El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
29 de enero de 2006 No. 551

SUMARIO

bulletPORTADA - Empieza la campaña Fe y política de la CEM
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Católicos en la política
bullet¿CÓOOMO DIJO? - Religión y delitos electorales
bulletMIRADAS DE EL OBSERVADOR - Solamente la tele habla
bulletPINCELADAS - Fruto de la hospitalidad
bulletREPORTAJE - Animales domésticos mimados, mientras millones de niños pasan hambre: una mirada a la paradoja actual
bullet¿Por qué el hombre es superior al animal? Porque posee dignidad. ¿Y eso qué es?
bulletJÓVENES - Consejos del Papa a los jóvenes para que conozcan a Cristo
bulletSoftware de santidad cristiana
bulletFLOR DE HARINA - Plegaria ardiente
bulletBenedicto XVI traza el perfil del sacerdote que hoy necesita la Iglesia
bulletLO QUE VALE EL MEXICANO - El Niño Jesús: entre Navidad y la Candelaria

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PORTADA
Las cosas no serán como deben, si no participamos
Empieza la campaña Fe y política de la CEM
Atenta a los signos de los tiempos, la Conferencia del Episcopado Mexicano ha lanzado su campaña Fe y política, para motivar la participación de los católicos en favor del bien común.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social de la CEM, mediante un taller que se intitula «Participar y decidir el bien común en la justicia y la paz», está promoviendo entre los agentes de las diversas pastorales de la Iglesia una presencia activa en los esfuerzos de construcción de una ciudadanía participativa tanto en los procesos electorales como en el involucramiento en las políticas públicas y sociales, en el contexto de la Carta Pastoral 2000, Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos. De este modo se propone a todo el Pueblo de Dios y a todos los hombres de buena voluntad la campaña Fe y política, que habrá de consistir en una serie de acciones para educar en la cultura democrática y para suscitar compromisos de acción.

El mencionado taller consta de cuatro módulos, acordes con el método ver-juzgar-actuar, que se desarrollarán en sesiones conducidas por los responsables de pastoral social de cada región o diócesis y cuyo contenido será el siguiente:

Módulo I. Los cristianos frente a las exigencias de la realidad: el bien común.
Módulo II. La participación ciudadana: camino para construir el bien común.
Módulo III. Nuestra participación desde los procesos electorales: elegir en torno al bien común.
Módulo IV. Nuestra participación desde los procesos ciudadanos: decidir en torno al bien común.

Aunque puede observarse cierta homogeneidad en el conjunto, cada módulo y cada tema tienen la riqueza de la diversidad y la diferencia. El objetivo central del Taller se enuncia así: «Propiciar, desde la pastoral de la Iglesia, procesos de participación ciudadana iluminados por el Evangelio, la Doctrina Social de la Iglesia y la Carta Pastoral Del encuentro de Jesucristo a la solidaridad con todos, para asumir el compromiso cristiano en la democratización de nuestra sociedad».

Se espera que en las 15 regiones pastorales que hay en el país, y particularmente en cada diócesis, surjan experiencias que fortalezcan nuestra identidad de cristianos y ciudadanos participativos, creativos y esperanzados en una sociedad más justa y en un país más democrático. La idea es que la justicia y la democracia no se construyen solas ni las podemos dejar en manos de sus enemigos naturales. Todo católico debe asumir su compromiso en la construcción de una patria digna, que se conduzca de acuerdo con los valores tradicionales mexicanos en debida comprensión de la realidad socio-económica-política-eclesial de nuestra respectiva región. De todo esto se espera la elaboración de la agenda ciudadana para una democracia social.

Los paquetes de materiales e instrumentos metodológicos para la realización del Taller están circulando, y las sesiones de estudio y celebración de compromisos son inminentes.

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CARTAS DEL DIRECTOR

Católicos en la política
Por Jaime Septién

El proceso electoral que vivimos en México no debe ser ajeno a nuestras convicciones de fe. Fe y vida pública no corren por dos vías distintas y distantes entre sí. Cierto que hemos crecido con el fantasmón de que proclamar la fe en la vida pública nos disminuye como ciudadanos "sagaces" y puede propiciar que algún malandrín nos vapulee por "mochos" o "rotos". Ya es hora de que salgamos de ese infantilismo y afrontemos, a cara descubierta, lo que somos y lo que queremos aportar -como católicos-por el bien de nuestra Patria.

Ya es hora de dejar en el ropero el miedo. Un libro de reciente aparición, Cinco cristianos en la política, nos lo recuerda. En él se analiza la vida y la acción del mexicano Efraín González Luna, del francés Robert Schuman, del alemán Konrad Adenauer, del italiano Alcides de Gasperi y del patrón de los políticos cristianos, santo Tomás Moro (maravilloso ejemplo de lo que es dar la vida por defender la fe y el primado de Pedro sobre la Iglesia).

Cinco testimonios luminosos de que es posible (y bueno para la comunidad) transformar el mundo sin perder de vista la condición cristiana de peregrinos del Absoluto: Schuman, de Gasperi y Adenauer fueron los padres fundadores de la actual Europa unida: su fe en la comunidad de bienes que vino a enseñarnos Jesucristo hizo realidad lo que parecía un sueño de locos: que Europa, desgarrada por dos guerras, surgiera de las cenizas a través de la solidaridad, hasta convertirse en la potencia económica que ahora es (aunque se les "olvide" a sus líderes políticos actuales).

Otro libro que también puede trazar una bengala a la cuestión cristiana de la participación en la construcción de la República, es el que editamos nosotros, junto con la Fundación Emmanuel Mounier, cuyo título lo dice todo: Una Religión para la Democracia. En él, el profesor español Manuel Fernández del Riesgo nos conduce al encuentro del humanismo cristiano y de la sabiduría olvidada que se desprende del Evangelio, como herramientas para que la democracia no fallezca víctima de contradicciones, fanatismos o por su entrega a los partidos políticos.

Este proceso nos pertenece. Tenemos que estudiar, informarnos, participar. Los católicos representamos ocho de cada diez votos que llenarán las urnas el domingo 2 de julio de 2006. A ver si ahora dejamos a un lado la flojera y decidimos salir a la calle para darle un México mejor a quien nos envió a su madre -la Virgen de Guadalupe-para fundarnos en su regazo.

Los libros se pueden adquirir en El Observador y en el IMDOSOC.

EL OBSERVADOR 551-2

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¿CÓOOMO DIJO?
Religión y delitos electorales

He escuchado, con bastante azoro, al presidente consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), don Luis Carlos Ugalde, advirtiendo a los candidatos y a la candidata a la presidencia de la República que deben abstenerse de tres pecados mortales de la política (políticamente correcta): 1. No excederse de los límites de campaña aprobados por el IFE. 2. No ser financiados por empresas o gobiernos extranjeros. 3. No usar cuestiones religiosas en su carrera a la primera magistratura del país.

Entiendo a dónde quiere llegar; entiendo que es un despropósito mezclar la religión de la gente con el ascenso al poder. Incluso, entiendo que no se debe jugar con la fe del pueblo mexicano, proponiéndole una cosa y haciendo otra, que es, de ordinario, la acción que llevan a cabo nuestros presidentes (incluido el actual, pues no se me va a olvidar el decálogo que ofreció a la Iglesia en mayo de 2000, del cual no se cumplió ni una coma).

Pero lo que no comprendo es lo que está implícito en este apercibimiento del señor presidente consejero del IFE: que la religión es fuente de delito electoral. Eso me parece el más acendrado jacobinismo que se pueda uno imaginar. Porque mutila uno de los derechos fundamentales de la persona humana. Y, hasta donde yo sé, ni el IFE ni nadie tiene facultad para determinar que una persona humana (y los candidatos lo son) pueda o no suspender, momentáneamente y mientras lucha por la silla presidencial, el goce pleno de sus derechos fundamentales.

Quizá imbuido en el espíritu de festejo por el 200 aniversario del natalicio de don Benito Juárez García, el consejero presidente del IFE quiso recordar a los aspirantes al poder político que en México vivimos un Estado laico. Y es verdad, a Dios gracias. Vivimos un Estado donde la Iglesia no interviene para elegir funcionarios y el gobierno no influye para nombrar obispos. Pero -como diría el filósofo de Güemes-"una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa". Y la otra cosa es que el Estado laico quiera hacerse dueño de la vida y las creencias de la gente, prohibiendo su manifestación pública, considerando que la palabra Dios es una anatema o un peligro para la estabilidad de las instituciones.

Llegar a esos extremos no solamente es peligroso en términos de la paz pública; es fascismo. Porque ¿qué otra cosa es el fascismo sino la negación de la libertad del hombre para creer, opinar, exponer o divulgar sus creencias? Al cabo de un rato, por la ignorancia de muchos de nosotros en términos de libertades públicas, acabaremos por considerar que la religión es mala, que mina la concordia social y que es una amenaza a la institucionalidad de la política. Patrañas de juaristas trasnochados o de vividores del poder, que no quieren soltarlo; que saben, mejor que nadie, que la fe en Cristo es libertad y creatividad para el bien.

"El miedo no anda en burro", decían en mi pueblo…

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MIRADAS DE EL OBSERVADOR
Solamente la tele habla

El término que da título a esta colaboración es usado por los sociólogos franceses, también por algunos filósofos, para representar (o tratar de representar) la transformación que está teniendo la esfera de lo social en la esfera de las imágenes. El domino del discurso de las imágenes, por encima de todo los demás discursos, incluyendo el discurso dominante por excelencia: el político.

Con motivo de la insurrección de los suburbios franceses, el matutino Le Figaro entrevistó al ensayista Alain Finkielkraut (judío, hijo de polacos, hijo de padre deportado a Auschwitz) sobre temas que tienen que ver, justamente, con la conformación de la "videoesfera" y la actuación tanto de la República como de los jóvenes de los suburbios en ese conflicto que persiste -latente-en Francia.

La pregunta a Finkielkraut por Le Figaro es si ha abdicado la comunicación política frente a la "videoesfera", a lo que el ensayista responde:

La vulgaridad sin límites de los talk shows, la brutalidad de los videojuegos, la educación cotidiana a simplificar y a burlarse, malvadamente, llevada a cabo por los guiñoles de la información, todo eso sobrepasa el poder de los políticos. Además, si se opusieran a ello, los editorialistas denunciarían, inmediatamente, una violación totalitaria de la libertad de expresión. Quizá el ministro del Interior -¿pero es el único?-tiende a espectacularizar demasiado su actuación. Y el término de gentuza no debería figurar en el vocabulario de un responsable político. Pero se queda uno sin palabras ante gente que, al sentirse calumniada o humillada por ese término, reacciona incendiando escuelas.

Varios puntos. Primero: la extensión, por medio de la televisión, de la vulgaridad como norma de acceso al grupo. Segundo, la violencia como método de resolución de los conflictos, también impulsada por la comunicación electrónica. Tercero, la burla y el desprecio como herramienta política. Cuarto, el poder de los medios frente a la acción de la autoridad legítima y, quinto, el caldo de cultivo para la destrucción a partir de una frase difundida, miles de veces, por los propios medios.

El político, cada vez más, busca el espectáculo para afirmarse entre sus electores como una opción viable. Al hacerlo, al entrar en el juego de las imágenes, deja atrás la sustancia del servicio público para convertirse en un animal de masas, un acarreador de multitudes, un mentiroso profesional. Y los efectos de esta abdicación son devastadores: ¿quién y bajo qué pretextos podría detener a una turba de jóvenes enardecidos porque vieron en la tele, escucharon en la radio, constataron en los "guiñoles" que un ministro se había referido a ellos como vándalos?

Estamos ante la presencia de una tragedia cuyas fronteras nos son desconocidas. La "videoesfera" lo ha cambiado todo. Y los papeles de los protagonistas han quedado reducidos a la pura imagen. Es más: ya no hay protagonistas. Solamente la tele. Y frente a ella, como un buda en medio de todos, los oficiantes de esta religión perpleja que todo lo concibe con publicitarlo.

EL OBSERVADOR 551-4

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PINCELADAS
Fruto de la hospitalidad
Por el P. Justo López Melús

Un gesto de hospitalidad ayudó a resolver un caso insoluble de matemáticas. Era un árabe del desierto, que tenía diecisiete camellos y tres hijos: Hasán, Hasín y Hasún. Cuando ya estaba para morir les dijo: «Riqueza suya son los camellos. Cuando yo muera los repartirán así: la mitad para Hasán, la tercera parte para Hasín y la novena parte para Hasún». Aceptaron a gusto y al día siguiente el padre murió.

Se pusieron a deliberar y no había manera de solucionarlo. La mitad de diecisiete eran ocho y medio. ¿Habría que matar un camello y quedarse con la mitad? Y lo mismo pasaba con la tercera y la novena parte. Entonces llegó un beduino montado en un viejo camello, pidiendo hospitalidad. Se la dieron y les ayudó a resolver el problema. Les dio su camello para que se repartieran los dieciocho. Hasán tomó la mitad, nueve; Hasín la tercera parte, seis, y Hasún la novena, dos. 9+6+2=17. Y al día siguiente marchó el beduino con su viejo camello que había sobrado. De la hospitalidad había salido la solución.

EL OBSERVADOR 551-5

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REPORTAJE
Animales domésticos mimados, mientras millones de niños pasan hambre: una mirada a la paradoja actual
Cualquier perro puede gozar de hoteles a 170 dólares la noche


El gasto en animales domésticos está por las nubes. Los propietarios de mascotas en el Reino Unido gastarán cerca de 150 millones de dólares en regalos de Navidad para sus mascotas, afirmaba el 19 de noviembre el periódico Scotsman. Y es que cerca de un 70% de los propietarios de mascotas compran regalos para sus animales.
Y para los propietarios que planeen salir de vacaciones, siempre está la opción de un hotel para mascotas. En Japón se ha abierto recientemente un hotel de cinco estrellas para animales, informaba el 1 de diciembre el periódico británico Guardian.
Localizado en el aeropuerto Narita de Tokio, el Pet Inn Royal tiene 170 habitaciones, así como jaulas para los presupuestos más bajos. Están disponibles servicios veterinarios y de entrenamiento, así como un campo de ejercicio y el personal que cuidará las mascotas 24 horas al día.
La tarifa por una jaula estándar comienza en los 34 dólares por noche, elevándose a los 170 dólares de una suite de lujo - cerca del doble del precio de una habitación de un hotel medio para humanos, observaba el Guardian-. Todas las habitaciones tienen aire acondicionado y purificadores. Según el reportaje, Japón tiene cerca de 19 millones de mascotas -más que el número de niños con menos de 15 años-, y la industria del cuidado de mascotas está valorada en cerca de los 8 mil 800 millones de dólares al año.
Las mascotas pueden también encontrar hoteles en Estados Unidos. PetSmart ha instalado una cadena de 20 hoteles para mascotas en sus almacenes, según un reportaje del 3 de agosto en Financial Times.
Según el New York Times, la industria de mascotas alcanza actualmente un valor de 37 mil millones de dólares. Las ventas en Estados Unidos de complementos para mascotas, sin incluir alimentos ni servicios, alcanzaron los 8 mil 500 millones de dólares en el 2004, en comparación con los 6 mil 200 millones en complementos para bebés.
El Times observaba que cuando el huracán Katrina forzó la evacuación de Nueva Orleáns, mucha gente rechazó el irse sin sus mascotas. Desde entonces, varios miembros del congreso han propuesto legislación que exija la consideración de las mascotas en los futuros planes de evacuación.

Servicios sanitarios

También se está gastando mucho dinero en el cuidado médico de mascotas.
«Gastamos en nuestras mascotas como si no hubiera un mañana», comentaba Rachel Jonson en el semanal británico Spectator el 8 de octubre, «y nos prodigamos con ellas a un nivel de cuidados y comodidad que los ancianos de nuestras residencias sólo pueden envidiar». De hecho, observaba, hay una equiparación de estatus entre los propietarios y sus mascotas, o, como se llaman cada vez más, sus «compañeros animales».
En algunos casos las mascotas ganan más, puesto que el seguro médico de mascotas cubre casi todo. El seguro médico humano, en comparación, cubre una cada vez más reducida cantidad de dolencias. La cobertura médica animal se extiende incluso al tratamiento de problemas de comportamiento. Y cuando todo ha terminado, hay incluso crematorios y cementerios de mascotas.

Niños en necesidad

Muchos niños no están tan bien cuidados. El 14 de diciembre UNICEF hacía público su informe titulado «El Estado Mundial de la Infancia 2006: Excluidos e invisibles», donde explicaba que más de mil millones de niños sufren de una o más formas de carencias extremas, de una nutrición adecuada, agua potable, instalaciones sanitarias, abrigo, educación, etc.

Voz de la Iglesia

El Catecismo de la Iglesia Católica tiene algunas directrices útiles sobre la cuestión de cuánta atención y recursos debemos dedicar a las mascotas. En el número 2416 dice que debemos ser amables con los animales puesto que son criaturas de Dios. Pero el número 2418 advierte que es «indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres». Se puede amar a los animales, «pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido sólo a los seres humanos».

Zenit.org-El Observador

EL OBSERVADOR 551-6

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Razón de la dignidad

¿Por qué el hombre es superior al animal? Porque posee dignidad. ¿Y eso qué es?
Por Ángel López-Sidro López/ Forumlibertas.com

Cuando uno se pregunta acerca del por qué de la dignidad humana, es que las cosas no marchan muy bien. No sorprende demasiado, en unos tiempos en que se nos pone a la altura de los perros o los toros, que a la hora de discernir las razones de la primacía humana escaseen las ideas y se nos llene la boca de balbuceos. Siempre cogen por sorpresa las preguntas de Perogrullo -¿por qué la tierra es redonda? ¿cuál es la diferencia entre lo blanco y lo negro?...-, pero lo grave es cuando tales preguntas son capciosas y pretenden desmantelar la realidad a la que apuntan. ¿Por qué el hombre es superior al animal? Porque posee dignidad. ¿Y qué es la dignidad? El valor de la persona por el hecho de serlo ¿Y dónde reside ese valor? Hablando del aborto con un amigo que, siendo agnóstico, siente hacia tal práctica una profunda repugnancia, llegamos al punto en que había que considerar que la existencia humana merecía un sagrado respeto. Mi amigo compartía la deferencia, pero se atascaba en el por qué; todo su acervo intelectual no bastaba para iluminarle. No podía admitir el argumento de fe que hace del hombre la criatura preferida de Dios, que la coloca en el trono de la creación, para recibir amor y a su vez darlo, a su imagen y semejanza. Razones de fe no valen para un positivista, aunque fe y razón sean las dos alas, según Juan Pablo II, que elevan el espíritu al conocimiento de la verdad. Hay que echar mano de argumentos, al menos en apariencia, de otra naturaleza.

Si el amor divino crea a su obra predilecta, el amor es, sustancialmente, lo que confiere valor a la persona desde el primer instante de su existencia. Por tanto, si el hombre es valioso por encima de cualquier otra criatura, la razón es que nace del amor, aunque sea del amor humano -para el que no quiera ver otro detrás de éste-. Se argüirá ahora que no pocos hombres han venido a este mundo sin ser fruto del amor de dos personas. Es cierto que hay hombres que han nacido de una probeta, del egoísmo e incluso de la violencia. Pero precisamente se considera que tal punto de partida para un ser capaz de lo mejor por encima de lo peor es radicalmente lejano a su dignidad, al valor que posee. Lo propiamente humano es que la persona nazca de un acto de amor; y otras posibilidades, que caben, se alejan de lo que es natural y la sitúan por debajo de su dignidad, de su valor.

Dice Viladrich que constatar que se es persona y que se posee tal dignidad ante los demás consiste en la «experiencia de ser amado incondicionalmente desde el origen y para toda la vida». No encuentro mejor definición para la dignidad humana, que debe consistir en esto, aunque con frecuencia se abaje a un nivel inferior. La respuesta vale para todos; la diferencia en el caso del creyente es que tiene a Dios para recordárselo.

EL OBSERVADOR 551-7

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JÓVENES
Consejos del Papa a los jóvenes para que conozcan a Cristo
Resumimos el mensaje que dirigió Benedicto XVI a los jóvenes con ocasión de la primera Jornada Nacional de los Jóvenes Católicos celebrada en Holanda:

Queridos jóvenes amigos:

La razón más profunda de vuestra reunión es encontraros con nuestro Señor Jesucristo. Así fue para los que participaron en la reciente Jornada mundial de la juventud, que tuvo por tema: «Hemos venido a adorarle» (Mt 2, 2). Tras las huellas de los Magos, animados por el anhelo de averiguar la verdad, jóvenes de todos los rincones de la tierra se dieron cita en Colonia para buscar y adorar al Dios hecho hombre, y, después, transformados por el encuentro con Él e iluminados por su presencia, volvieron a su país, como los Magos, «por otro camino» (cfr. Mt 2, 12). Así también vosotros volvisteis deseosos de comunicar a todos la riqueza de la experiencia vivida, y hoy queréis compartirla con vuestros coetáneos.

Queridos amigos, Jesús es vuestro verdadero amigo y Señor; entablad una relación de verdadera amistad con Él.

Él os espera y sólo en Él encontraréis la felicidad. ¡Cuán fácil es contentarse con los placeres superficiales que nos ofrece la existencia diaria! ¡Cuán fácil es vivir sólo para sí mismos, gozando aparentemente de la vida! Pero antes o después nos damos cuenta de que no se trata de verdadera felicidad, porque ésta es mucho más profunda: sólo la encontramos en Jesús. Como dije en Colonia, «la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret».

Por eso os invito a buscar cada día al Señor, que sólo desea que seáis realmente felices. Entablad con Él una relación intensa y constante en la oración y, en la medida de vuestras posibilidades, encontrad momentos propicios en vuestra jornada para permanecer exclusivamente en su compañía. Si no sabéis cómo rezar, pedid que sea Él mismo quien os lo enseñe e implorad a su Madre celestial que ore con vosotros y por vosotros. El rezo del rosario puede ayudaros a aprender el arte de la oración con la sencillez y la profundidad de María. Es importante que en el centro de vuestra vida esté la participación en la Eucaristía. Id a adorarlo en las iglesias y permaneced arrodillados ante el Sagrario: Jesús os colmará de su amor y os manifestará los sentimientos de su Corazón. Si os ponéis a la escucha, experimentaréis de modo cada vez más profundo la alegría de formar parte de su Cuerpo místico, la Iglesia.

Además, como dice el apóstol san Pablo, aprended a dejaros reconciliar con Dios (cfr. 2 Co 5, 20). Jesús os espera especialmente en el sacramento de la Reconciliación para perdonar vuestros pecados y reconciliaros a través del ministerio del sacerdote. Confesando con humildad y verdad vuestros pecados recibiréis el perdón de Dios mismo mediante las palabras de su ministro. ¡Qué gran oportunidad nos ha dado el Señor con este sacramento para renovarnos interiormente y progresar en nuestra vida cristiana! Os recomiendo que hagáis constantemente buen uso de él.

Dedicaos a comprender cada vez mejor la doctrina católica: aunque a veces al mirarla con los ojos del mundo pueda parecer un mensaje difícil de aceptar, en ella está la respuesta satisfactoria a vuestros interrogantes de fondo. Insertaos activamente en las parroquias, en los movimientos, en las asociaciones y comunidades eclesiales, para experimentar juntos la alegría de ser seguidores de Cristo. Junto con los demás jóvenes que buscan el sentido verdadero de la vida, podréis construir un futuro mejor.

EL OBSERVADOR 551-8

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Software de santidad cristiana
Por el P. Fernando Pascual

Manuel no lo podía creer: ¡un programa de computación para ser santos! Además, según decía la presentación, «de modo seguro y con dificultades, en un mes». Lo normal es que te digan «de modo fácil», pero lo de las dificultades estimuló a aquel joven de 17 años.

Tomó en seguida aquella caja. Fue a la computadora. Introdujo el cd-rom y empezó a correr la presentación. Como saludo inicial, aparecieron un Cristo crucificado, una tumba abierta y una silueta de la Virgen. Sonaban las notas de una música desconocida pero serena, como un Ave María lleno de lirismo.

En la parte superior derecha brillaba, de modo intermitente, una especie de corona como esa que ponen a los santos en las imágenes. Manuel apretó allí, y apareció una nueva pantalla:

«Es muy fácil ser santo, pero exige mucha voluntad. ¿Te atreves?». El sí y el no se encendieron a los lados.

Manuel apretó el sí. «¿Seguro que tienes voluntad? Este programa no vale para personas inconstantes».

Con un nuevo sí entró en el siguiente menú: «Condiciones de uso». El preámbulo era severo:

«Para iniciar el camino hacia la santidad hay que recordar lo que Dios nos pide en los Mandamientos y lo que Jesús nos enseña en el Evangelio, especialmente las Bienaventuranzas. ¿Sabes cuáles son los Mandamientos? ¿Conoces las Bienaventuranzas?» Al final, una flecha permitía pasar al siguiente menú.

Manuel pudo leer así los diez Mandamientos (Deuteronomio 5, 6-21) y las Bienaventuranzas (Evangelio según san Mateo, capítulo 5). El programa parecía exigente: «Amarás al Señor tu Dios...». Cada mandamiento tenía un tono claro y comprometedor. Luego, las Bienaventuranzas: felices los que tienen hambre de la justicia, los mansos, los limpios de corazón, los misericordiosos...

Acabada esta parte del software, apareció un texto:

«Ya conoces el programa de Cristo en sus líneas generales. Te falta por leer todo el Evangelio y el Catecismo de la Iglesia Católica. ¿Te comprometes a hacerlo?». Después de dar el sí, brilló una nueva pregunta: «¿Estás seguro? Te advierto que no es fácil, que tendrás que dejar cosas que te gustan y que muchos empezarán a reírse de ti». Manuel volvió a apretar el sí.

«Te quedan dos pasos importantes. El primero consiste en vivir muy cerca del Espíritu Santo, dialogar continuamente con Él, tomar todas las decisiones bajo su consejo. ¿Aceptas?». Tras apretar el sí, Manuel se encontró con una pantalla imprevista: «¿De verdad sabes quién es el Espíritu Santo? Si no lo sabes, lee el Catecismo» (con un enlace que permitía acceder a una explicación sobre el Espíritu Santo).

Manuel, que había estudiado algo de religión, que había ido a clases muy buenas de catequesis para prepararse a la confirmación, dijo que sí. Entonces el programa le llevó a la última etapa.

«El segundo paso es que tienes que comprometerte a vigilar y rezar. Vigilar para no caer en tentación. Si caes alguna vez, aprieta aquí [y se habría una pantalla en la que se explicaba el sacramento de la confesión]. Luego, rezar, porque sólo Dios es Santo, sólo Dios puede darte la santidad» [Y aparecía un enlace que llevaba a la explicación de la oración cristiana].

«¿Estás listo para empezar?». Manuel volvió a decir que sí. La penúltima pantalla decía así:

«¡Felicidades por tu valor! Ahora te queda un mes para probar. Si después del mes no consigues ser santo, revisa si has cumplido todas las instrucciones. Si las has llevado a cabo y aún no eres santo, tienes derecho a que te devuelvan el dinero, pero te aseguramos que no habrás perdido tu tiempo...».

Un cuadro en el centro de la parte inferior brillaba con estas palabras: «No olvides que...». Manuel apretó encima y apareció el último menú, con una hermosa imagen de la Virgen:

«Recuerda: la Virgen María es nuestra Madre. No dejes de tratarla con cariño. Ella es la más buena y más santa entre los seres humanos. Ser santos consiste, simplemente, en cogerse de su mano y repetir como Ella, en cada momento, en cada situación: 'He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra'».

EL OBSERVADOR 551-9

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FLOR DE HARINA
Plegaria ardiente
(Juan Pablo II)
Por el P. Justo López Melús


Después de Juan Pablo I, el Sonriente, nos vino Juan Pablo II, el Intrépido. Profundamente religioso y gran defensor del hombre. Filósofo y teólogo. Poeta y actor de teatro. Políglota y viajero. Obrero y deportista. Fuerte y amable. El hombre todo mente y todo corazón, de personalidad impresionante y de impresionante sencillez. Un hombre de gran coraje que siempre ha dicho la verdad.

Hombre de fe profunda y sencilla. «Entre el grupo de los cardenales se buscaba un hombre de fe viva, de plegaria ardiente y de pastoral dinámica. Un hombre bueno, bondadoso, cordial, sencillo, sensible, con el cual se pudiera ofrecer al mundo el amor de Dios» (Wyszynski).

La señora que cuidaba su casa en Cracovia decía a un periodista: «Rezaba mucho. Algunas veces lo he visto postrado en tierra en su capilla, con el rostro pegado al suelo. Pasaba largos ratos allí, aun con el frío del invierno. Pero, ¿por qué digo yo estas cosas?», terminaba, como temiendo haber sido indiscreta.

Es proverbial su honda y tierna devoción a María. «En Jasna Gora, ante la Virgen de Czestochowa, he aprendido a ser un hombre de gran confianza. La Virgen se aparece siempre a la gente de su casa. Yo vi en México que la de Guadalupe es como una indiecita, y la nuestra es aquí aldeana de las montañas». Lleva a la Virgen en su escudo -la M de María, y el lema Totus tuus, todo tuyo, referido a ella-, y, sobre todo, se nota que la lleva en su corazón. En Cracovia siempre había flores ante la imagen de la Virgen, que él mismo cultivaba en el jardín del arzobispado.

EL OBSERVADOR 551-10

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Benedicto XVI traza el perfil del sacerdote que hoy necesita la Iglesia

Amor por la verdad, anuncio de Cristo, entrega a los que sufren… Estos son algunos de los rasgos fundamentales del perfil del sacerdote que hoy necesita la Iglesia, trazados por Benedicto XVI al recibir a los seminaristas y sacerdotes del Colegio Capránica de Roma.

Le escuchaban seminaristas, diáconos y sacerdotes de diferentes países del mundo que estudian en el Colegio Capránica, seminario de la diócesis de Roma, fundado en 1547, del que fueron alumnos Papas como Benedicto XV y Pío XII.

«Para responder a las expectativas de la sociedad moderna, para cooperar en la gran acción evangelizadora que involucra a todos los cristianos -dijo el Papa-, se necesitan sacerdotes preparados y valientes que, sin ambiciones ni temores, pero convencidos de la Verdad evangélica, se preocupen ante todo por anunciar a Cristo».

Y, «en su nombre», siguió explicando, deben estar «dispuestos a inclinarse ante los sufrimientos humanos, haciendo experimentar el consuelo del amor de Dios y el calor de la familia eclesial a todos, especialmente a los pobres y a cuantos atraviesan por dificultades».

Esto implica, según aclaró el mismo obispo de Roma, «junto a una maduración humana y una adhesión diligente a la verdad revelada, que el Magisterio de la Iglesia propone fielmente, un serio compromiso en la santificación personal y en el ejercicio de las virtudes, especialmente de la humildad y de la caridad».

Asimismo, siguió diciendo, «es necesario alimentar la comunión con los diferentes componentes del Pueblo de Dios para que crezca en cada quien la conciencia de ser parte del único Cuerpo de Cristo, miembros los unos de los otros».

Para que todo esto pueda realizarse, el pontífice invitó a los seminaristas y sacerdotes «a mantener fija la mirada en Cristo».

«Cuanto más estéis en comunión con él, más seréis capaces de seguir fielmente sus huellas, de manera que «en el amor, que es el vínculo de la perfección» (Colosenses 3,14), madure vuestro amor por el Señor, bajo la guía del Espíritu Santo», aseguró a los estudiantes.

EL OBSERVADOR 551-11

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LO QUE VALE EL MEXICANO
El Niño Jesús: entre Navidad y la Candelaria
Por Antonio Maza Pereda

Esta época, entre la Navidad y la fiesta de la Candelaria (el 2 de febrero) es una época particularmente dedicada al Niño Jesús, a ese Niño maravilloso al que le cantamos en la Navidad, al que arrullamos en la noche del 24 de diciembre y que pusimos en su cuna, improvisada en un pesebre.

Un Niño tierno y delicado, como todos los niños. Un Niño totalmente indefenso y dependiente. Un Niño que, como todos los bebés, no hay que hacer nada para que muera: basta con dejarlo sin atender. Un Niño que requiere de cariño y caricias. ¿Sabía usted que un bebé que no es acariciado se retrasa en su desarrollo y puede morir con mucha facilidad? Eso se ha demostrado en muchos orfanatorios.

Nuestro pueblo tiene una gran devoción por el Niño Jesús. Arrullamos al Niño, lo escondemos en la rosca de reyes y quien se lo saca es «compadre de Niño» y debe agasajar a quienes partieron la rosca con él o ella, con tamales y atole en el día de la Candelaria. Este día es el día que se «levanta al Niño», el día en que se cumple la cuarentena de su nacimiento, en el que celebramos la visita al templo de la santísima Virgen para hacer la purificación ritual que pedía la ley de Moisés. Ese día se viste al Niño. ¿Se acuerda de que, todavía en muchos lugares encontramos anuncios que dicen «se visten Niños Dios»? El Niño, debidamente engalanado, se lleva al templo para ser bendecido y después ocupar un lugar de honor en el hogar.

Recuerdo, hace ya algunos años, haber sido testigo de una plática de preparación para la Navidad, en una comunidad marginada. Gente muy golpeada, muchos de ellos duros y huraños. A los misioneros que fueron a atender a esa comunidad no les estaba siendo fácil su tarea. Se veía que a todos ya les urgía irse. Al final, la señora misionera sacó de su bolsa una imagen del Niño Jesús y les propuso a los asistentes que rezaran todos, en silencio, mientras se iban pasando de mano en mano la imagen del Niño Dios. «Díganle lo que quieran al Niño» -dijo la misionera-. Él los quiere mucho y quiere escucharlos». Se hizo el silencio y todos se pusieron a rezar calladamente. Y conforme el Niño pasaba de mano en mano, las caras cambiaban: rostros duros se transformaban en sonrisas y miradas tiernas. Al pasar el Niño a los otros, quedaba en los asistentes una expresión de paz. Un momento de oración que se pensó que duraría menos de diez minutos se convirtió en bastante más de media hora, porque todos tenían algo que decirle al Niño, algo que confiarle.

A veces pensamos que la devoción a Jesús niño es una devoción infantil. Nada más errado. Quién desprecia y margina a los niños tiene algo que le ha faltado en el proceso de su maduración. Dijo Jesús: «Dejad que los niños se acerquen a Mí». Y nosotros, adultos a veces ya endurecidos, acerquémonos a Jesús Niño y pidámosle que nos haga como niños, para que podamos entrar en el Reino de los Cielos.

EL OBSERVADOR 551-12

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FIN

 
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