El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
8 de enero de 2006 - No. 548

SUMARIO

bulletPORTADA - En 2005, casi el doble de muertes violentas de misioneros católicos respecto al año 2004
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La grandeza del bien
bullet¿CÓOOMO DIJO?
bulletMIRADAS DE EL OBSERVADOR
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Cómo controlar los celos de mi novio
bulletPINCELADAS - Los cuatro reyes magos
bulletREPORTAJE - La brujería adquiere reconocimientos públicos
bulletJÓVENES - Zapatos para los Reyes Magos
bulletENTREVISTA - «Si la Iglesia no fuese razonable, seríamos imbéciles»
bulletFLOR DE HARINA - Sonrisa con duende: Juan Pablo I
bulletCOLUMNA ABIERTA - Amigos protestantes
bulletCOMUNICACIÓN - Abren curso virtual para formación de acólitos y monaguillos

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PORTADA
En 2005, casi el doble de muertes violentas de misioneros católicos respecto al año 2004
Fides / Zenit / El Observador

El «Martirologio de la Iglesia contemporánea» ha sido publicado, como a final de cada año, por la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos —según la información de que dispone—. Y esta vez México contribuyó con dos sacerdotes asesinados a engrosar el saldo de la ignominia. ¿Será el siglo XXI otro siglo de mártires, como lo fue el siglo XX?

En el año de 2005 que apenas acabó, un obispo, 20 sacerdotes, 2 religiosos, 2 religiosas y un laico se sumaron a la lista de agentes pastorales de misión que perdieron la vida de forma violenta, cifra que casi duplica la del año anterior.

El «Martirologio de la Iglesia contemporánea» no se refiere sólo a los misioneros «ad gentes» en sentido estricto, sino a todo el personal eclesiástico asesinado o que sacrificó su vida con conciencia del riesgo que corría, sin abandonar su compromiso de testimonio y apostolado.

América Latina a la cabeza

La cifra más elevada de víctimas se registró este año en el continente americano, con la pérdida de 8 sacerdotes, 2 religiosas y 2 religiosos; un total de 12 nuevos mártires que nos ponen por encima de continentes como Asia y África, comúnmente los que más asesinaban religiosos y religiosas.

«Todavía es Colombia, con 4 sacerdotes y una religiosa asesinada, la nación donde los conflictos sociales son más agudos y la Iglesia paga un fuerte tributo por su compromiso al frente de la reconciliación y de la justicia social en nombre del Evangelio», observa el dicasterio vaticano.

«Otros dos sacerdotes fueron asesinados en México: trabajaban en zonas de profunda degradación»; «una religiosa comprometida en la Comisión Pastoral de la tierra junto a los trabajadores del campo, y otos dos sacerdotes hallaron la muerte en Brasil».

En Jamaica —Kingston— fueron asesinados «dos religiosos misioneros, comprometidos al servicio de los pobres», «otra señal del clima de inseguridad y violencia que reina hasta en la capital», denuncia la Congregación vaticana.

La sangre que fecundará misiones

Describe, además, que «África fue bañada con la sangre de un obispo, 6 sacerdotes y un laico», «hallados asesinados» en sus residencias, «probablemente por delincuentes en busca de dinero fácil», «o eliminados deliberadamente, con ferocidad sanguinaria en Kenia, República Democrática del Congo, Congo (Brazzaville) y Nigeria».

A causa del Evangelio, en Asia perdieron la vida igualmente 4 sacerdotes: 3 en la India y uno en Indonesia.

Por su parte, Bélgica también fue escenario del asesinato de un sacerdote, igual que ocurrió en Rusia.

Morir en el Norte: los casos mexicanos

El 6 de febrero, tras una llamada anónima, era encontrado asesinado el sacerdote franciscano de 42 años Manuel Delgado. Había desaparecido la víspera. Era vicario de la parroquia de Santo Cristo de Burgos, en Ciudad Jiménez —a 250 kilómetros al sur de la capital, Chihuahua—, cerca de donde fue hallado su cuerpo. Los indicios apuntan a que fue víctima de un robo.

51 años tenía el sacerdote Luis Velásquez Romero, de la diócesis de Tijuana , quien fue asesinado a tiros. Su cuerpo maniatado fue hallado en un automóvil el 25 de octubre. Ejercía su ministerio en una parroquia del barrio de Colinas de Agua Caliente de Tijuana y era juez del Tribunal Eclesiástico diocesano. Se le recuerda como una persona muy amable.

EL OBSERVADOR 548-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La grandeza del bien
Por Jaime Septién

Leo en la homilía del pasado 8 de diciembre, día de la Inmaculada y aniversario número cuarenta de la conclusión del concilio Vaticano II, una serie de afirmaciones sorprendentes, del cada día más sorprendente Benedicto XVI. Simplificando las cosas, que una persona que no peca no tiene por qué ser una persona aburrida; al contrario, es el ser humano más libre de todos pues ha aceptado, con absoluta autonomía, decir sí a Dios.

Conocedor de la idiosincrasia del hombre actual, en esa homilía el Papa ha hecho, primero, un recuento de nuestra postura soberbia ante Dios. No nos fiamos de Él. «Tentado por las palabras de la serpiente, alberga la sospecha de que Dios, a fin de cuentas, le quita algo de su vida; que Dios es un competidor que limita nuestra libertad y que seremos plenamente seres humanos sólo cuando le hayamos arrinconado, en definitiva, que sólo de ese modo podemos realizar en plenitud nuestra libertad».

Si echamos un vistazo a nuestro entorno, en nuestro interior, nos toparemos con que el Papa lleva sobrada razón en el diagnóstico del malestar contemporáneo. En efecto, vivimos bajo la sospecha de que el amor de Dios nos esclaviza, nos hace menos libres, nos hace dependientes de dogmas, de consejas antiguas, de una moralidad reseca, avejentada, propia de la abuela. «El hombre —dijo Benedicto XVI en esa ocasión— no quiere contar con el amor que no le parece digno de confianza; cuenta únicamente con el conocimiento, en cuanto que le da poder».

«En una palabra, pensamos que, en el fondo, el mal es bueno, que lo necesitamos al menos un poco para experimentar la plenitud del ser», subrayó el Papa. Y es verdad. Pero también lo es que existe un remedio para estas consideraciones sobre la antropología moral de la modernidad: ponerse, totalmente, en las manos de Dios. «El hombre que se pone totalmente en las manos de Dios —afirmó Benedicto XVI— no se convierte en una marioneta de Dios, en una aburrida persona que consiente; no pierde su libertad. Sólo el hombre que se confía totalmente a Dios encuentra la verdadera libertad, la grandeza creativa de la libertad del bien».

«El hombre que se orienta hacia Dios no se hace más pequeño, sino más grande, pues gracias a Dios y junto a Él, crece, se hace divino, se convierte, verdaderamente, en sí mismo». Es decir: mientras más desaparece el ser humano en su Creador, más se asemeja a Él, pues fue hecho por Él a su imagen y semejanza. ¡Cuánto tenemos, todavía, por aprender! ¡Qué necesaria la palabra del Papa, su magisterio enraizado en el Evangelio, en tiempos de crisis, de zozobra, de no saber a qué asirnos!

Palabras más certeras, y bellas, sobre el destino del amor a Dios y su rechazo por un pretendido poder mundano, se habían pronunciado muy de tarde en tarde. Juan Pablo II estará contento, mirando, desde la Casa del Padre, cómo Benedicto XVI toma firme los remos de la barca de Pedro, en tiempos en los que el relativismo pareciera ser la filosofía propia de la libertad, y en los que la libertad, lejos de ser el bien creativo, se conjuga en las derivaciones del mal, la desidia, la indiferencia, el derecho inexistente y el deber anémico.

EL OBSERVADOR 548-2

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¿CÓOOMO DIJO?
De minisalarios, inmigrantes y desiertos espirituales

«Hacemos un llamado a los gobiernos (de México y EU)
para que, a través del diálogo, encuentren la mejor forma de construir acuerdos que unan, y no muros que dividan». Así lo expresó el obispo de Ciudad Juárez, monseñor Renato Ascencio León, presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Movilidad Humana de la CEM... Los obispos católicos de ambos países han expresado su decepción por la actitud asumida por el gobierno republicano de George W. Bush de levantar muros fronterizos. Pero no dejan de poner el dedo en el renglón: México tiene que hacer su trabajo para que las mil 200 personas que cruzan cada día la frontera encuentren aquí trabajo digno y sustento para sus familias... Por su parte, la Comisión Episcopal de Pastoral Social, que preside el obispo emérito de Coatzacoalcos, monseñor Carlos Talavera Ramírez, emitió un comunicado de rechazo al aumento de 4% a los salarios mínimos y la no homologación de las tres zonas en las que, arbitrariamente, se divide el país. «Consideramos insuficiente la decisión tomada y hacemos ver la necesidad de reorientar el rumbo económico y laboral del país por caminos de justicia y equidad», exige el comunicado en cuestión, firmado también por el obispo de Saltillo, monseñor Raúl Vera López. Desde luego, ya hubo voces que se levantaron acusando a la Iglesia de inmiscuirse en política. Y más las habrá este mes, cuando concluya la tregua electoral y la Iglesia, a decir del secretario de la CEM, monseñor Carlos Aguiar Retes, emplace a los candidatos a una pasarela para pedirle cambios a diferentes leyes; cambios que se prometieron en el actual sexenio de Vicente Fox Quesada, pero que jamás se produjeron... A quienes sostienen que las personas, en su esfera privada, pueden hacer lo que quieran, mientras que en la esfera pública solamente valen las reglas basadas en principios de justicia formal y procedimental, habrá que recordarles la siguientes palabras, expresadas a un periódico italiano por Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia: «La comunidad civil no se sustenta sólo en normas racionales obtenidas por consenso, sino también, y sobre todo, por una concepción compartida de una vida nueva». Hay, pues, valores morales que preceden a las normas públicas, y la Iglesia es la portadora de esa universalidad de los valores fundamentales. Su contribución a la construcción del bien común es decisiva... Y no lo dice nada más la Iglesia. Dos filósofos franceses —nada sospechosos de clericalismo— han puesto recientemente el dedo en la llaga. El primero, Régis Debray, antiguo militante marxista, que, al referirse a la crisis de los suburbios franceses, ha dicho con toda claridad que se trata del resultado de haber escamoteado de la vida de las personas el sentido de lo sagrado. «Alimentado por un consumismo sin límites, el desbarajuste político y la pérdida de la identidad nacional, la pérdida de las creencias hace cada vez más dolorosa la vida en sociedad». El segundo filósofo es Edgar Morin quien ha dicho: «La transmisión de valores se ha bloqueado». Y al bloquearse, el patrimonio espiritual del hombre ha entrado en crisis. Lo vieron en Francia, pero también en cualquier ciudad de nuestro país.

EL OBSERVADOR 548-3

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MIRADAS DE EL OBSERVADOR

La esclavitud existe hoy

Por descontado, si se le pregunto a usted, amable lector, su parecer sobre la legalización de la esclavitud en pleno siglo XXI; usted dirá de manera tajante que se opone a ella. Y está muy bien. Usted es hijo de un mundo que ha abolido las formas de la explotación del hombre por el hombre; usted es deudor de una de las declaraciones civiles más importantes de la historia del planeta: la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948).

Pero, ¿está seguro de que hoy mismo no existen esclavitudes legales o, cuando menos, aceptadas como tales por la sociedad democrática de Occidente? La pobreza es una tremenda esclavitud. Y la pobreza en el mundo tiene mayoritario rostro de mujer. Y la mujer, si pobre y joven, es carne de cañón de innumerables explotadores, que la hacen vender su cuerpo por dinero, con la complicidad, cuando no con la anuencia, de los Estados.

Primero, un dato aterrador: según la Organización Internacional del Trabajo, 70% de los mil 300 millones de pobres absolutos que hay en la Tierra son mujeres. Esto le da «materia prima» en demasía al comercio de personas para fines sexuales.

El protocolo de la ONU sobre el tráfico de personas con fines sexuales es muy claro: no solamente se basa en la violencia o la coacción. Finca sus garras, sobre todo, en la situación vulnerable de las mujeres, de sus familias y de su entorno inmediato. Por ejemplo en el ominoso caso de la venta de niñas para abusos sexuales. Se calcula que cada año se «comercian» dos millones de niñas (entre cinco y diez años) para satisfacer las ansias enfermas de hombres enfermos, mayoritariamente de países «desarrollados». El costo de cada una de esas vidas maravillosas puede llegar —en la civilizada Europa— a la cantidad de 20 euros, unos 250 pesos mexicanos. Y en la frontera de México con Estados Unidos (para consumo del «mercado» norteño): a 500 dólares por niña…

No hay palabra para describir esta esclavitud. O, mejor, sí la hay: impunidad. Ya la ONU, en la Conferencia de Palermo, al inicio del tercer milenio, urgió a los gobiernos a adoptar medidas mucho más estrictas contra la demanda de «servicios» sexuales; especialmente, contra el tráfico de menores de edad y de mujeres en general, sea por vía de la violencia, la coacción o el aprovechamiento de su vulnerabilidad.

El organismo daba en el clavo: en efecto, para detener este tráfico de carne humana hay que atacar la «demanda». Los economistas saben que la demanda regula la oferta. En este caso, a los que hay que castigar es a los que abusan de los derechos humanos de las mujeres, no a las prostitutas: ellas son, solamente, las víctimas de una injusticia mayúscula.

Suecia contra Holanda

No se trata de un partido de futbol, sino de algo mucho más importante: las dos medidas radicales que se han propuesto para enfrentar la prostitución. Por un lado, Suecia, que ha elegido combatirla penalizando al cliente, y, por el otro, Holanda, que ha decidido legalizarla para acabar con las mafias que explotan a las mujeres.

Primero, el caso holandés. En ese pequeño país, famoso por los barrios «rosas» de sus grandes ciudades, donde las prostitutas se exhiben en aparadores comerciales, en escaparates vidriados, como mercancía al mejor postor, se decidió atacar la expansión del «negocio» mediante el recurso de hacerlo legal.

Partieron los holandeses del hecho que las mujeres son controladas y explotadas por los lenones, los «chulos», los «padrotes» o proxenetas que, sin mover un dedo, basándose en la amenaza y la violencia, les exigen dinero a sus «trabajadoras» a cambio de protección cuando se metieran en líos con la ley (que consideraba ilegal la prostitución).

En efecto: probablemente la legalización haya acabado con las mafias, pero no con la prostitución. La ley que la permitía fue aprobada en verano de 2000. Ello suponía que las prostitutas iban a abandonar el mundo clandestino en el que se movían, se iban a incorporar a Hacienda, al Seguro Social, etcétera. Nada de eso pasó. Solamente 921 se dieron de alta en Hacienda. Las 29 mil restantes continuaron donde estaban. Y van en aumento, sobre todo por la llegada de mujeres de Europa del Este, Asia y África.

El caso sueco, por otro lado, es una historia de éxito para detener la prostitución (que es lo que tienen que hacer los gobiernos, aunque en México siempre les tiemble la mano). El principio de la ley promulgada el 1 de enero de 1999 en Suecia es muy sencillo: las criminales no son las prostitutas, sino que lo son los que compran «servicios» sexuales. Es decir: se penalizará la demanda, no la oferta (pues la oferta obedece a muchas causas, la principal de ellas, la pobreza).

El Estado sueco vio, con claridad, que el acto típico de la prostitución es el uso del poder del varón sobre la vulnerabilidad de la mujer. Y actuó en consecuencia, penalizando a los controladores de las prostitutas y a los clientes y dejando en libertad a las mujeres, ayudándolas para que obtuvieran otras fuentes de ingresos.

El camino de esta ley ha rendido frutos sorprendentes: en cinco años ha reducido la prostitución callejera en 70%, y en 50% la prostitución en los «clubes nocturnos». Eso es hacer valer la justicia.

EL OBSERVADOR 548-4

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Cómo controlar los celos de mi novio
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA
He visto sus artículos en el periódico «El Observador»; son muy interesantes, y también vi un recuadro que decía que usted podía contestar algunas preguntas. Me he animado y quisiera preguntarle si me podría recomendar algo para leer sobre los celos, o cómo manejarlos, pues mi novio es muy celoso y no sé si se pueda controlar esto; sé que es una «enfermedad», pero no sé cómo manejar esta situación que me hace muy insegura en esta relación.

RESPUESTA
Estoy suponiendo, por lo que dices, que tu comportamiento es adecuado y que los celos de tu novio son excesivos y sin fundamento. ¿Qué puedes hacer? El asunto es que no eres tú quien puede controlar o manejar esta situación. El problema de los celos es de tu novio, y es él quien debe tratarse para superarlo. Es él quien necesita aprender a controlar sus emociones, a confiar, a superar sus inseguridades. Difícilmente bastará con firmes promesas y el ejercicio de la voluntad. Lo más probable es que tu novio requiera ayuda profesional para entender el origen de sus celos y aprender una nueva forma de relacionarse consigo mismo y contigo. Tú no eres culpable ni responsable de los celos de tu novio, ni puedes lograr que él cambie. En cambio, sí puedes exigirle a tu novio que busque ayuda para superar ese problema como condición para continuar el noviazgo. No caigas en el juego de que «si me quieres, acéptame como soy», porque los celos no son parte de su esencia como ser humano, en cambio, son un defecto que puede cambiar por su propio bien y el de la relación contigo en el presente, y de la familia que forme en el futuro. Si verdaderamente te quiere, sabrá que te lastima con sus celos, será consciente de que le está haciendo daño a la relación y aceptará la ayuda. Si no acepta, entonces considera fríamente la situación y valora si vale la pena que continúes en una relación así. No es suficiente con amar a un novio, es necesario que ambos reúnan las condiciones mínimas indispensables de madurez emocional para ser capaces de entablar una relación sana.

No conozco ningún libro que trate acerca de cómo manejar los celos de otra persona. En cambio, sí puedes encontrar varios libros acerca del noviazgo. Busca en las librerías católicas. También podrías ir con tu novio a los círculos para novios del Movimiento Familiar Cristiano. Estos grupos de formación son para novios en cualquier etapa del noviazgo, no necesariamente comprometidos o cerca del matrimonio. Aprender acerca del amor de pareja, de los objetivos del matrimonio, de las dificultades en las relaciones, de los valores humanos que fortalecen la relación, etc., les ayudaría a ambos como pareja y a cada uno en lo particular.

Manifiéstale a tu novio tu amor por él, pero mantente firme al poner los límites de lo que puedes y lo que no puedes aceptar. Ésa es la mejor forma de ayudarlo.
La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 548-5

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PINCELADAS

Los cuatro reyes magos
Por el P. Justo López Melús

Melchor, Gaspar, Baltasar y Artabán se `pusieron en camino siguiendo la estrella para venerar al Rey recién nacido. Vendieron sus bienes, y Melchor, gaspar y Baltasar compraron oro, incienso y mirra. Artabán compró un rubí, esmeraldas y diamantes. Seguían felices, cuando Artabán oyó los gemidos de un hombre, se bajó y lo llevó en su camello a una posada y le pagó al posadero con el rubí.

Perdió la pista de sus compañeros y la luz de la estrella. Pero él siguió y siguió días y días. Paró en un oasis y oyó que se acercaba una caravana. Eran traficantes de esclavos. Sintió lástima y dijo a los caravaneros: «Os los compro, a todos ellos». Y les dio las esmeraldas y los diamantes. Y a los esclavos les dijo: «Sois libres. Podéis ir a vuestra casa». Artabán pensó: «No me queda nada para mi Rey». Entonces vio el cielo estrellado y escuchó una voz que le decía: «De los cuatro magos que salísteis en busca Mía, has sido el primero en encontrarme y obsequiarme».

EL OBSERVADOR 548-6

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REPORTAJE
La brujería adquiere reconocimientos públicos

La brujería cada vez aparece más abiertamente en Holanda. Un tribunal holandés ha dictaminado que los costos de las lecciones de brujería pueden tener deducción en los impuestos, informó el 31 de octubre Associated Press.
El mes anterior, el tribunal de distrito de Leeuwarden confirió el derecho legal a sustraer los costos de la enseñanza —incluyendo la brujería— de la declaración de la renta. Los costos pueden ser sustanciales, según una bruja entrevistada para el artículo.
Margarita Rongen gestiona la «Granja de las Brujas» en una provincia del norte. Sus talleres cuestan más de 200 dólares por fin de semana, y más de dos mil 600 dólares por un curso completo. Rongen declara que ha entrenado a más de 160 discípulos en las últimas 4 décadas.

Consejeros «espirituales»

En Inglaterra, la prisión de Kingston en Portsmouth ha empleado un sacerdote pagano para dar consejo espiritual a tres internos que cumplen sentencias de por vida, informó el 1º de noviembre el Telegraph. Los presos se han convertido al paganismo y, según las normas de la prisión, se les permite un capellán de la misma forma que a los cristianos o a otros credos religiosos. Denegarles un capellán pagano podría infringir sus derechos humanos, declaró John Robinson, director de la prisión.
Antes, el 17 de octubre, el Times de Londres informó de que se permitirá en todas las prisión a los sacerdotes paganos utilizar vino y varas en las ceremonias llevadas a cabo en las cárceles. El Times observaba que, bajo instrucciones enviadas a los directores de prisión por Michael Spurr, director de operaciones del servicio de prisiones, se permitirá a los internos que practiquen el paganismo una vestidura sin capucha, incienso y una pieza de joyería religiosa entre sus pertenencias personales.
Se dio a los directores una completa guía sobre paganismo, basada en información facilitada por la Pagan Federation. También se permitirá a los presos practicar el paganismo en sus celdas, incluyendo la oración, el canto y la lectura de textos y rituales religiosos.
No se sabe cuántos prisioneros paganos hay en las cárceles de Inglaterra y Gales, añadía el Times.

Brujería al alza, sobre todo entre las mujeres

La práctica de la brujería atrae a un creciente número de personas, especialmente entre mujeres jóvenes. Un intento reciente de comprender su atractivo es el libro Wicca's Charm, publicado en septiembre por Shaw Books.
La autora es la periodista Catherine Edwards Sanders, y el libro fue fruto de un artículo que le encargaron para una revista. Aunque inicialmente no se tomó en serio la brujería, durante sus investigaciones Sanders llegó a apreciar que un hambre espiritual genuina llevaba a la gente a las prácticas neopaganas.
Sanders, que se profesa cristiana, define la la Wicca como una «religión politeísta neopagana de la naturaleza, inspirada por varias creencias occidentales precristianas, que tienen como su deidad central a la Diosa Madre y que incluye el uso de magia herbaria».
El libro, que se limita a examinar la situación en Estados Unidos, admite que es difícil estimar el número de los adheridos a la Wicca. Sanders cita una estimación de un grupo, el Covenant of the Goddess, que dice que hay 800 mil paganos y adheridos a la Wicca en EU. Una socióloga, Helen Berger, en 1999 puso la estimación en entre 150 mil y 200 mil paganos.
La Wicca se compone de muchos elementos diversos; con todo, Sanders identifica algunas creencias comunes entre sus seguidores. Éstas son: todos los seres vivientes tienen igual valor y los seres humanos no tienen un lugar especial, y no están hechos a imagen de Dios; quienes se adhieren a la Wicca creen que poseen el poder divino dentro de ellos mismos y que son dioses o diosas; su propio poder personal no se ve limitado por ninguna deidad; y su conciencia puede y debe ser alterada a través de la práctica de un rito y del ritual.
Lo que es importante para ellos, explica Sanders, es la experiencia de una realidad espiritual, y no la verdad o un cuerpo de conocimientos. No hay ortodoxia, texto definido o creencias base. Y, aunque tiene raíces antiguas, Sanders observa que se ve atraído por la modernidad puesto que puede ser moldeado para adaptarse a los deseos del consumidor espiritual.
El hacer hechizos es otro elemento clave de la Wicca. Pero Sanders observa que de todas las personas adheridas a la Wicca con las que habló, ninguna entró para utilizar hechizos para dañar a otras personas. La mayoría eligen la Wicca porque no están satisfechos con las iglesias y las religiones organizadas y están buscando una experiencia espiritual que no pueden encontrar en otro lugar.

Brujería verde

Otro rasgo común en la Wicca es el medioambientalismo. La vida moderna ha perdido su conexión con la tierra, explica Sanders, y la Wicca, con su énfasis en la naturaleza, los calendarios de las estaciones, y las celebraciones ligadas al cambio de estaciones, es tanto una forma de recobrar esta conexión como también de espiritualizar la relación con la tierra. Muchos de sus seguidores también rechazan la cultura consumista materialista.
El aspecto ecológico particular de este tipo de brujería considera la inspiración en parte de la espiritualidad conocida como Gaia. Gaia era la diosa de la tierra de los antiguos griegos y en los círculos neopaganos se ha transformado ahora en la idea de la tierra como un organismo vivo, también llamado Gaia.
El feminismo es otro elemento importante de atracción de las personas por parte de la Wicca. Sanders observa que las mujeres pertenecientes a la Wicca sienten que las religiones cristianas las tratan como ciudadanas de segunda clase.
Sanders estima que cerca de dos tercios de los neopaganos en Estados Unidos son mujeres. Muchas de ellas practican alguna forma de adoración a una diosa, normalmente en forma de una diosa madre, que es una metáfora de la tierra. Los rituales Wicca también ponen de relieve el concepto de potenciación, y se concede un papel de respeto a las funciones biológicas femeninas.
A esto se añade la creencia de que lo que están haciendo los actuales creyentes en la diosa es reclamar la herencia de un mundo primitivo en el que dominaba una sociedad matriarcal pacífica. Este «mito matriarcal» carece de cualquier evidencia histórica, observa Sanders, pero es una afirmación que se repite comúnmente.
De hecho, Sanders dedica una sección de su libro a explicar cómo los rituales y los conjuros de la Wicca no tienen raíces anteriores al año 1900, y son el resultado de invenciones y adaptaciones de un grupo de hombres, especialmente de Aleister Crowley y Gerald Gardner. Lejos de ser un renacimiento de cierto paganismo antiguo o sociedad matriarcal, la Wicca es una invención moderna masculina.

Hambre espiritual

El deseo de experimentar la espiritualidad de forma más directa e intensa es otro factor de atracción de la Wicca. Algunas chicas adolescentes, observa Sanders, están insatisfechas con la cultura superficial adolescente y buscan algo que dé un significado más profundo a sus vidas.
Pero, en vez de volverse a la religión tradicional para satisfacer esta necesidad, un creciente número experimenta con la brujería. Sanders sostiene que en parte esto es culpa de algunas religiones cristianas, que han perdido de vista el mundo espiritual y la realidad de una relación con Cristo y la inhabitación del Espíritu Santo, reduciendo sus actividades sólo a un ejercicio social. Otras proporcionan poco en cuanto alimento serio para las mentes inquisitivas adolescentes, especialmente para las femeninas.
Un factor más que lleva a las adolescentes a la Wicca, en lugar de al cristianismo, es el deseo de rituales y ceremonias. La cultura eclesial moderna, observa Sanders, ha reducido la importancia de los rituales religiosos y las celebraciones solemnes, llevando a la gente a buscar alternativas que ofrezcan experiencias sobrenaturales más tangibles.
Para concluir, Sanders afirma que sus investigaciones la han hecho apreciar más el hambre espiritual que lleva a la gente a experimentar con la brujería neopagana. Al mismo tiempo sostiene que el cristianismo ofrece todo lo que los neopaganos buscan: un mensaje verdadero hace dos mil años y válido todavía hoy.

Zenit.org-El Observador

EL OBSERVADOR 548-7

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JÓVENES
Zapatos para los Reyes Magos
Por María Velázquez Dorantes

El 6 de enero es un día emotivo, cargado de ilusión, de esperanzas y sueños de niños y de adultos. Para otros esta ilusión se ve restringida porque la vida inmersa en el mundo capitalista los aparta. A pesar de ello, debemos pensar que la costumbre de los Reyes Magos ha sido una acumulación de referentes empíricos y culturales, en los que cada individuo deposita un sueño, una creación o una crítica.

Los Reyes Magos están presentes en los Evangelios, en las historias de cuentos, en la magia de los niños, en el calendario, en las manos de los escritores, en los medios de comunicación, en las conversaciones, en las apuraciones de los padres, en muchos temas, en los nacimientos, en las películas, en el simbolismo cultural, y no porque se trate de magos, sino de personajes a los que cada año se les deja un zapato a cambio de un regalo.

¿Cómo describen a los Reyes Magos?

Recordemos que se trataba de tres reyes que viajaban de Oriente para visitar al Niño Jesús que esperaba bajo el portal de Belén.

Los nombres que les otorgaron a estos reyes fueron: Melchor, Gaspar, y Baltasar; traían oro, incienso y mirra para el Señor.

¿Cómo eran esos personajes que seguían la estrella del camino de Belén? Melchor, un hombre de canas blancas, de rostro blanco, con breves arrugas en su rostro; Gaspar, de tez morena, tenía consigo el incienso que representaba la naturaleza divina de Jesús, y Baltasar era un hombre de raza negra que traía la mirra, que significaba Dios hecho hombre.

Estas pueden ser las posibles características de nuestros Reyes Magos, a los que dejamos zapatos para que nos dejen obsequios, a los que colocamos en el nacimiento como una representación alegórica de su llegada al Nacimiento de Jesús.

Un poco de historia y aproximación a los Reyes Magos

Es en el siglo VI donde aparecen textos definiendo a las Reyes Magos como tales. Los magos sólo se convertían en reyes en el siglo V o VI y la práctica de tratarles de reyes solo se popularizó en el siglo X.

Algunas investigaciones españolas, especialmente aquella dirigida por Mark Kidger, presenta que, a partir de la idea de origen de procedencia de los Reyes Magos en Oriente, el punto clave de donde venían se sitúa en Babilonia. «En el este y a unos 900km de Jerusalén se encontraba la ciudad de Babilonia, sede de una civilización antigua que tenía muchos puntos de contacto con los judíos, incluyendo a una colonia judía importante. En torno a Babilonia se encontraban reinos como Asiría, Chaldea y Mesapotamia ,que gozaban de una enorme influencia babilonia». Al mismo tiempo, existe la hipótesis de que probablemente eran de origen persa: «Los primeros dibujos, esculturas y pinturas que se conocen que representan a los Reyes Magos gráficamente les muestran en vestidura persa. De hecho, cuando los persas invadieron al norte de Italia a principios del siglo séptimo, la Iglesia de la Natividad de Ravenna se salvó del saqueo porque los invasores reconocían a las imágenes de los Reyes Magos como símbolos persas».

De acuerdo con la Enciclopedia Católica, los racionalistas clasifican «la historia de los Magos dentro de las llamadas «leyendas de la infancia de Jesús», añadidos apócrifos tardíos a los Evangelios»; pero, de acuerdo con la evidencia bíblica, «La palabra magoi frecuentemente tiene el significado de «mago» [magician], tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (ver Hechos 8, 9; 13, 6, 8; también los Setenta en Daniel 1, 20; 2, 2, 10, 27; 4, 4; 5, 7; 11, 15)».

A pesar de lo que se escribe sobre el origen de los Reyes Magos, queda claro que la búsqueda de su historia ha interesado a muchos, y a otros más que se preguntan el porqué de esa fecha.

De acuerdo con la agencia ZENIT, los reyes magos «no son personajes creados por siglos de tradición cristiana. Su existencia, además de quedar bien testimoniada en el Evangelio, ahora es documentada por los descubrimientos arqueológicos… extraordinaria revelación se encuentra contenida en una tablilla, en la que se han acuñado caracteres cuneiformes»

Obras que se han editado pensando en los Reyes magos

Es indudable que la temática de los Reyes Magos ha soltado la mano de muchos escritores, ha abierto las puertas a muchas editoriales para sacar a luz los pensamientos sobre estos personajes y ha puesto en venta una cantidad de libros que permiten a la comunidad de lectores hacer consultas.

Los titulares son muy divergentes y están escritos desde varias posturas. Ejemplo de ello es el titulado Libros para los Reyes Magos, de la autora Julia Escobar, donde se expone un resumen libresco —así mismo lo clasifica la autora—, sobre aquellos que le rinden un «culto» a Santa Claus y a quienes se dedican a tratar de convencer que en lugar de tres Reyes Magos fueron cuatro. Por otro lado, se encuentra la obra Olivia y la corte de los Reyes Magos, de la autora Elvira Lindo, donde su temática se aproxima a la dificultad que tiene Olivia, el personaje central, para escribirles una carta a los Reyes Magos. Existe el Libro de los Reyes Magos, del autor Hildesheim, que se trata de un trabajo literario y de historiografía medieval que se sitúa entre la crónica y la historia de los Reyes Magos.

Así podemos encontrarnos muchas líneas de investigación, muchos cuentos, muchas obras literarias, representaciones teatrales y filmes, a favor o en contra de la existencia de los Reyes Magos; sin embargo, cada año en diversas partes del mundo, con diferentes culturas, con construcción de sentidos diversos, siempre hay zapatos para los Reyes Magos.

EL OBSERVADOR 548-8

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ENTREVISTA
«Si la Iglesia no fuese razonable,
seríamos imbéciles»

Habla Jorge Loring, jesuita, autor del difundido libro Para salvarte.


Nació hace 84 años en Barcelona, y lleva 40 viviendo en Cádiz, España. Se ordenó en grado de presbítero en 1954, cuando tenía 33 años, y celebró sus bodas de oro presbiterales en 2004. Su calidad de conferenciante y predicador se ve avalada por sus escritos, especialmente sus diez libros. El más famoso, Para salvarte, es una auténtica enciclopedia de doctrina católica a partir de 500 temas que van desde el origen del cosmos hasta la clonación humana, pasando por el matrimonio, la fe, la Iglesia y muchas otras cuestiones.
Actualmente, una de las actividades que ocupa más tiempo en la vida del padre Loring es la contestación a las miles de consultas que recibe por correo electrónico, tanto de creyentes como de no creyentes.

A usted le gustan mucho los medios de comunicación, ¿verdad? Sí. Porque son púlpitos de los que a mí me gustan. Las iglesias y los teatros, que son los lugares donde yo hablo más, nunca acogen a tanta gente como la que puede leerme ahora, que son muchos más. No los veo, pero sé que están ahí, lo mismo que en la televisión o en la radio. Los medios son púlpitos formidables y, por tanto, nunca digo que «no» cuando me proponen utilizarlos.

En algunas de sus conferencias habla usted de ateísmo y ciencia. ¿Qué explica? Que el ateísmo y el laicismo son realidades que nos invaden muchas veces porque relativizamos y otras por conveniencia. Sin embargo, hay muy pocos ateos convencidos de su ateísmo. Desde el punto de vista práctico, para vivir más cómodo, lo que hacen muchos es tirar la fe por la borda para vivir a sus anchas. Pero convencerse de que no hay Dios, yo creo que nadie lo hace. Queremos hacernos, en definitiva, dueños absolutos de nuestras propias vidas.

¿Cómo se decidió a recoger tanta doctrina en un solo libro? Llevo 56 ediciones de «Para salvarte». Estoy convencido de que Dios me dio la facilidad de explicar la doctrina católica y difundirla. Por eso decidí escribir el libro y, además, ampliarlo en las sucesivas ediciones. Cada año hay temas nuevos y ampliaciones de los ya existentes. Ahora, por ejemplo, hablo de la clonación, una realidad que no se conocía hace 20 años, y doy datos sobre astronomía que tampoco existían hace unas décadas. Lo que digo da mucho fruto, y todavía más desde que decidí hace 9 años ponerlo en internet. Me llegaron a llamar «loco» porque colocar mil páginas al alcance de todos gratuitamente siempre disminuye las ventas. Y yo dije: «Venderé menos, pero predicaré más», que es lo que yo quiero. Y, efectivamente, en internet llevo más de cien mil cartas intercambiadas con gente que se interesa por los temas tratados, entre 100 y 200 al día.

Usted debe de ser de las pocas personas mayores de 80 años que se dedican a difundir doctrina por internet, ¿no? Pues supongo que sí. Tengo 84 años y empecé a usar internet desde el principio. Cuando se cometió aquel terrible atentado en plenos Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996, me enteré que el terrorista había aprendido, a través de internet, a fabricar bombas. Y me pregunté por qué si la red podía servir para cometer asesinatos no iba a ser útil para hacer católicos. Hasta ese momento, yo no sabía ni lo que era una «web».

Entre las más de cien mil cartas recibidas, ¿destacaría alguna como la mejor? Un ruso de 34 años, médico y residente en Cuba, me escribió diciendo que había sido ateo toda su vida y que, después de haber leído por internet el libro «Para salvarte», pidió el Bautismo e hizo la Primera Comunión. Ahora es un médico católico a pesar de que vivió más de 30 años el ateísmo y se educó por Stalin. Por tanto, internet puede hacer mucho bien. Por otro lado, también me he comunicado con personas próximas al suicidio, con matrimonios que quieren romperse y les aconsejo que no lo hagan, con novios que quieren casarse y les aconsejo que no lo hagan porque preveo que fracasarán, problemas de fe, etc.

¿Sus intervenciones en los medios de comunicación también generan reacciones? Sí. En Birmingham (EU) grabé hace un tiempo, para EWTN, 40 espacios de media hora. Se emitían los viernes en España, y me consta que en Hispanoamérica esta televisión la ven unos 80 millones de personas. Lógicamente, esto hizo que recibiese miles de cartas. Por ejemplo, un pastor protestante me escribió varias veces y, en una ocasión, me aseguró que reunía cada semana a cinco pastores con sus esposas con el único objetivo de oírme. «Somos 'fans' suyos, pero no del padre Loring, sino del viejo Loring», me dijo exactamente. Cuando todos los viernes se reúnen, algo les llegará. A partir de ahí, yo espero que la gracia de Dios actúe.

¿Cuál es el secreto de la enorme difusión que tiene todo lo que usted explica oralmente y por escrito? Yo siempre intento hablar muy claro, para que no sea necesario leer dos veces el mismo párrafo para enterarse de lo que digo. La gente me dice que yo escribo como hablo, pero yo busco sobre todo dos cosas: claridad y capacidad de convencer. Doy argumentos, para que nadie pueda discutirme lo que digo, y además pongo siempre la fuente. «Para salvarte» tiene cinco mil notas a pie de página, lo que significa que en este libro he metido lo mejor de mil 600 libros que he leído previamente. Intento primero dar la doctrina y, luego, razonarla. La Iglesia católica es razonable porque, si no, seríamos imbéciles. Si yo creo en algo, es porque tengo razones. Si creyese sin tener razones, entonces sería imbécil. La religión, ciertamente, exige mucho. Por tanto, si soy creyente, tengo que ordenar mi vida según mi fe. Como la religión es exigente, tengo que estar convencido de mi fe.

¿Qué necesita una persona, cuando le escucha o le lee a usted, para convencerse? Ésta es la pregunta del millón. Nadie se convence de lo que no quiere. Para que a mí me convenza la fe, tengo que ser imparcial, estar indiferente y ser justo, porque si tengo intereses creados y un estilo de vida incompatible con mi fe sin voluntad de cambiar esa vida, la fe no me va y la tiro. Pero esto no pasa porque la fe no sea razonable, sino porque yo mismo no quiero entender sus razones. Es como si enciendo luces y cierro los ojos. Diría que no veo, pero sí que vería si abriese voluntariamente los ojos. Es necesario que la persona quiera aceptar las razones de la fe. Si de antemano se rechazan esas razones, lo que sucede es que no existe la voluntad de creer.

¿Cuál es el primer pensamiento que tiene usted siempre cuando empieza a hablar ante un público o a escribir algo? Que quiero transmitir fe, que es el don más grande e importante. El que no tenga fe es un «pobrecito», aunque sea millonario y viva muy bien. Si no tienes fe, eres un desgraciado. Y para los creyentes, asimilar una doctrina y una moral sin fundamento no tendría ningún sentido. Grandes eminencias de la humanidad, como son san Agustín o santo Tomás, por poner un ejemplo, demostraron que la fe es digna de ser creída y ser vivida. A un católico bien formado, con raíces profundas en su fe, no hay quien lo tumbe.

¿Cómo vive usted el día a día? Atiendo espiritualmente a los fieles de una iglesia, donde confieso una hora diaria y celebro la Misa. El resto del día lo dedico, principalmente, a contestar cartas sobre los temas doctrinales que se me plantean. Estoy sordo, pero no me puedo quejar.

(Resumido de Forumlibertas.com)

Página del Padre Jorge Loring y Para Salvarte: www.spiritusmedia.org

EL OBSERVADOR 548-9

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FLOR DE HARINA (Sal 147, 14)
Sonrisa con duende: Juan Pablo I
Por el P. Justo López Melús

En los escasos días de su pontificado, Juan Pablo I mostró un talante entrañable de calor humano, de humildad y reconciliación. Fue el papa de la sonrisa, de la sonrisa contagiosa, sonrisa con duende. Fue una feliz conjunción de la intuición cordial de Juan XXIII con la acción reflexiva de Paulo VI. Juan nos enseñó que, además de ser católicos, podíamos ser hermanos de todos los hombres. Pablo nos explicó que, además de hijos de la Iglesia, podíamos ser modernos y amar este mundo. Y Juan Pablo I nos probó que, además de todo eso, podíamos ser alegres.

Así expresaba su confianza en la Virgen: «María ha guiado con delicada ternura nuestra vida de niño, de seminarista, de sacerdote y de obispo». Pero no olvidaba los problemas humanos: «Da pena ver collares y anillos de oro colgados al cuello y dedos de las imágenes de la Virgen, mientras hay personas que mueren de hambre». Y así vendió en Venecia varias joyas para financiar un centro de subnormales.

Hijo de un obrero socialista, el papa Luciani comentó una vez a un reportero: «¡Qué pena que el socialismo haya mezclado el ateísmo en sus programas! ¡Qué tendrá que ver la lucha por la justicia con el materialismo sin Dios!».
Sus catequesis eran un ejemplo de pedagogía. «Mi madre, cuando el cartero le traía una carta de mi padre, la leía y releía. Después escribía la respuesta. Así es la Palabra de Dios: una carta de la persona amada. La leemos para hacerla nuestra, y luego le damos respuesta...». «Para enseñar latín a Juan, no basta saber latín. Hay que conocer también a Juan».

EL OBSERVADOR 548-10

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COLUMNA ABIERTA
Amigos protestantes
Por Walter Turnbull

Una amiga muy querida está viviendo en EU y me comenta que está conviviendo con católicos y con «cristianos» (valga el disparate), y que, por alguna razón, sus mejores amigos son los «cristianos», que son gente muy comprometida y, sobre todo, muy congruente con su religión, lo cual a veces lo lleva a uno a pensar y a preguntarse cosas. Aquí les comparto la respuesta que le mandé. Tal vez hayamos muchos en ese mismo caso.

Aunque los católicos estamos seguros de pertenecer a la Iglesia que Cristo fundó, no podemos dejar de amar, respetar y convivir con aquellos que, por la razón que sea, han decidido separarse de ella, sobre todo si lo han hecho de buena intención. Juan Pablo II, en mensajes a los «hermanos separados», les dice que, aunque no compartamos todas las creencias, podemos compartir la oración y la lucha juntos por un mundo mejor.

La autenticidad de la Iglesia católica como Iglesia fundada por Cristo de acuerdo con su voluntad tiene muy buen fundamento bíblico e histórico. Los sacramentos, los dogmas, la moral, la forma de culto, etc.. tienen su soporte en citas bíblicas. Históricamente podemos comprobar que la doctrina y las prácticas de los primeros cristianos (antes de Constantino, siglos I al III) eran idénticas a las que tenemos hoy. Evangélicos que se han puesto a estudiar en serio, conforme van profundizando más en la Biblia y en la historia, van entrando en una contrariedad al darse cuenta de que lo que están predicando no es exacto.

Muchas personas se sienten bien en las religiones no católicas precisamente porque estas últimas no tienen una doctrina firme, cada quien pone sus propias reglas; por eso hay miles de «iglesias» y cada semana surgen nuevas; es como una religión al gusto de cada quién.

Respecto a los protestantes que son más simpáticos o más buenos que los católicos, la Iglesia tiene el mejor camino para la santidad, pero no tiene la exclusiva. El Espíritu Santo sopla donde quiere. Hay personas maravillosas fuera de la religión católica y fuera del cristianismo. Los que se han dado cuenta de esto y siguen siendo católicos es por tres razones:

1) Aunque nosotros, con nuestra limitada percepción, no veamos claramente el porqué, es un mandato de Cristo. Él dispuso que estuviéramos todos unidos en una sola Iglesia bajo las órdenes de Pedro y también —o el Espíritu Santo cuando Él no estuvo— nos marcó el camino de los sacramentos. Por alguna misteriosa razón, Cristo parece requerir de la Iglesia para salvar a la humanidad, y los que tenemos oportunidad de pertenecer a ella no tenemos derecho a despreciarla.

2) Aunque no todos los católicos son mejores que los protestantes o que los ateos, la cantidad y calidad de santos que ha surgido de la Iglesia católica no tiene comparación con ninguna otra institución en el mundo. Seguramente hay muchas personas muy buenas actualmente que no son católicas, pero difícilmente le llegan a la madre Teresa o a Juan Pablo II, y como la madre Teresa y Juan Pablo II hay dentro de la Iglesia muchísimos desconocidos y ha habido muchísimos más en la historia. Claro, hay que reconocer que el problema es que seguimos siendo más los malos.

3) Amigos más preparados que yo aseguran que, aunque los católicos no tenemos el don de ser mejores que los que no lo son, sí tenemos la posibilidad de ser mejores de lo que seríamos si no fuéramos católicos. Ser católico no te va a hacer mejor que los demás, pero sí te va a hacer el mejor «tú» que puedes ser. Para eso son los sacramentos.

Los católicos tampoco estamos obligados a juntarnos sólo con otros católicos o a preferirlos a ellos como compañía. Estamos obligados a amar y ayudar a toda la humanidad, «especialmente a los hermanos en la fe», dice san Pablo, pero podemos juntarnos con quien más nos agrade, siempre que no te alejen de Dios o de tu Iglesia. Esa amistad, por otro lado, puede ser una magnífica oportunidad para que se dé un acercamiento y para que los hermanos separados vean que entre los católicos también hay gente que ama a Dios, que ama al prójimo, que lee la Biblia, que hace oración y que obedece los mandamientos. Esto es lo mejor que podemos hacer si esperamos algún día convertirlos.

EL OBSERVADOR 548-11

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COMUNICACIÓN
Abren curso virtual para formación de acólitos y monaguillos

La Pastoral Diocesana de Servidores de Altar de la diócesis de Melipilla, Chile, está ofreciendo, a través de la escuela de formación San Tarsicio On Line, cursos virtuales para formar a acólitos y monaguillos en el servicio de la liturgia de la Iglesia.

El curso virtual, que no tiene ningún costo, está dirigido principalmente a acólitos y monaguillos, pero, por su enfoque formativo, puede ser seguido por cualquier persona interesada en profundizar sobre la liturgia o por los interesados en ayudar en las celebraciones litúrgicas.

San Tarsicio On Line distribuye su curso por medio de correos electrónicos y una plataforma educativa, que permite que los estudiantes puedan ser evaluados y que exista un permanente intercambio de ideas en los foros de debate.

Para inscribirse en este curso sólo debe visitar la página www.escuela.acolitos.net  y completar el formulario, o escribir al correo electrónico acolitos@gmail.com

Fuente: Aciprensa Digital

EL OBSERVADOR 548-12

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FIN

 
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