. Basta que el CPI de Brasil, por citar un ejemplo, sea de 5 y el de México de 3 para que un inversionista apueste por Brasil. Lo mismo sucede con la colocación de empréstitos internacionales. ¿Quién le va a dar algo a un país como Corea del Norte, donde la transparencia y la rendición de cuentas no existen? Resultado: un país con una hambruna permanente y muy peligrosa.

Reducir la Percepción de Corrupción es una de las tareas básicas para atraer inversión extranjera directa y para poder generar alternativas de desarrollo a partir de créditos multilaterales. Sin embargo, pareciera ser que en México no nos hemos puesto las pilas: algunos de nuestros aspirantes a la presidencia suponen —sin razón alguna—que aquí van a venir de todos lados a invertir su dinero y que en cuanto lo pidamos nos van a llover dólares de fuera. Ni lo uno ni lo otro. Hay que empezar por educir la corrupción real para que los capitales fluyan. No son necesarios «paraísos fiscales» ni prerrogativas extraordinarias para la inversión. Con las normales bastaría.
Cuando se anda buscando la varita mágica para convencer a los votantes, bien haría alguno de los aspirantes en decirnos cómo va a abatir la corrupción. Sería la mejor medida para impulsar el desarrollo de México.

Pedirle peras al olmo

Los investigadores no han podido reconocer un nexo directo entre videojuegos y conductas violentas por parte de los usuarios. Sin embargo, todos los estudios al respecto concluyen advirtiendo que los jugadores consuetudinarios corren el riesgo de ser insensibles ante el «espectáculo» del mal, encarnado en contenidos de violencia dura en los juegos de computadora o consola.

Amnistía Internacional acaba de publicar un análisis de 50 videojuegos en los que la mitad de ellos fomentaban el abuso contra los derechos humanos.

Aunque no todo es malo. Hay, en el mercado, buenos videojuegos, sobre todo para niños, en los cuales pueden aprender e incluso tomar en serio los derechos de los otros, el humanismo del otro hombre, al que hacía alusión Emmanuel Levinás. Pero, por desgracia, son los menos. Los más, promueven actitudes hostiles contra el prójimo.

Tanto en los videojuegos como en los medios de comunicación, la violencia puede producir violencia, sobre todo entre los menores de edad. Un trabajo de investigación de la Universidad de Birmingham (Inglaterra) encontró que tanto la visión «pasiva» de tele y películas como la «interactiva» de los videojuegos tienen efectos directos, a corto plazo, sobre las emociones infantiles.

Un artículo publicado en el diario londinense The Times en febrero de este año indicaba que ya ha habido casos de presión pública para retirar del mercado al menos un videojuego, pues se relacionó directamente con el asesinato de un niño de 14 años. Otro adolescente inglés confesó en 2004 que antes de matar a un amigo había visto casi cien veces un juego violento. Afirmó que su mejor «instructor» fue el «héroe» del videojuego.

Hoy los niños pequeños están expuestos a la violencia de una manera indiscriminada. Los investigadores creen que ésta sea una de las causas por las que ha aumentado el número de niños con ansiedad, estrés, agresividad y falta de sensibilidad humana.No podría ser de otra forma. Pedirles que sean pacíficos es como pedirle peras al olmo.

EL OBSERVADOR 540-5

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PINCELADAS
Todos somos peregrinos
Por el P. Justo López Melús


Un monje peregrino de impresionante aspecto llegó a las puertas de palacio. Iba tan decidido y con tanta dignidad que no le detuvieron los guardias y llegó hasta el trono del rey.

— ¿Qué deseas? —le preguntó el rey.
— Un lugar para dormir en este refugio de caravanas.
— Pero esto no es un refugio de caravanas, es mi palacio, con todas las comodidades que se puede desear.
Entonces el peregrino le interrogó: — ¿Quién lo ocupó antes de ti?
— Mi padre, que en paz descanse.
Y siguió preguntando: — ¿Y antes que tu padre?
— Mi abuelo, que también murió.
— Y un lugar donde la gente se hospeda por un tiempo y luego se va, ¿no es un lugar de caravanas?
— ¡Sí, todos estamos en la sala de espera!

El rey comprendió la enseñanza, y no sólo le hospedó en su palacio, sino que se hizo su discípulo. Y lo retuvo todo el tiempo que pudo para aprender de sus sabias enseñanzas.

EL OBSERVADOR 540-6

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REPORTAJE
Las evidencias demuestran la sabiduría de la doctrina católica respecto del famoso preservativo

Los críticos continúan atacando el rechazo católico al uso del preservativo al tratar el problema del SIDA. Entre los últimos atacantes está la revista médica The Lancet. «La fe parece presentar obstáculos insuperables a la prevención de la enfermedad», afirmaba un editorial del 12 de marzo. «En ningún otro tema es este problema tan agudo como en el VIH/SIDA».

El editorial se mostraba muy crítico con el papa Juan Pablo II por su oposición al uso del preservativo, acusándole de ignorar la historia africana.

El 8 de mayo el comentarista de la página editorial del New York Times, Nicholas Kristof, acusaba a la Iglesia del costo de cientos de miles de vidas debido a su rechazo a aceptar el uso del preservativo.

Kristof expresaba su esperanza de que el recientemente elegido Benedicto XVI no solamente cambiase la postura de la Iglesia respecto a este tema, sino que «animase al uso de preservativos», afirmando que sería una «elección valiente».

También ha atraído críticas la decisión del gobierno de Estados Unidos de limitar su financiación destinada a los preservativos. Por ejemplo, el New York Times, en un editorial del 4 de septiembre, defendía que, al limitar la disponibilidad de preservativos, se estaba poniendo en riesgo la reducción del SIDA en Uganda.

Más católicos, menos infecciones

No obstante, existen abundantes datos que muestran las graves limitaciones de confiar en los preservativos para resolver el problema del SIDA. Una carta del bioético australiano Amin Abboud, publicada el 30 de julio en la British Medical Journal, observaba que cualquier cambio en la postura de la Iglesia católica sobre los preservativos sería en detrimento de África.

Según Abboud, un análisis estadístico de la situación en el continente muestra que cuanto mayor es el porcentaje de católicos en un país, menor es el nivel de VIH. «Si la Iglesia católica está promoviendo un mensaje sobre el VIH en dichos países», añadía, «parece que funciona».

Los datos de la Organización Mundial de la Salud ponen la cifra de infección de VIH en Swazilandia en un 42.6% de la población. Sólo el 5% de la población es católica. Y en Bostwana, donde el 37% de la población adulta está infectada de VIH, sólo el 4% de la población es católica. En Uganda, sin embargo, donde el 43% de la población es católica, la proporción de adultos infectados con VIH es del 4%.

Abboud comentaba que, desde la muerte de Juan Pablo II, ha habido una «campaña concertada... para atribuirle la responsabilidad por la muerte de muchos africanos». Pero, continuaba, «tales acusaciones deben apoyarse siempre con datos sólidos. No se ha presentado ninguno hasta ahora».

Un comentario, publicado el 27 de noviembre del año pasado en el Lancet, recogía el reconocimiento del valor de promover la abstinencia, en vez de sólo confiar en los preservativos. Escrito por un grupo de expertos médicos, y apoyado por una larga lista de expertos en cuidados sanitarios, el artículo observaba que, cuando las campañas tienen como objetivo a la gente joven que no ha iniciado su actividad sexual, «la primera prioridad debería ser animarles a la abstinencia o al retraso en el comienzo de su actividad sexual, acentuando, por lo tanto, el evitar el riesgo como la mejor forma de prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual así como el embarazo indeseado».

El artículo apoyaba el uso del preservativo, pero también precisaba que, incluso para quienes ya tienen una actividad sexual, «volver a la abstinencia o a ser mutuamente fieles con una pareja no infectada son las formas más efectivas de evitar la infección». Esto vale incluso para los adultos: «Cuando se tiene como objetivo a adultos sexualmente activos, la primera prioridad debería ser promover la fidelidad».
Este argumento se basa en sólidas evidencias médicas, precisaban los autores: «La experiencia de países donde ha descendido el VIH sugiere que la reducción de parejas es de una importancia epidemiológica central a la hora de lograr una reducción a gran escala en la incidencia del VIH, tanto en epidemias generalizadas como en las más concentradas».

Cuestionar la ortodoxia

Informaciones recientes sobre la situación en Uganda, que es citada con frecuencia como ejemplo de cómo los programas que defienden la abstinencia y la fidelidad a la pareja pueden reducir la incidencia del SIDA, confirman la postura de quienes cuestionan confiar en los preservativos.

Un estudio publicado el 1º de septiembre en la Journal of Acquired Inmune Deficiency Syndromes demuestra que, aunque las campañas para distribuir y promover los preservativos en Uganda aumentaron, no llevaron a una utilización consecuente. Además, los hombres, objetivo de las campañas, «aumentaron el número de parejas sexuales y era algo menos probable que utilizaran preservativos con parejas sexuales ocasionales que el grupo de control».

Cambiar de comportamiento

Este último estudio confirma los argumentos de Edward Green, en su libro del 2003, Rethinking AIDS Prevention (Repensar la Prevención del SIDA). Green es un científico investigador del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de Harvard y miembro del comité consultivo sobre VIH/SIDA del presidente de Estados Unidos.
Green no tiene objeciones morales a los preservativos y, de hecho, en el pasado, trabajó con organizaciones que promueven los anticonceptivos y los programas de planificación familiar. No obstante, abriga serias dudas sobre la sabiduría de luchar contra el SIDA confiando en la distribución de preservativos.

En África, repetidas encuestas de población muestran que el cambio de comportamiento más común, en respuesta a la difusión del SIDA, es un aumento en la fidelidad a la propia pareja, la reducción de las parejas sexuales y la abstinencia sexual. Desafortunadamente, explica Green, con demasiada frecuencia los expertos extranjeros llegan para imponer sólo campañas que ignoran los beneficios de los cambios de comportamiento, prefiriendo confiar en la distribución de preservativos.
Además, Green cita estudios que muestran que las campañas de promoción del preservativo no llevan a un uso consecuente a largo plazo. Y su uso inconsecuente se asocia a un mayor riesgo de enfermedades de transmisión sexual. De hecho, los países africanos con índices mayores de quienes usan preservativo y con preservativos disponibles, Zimbabwe y Bostwana, también encabezan la lista de mayores índices de VIH.

Tampoco son infalibles los preservativos, especialmente los típicamente disponibles en los países africanos, observa Green. De hecho, son ampliamente considerados como uno de los métodos menos efectivos de anticoncepción, aunque, paradójicamente, son promovidos por los expertos como respuesta para prevenir el SIDA.

Independientemente de estos debates, el nuevo vicario de Cristo dio rápidamente una respuesta a quienes presionaban por cambios en la doctrina de la Iglesia. El 10 de junio comentaba Benedicto XVI que la Iglesia «ha estado siempre a la vanguardia tanto de la prevención como del tratamiento de esta enfermedad». Y, añadía: «La doctrina tradicional de la Iglesia ha demostrado ser el único camino a prueba de errores para prevenir la extensión del SIDA».

Fuente: Zenit.org-El Observador

EL OBSERVADOR 540-7

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VIGÍA
Nuevos beatos el 20 de noviembre
Por Javier Algara


El 20 de noviembre de 1910 se inició ese largo y belicoso período que conocemos como la Revolución Mexicana. Asesinatos, batallas sangrientas y cobardes traiciones, acompañadas de algunos actos heroicos, constituyen los hitos de ese espacio histórico de nuestra patria. De entre los personajes, soldados de escuela unos, viles bandidos otros, que conquistaron galones de mando en ambos lados de las confusas y cambiantes filas de los ejércitos combatientes, algunos sobrevivieron y se convirtieron luego en gobernantes del país en los inicios de la época post-revolucionaria. La historia relata los hechos y dichos de hombres como Álvaro Obregón, Lázaro Cárdenas y Plutarco Elías Calles, fundador este último de lo que ahora es el PRI y «forjadores», según algunos, del México moderno. A través de la mayor parte de sus acciones se manifiesta claramente, sin embargo, una tendencia socializante o francamente anticatólica. La educación mexicana recibió de ellos ese matiz antirreligioso que la distinguió hasta fines del siglo XX. Sus huellas también influyeron en las actitudes con que los políticos actuaron frente a la religión hasta que Salinas de Gortari, por exigencias de la real politik o por genuina visión de estadista, impulsó la reforma de la ley de asociaciones religiosas.

Pero la huella más honda de esos «próceres revolucionarios» es aquella que se llenó de sangre durante la persecución a la que los mismos sometieron a los católicos en ese período conocido como la Cristiada. Como contrapunto de las acciones bélicas escenificadas entre cristeros y soldados federales, muchos hombres y mujeres de toda edad, sacerdotes, religiosos y seglares pacíficos fueron atormentados y asesinados por el simple hecho de creer en Cristo. Algunos de ellos yacen por ahí, enterrados en tumbas ignotas; otros, recogidos sus cuerpos sangrantes por la comunidad cristiana, que siempre vio en ellos a verdaderos mártires, han sido postulados para su inclusión en el martirologio de la Iglesia. Ya Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000 declaró oficialmente la santidad de un grupo de ellos: 22 sacerdotes y tres seglares.

El próximo 20 de noviembre de 2005, en Guadalajara, Jalisco, el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, dirigirá solemnemente el ritual de beatificación de 13 mártires más, sacerdotes y seglares, entre los que destaca el que, en cierto modo, podría considerarse el prototipo del mártir mexicano, el maestro Anacleto González Flores. Él y sus compañeros son el modelo de cómo se lleva a cabo esa otra revolución, la que se inauguró en el Calvario. La victoria que anhelaban es la que está garantizada en las frases del Sermón de la Montaña; en vez de responder a los disparos de fusil con más disparos, perdonaron a sus verdugos, les dieron sus rosarios de recuerdo y les ofrecieron que iban a pedir por ellos al llegar al Cielo.

La fecha elegida para la próxima beatificación de nuestros mártires no pudo haber sido más oportuna y significativa. Ciertamente hay el peligro de que las celebraciones de la otra revolución, la cruenta, la que terminó queriendo matar también a Dios, opaque la de los mártires. Incluso hay el riesgo de que muchos sacerdotes pasen ese día sin mencionar el asunto , como tristemente ocurrió en el 2000.
Ésta será una buena ocasión para refrescar nuestra lealtad hacia la Cruz y meternos en su dinámica revolucionaria.

EL OBSERVADOR 540-8

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Congreso Internacional sobre Iglesias, Estado Laico y Sociedad
Son los prejuicios históricos los que niegan a las religiones el derecho a enseñar, dice un obispo mexicano.


El obispo auxiliar de México, Abelardo Alvarado, denunció que «en México existe una percepción y una carga histórica negativa de fuertes prejuicios que niegan el legítimo derecho de las religiones a proponer sus enseñanzas de orden moral».

Monseñor Alvarado anunció la celebración del «Primer Congreso Internacional sobre Iglesias, Estado Laico y Sociedad», que se realizará del 14 al 18 de noviembre en el Hotel Intercontinental Presidente de la ciudad de México.

El próximo congreso, explicó el Obispo, tiene como propósito «abrir un espacio de reflexión en torno al concepto moderno de la laicidad en el contexto de los derechos humanos y sobre el sentido de cómo garantizar más adecuadamente una auténtica libertad religiosa».

El congreso tratará temas «como el papel de las iglesias en la vida pública, libertad y laicidad, las iglesias y la comunidad política, aporte de las iglesias al desarrollo y cultura de los pueblos, etc., temas que habremos de debatir sin prejuicios históricos ni ideológicos, buscando la armonía de un Estado democrático y laico con los derechos de conciencia. En este debate plural, abierto e incluyente, se escucharán todas las voces con respeto en un diálogo franco».

Los participantes invitados son líderes religiosos, actores políticos, académicos e intelectuales, empresarios, comunicadores, dirigentes de movimientos y asociaciones religiosas y todas aquellas personas que estén interesadas en el tema.

El congreso será inaugurado por el Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, y participarán representantes de los medios de comunicación y la sociedad civil; como el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes, y el presidente de la Sociedad Bíblica de México, P. Abner López, entre otros.

Mons. Alvarado explicó que «queremos realizar un ejercicio de diálogo respetuoso y serio, que aporte luces en este momento en que se necesitan voces que llamen a la concordia, a una convivencia armoniosa, a la cultura de la legalidad, a la participación ciudadana y a la suma de esfuerzos por hacer de México una nación más justa y fraterna».

Este encuentro ha sido convocado por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, la Fundación Konrad Adenauer, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Departamento para las relaciones Iglesia–Estado de la Conferencia Episcopal Mexicana.

Con información de Aciprensa Digital

EL OBSERVADOR 540-9

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DOCUMENTOS
El diálogo católico-luterano
Discurso del papa Benedicto XVI al presidente de la Federación Luterana Mundial

Querido obispo Hansen; queridos amigos luteranos:

Con gran alegría doy la bienvenida a los representantes de la Federación Luterana Mundial con motivo de vuestra visita oficial a Roma. Recuerdo con gratitud la presencia de vuestra delegación tanto en el funeral del fallecido papa Juan Pablo II como en la solemne inauguración de mi propio ministerio como obispo de Roma.

Durante muchos años la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial han tenido contactos cercanos y han participado en un diálogo ecuménico intenso. Este intercambio de ideas ha sido sumamente productivo y prometedor. De hecho, uno de los resultados de este fructuoso diálogo es la Declaración Conjunta sobre la Justificación, que constituye una piedra angular para nuestro camino común hacia la plena unidad visible. Se trata de un logro importante. Para seguir construyendo a partir de este resultado, tenemos que aceptar que sigue habiendo diferencias sobre la cuestión central de la justificación; hay que afrontarlas, al igual que los caminos por los que la gracia de Dios se comunica en la Iglesia y a través de ella.

Como mencioné en mi reciente visita a Colonia, espero que el futuro progreso de nuestro diálogo sobre estas cuestiones no sólo se coloque en un contexto de asuntos «institucionales», sino que tenga en cuenta el auténtico manantial de todo ministerio en la Iglesia. De hecho, la misión de la Iglesia es testimoniar la verdad de Jesucristo, la Palabra hecha carne. Palabra y testimonio van unidos: la Palabra inspira y da forma al testimonio; el testimonio encuentra su autenticidad de la fidelidad total a la Palabra, tal y como es expresada y vivida por la comunidad apostólica de fe bajo la guía del Espíritu Santo.

La Comisión Internacional Católico-Luterana sobre la Unidad completará pronto su cuarta fase de diálogo y publicará sus resultados en un documento sobre la apostolicidad de la Iglesia. Somos conscientes de que nuestro diálogo fraterno se ve desafiado no sólo por la necesidad de verificar la recepción de estas formulaciones comunes de la doctrina en nuestras comuniones respectivas, sino aún más por el clima general actual de incertidumbre con respecto a las verdades cristianas y principios éticos que antes no se ponían en duda. Este patrimonio común en ciertos casos es socavado por puntos de vista hermenéuticos que han cambiado.

Nuestro camino ecuménico conjunto seguirá encontrado dificultades que exigirán diálogo paciente. Me siento, sin embargo, animado por la sólida tradición de estudio e intercambio que ha caracterizado a las relaciones católico-luteranas a lo largo de los años. Nos conforta el hecho de que nuestra búsqueda de la unidad es guiada por la presencia del Señor resucitado y por el inagotable poder de su Espíritu «que sopla donde quiere» (Juan 3, 8).

Al prepararnos para celebrar los quinientos años de los acontecimientos de 1517, deberíamos intensificar nuestros esfuerzos para comprender más profundamente lo que tenemos en común y lo que nos divide, así como los dones que podemos ofrecernos mutuamente. Perseverando en este camino, recemos para que el rostro de Cristo resplandezca más brillantemente en sus discípulos para que todos sean uno y el mundo crea (Cf. Juan 17, 21).

Demos gracias a Dios por todo lo que se ha logrado en las relaciones católico-luteranas, y recemos para que continuemos avanzando juntos hacia la unidad que el Señor quiere.

EL OBSERVADOR 540-10

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PICADURA LETRÍSTICA
Un juicio a Dios
Por J. Jesús García y García


Desde que no existe Dios la
soledad se nos ha hecho intolerable.
FRIEDRICH WILHELM NIETZSCHE

Al hacer un repaso de los hechos humanos más estultos de la historia, no hay que dejar de lado éste: en Rusia, en 1918, se hizo un juicio a Dios atendiendo a una demanda que promovió en su contra el gobierno de la revolución rusa achacándole los males del mundo. Encontraron culpable a Dios, lo sentenciaron a muerte, formaron un cuadro y dispararon hacia el cielo. Anatoli Lunacharski, comisario de Educación en el primer gobierno comunista, presidió aquel tribunal. (Digo: si los soviéticos eran ateos —y así lo proclamaron siempre— ¿cómo es que luchaban contra alguien inexistente, y además le disparaban, dizque ejecutándolo?).

¡Pobre Lunacharski! La ha de haber pasado mal en aquel disparatado juicio. A menos de un año del triunfo de la revolución bolchevique aún no se consolidaba la unanimidad de criterio entre los revolucionarios blandos y los rudos. Él, como buen intelectual, estaba entre los primeros. En un drama que escribió, Don Quijote liberado, deja pistas de algunos de los conflictos que en algún momento lo habrán atormentado. Examinemos este diálogo entre Baltasar, revolucionario blando, y un soldado:

—Dígame, señor militar: ¿en el mundo ocurren crímenes?
¿Y si os digo que sí?
Resultará entonces que, si todo se produce por la voluntad de Dios, los crímenes serán también obra suya. De suerte que los que obran de acuerdo con la voluntad divina no pueden considerarse como criminales... Ergo no hay crímenes en el mundo. [Pero] si los crímenes no existen, entonces los reyes, los jueces, los verdugos y los militares que castigan lo hacen a inocentes... Ergo existen crímenes.
¡Qué bien!
Una pregunta más: ¿está todo dispuesto en el mundo?
Lo dudo.
Entonces, siendo Dios todopoderoso, quiere que todo vaya mal. [...] Si Dios mismo fuera malo, ¿de dónde, entonces, nace en nuestros corazones el ideal de bondad? ¿Por qué a todos gusta la bondad? ¿Por qué nos infunde miedo pensar que el mundo está condenado al mal eterno? ¿Por qué nace el amor en el alma de los hombres? [...] Sometamos a duda nuestras primeras hipótesis: supongamos que Él es infinitamente bueno, pero no todopoderoso. Él es bueno. De las tinieblas crea la felicidad. Del vacío, del frío espacio, crea las materias, la luz, el calor, el espíritu, el amor, todo lo existente. Pero la obscuridad y el frío son poderosos. Deshacen su obra magna.

Al final, Rodrigo, «el hijo del pueblo», el revolucionario rudo, el fanático de los procedimientos de terror, ha tomado el mando supremo de las fuerzas y ha dictado la muerte —conmutada luego por el destierro— de don Quijote, quien para nada sirve en un país que, hambriento, vierte su propia sangre. Cuando la causa triunfe, los propios socialistas invitarán al manchego: «Venid, caballero blanco, cread el bien. Entonces podréis llamaros don Quijote liberado. Pero antes hay que lograr el dominio del hombre sobre su destino». Para todo ello estorba Dios y hay que eliminarlo: ¡pum!

EL OBSERVADOR 540-11

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ALACENA
Santa María de Guadalupe, del Mexicano
Por María Velázquez Dorantes, con la colaboración del P. Miguel Sánchez Navarro.
Un hogar, una casa, una morada con amor, esfuerzo, constancia, gratitud, misión y, sobre todo, fe en Dios y la Virgen de Guadalupe.

Un sacerdote católico estadounidense comprometido, con compasión y mucho amor, llegó en 1976 a heredar la casa-hogar llamada Santa María de Guadalupe, del Mexicano, en Colón, Querétaro, un monasterio casi en ruinas que con mucho esfuerzo se ha ido levantando. El nombre del presbítero es Antonio Norman Cliffort.
La misión fue fundada el 28 de diciembre de 1975 por el padre Antonio Norman, y comenzó con dos niños, un fugitivo y un perjudicado.

¿Cómo es Santa María de Guadalupe, del Mexicano?

Es un sitio con historia, misterio, leyendas; pero, sobre todo, es un lugar de paz, armonía y caridad.
Allí se encuentra una cúpula de mármol que cubre la tumba del padre Florencio Rosas, que construyó el monasterio, y que en sus inicios abrigó a niños e inválidos. El antecesor de la gran obra del padre Norman murió en 1917, dejando a su paso a muchos otros sacerdotes, pero sólo uno ha visto cómo el antiguo monasterio se ha convertido durante treinta años en un hogar para niños y niñas, adolescentes y jóvenes que han encontrado un lugar que los recibe con los brazos abiertos. En ese lugar, Santa María de Guadalupe, del Mexicano, existe un huerto en el que los muchachos trabajan para ser autosuficientes. Hay un manantial de agua cristalina que les permite ir a nadar. Tienen una pequeña capilla que en sus inicios intentaron derrumbar; sin embargo, hoy sigue en pie para que desde ahí se proclame la Palabra de Dios.
Con mucho esfuerzo y gracias al apoyo que ha recibido, tienen borregos, lo que les permite subsistir; además, siembran maíz y alfalfa.
En las instalaciones tienen una escuela secundaria, una biblioteca, un comedor, un pequeño centro de cómputo y, aún más pequeño, un centro de entretenimiento con un televisor que no es lo suficientemente grande para que todos los jóvenes vean alguna proyección.
Los dormitorios se encuentran en la parte alta del monasterio, y hoy sólo lo ocupan los hombres; las mujeres han sido trasladadas a la casa de niñas y jóvenes en el municipio de Colón.

¿Quiénes llegan a Santa María de Guadalupe del mexicano?

Absolutamente todos: adolescentes que han vivido en la calle; jóvenes que han sufrido por la drogadicción; niños a los cuales sus padres no pueden brindarles atención, comida, cuidados y escuela, justo en Santa María encuentran un hogar que los ama.
La gente que colabora en Santa María brinda toda una ayuda para cada ser humano que llega, desde lo emocional hasta lo material.

¿Cómo subsisten?

Éste es uno de los grandes problemas a los cuales Santa María de Guadalupe, del Mexicano, se enfrenta. Sus bienhechores son mayoritariamente estadounidenses. Lamentable y tristemente la gente mexicana no colabora con ellos, no da donativos, no se hace responsable de ellos.
Día a día en Santa María se lucha por continuar con esta gran misión; pero la economía no es suficiente para brindárseles a los niños más libros, más ropa, más camas, más alimento, más vestido, más juguetes.
Cada año se recibe a muchos jóvenes, a muchos niños, pero no se recibe ayuda y a veces hay quienes confunden la ayuda con la lástima porque les llevan ropa en malas condiciones, libros que no sirven.
Falta gente responsable y comprometida que los ayude, con víveres, con ropa, con zapatos. El gobierno de México ofrece muy poca ayuda; sin embargo, hay instituciones gubernamentales que continúan llevándoles niños, pero se les olvida que también requieren de los medios para subsistir.
Los bienhechores estadounidenses construyeron con sus donativos, y al mismo tiempo con su mano de obra, las aulas de la secundaria y la biblioteca, y han donado libros y videos para que los chicos puedan tener mejor aprendizaje.
Pero ellos no pueden estar constantemente enviando una cantidad monetaria o estar visitándoles, debido a la distancia que los separa. Aun así, se han comprometido con esta noble causa para diseñar y construir un sistema de irrigación usando el agua de la presa; se elaboró la transmisión de un circuito solar de agua caliente, y la instalación y reparación de un sistema de televisión vía satélite, entre otras cosas.
Aunque en Santa María los jóvenes quieres ser autosuficientes, se saben necesitados, y por ello se hace un llamado a toda la sociedad mexicana para que done fríjol, arroz, legumbres, frutas, libros y servicios de enseñanza.

Las casas hogar que de Santa María han surgido

El monasterio de Santa Maria sólo conserva a los chicos de secundaria y preparatoria. Se ha construido una casa-hogar a unos cuantos kilómetros de distancia donde se encuentran los niños de jardín de niños y primaria. Cuenta con dormitorios, comedores y escuela.
En la casa de niñas existen hermanas que se han entregado a cuidar a las pequeñas, como es el caso de la hermana Norma Angélica, que continúa preparándose como maestra y tiene que viajar a Querétaro para continuar sus estudios.
Son treinta años en los que el padre Norman, con las hermanas de la congregación Nuestra Señora de la Trinidad y otros sacerdotes como el padre Miguel Sánchez Navarro, han estado edificando esta porción de la Iglesia de Cristo, amando y entregándose a los demás.
El padre Antonio Norman tiene 74 años de edad y su corazón funciona sólo a un 30%; se ha sometido a cirugías y ha demostrado que vive porque Dios y sus niños de Santa María de Guadalupe, del Mexicano, le ofrecen aliento de vida.

¿Cuántos niños tiene?

La casa-hogar tiene más de 300 niños. En el asilo existen aproximadamente 15 adultos mayores.

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La ayuda de todos es necesaria. Si usted desea colaborar, dirigirse con el padre Miguel Sánchez Navarro. Domicilio Díaz Mirón 52, Col. Soriano, Colón, Qro. Tel. (419) 292-0248 y en Querétaro (442) 216-0546

EL OBSERVADOR 540-12

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FIN

 
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