El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
22 de enero de 2006 No.550

SUMARIO

bulletPORTADA - Benedicto XVI manifiesta al rabino de Roma el amor de la Iglesia por los judíos
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - ¿México = desigualdad?
bullet¿CÓOOMO DIJO? - Los Inviernos demográficos
bulletMIRADAS DE EL OBSERVADOR - Filósofos de último minuto
bulletFAMILIA - Diez pistas contra el estrés del ama de casa
bulletPINCELADAS - Hojas verdes y blancas
bulletREPORTAJE - Niños índigo: ¿extraterrestres o delincuentes en potencia?
bulletLO QUE VALE EL MEXICANO - Derechos y obligaciones
bulletObispos mexicanos alzan la voz contra el muro fronterizo de Estados Unidos
bulletFLOR DE HARINA - Catequesis entrañables (Juan Pablo I)
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - «Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?»

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PORTADA
Benedicto XVI manifiesta al rabino de Roma el amor de la Iglesia por los judíos

El Observador / Zenit


Benedicto XVI manifestó el amor que la Iglesia siente por el pueblo judío, al recibir en audiencia al rabino jefe de Roma, el doctor Riccardo Di Segni.

El representante judío invitó al pontífice a visitar la sinagoga de la Ciudad Eterna, al cumplirse los veinte años de la histórica visita de Juan Pablo II a ese mismo lugar de culto, el 13 de abril de 1986.

«¡Shalom!», fue la palabra con la que el obispo de Roma acogió al rabino.

«La Iglesia católica está cerca de vosotros y es vuestra amiga —le aseguró al rabino—. Sí, nosotros os amamos y no podemos dejaros de amar, «a causa de los padres».

Según el obispo de Roma, «no podemos dejar de denunciar y combatir con decisión el odio y las incomprensiones, las injusticias y las violencias que siguen sembrando preocupación en el espíritu de los hombres de buena voluntad».

En este contexto, preguntó: «¿cómo no sentir dolor y preocupación por las nuevas manifestaciones que se registran de vez en cuando de antisemitismo?».

Benedicto XVI reconoció que son «muchas las urgencias y desafíos, en Roma y en el mundo, que nos invitan a unir nuestras manos y nuestros corazones en iniciativas concretas de solidaridad, de tzedek (justicia) y de tzedekah (caridad)».

«Juntos podemos colaborar en la transmisión de la antorcha del Decálogo y de la esperanza a las jóvenes generaciones», aseguró.

Por su parte, el rabino agradeció al Papa su compromiso público contra el antisemitismo y el terrorismo fundamentalista.

Al referirse a las relaciones entre la Iglesia católica y el judaísmo promovidas por Juan Pablo II, Di Segni reconoció que «desde los primeros momentos del nuevo pontificado era clara la convicción de que no sólo no se daría marcha atrás en el camino emprendido, sino que el camino marcado continuaría».

«Esta convicción nuestra es confirmada por sus ya numerosos actos, por sus declaraciones, por la sensibilidad demostrada en la denuncia del antisemitismo pasado y presente, por la condena del terrorismo fundamentalista, y por la atención al Estado de Israel, que para todo el pueblo judío es una referencia esencial y central», concluyó.

EL OBSERVADOR 550-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
¿México = desigualdad?
Por Jaime Septién


Desde hace muchos años hemos venido observando —con preocupación y tristeza— cómo se acelera la desigualdad social y económica en nuestro país. Hoy mismo, estados tradicionalmente pobres, como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, no solamente muestran su (indignante) marginación, sino su (también indignante) inequidad en la distribución de la riqueza: poquísimos ricos y muchísimos pobres habitando el mismo espacio geográfico.

El estudio del consultor privado Alejandro Tuirán, «La desigualdad en la distribución del ingreso monetario en México», muestra que las entidades más pobres de México también son las más desiguales en términos de distribución de ingreso. Es más —dijo Tuirán al periódico Reforma— la distribución de la riqueza en esos tres estados del sureste mexicano es similar a la que muestra Namibia, el país más desigual del mundo.

En Oaxaca, por citar un caso, 10% de los hogares no perciben ningún tipo de ingreso: viven de lo que siembran, recogen y pastorean. Una economía de autoconsumo que pudiera parecer idílica a los ojos de los ciudadanos de las urbes, pero que encierra una pobreza brutal y una incapacidad de desarrollo a toda prueba. En Chiapas las cosas no marchan mejor. La desigualdad en el ingreso es atroz: el 10% más rico de la población recibe 16 veces más ingreso que el 40% más pobre. Y, lejos de ceder, este fenómeno crece en ese estado fronterizo, como reflejo del crecimiento en el país. Entre 1995 y 2000, Chiapas amplió la brecha entre riqueza y pobreza en 10%, Guerrero en 7% y Oaxaca (quizá porque es imposible ampliarla más) en 2%.

Y la mancha de la iniquidad se va extendiendo a lo largo del territorio mexicano. Estados como Zacatecas o Querétaro se han sumado a la lista de la desigualdad ocupando hoy el quinto y el segundo lugar en mala distribución de la riqueza, respectivamente. Sobresale Querétaro, que entre 1995 y 2000 amplió la desigualdad —medida por el coeficiente de Gini— en 12%.

¿Qué hacer? A mí me parece que una buena oportunidad para restituir la justicia social en nuestra patria es el próximo 2 de julio. Ahí, en las urnas, lo ciudadanos podemos expresar dos cosas: que no estamos dispuestos a seguir cobijando la desigualdad, y que aquellos que triunfen tienen el compromiso serio, irrevocable, de revertir esta tendencia. Nadie puede ufanarse del dolor que nos aqueja como nación: la virtud política considerada en las elecciones habrá de ser la caridad.

EL OBSERVADOR 550-2

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¿CÓOOMO DIJO?
Los Inviernos demográficos

Aunque en México todavía no comienza el llamado «invierno demográfico» , es decir, el déficit de los nacimientos frente a las defunciones, el envejecimiento real de la población, en otras partes del mundo, sobre todo en Europa y en Rusia, las cosas se están poniendo muy difíciles.

Y cuando las cosas se ponen difíciles siempre hay líderes políticos que están dispuestos a proponer soluciones complejas e inventar ampliaciones de derechos para tratar de «resolver» algo que sería mucho más sencillo, solamente si se cuidara a la familia.

A la legalización del matrimonio homosexual que ha sido llevada a cabo por España, ahora se adjunta la propuesta del jefe de gobierno en Chechenia, Ramzán Kadirov , que quiere autorizar la poligamia en aquel territorio caucásico, asolado por la guerra, «a fin de equilibrar la disparidad entre mujeres y hombres».

Es decir que, en lugar de tener hijos los matrimonios normales , cuidar la tranquilidad pública, fomentar el desarrollo de la familia, negociar la paz y enfrentar la reconstrucción de las ciudades devastadas, el líder de los chechenios —musulmán practicante—decide que lo mejor que le puede pasar a su pueblo es legitimar la posesión de varias mujeres por un varón. Según él, solamente la poligamia haría factible la nivelación del actual desequilibrio chechenio, sitio en el que –siempre según los dichos del líder político—hay entre 9 y 18% más mujeres que hombres. La tasa de mortalidad triplica la tasa de natalidad. ¿Solución? Despenalizar la poligamia y «hacer feliz» al varoncito chechenio con cuatro señoras que lo sirvan como rey y que le den hijos a la patria.

Rusia —o lo que era la Unión Soviética— ha sufrido mermas poblacionales considerables en los últimos años, como toda Europa. Al cerrar 2005 el inmenso país tenía, apenas, 143 millones de habitantes y va perdiendo población a un ritmo de 1% anual, mientras que la tasa de nacimiento es muy cercana a 0.1%. Por supuesto que este hecho le da argumentos a otros, como el populista vicejefe del parlamento ruso (la Duma) Vladimir Zhirinovski , para acudir a su «ocurrencias» y plantear la poligamia, predicando, dice, con el ejemplo.

Que la poligamia ayude a «estabilizar la sociedad» es tanto como aceptar el aborto o la esterilización masiva en países con tasas de crecimiento demográfico que desbordan sus posibilidades económicas. Las dos posturas radicales olvidan los derechos de la persona para enfocar sus baterías en los supuestos «derechos colectivos». Y por el (supuesto) bien de la sociedad, hacen de la mujer un objeto de uso y del ser humano no nacido un producto desechable.

Alguna vez el maravilloso pensador inglés Gilbert K. Chesterton, refiriéndose al control de la natalidad mediante la erradicación de la natalidad que proponían algunos parlamentarios ingleses de principio del siglo pasado, dijo una frase que cito de memoria (y que cae como anillo al dedo ante ambos radicalismos):

«A quien venga y le diga a usted que ya somos muchos los que poblamos este planeta, pregúntele si está seguro de no ser él uno de los que sobran. Y si está seguro, pregúntele por qué».

EL OBSERVADOR 550-3

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MIRADAS DE EL OBSERVADOR
Filósofos de último minuto

Poco a poco, las tesis definidas en la mayor parte de los medios electrónicos en el sentido de que solamente existen las cosas que podemos comprar, los placeres que podemos tener y los mundos que podemos sentir, van teniendo, cómo no, sus filósofos. Gente que, aprovechando la ruina moral que vive Occidente, se ha puesto del lado del cinismo, para «iluminar» los rincones oscuros del materialismo sensual y hedónico que nos inunda.

Leimos hace poco, con bastante asombro, una entrevista al filósofo francés Michel Onfray, profesor de liceo y fundador de la Universidad Popular de Caen, que motivó esta reflexión. Pues el señor Onfray dice que en su escuela enseña una filosofía «no oficial» (lo cual me parece muy bien); una filosofía «sensualista, materialista, hedonista, donde el placer no sea anatemizado» (lo cual me parece bastante discutible: ¿eso es filosofía?).

Gran cantidad de programas de televisión o películas que pasan en el cine enseñan a los niños, a los jóvenes y a muchos adultos que lo único que tiene sentido decir de la vida es que la vida no tiene ningún sentido; que lo único que salva es aquello que nuestros mayores, la autoridad, la Iglesia o los maestros condenan; que la tradición, la memoria, la identidad, el respeto, la virtud misma, son antiguallas de una sociedad gazmoña que nunca se atrevió a jugar el juego que más le gustaba, que había de ser, pienso, el juego del sexo y el dinero en todas sus variantes.

El problema de filósofos como Onfray que califica a las religiones monoteístas de estar embrolladas en una «pulsión de muerte», es que pueden arrastrar –y de hecho arrastran—a miles de jóvenes deseosos de agarrarse de algo que explique su mundo deshilachado. Estos cirqueros del pensamiento, inteligentes, suspicaces, cínicos, les dan la carnaza y, al mismo tiempo, la justificación: los nuevos valores son los valores materiales, sensuales y productores de placer. Detrás de ellos no hay nada. No hay sentido más allá de la carencia de sentido del más acá.

Y la mesa está servida para que los jóvenes se lancen –como en los suburbios franceses—no tanto a protestar, no tanto a pedir soluciones o a demandar educación, sino a destruir escuelas, a incendiar automóviles, a reducir a escombros pequeños negocios establecidos. Pues en la destrucción encuentran placer. Y nadie puede ir en contra de «su placer», porque es «su derecho».

No en balde, el último libro de Michel Onfray lleva el título de Tratado de Axiología, es decir, tratado de los valores. Lo que está tratando es de imponer una nueva escala valoral para un mundo indiferente, hastiado, que solamente puede ver en la sublimación del cuerpo, es decir, en la sexualidad, la posible aspiración del ser humano. Obviamente, Onfray considera a san Pablo como el gran incitador de toda esa «histeria» que recorre Occidente en contra de las cosas del cuerpo y de sus instintos primarios.

Albert Camus, que era ateo, pero que estaba a las puertas de la conversión, le dijo una vez, poco antes de morir, a un sacerdote metodista en París: «Perder la vida es una nimiedad, es poca cosa. Lo que es una catástrofe es que la vida no tenga ningún sentido». Filósofos de último minuto, como Michel Onfray, se están llenando los bolsillos de dinero, justamente, predicando esta catástrofe, haciéndola, por una magia que desconozco, un valor a seguir. Y tiene seguidores. Tal vez millones.

EL OBSERVADOR 550-4

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FAMILIA
Diez pistas contra el estrés del ama de casa

El psicólogo don Javier López y sus compañeros ofrecen a las amas de casa propuestas en torno a los siguientes puntos, para cuando empiecen a sentir síntomas de estrés:

1. Deje de negar. Escuche lo que le dice su cuerpo, pues la naturaleza es sabia. Empiece a admitir libremente el estrés y las presiones. Es el primer paso para desestresarse.

2. Evite el aislamiento. Desarrolle o renueve las relaciones de intimidad con familiares y amigos. Comuníquese. Comparta sus ideas con los demás. Discuta sus problemas con una persona de confianza, sin que esto signifique que vaya contando sus intimidades a todo el mundo.

3. Trate de delegar. ¡No lo haga todo sola! Aunque los demás no hagan las cosas tan bien como usted y aunque sea difícil conseguir la colaboración de sus familiares (porque llevan mucho tiempo sin hacerlo), nadie lo puede todo. Un poco de ayuda de los demás es mejor que nada.

4. Disminuya la intensidad en su vida. Ordene las tareas por orden de prioridad (es más importante su salud que la guerra contra el polvo de la casa). Aminore su ritmo de vida. Procure vivir con moderación, pues sólo dispone de una determinada cantidad de energía. Empiece a equilibrar el trabajo con el amor, el placer y la relajación. Fomentar aficiones o crearse alguna nueva es siempre un buen ejercicio antiestrés.

5. Aprenda a decir «No». Cuando las exigencias sean excesivas, tenga el valor de decir «No». Contribuirá a disminuir la intensidad del trabajo hablando por sí misma.

6. Vuelva a calibrar sus valores. Procure distinguir entre los valores realmente importantes de los que no lo son. Lo esencial no es temporal.

7. Flexibilice sus pensamientos. Trate de exigirse menos, de ser más flexible. Unos pensamientos rígidos, negativos y extremos no le ayudarán en nada. Procure educar sus pensamientos para que le ayuden a ser más objetiva. Siendo objetiva y flexible se encontrará mucho mejor.

8. Trate de relajarse. Respiraciones profundas y regulares le ayudarán a encontrarse más tranquila, o por lo menos a que la tensión que está sintiendo no vaya en aumento. Y recuerde que, además de la respiración, hay muchas otras formas en las que uno puede tratar de relajarse.

9. Cuide su cuerpo. No pase comidas por alto, ni abuse de dietas rígidas. No descuide su necesidad de sueño ni deje de acudir a las citas con el médico. Alivie el estrés mediante la actividad física (por ejemplo, suba y baje escaleras, salga a pasear con las amigas o sola, etc.).

10. Conserve el sentido del humor. Son muy pocas las personas que se divierten y que sufren de estrés al mismo tiempo.

(Fuente: Alfa y Omega)

EL OBSERVADOR 550-5

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PINCELADAS
Hojas verdes y blancas
Por el P. Justo López Melús

A veces se afirman cosas contrarias y las dos son verdaderas, o, más bien, medias verdades. «¿Dijiste media verdad? / Dirán que mientes dos veces / si dices la otra mitad» (Machado).

Depende del lado distinto desde el que se contemplan. Por eso, en las discusiones convendría precisar más y ponerse de acuerdo sobre el aspecto concreto de que se trata, pues pueden afirmarse y negarse cosas distintas.

Estaban dos jilgueros en un chopo, uno en la copa más alta, el otro en el tronco. El de arriba dijo:
— ¡Qué bonito es el verde de estas hojas!
El de abajo dijo:
— Estás ciego. Son blancas.
Y siguieron insistiendo e insultándose. Entonces el de arriba se alzó sobre el de abajo. Miraron hacia arriba y dijo el primero:
— Tenías razón, son blancas.
Después los dos volaron a la copa y dijeron a coro:
— Pues sí que son verdes.
Y es que las hojas de chopo son verdes por arriba y blancas por abajo.

EL OBSERVADOR 550-6

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REPORTAJE
Niños índigo: ¿extraterrestres o delincuentes en potencia?
Por Diana R. García B.

¿Ya le advirtió algún «doctor», «psicólogo» o cualquier otro «especialista» que su hijo o hija es un «niño índigo», es decir, un ser superdotado, con una «importante misión en el mundo»? Antes de alegrarse por tan hermoso diagnóstico, tenga el valor de enterarse de los orígenes anticientíficos de esta patología educativa que se ha puesto tan de moda; porque si usted está dispuesto a aceptar que tiene un «niño índigo» en casa, entonces, por elemental justicia, también deberá aceptar que es un extraterrestre.

¿A quién no le gustaría tener un hijo, nieto o sobrino con características superiores al del resto de la gente, y con «una misión especial en el mundo»? El deseo de ser «más» lo trae la humanidad desde sus orígenes, y el diablo lo sabe, por eso tentó a Eva para que comiera del fruto del árbol prohibido: «Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses» (Génesis 3, 5).
Esto también lo saben los newagers, es decir, los creyentes en la New Age o Nueva Era, que, como ha dicho la Iglesia hasta el cansancio, es una corriente pseudorreligiosa absolutamente incompatible con el cristianismo.
Pues bien, estos creyentes en la «Era de Acuario» lograron el invento perfecto para atraer agua a su molino: los «niños índigo».

¿Quiénes son?

Se cuentan por cientos los «expertos» en «niños índigo» que, en un negocio muy lucrativo con libros, cursos, conferencias, sitios de internet, asociaciones y hasta congresos mundiales, nos pretenden aleccionar sobre este asunto.
La definición que dan del «niño índigo» es que es un individuo que muestra «una nueva y poco usual serie de atributos psicológicos con un patrón de comportamiento no documentado aún». Según esto, algunas características propias de los «niños índigo», las cuales permiten diferenciarlos de los niños comunes, son:
* Gran sensibilidad.
* Energía en exceso.
* Se distraen fácilmente o tienen bajo poder de concentración.
* Necesitan adultos emocionalmente estables a su alrededor.
* Se resisten a la autoridad si ésta no está democráticamente orientada. No creen en jerarquías o rangos.
* Vienen al mundo con un sentimiento de realeza, y se sorprenden cuando otros no comparten esta idea. Hay cosas que sencillamente no pueden hacer; por ejemplo, les cuesta mucho trabajo esperar en una fila.
* No duran mucho tiempo sentados a menos que estén absortos en un tema de su interés.
* Son muy compasivos y tienen muchos miedos, tales como a la muerte y a la pérdida de sus seres queridos.
* Si experimentan fracasos o decepción a edad muy temprana, pueden desistir y desarrollar un bloqueo permanente.
* Tienen gran autoestima.
* Muestran gran facilidad de manejo de los instrumentos electrónicos.

La antiquísima «novedad»

El lector ya habrá advertido que todas y cada una de estas características «nuevas» y «únicas» de los «niños índigo», correspondientes a un «patrón de comportamiento no documentado aún», no tienen en realidad nada ni de nuevo ni de exclusivo. Por ejemplo, ¿qué chico en la actualidad no muestra una gran facilidad para manipular los equipo electrónicos?
También resaltan a la vista las contradicciones: si un «índigo» es un individuo sin ningún problema de autoestima, ¿cómo es que otra de sus características es su fácil bloqueo frente al fracaso? O si no cree en jerarquías sino en democracia, ¿cómo es que tiene sentimientos —y comportamientos— de realeza, como si fuera superior a otros?
Por otro lado, los infantes sensibles, hiperactivos, rebeldes, distraídos, miedosos, bloqueados, autoestimados, creídos, etc., han existido desde que el mundo es mundo. Lo único que los del pasado jamás lograron fue el manejo de la electrónica porque ésta aún no existía.
Claro que alguien podría alegar que, si hubo niños con esos atributos en tiempos de Abraham o de la revolución francesa, es porque ya eran «índigo». Pero la respuesta es no. ¿Por qué? Porque, según los newagers, los «niños índigo» hicieron su aparición por primera vez en la Tierra en el año de 1968.

¿Por qué índigo, y no amarillo, púrpura, etc.?


La Nueva Era sostiene que los «índigo» son seres de una raza superior que tienen como objetivo dar a la humanidad un mensaje de paz, de unidad, de tolerancia y de igualdad.
¿De dónde salió este invento? De la parapsicóloga Nancy Ann Tappe, que en 1982, a través de su libro Entendiendo su vida a través del color, se le ocurrió una clasificación racista de las personas según el color de su «aura» o «campo energético» porque, para la milenaria medicina china tradicional, nuestro cuerpo está formado por energía, el famoso «aura», ubicado sobre la línea media del cuerpo, configurando los chakras —¿medicina china?, ¡eso suena a hinduismo puro!—, que son siete, cada uno con un color diferente (los del arco iris). El chakra del entrecejo, o «tercer ojo», se supone que unifica las cualidades de los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo y que es de color índigo. Los «niños índigo» serían entonces los que nacen ya con este chakra, por lo que su cerebro es «más desarrollado».
Eso sí, a diferencia de otros «especialistas» —los newagers son incapaces de ponerse de acuerdo en nada—, Tappe asegura que los «índigo» comenzaron a llegar a nuestro planeta en 1980, y no en el 68.

Son extraterrestres

Por pura conveniencia, pocos promotores de la creencia en los «niños índigo» se atreven a hablar del origen extraterreste de éstos, so pena de perder credibilidad y, por tanto, ventajas mercantiles. Sólo unos cuantos lo admiten con frases como ésta: «Para ellos [los 'índigo'] es completamente normal y natural el saberse de otros planetas».
Según Isabel Stelling, en su artículo Kryon y los Niños Índigo, «gran parte de la información acerca de los 'niños índigo' fue transmitida telepáticamente... por una entidad, nunca encarnada en la Tierra, que se llama Kryon,... que se encuentra actualmente en la Tierra desde el año de 1991, para ayudar a movernos hacia la alta energía de lo que llamamos la Nueva Era».
O, en palabras de Tappe, estos chicos «vienen de otro planeta. Son los índigo interplanetarios, por eso los llamo interdimensionales».

Delincuentes potenciales

El fraude creció en importancia a partir de 1999, con la publicación del libro Los niños índigo, de los esposos Lee Carroll y Jan Tober. Con éste y otros escritos llegó la avalancha de consejos de cómo se debe tratar a un «niño índigo»; menciono dos especialmente desastrosos:
1) Jamás castigar a los «niños índigo» que se portan mal, ya que «el castigo está basado en la culpa», y un «índigo» no tiene la culpa de su proceder aparentemente incorrecto, sino sus padres y maestros por no saberlo comprender.
2) Evitar dar órdenes a un «índigo»; en lugar de esto, negociar cada situación con él.
Las conductas atribuidas a estos niños —comportamiento antisocial, problemas de autoridad, etc.— ya describen a un delincuente en potencia; y si los padres renuncian a la legítima autoridad sobre sus hijos, por muy «índigos» que éstos sean, tengan por seguro que no lograrán otra cosa que el fracaso y la infelicidad de su prole.

EL OBSERVADOR 550-7

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LO QUE VALE EL MEXICANO
Derechos y obligaciones
Por Antonio Maza Pereda


Un año nuevo siempre trae sus propias tareas, sus propios aspectos que lo hacen diferentes de los demás años. Este 2006 será el primer año en que se renueve, en México, un gobierno elegido democráticamente. Un momento particularmente gozoso: no siempre los gobiernos elegidos democráticamente pueden ser substituidos democráticamente. No es nada raro que haya intentos de derrocarlos y que sean, muchas veces, exitosos. Pero también es un momento delicado. Si el gobierno elegido democráticamente optó por actuar democráticamente y no impidió la acción de los partidarios del antiguo régimen autoritario, esos partidarios de los esquemas del pasado pueden regresar al poder, aprovechando las múltiples oportunidades que la democracia les da. Todo esto, que suena a teoría, bien puede ocurrir. Le ocurrió a Madero y nos podría ocurrir en este 2006.

¿Qué implicaciones tiene todo esto para nosotros, los católicos mexicanos? Hoy tenemos nuevos derechos: el derecho a vivir en una democracia con todo lo que ella implica. Ese derecho trae aparejadas nuevas obligaciones: la obligación de participar responsablemente en esa democracia, de acuerdo con nuestras creencias y valores. Claro, todos los que quisieran ver a los católicos fuera de la vida de la nación protestarán por ello. Tratarán de recordarnos que Jesús dijo: «Hay que dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios», como si esa frase fuera una invitación a desentendernos, por ser católicos, de nuestras obligaciones ciudadanas. No, Jesús cumplía con sus obligaciones ciudadanas y en otro texto hace que Pedro capture un pez que tiene en la boca una moneda y paga con ella sus impuestos y los de Pedro. Sí, debemos dar a Dios lo que es de Dios: culto, respeto, adoración, participación en la vida de la Iglesia; pero también debemos dar al Cesar lo que es del Cesar: participación ciudadana, cumplimiento de nuestras obligaciones y exigencia de nuestros derechos.

Estamos iniciando formalmente las campañas electorales. Tenemos por delante casi seis meses para preparar cuidadosamente nuestra participación, sobre todo nuestro voto. Se vienen meses donde habrá mucha información, pero también mucha confusión. Mensajes contradictorios, una enorme cantidad de mentiras, mensajes sabiamente diseñados para influir en nuestras emociones y en nuestros pensamientos para que votemos en un determinado sentido. Muy sabio será el que no se confunda. Se nos presentará a los candidatos como inmaculadamente buenos o como irremediablemente malos, según la propaganda sea pagada por ellos o por sus opositores. Se simplificarán los problemas nacionales hasta un grado ridículo o se nos presentarán tan complejos que sólo los sabios (los candidatos, por supuesto) sabrán cómo resolverlos. Nos pedirán, claro, que confiemos a ciegas en los candidatos, aunque no propongan opciones claras. Y, por supuesto, sin hacerlo de un modo claro, se promoverá la abstención. ¿Por qué? Porque les conviene. Porque si los ciudadanos comunes dejamos de votar, la decisión de la sucesión presidencial y la del poder legislativo, la tomará el «voto duro», es decir, los grupos de poder que manipulan sindicatos, agrupaciones, ONG's y otras tantas formaciones clientelares. No hay que dejar que ocurra así. Informémonos, entendamos los problemas y las soluciones que nos proponen a los mismos y votemos en consecuencia. Solo así cumpliremos con nuestra obligación de ciudadanos católicos.

EL OBSERVADOR 550-8

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Obispos mexicanos alzan la voz contra el muro fronterizo de Estados Unidos

Los obispos de México se han pronunciado enérgicamente contra el muro que pretende construir Estados Unidos a lo largo de la frontera entre los dos países para detener la inmigración clandestina.

Una nota de prensa emitida por la secretaría general de la Conferencia del Episcopado Mexicano Secretaría General lamenta «la iniciativa de Ley de Protección Fronteriza», aprobada el pasado 16 de Diciembre por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América.

«Estamos convencidos de que se requieren actitudes de diálogo respetuoso y maduro entre los gobiernos de los países involucrados para encontrar soluciones que respondan a las exigencias de respeto a la dignidad y a los derechos humanos de los migrantes, los cuales nunca deberán ser considerados ni tratados como delincuentes», afirman los prelados en su comunicado, emitido en Navidad.

«El dramático y complejo fenómeno de la migración no se resuelve aplicando medidas que son expresión de una mentalidad xenofóbica, egoísta y discriminatoria», añade el texto.

El comunicado cita la carta pastoral conjunta de los obispos de Estados Unidos y México sobre la Migración en la que se afirma: «todo Estado soberano posee el derecho de salvaguardar su territorio; sin embargo, rechazamos que tal derecho se ejerza sólo con el objetivo de adquirir mayor riqueza».

«El proyecto de construir un muro a lo largo de la frontera nos remonta a épocas de la historia de la humanidad que nadie quiere recordar —denuncian los obispos mexicanos—. Las naciones verdaderamente democráticas han destruido los muros que las dividían y han construido puentes para afianzar relaciones de intercambios beneficiosos para la integración, la libertad y la solidaridad».

«Desde el Evangelio nosotros sabemos que el proyecto de Cristo es superar los egoísmos y las enemistades; Él no vino a enfrentarnos, sino a construir una humanidad fraterna y reconciliada; Él vino a demoler los muros de la discordia; Él desea que sus hijos se reconozcan entre sí como hermanos», aseguran.

Los prelados hacen un llamado «a la cordura a quienes deberán tomar la decisión definitiva en este tema de tanta trascendencia, no sólo para los que se ven obligados a emigrar a causa de la pobreza, sino también para los que desean vivir en un ambiente de seguridad y de paz».

«No sería prudente conducir la política migratoria con medidas que sólo producirán mayor sufrimiento y muerte», aseguran.

La nota reitera la petición que ya habían hecho a los presidentes de ambos países «a continuar negociaciones sobre asuntos migratorios, para lograr un sistema de migración más generoso, justo y humano en nuestros países».

ZENIT.org-El Observador

EL OBSERVADOR 550-9

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FLOR DE HARINA
Catequesis entrañables (Juan Pablo I)
Por el P. Justo López Melús


Las catequesis de Juan Pablo I eran sencillas y entrañables, al alcance de todos. Con mucha frecuencia trataba en ellas el tema de la familia, tema siempre antiguo y siempre nuevo, y de gran trascendencia para la sociedad. Contaba el Papa que una vez había dicho en broma, citando a Montaigne: «El matrimonio es como una jaula: los que están fuera se esfuerzan por entrar, y los que están dentro, por salir. Entonces un señor me dijo: 'Después de 60 años mi esposa y yo estamos unidos como el primer día y cada día nos queremos más'. Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana».

En otra ocasión recordaba una anécdota del P. Lacordaire, famoso predicador dominico. Era amigo de Federico Ozanam, escritor católico muy combativo, y soñaba con atraerlo al sacerdocio. Pero entonces, comentaba el Papa con una chispa de picardía, Ozanam se encontró con una bella señorita y se casó. El P. Lacordaire no pudo disimular su frustración y sentenció: «Ozanam ha caído en una trampa». Fue gracioso el comentario del papa Pío IX: «Yo creía que los sacramentos eran 7, y no 6 más una trampa».

En una homilía refería el Papa su conversación con una mujer de vida licenciosa, que estaba desesperada y no tenía fuerzas para seguir viviendo: «¿Puedo preguntarle cuántos años tiene?». Ella contestó: «35». El Papa insistió: «¿35? Puede usted vivir 50 o 60 años más y hacer mucho bien. No piense en el pasado, programe el futuro, renueve su vida». San Francisco de Sales habla de nuestras queridas imperfecciones. Dios no las quiere y a la vez las ama. El Señor ama tanto la humildad que, a veces, permite pecados para que nos humillemos, seamos comprensivos con los pecadores y demos ocasión al Señor de ejercer su misericordia paternal.

Animaba a un grupo de jóvenes sobre la importancia de prepararse para el futuro. Les contaba que el famoso militar Wellington visitó la academia donde había estudiado y les dijo a los alumnos: «Aquí gané a Napoleón la batalla de Waterloo». Al recitar el Ángelus, Juan Pablo I pronunció una expresión novedosa y plenamente bíblica: «Dios es Padre; más todavía, es Madre».

EL OBSERVADOR 550-10

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
«Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?»

Benedicto XVI comentó en audiencia general el Salmo 143: «En la primera parte (versículos 1 a 8) el salmista recurre a citas de otros textos de los salmos. Dado que el salmo pertenece a una época sucesiva, es fácil imaginar que el rey exaltado ya no tiene los rasgos del soberano davídico, pues la realeza judía concluyó con el exilio de Babilonia en el siglo VI a.C., sino más bien los de la figura luminosa y gloriosa del Mesías.

«El himno comienza con una exclamación de alabanza dirigida al Señor, celebrado con una pequeña letanía de títulos salvíficos: es la roca segura y estable, es la gracia amorosa, es el alcázar protegido, el refugio de defensa, la liberación, el escudo que aleja todo asalto del mal.

«Ante el Señor omnipotente, el orante se siente débil y frágil. Emite entonces una profesión de humildad que se formula, como ya decía, con las palabras de los salmos 8 y 38. Se siente 'igual que un soplo', igual que 'una sombra que pasa'.

«Surge entonces la pregunta: ¿por qué se preocupa Dios de esta criatura tan miserable y caduca? A este interrogante responde la grandiosa aparición divina, la así llamada teofanía, que está acompañada por un cortejo de elementos cósmicos y de acontecimientos históricos, orientados a celebrar la trascendencia del Rey supremo del ser, del universo y de historia.

«De este modo se hace mención de montes que echan humo con erupciones volcánicas de rayos que parecen saetas lanzadas contra los malvados, de aguas caudalosas, símbolo del caos del que el rey es salvado por la misma mano divina.

«En palabras de Orígenes, la diferencia fundamental entre el hombre y los demás animales está en el hecho de que el hombre es capaz de conocer a Dios, su Creador, en el hecho de que el hombre es capaz de la verdad, de un conocimiento que se convierte en relación, en amistad. En nuestro tiempo, es importante que no nos olvidemos de Dios, junto a los demás conocimientos que hemos adquirido mientras tanto, ¡y que son tantos! Se vuelven problemáticos, es más, peligrosos, si falta el conocimiento fundamental que da sentido y orientación a todo, si falta el conocimiento de Dios, del Creador.

«El salmo, que comienza con el descubrimiento de que somos débiles y alejados del esplendor divino, al final llega a esta gran sorpresa de la acción divina: junto a nosotros está Dios-Emmanuel, que para el cristiano tiene el rostro amoroso de Jesucristo, Dios hecho hombre, hecho uno de nosotros».

EL OBSERVADOR 550-11

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FIN

 
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