El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
-Periodismo católico-
9 de abril de 2006 No. 561

SUMARIO

bulletHACIA LAS ELECCIONES - El Papa ilustra tres principios innegociables para la Iglesia en política
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Sólo el Misterio consuela
bullet¿COOOMO DIJO?
bulletPINCELADAS - El viaje a Tierra Santa
bulletREPORTAJE - Postura de la Iglesia ante El Código Da Vinci
bulletDOCUMENTOS - «Para mis pies antorcha es tu Palabra, luz para mi sendero»
bulletELECCIONES 2006: EL PUNTO DE VISTA CATÓLICO - Misión socio-política de la Iglesia: fundamentos patrísticos y teológicos
bulletObispos de México y Estados Unidos proponen desobediencia civil ante la «Ley Sensebrenner»
bulletPICADURA LETRÍSTICA - Dos ofrendas dolorosas de Gerardo Diego
bulletLa alegría en la Semana Santa
bulletCOMUNICACIÓN - Una película sobre Jesús rodada en España
bulletLA SONRISA DEL ÁNGEL - Díptico de Nuestra Señora
bulletPide el Papa rezar con urgencia por las vocaciones

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HACIA LAS ELECCIONES DEL 2 DE JULIO
El Papa ilustra tres principios innegociables para la Iglesia en política

Defensa de la vida, reconocimiento de la familia y libertad de educación.

Hay tres principios que son innegociables para la Iglesia y los cristianos en la vida pública, explicó en audiencia el papa Benedicto XVI: la defensa de la vida, el reconocimiento de la familia, y la libertad de educación.

El Papa comenzó reivindicando el derecho de los representantes religiosos a expresar sus principios en una sociedad democrática.

«Cuando las Iglesias o las comunidades eclesiales intervienen en el debate público, expresando reservas o recordando principios, no están manifestando formas de intolerancia o interferencia, pues estas intervenciones buscan únicamente iluminar las conciencias, para que las personas puedan actuar libremente y con responsabilidad, según las auténticas exigencias de la justicia, aunque esto pueda entrar en conflicto con situaciones de poder y de interés personal», aclaró.

Pasando después a analizar en particular las intervenciones públicas de la Iglesia, aclaró que su interés «se centra en la protección y la promoción de la dignidad de la persona y por ello presta particular atención a los principios que no son negociables».

Con la claridad de un profesor, enunció estos principios de este modo:

—«protección de la vida en todas sus fases, desde el primer momento de su concepción hasta su muerte natural»;

—«reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como una unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa ante los intentos de hacer que sea jurídicamente equivalente a formas radicalmente diferentes de unión»;

—«la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos».

Comunes a toda la humanidad

Aclaró que «estos principios no son verdades de fe», pues «aunque queden iluminados y confirmados por fe, están inscritos en la naturaleza humana, y por lo tanto son comunes a toda la humanidad».

«La acción de la Iglesia en su promoción no es por lo tanto de carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, independientemente de su afiliación religiosa», afirmó.

Zenit-El Observador

EL OBSERVADOR 561-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Sólo el Misterio consuela
Por Jaime Septién
De Maité y mío para Luz de Lourdes Urquiza-Palazuelos de Gómez, in memoriam. Para Ricardo y sus cinco hijos.

Luz de Lourdes partió a la Casa del Padre el 30 de marzo pasado, hacia las nueve de la mañana. «Ulles», como cariñosamente le decíamos, se tomó del brazo de Dios después de larga batalla contra el cáncer y su secuelas. Un portento de mujer, una suavidad que podríamos reconocer, si los viéramos, en los ángeles.

Al venirme a la memoria su imagen, guardo un rasgo de «Uyes» que lo abarcaba todo: su risa. No creo haberla visto ni una vez seria, decepcionada, cabizbaja. El sacerdote que dijo el responso en sus funerales no se equivocó: pasó haciendo el bien; subió al Calvario, tomó la cruz y aceptó los clavos místicos de Cristo. Su recompensa tiene que ser la gloria eterna. Tal vez esa risa suya era un adelanto de la visión beatífica de la que hoy goza: algo así como decirnos «prueben y vean qué bueno es el Señor, yo lo sé...».

Esa premonición que tienen las naturalezas superiores, las que están teñidas en el dolor y en el amor de Jesús. Teñidas, traspasadas, tatuadas, abrazadas a la Cruz. Cuando se encuentra una perla todo el día andamos contentos. Así era «Uyes»: aún en la hora suprema de la agonía: cuando se sudan gotas de sangre y se mira al Cielo pidiendo el milagro, la postergación, que el cáliz amargo sea apartado...

Dios no elige a los preparados, prepara a los elegidos. «Uyes», sin duda, fue elegida. Y, como la vida pública de Jesucristo, su trabajo de preparación duró tres años. Al final —lo dijo en la misa del depósito de las cenizas Ricardo Gómez-Valle, su esposo— lo maravilloso de la Presencia no fue la curación de Luz de Lourdes: fue la prudencia con que fue esculpiendo el adiós en su familia, forjándola en el crisol del amor, en la fragua de la esperanza, en el yunque de la fe que mueve montañas. Su adiós fue un hasta pronto. Santiago, el más pequeño de los hijos, subrayó: tranquilos todos, este es el mejor regalo que podemos haber recibido de Dios. Como el titulo del libro de Daniel-Rops, ante la verdad cristiana yo también te pregunto: Muerte: ¿dónde está tu victoria?

El día que falleció Luz de Lourdes, leí esta frase de Karl Pfleger: «No seríamos hombres, es decir, estos seres trágicos anclados en el tiempo y en el espacio, si no tuviéramos lo inmenso, lo sin medida continuamente como fundamento». Cuando este fundamento —que es Dios— se hizo Acontecimiento en la carne triturada de una mujer, madre de familia, en la cúspide de la vida, la tragedia se convirtió en serena alegría, pues, por ella nos pudimos asomar a nuestra condición divina, lo sin-medida que nos da plena existencia.

Pfleger escribió esa frase en un libro cuyo título me lo explicaron Luz de Lourdes, sus padres, Ricardo y sus hijos: Sólo el Misterio consuela.

EL OBSERVADOR 561-2

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¿COOOMO DIJO?

Los cinco presidenciables podrían ir a la asamblea de fines de abril de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Así lo dio a conocer José Guadalupe Martín Rábago, al reunirse la semana pasada en León con el candidato del PAN Felipe Calderón Hinojosa. Será muy interesante ver si López Obrador asiste a esta Asamblea. Dos cuestiones le podrán reclamar los obispos: primera, aquella desdichada declaración que la noticia de la muerte de Juan Pablo ll opacaba el tema del desafuero, y, segunda, la evasiva que le dio a Joaquín López-Dóriga cuando dijo que él era «cristiano, básicamente católico», cuando ha trascendido que no es «básicamente católico», sino de otra confesión muy popular en Tabasco... La articulista del periódico Reforma Paz Fernández Cueto le puso el viernes pasado el cascabel al gato, al señalar que «el efecto chachalaca» le iba a restar puntos a López Obrador. En efecto, parece ser que así fue, lo mismo que el llamado «defecto Chávez», es decir, la liga que se hace en los corrillos políticos entre el tabasqueño y el presidente de Venezuela... Una empresa seria de encuestas, GEA-ISA, publicó a fines de marzo el primer sondeo de opinión en que Calderón va delante de López Obrador tanto como de Madrazo Pintado. Según esta casa encuestadora, el «efecto chachalaca» hizo bajar siete puntos al candidato del PRD, mismos que se repartieron de la siguiente forma: 4 que ya no van a votar, 2 para Calderón y uno para Madrazo. Total: 29% para el PAN, 27% para el PRD y 23% para el PRI... Los analistas han insistido en que la contienda está muy cerrada y que los resultados del 2 de julio no están suficientemente claros. Por lo pronto, dicen, hay que ver en abril dos cuestiones fundamentales: la conformación de las listas para diputados y senadores en cada partido, y el primer debate que se llevará a cabo el 25 de este mes... A ese primer debate no asistirá López Obrador ya que su equipo de campaña considera que es el puntero y que el que va a la cabeza de las preferencias electorales «no tiene por qué debatir». En cambio, si irá al segundo encuentro entre candidatos el 6 de junio... Otro tema que impactará el 2 de julio será, sin duda, el final que tengan las reformas a la Ley Migratoria en EU. Según el periodista Andrés Oppenheimer, «si se trata de una ley benigna no sé si alcanzará para que Calderón escale al primer lugar en las encuestas; pero si se trata de una legislación punitiva, tengo pocas dudas de que se consolidará el liderazgo de López Obrador en los sondeos y lo convertirá en el próximo presidente de México»... El mismo Oppenheimer le dijo hace un par de semanas a Pedro Ferríz de Con que ha sido el apoyo de la Iglesia católica en EU, junto con las marchas de los hispanos en las calles de Los Ángeles, Houston, Atlanta o Chicago, la que ha abierto las puertas del Senado estadounidense a las enmiendas humanitarias a la perversa iniciativa del señor Sensenbrenner que quería poner una barda de mil kilómetros entre las fronteras y criminalizar tanto a los indocumentados como a aquellos que los ayudaran en EU... La Iglesia da muestra, una vez más, de su capacidad de organización. La Conferencia del Episcopado Mexicano —a través del arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda— dio su espaldarazo a aquellos sacerdotes o laicos que ayudan a los inmigrantes en EU a practicar la «desobediencia civil» en caso de ser votada a favor la dichosa «Ley Sensenbrenner».

EL OBSERVADOR 561-3

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PINCELADAS
El viaje a Tierra Santa
Por el P. Justo López Melús

Visitar Tierra Santa es una gracia del Señor. El viaje a Tierra Santa suele llamarse el quinto Evangelio, pues ayuda a entender mejor los otros cuatro. Pero puede haber ocasiones en las que renunciar a este viaje sea preferible y más meritorio. Así fue con un monje, cuyo sueño era visitar el sepulcro del Señor. Fue recogiendo limosnas y, cuando ya tenía treinta libras, obtuvo permiso de su abad y partió.

Apenas había salido del monasterio, se encontró con un pobre que le preguntó:
— ¿A dónde vas, padre mío?
— Voy al Santo Sepulcro, a Jerusalén. Daré tres vueltas alrededor del Santo Sepulcro y me postraré allí a hacer oración.
— ¿Cuánto dinero tienes para eso?
— Treinta libras.
— Dámelas a mí. Tengo mujer y niños que tienen hambre. Dámelas, da tres vueltas alrededor de mí y póstrate ante mí.
El monje le entregó el dinero, dio tres vueltas a su alrededor, se postró ante él y volvió feliz al monasterio.

EL OBSERVADOR 561-4

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REPORTAJE
¿Qué debemos hacer?
Postura de la Iglesia ante El Código Da Vinci
Ante el inminente estreno de la versión cinematográfica del libro de Dan Brown, «El Código Da Vinci», la Conferencia del Episcopado Mexicano ha emitido un documento en el cual analiza la actitud de los fieles ante este acontecimiento.

Dado que se trata de un best-seller mundial y que podría ser visto en la pantalla grande por hasta 800 millones de seres humanos, la Iglesia católica mexicana quiere dirigir una palabra a los católicos del país y del mundo, sobre todo para que aprovechen esta coyuntura y se preparen para hablar de Cristo desde la verdad.

Por el interés que presenta el documento, lo reproducimos en su totalidad:

«Desde que se publicó en la primavera de 2003, la novela El Código Da Vinci, de Dan Brown, ha vendido 40 millones de ejemplares: se puede considerar el 'bestseller de la década'.

«La película basada en esa novela será presentada en el festival de Cannes el próximo 17 de mayo, y estrenada simultáneamente en los cines de todo el mundo el viernes 19 de mayo.

«Según Newsweek, esta superproducción de Hollywood, dirigida por Ron Howard y con actores de primera fila (Tom Hanks, Jean Reno, Audrey Tautou, Alfred Molina, Ian McKellen, etc.) será el gran acontecimientoo de 2006. Se estima que 800 millones de personas acudirán a ver la película.

La trama de la película


«La trama de El Código da Vinci es la siguiente:
«Jesús se casó con María Magdalena y tuvo varios hijos. Su descendencia es el verdadero Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial).
«Cristo confió la Iglesia a María Magdalena, pero los apóstoles se confabularon contra ella, y tuvo que escapar a Francia. Desde entonces el clandestino 'Priorato de Sión' protege a la descendencia de Cristo de los ataques de la Iglesia católica, y transmite sus secretos en códigos ocultos. Por ejemplo, en la Última Cena de Leonardo Da Vinci, la figura junto a Cristo no es el apóstol Juan sino María Magdalena.
«La novela comienza cuando una comisión de cardenales presiona al prelado del Opus Dei para que uno de sus miembros, asesino de profesión, mate a los últimos descendientes vivos de Cristo.

Las ideas de fondo

«Las ideas de fondo de El Código da Vinci son:
«Jesús no pensaba ser Dios, ni sus discípulos lo consideraron divino. La creencia en la divinidad de Jesucristo fue impuesta por el emperador Constantino en el concilio de Nicea del 325.
«Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban «el sagrado femenino», pero luego fue eliminado, y la Iglesia se hizo misógina.
«La Iglesia se basa sobre una gran mentira: Cristo era un hombre normal y corriente. Para ocultar la verdad, la Iglesia ha destruido documentos, ha asesinado a millones de brujas y herejes, ha manipulado las Escrituras...

Dos problemas

«La novela El Código da Vinci presenta dos problemas:
«Se trata de una obra de ficción, en la que todos los personajes de la Iglesia son retratados de manera odiosa.
«El autor afirma en la presentación del libro: 'Todas las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos y ritos secretos en esta novela son verdaderas'. En realidad, la obra contiene numerosísimos errores: de arte, de historia, de religión y de cultura.

Situación grave

«La película agravará la situación:
«Porque esas falsedades llegarán a muchas más personas (800 millones, o más si luego concursa para los premios Óscar).
«Porque las imágenes son más poderosas que las palabras, y dejan más huella;
«Porque las películas llegan a las masas, también a quienes tienen poca formación y carecen de recursos críticos para distinguir qué es ficción y qué es realidad;.
«Porque será utilizada por los enemigos de la Iglesia para lanzar otras acusaciones y campañas sobre temas que no tienen que ver con el libro.
¿Qué se puede hacer ante esta situación? Aprovechar la oportunidad para hablar de Jesucristo y de la Iglesia:

Propuestas

«Muchos católicos bien formados y practicantes se sentirán ofendidos: hay que saber encauzar su reacción, de forma serena y constructiva.
«Muchos más católicos tendrán dudas sobre si lo que dice el libro es verdad: habrá que intensificar la catequesis, y tocar algunos temas (pregunten o no pregunten).

«Muchas otras personas hasta ahora indiferentes sentirán curiosidad de saber más acerca de la fe: habrá que estar preparados para satisfacer su interés con una evangelización atractiva.

«Además puede ser una buena ocasión de trabajar junto a otros creyentes: con ortodoxos y protestantes, porque el libro y la película ofenden a todos los cristianos; con judíos y musulmanes (porque es una nueva manifestación de intolerancia contra quienes tienen una visión religiosa del mundo); y con intelectuales no creyentes, que se sienten ofendidos por los numerosos errores históricos, artísticos, culturales, etc., realizados «para ganar dinero».

«Se puede aprovechar para impulsar a católicos de cierta posición (intelectuales, periodistas, empresarios, etc.) a que se muevan más y vivan su fe con más responsabilidad».

EL OBSERVADOR 561-5

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DOCUMENTOS
«Para mis pies antorcha es tu Palabra, luz para mi sendero»
Síntesis del mensaje del papa Benedicto XVI para este Domigo de Ramos, Jornada de la Juventud 2006.

¡Queridos jóvenes!

La Jornada de este año será una ocasión oportuna para reavivar la llama del entusiasmo encendida en Colonia.

1) El tema que propongo a vuestra consideración es un versículo del Salmo 118[119]: «Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero» (v. 105).
Dios se revela en la historia, habla a los hombres y su palabra es creadora. En efecto, el concepto hebreo «dabar», habitualmente traducido con el término «palabra», quiere significar tanto palabra como acto. Dios dice lo que hace y hace lo que dice. En el Antiguo Testamento anuncia a los hijos de Israel la venida del Mesías y la instauración de una «nueva» alianza; en el Verbo hecho carne Él cumple sus promesas.

2) El Espíritu Santo, que guió al pueblo elegido inspirando a los autores de las Sagradas Escrituras, abre el corazón de los creyentes a la inteligencia que éstas contienen. Para avanzar en la peregrinación terrena hacia la Patria celeste, ¡todos tenemos que nutrirnos de la Palabra y del Pan de Vida Eterna, inseparables entre ellos!

3) Los Apóstoles acogieron la Palabra de salvación y la transmitieron a sus sucesores como una joya preciosa custodiada en el cofre seguro de la Iglesia: sin la Iglesia esta perla corre el riesgo de perderse o hacerse añicos.

4) Queridos jóvenes, amad la Palabra de Dios y amad a la Iglesia, que os permite acceder a un tesoro de un valor tan grande introduciéndoos a apreciar su riqueza. Amad y seguid a la Iglesia que ha recibido de su Fundador la misión de indicar a los hombres el camino de la verdadera felicidad. No es fácil reconocer y encontrar la auténtica felicidad en el mundo en que vivimos, en el que el hombre a menudo es rehén de corrientes ideológicas que lo inducen, a pesar de creerse «libre», a perderse en los errores e ilusiones de ideologías aberrantes. Urge «liberar la libertad», iluminar la oscuridad en la que la humanidad va a ciegas. Jesús ha mostrado cómo puede suceder esto: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8, 31-32).

5) Queridos jóvenes, meditad a menudo la Palabra de Dios, y dejad que el Espíritu Santo sea vuestro maestro. Descubriréis entonces que el pensar de Dios no es el de los hombres; seréis llevados a contemplar al Dios verdadero y a leer los acontecimientos de la historia con sus ojos; gustaréis en plenitud la alegría que nace de la verdad. En el camino de la vida, que no es fácil ni está exento de insidias, podréis encontrar dificultades y sufrimientos y a veces tendréis la tentación de exclamar con el Salmista: «Humillado en exceso estoy» (Sal118 [119], v. 107). No os olvidéis de añadir junto a Él: Señor «dame la vida conforme a tu palabra... Mi alma está en mis manos sin cesar, mas no olvido tu ley» (ibid., vv. 107.109). La presencia amorosa de Dios, a través de su palabra, es antorcha que disipa las tinieblas del miedo e ilumina el camino, también en los momentos más difíciles.

6) Escribe el autor de la Carta a los Hebreos: «Es viva la palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón» (4,12). Es necesario tomar en serio la exhortación de considerar la Palabra de Dios como un «arma» indispensable en la lucha espiritual; ésta actúa eficazmente y da fruto si aprendemos a escucharla para obedecerle después.

7) Queridos jóvenes, os exhorto a adquirir intimidad con la Biblia, a tenerla a mano, para que sea para vosotros como una brújula que indica el camino a seguir. Leyéndola, aprenderéis a conocer a Cristo. San Jerónimo observa al respecto : «El desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo».

8) Una vía muy probada para profundizar y gustar la palabra de Dios es la lectio divina, que constituye un verdadero y apropiado itinerario espiritual en etapas. De la lectio, que consiste en leer y volver a leer un pasaje de la Sagrada Escritura tomando los elementos principales, se pasa a la meditatio, en la que el alma se dirige hacia Dios intentando comprender lo que su palabra dice hoy para la vida concreta. A continuación sigue la oratio, que hace que nos entretengamos con Dios en el coloquio directo, y finalmente se llega a la contemplatio, que nos ayuda a mantener el corazón atento a la presencia de Cristo. La lectura, el estudio y la meditación de la Palabra tienen que desembocar después en una vida de coherente adhesión a Cristo y a su doctrina.

9) Advierte el apóstol Santiago: «Pero tenéis que poner la Palabra en práctica y no sólo escucharla engañándoos a vosotros mismos» (St 1,22 ss). Quien escucha la palabra de Dios y se remite siempre a ella pone su propia existencia sobre un sólido fundamento. «Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica —dice Jesús—, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca» (Mt 7,24): no cederá a las inclemencias del tiempo.

10) Construir la vida sobre Cristo, acogiendo con alegría la palabra y poniendo en práctica la doctrina: ¡he aquí, jóvenes del tercer milenio, cuál debe ser vuestro programa! Es urgente que surja una nueva generación de apóstoles enraizados en la palabra de Cristo, dispuestos a difundir el Evangelio por todas partes. ¡Esto es lo que os pide el Señor, a esto os invita la Iglesia, esto es lo que el mundo -—aun sin saberlo— espera de vosotros! Y si Jesús os llama, no tengáis miedo de responderle con generosidad.

EL OBSERVADOR 561-6

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ELECCIONES 2006: EL PUNTO DE VISTA CATÓLICO
(5 de 9)
Misión socio-política de la Iglesia: fundamentos patrísticos y teológicos
Por el P. Humberto M. Marsich s.x.

Los Padres de la Iglesia, por ser los primeros intérpretes excepcionales de la Sagrada Escritura y testigos privilegiados de la tradición apostólica, constituyen el fundamento de la actual doctrina social de la Iglesia e inspiradores de su misión social. Sus textos muestran que el espíritu social es algo inherente al cristianismo y no una simple reacción tardía a las modernas corrientes socialistas. Son ellos quienes inician la fundación del pensamiento social, acuñando nuevos términos sociales y proponiendo experiencias de vida más afines al espíritu del Evangelio.

Muy brevemente recordamos las grandes aportaciones teóricas de santo Tomás de Aquino y de los teólogos del siglo XVI:

Santo Tomás, quien representa la cumbre del pensamiento medieval, con claridad y profundidad insuperable abarca casi todos los temas del saber humano, pero en ninguna parte ha demostrado sus dotes con tan brillante luz como en el terreno de la ética y de la ética social en particular. Para él corresponde a la naturaleza del hombre el ser social y político, o sea, llamado a vivir en medio de sus semejantes formando una comunidad y buscando, con los demás, el bien común, fin de la sociedad y responsabilidad de toda autoridad. Pone los principios de solidariedad y de subsidiariedad como principios directores de la vida social. Lo que también sobresale en su pensamiento es el principio de justicia que él define como Habitus secundum quem aliquis, constante et perpetua voluntate, tribuit unicuique suum (La disposición interior de dar, siempre y constantemente, lo que es debido a cada quien).

De los teólogos del siglo de oro me gusta recordar cómo Francisco de Vitoria consideraba la política parte del orden moral y teológico en cuanto procedente de Dios y en cuanto los consideraba como medios conducentes al hombre a su fin último.

Al jesuita Francisco Suarez le tocó cuestionar, en su tiempo, el derecho divino de los reyes y, dando mayor libertad a la persona humana, acentúa el carácter democrático del poder.

La Iglesia no tiene un modelo político ni social propio. Pero, a la luz de estos grandes teólogos, a todos los poderes pide: *que se fundamenten en una visión integral del hombre; *que el bien común no sea excluyente; *que se tome en cuenta también la dimensión espiritual del hombre; *que estén al servicio de todos los hombres; *que defiendan siempre la vida en todos sus niveles y expresiones.

Los Padres de la Iglesia fundaron el pensamiento social considerando a la política parte del orden moral y teológico, medio conducente al fin último del hombre.

EL OBSERVADOR 561-7

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Obispos de México y Estados Unidos proponen desobediencia civil ante la «Ley Sensebrenner»

La Iglesia católica en México ha cerrado filas con la Iglesia católica de los Estados Unidos y ha calificado de contraria a los derechos humanos la llamada «Ley Sensebrenner» que intentaba criminalizar la presencia de los indocumentados en Estados Unidos, y dar pena de hasta cinco años de prisión a las organizaciones o personas que asistieran, caritativamente, a los trabajadores ilegales, la mayoría de ellos hispanos y de origen mexicano.

La voz de Suárez Inda

El arzobispo de Morelia y vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Alberto Suárez Inda, llamó a la «desobediencia civil» a los sacerdotes y organizaciones de la Iglesia en los Estados Unidos que prestan su ayuda a los inmigrantes.
Dijo en rueda de prensa que «como los apóstoles, primero hay que obedecer a Dios antes que a la ley de los hombres, a la conciencia, a la ley natural».

Continúan los debates

Continúan los debates en el Senado de EU. Se esperaba que el Comité Jurídico del Senado echara para atrás la parte de la «Ley Sensenbrenner» que penaliza la acción caritativa con los inmigrantes, sin que hasta el momento haya quitado la criminalización de los ilegales. Otras medidas posibles serán la regularización de un millón y medio de trabajadores agrícolas y la aceptación de una cuota anual de 400 trabajadores temporales.
Se preveía que el pleno del Senado someta a votación las reformas migratorias mientras el presidente Bush de Estados Unidos y el presidente Fox de México se reunían en Cancún, junto con el primer ministro de Canadá, Stephen Harper. Ambos mandatarios han expresado su esperanza de que existan las condiciones para cambiar las condiciones de una frontera común que se extiende por tres mil kilómetros y que presenta un flujo anual de 400 millones de cruzamientos.
Las protestas de la comunidad hispana, sobre todo en Los Ángeles, continuaron. Miles de estudiantes hispanos no acudieron a clase para protestar por una posible reforma en contra de los inmigrantes.

La bandera de México

Empuñando banderas de México, los manifestantes tomaron la catedral de Los Ángeles como punto de encuentro de sus concentraciones, y existen diversas parroquias que están ofreciendo espacios de discusión para que los jóvenes conozcan el alcance de las reformas.
Mientras tanto, en el sur de México, en su frontera con Guatemala, el presidente Vicente Fox puso en marcha la Estación Migratoria Siglo XXI, mediante la cual se pretende dar cobijo, sustento y asistencia médica a los inmigrantes centroamericanos en viaje de retorno a sus países de origen. En el acto, el presidente de México coincidió con el postulado de la Iglesia de que antes que las leyes están los derechos de la persona. Por su parte, el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, insistió en que los inmigrantes no son delincuentes.

Fuente: Zenit-El Observador

EL OBSERVADOR 561-8

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PICADURA LETRÍSTICA
Dos ofrendas dolorosas de Gerardo Diego
Por J. Jesús García y García

Gerardo Diego («Yo no soy un escritor católico, sino un católico escritor [...] Con decir que soy católico, católico de los que van a Misa, confiesan y comulgan, sienten el ataque y el remordimiento del pecado y juzgan y ven la vida de este mundo entera como un símbolo, que diría Goethe, sí, pero como un Símbolo que, como diría fray Luis de Granada, es el Símbolo de la Fe, ya está dicho todo») nació en Santander, en 1896, y murió en Madrid, en 1987.
Alto poeta, sin sombra de trampas ni de fáciles acomodos formales, perteneció durante los últimos cuarenta años de su vida a la Real Academia Española. Me complace presentar estos dos poemas suyos, muy propios de estas fechas.

Dame tu mano, María
Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas.

Clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí en mi torpe mejilla
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.
Déjame que te restañe
ese llanto cristalino,
y a la vera del camino
permite que te acompañe.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia:
no quiero que sufras tanto.
Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
No, mi Niño. No, no hay quien
de mis brazos te desuna.
Y rayos tibios de luna
entre las pajas de miel
le acariciaban la piel
sin despertarle. Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel.
¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel
desde el marco del dintel
te saludó: —Ave, María?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario
cítame en Getsemaní.
A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa.
A ti ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María.

Penúltima estación
He aquí helados, cristalinos,
sobre el virginal regazo,

muertos ya para el abrazo,
aquellos miembros divinos.
Huyeron los asesinos.
Qué soledad sin colores.
Oh, Madre mía, no llores.
Cómo lloraba María.
La llaman desde aquel día
la Virgen de los Dolores.

¿Quién fue el escultor que pudo
dar morbidez al marfil?
¿Quién apuró su buril
en el prodigio desnudo?
Yo, Madre mía, fui el rudo
artífice, fui el profano
que modelé con mi mano
ese triunfo de la muerte
sobre el cual tu piedad vierte
cálidas perlas en vano.

EL OBSERVADOR 561-9

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La alegría en la Semana Santa
Por Antonio Maza Pereda

A veces se nos acusa a los católicos de ser un tanto masoquistas. Y, ciertamente, parecería que es cierto. No hay más que recordar nuestras representaciones de la Pasión, nuestros cristos dolientes, nuestro énfasis en el sufrimiento de Nuestro Señor. También podríamos recordar el entusiasmo que con que, en todas las comunidades católicas, acogimos y celebramos la película La Pasión de Cristo, una película verdaderamente cruda y realista, donde se ve en toda su dimensión el sufrimiento de Jesús, sobre todo en las últimas horas de su vida.

Naturalmente, nos sonaría a un contrasentido el alegrarnos de los sufrimientos de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, detrás de todo ese sufrimiento, de ese dolor tan inmenso que padeció por nosotros, está un amor enorme; y haríamos bien en alegrarnos al saber, de modo tan palpable, hasta dónde llega el amor de Jesús por nosotros. No hay amor más grande que el del que da la vida por sus amigos, dijo el Señor. Jesús, con hechos, con el hecho de su pasión tan dolorosa, nos demostró de la mejor manera posible cuánto nos ama.

Pero no sólo Jesús; también el Padre nos demuestra, en el sufrimiento de su Hijo, al permitir ese sufrimiento que pudo haber evitado, la dimensión enorme de su amor por nosotros. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su mismo Hijo, dijo san Pablo. Muchos de ustedes, queridos hermanos y hermanas, son padres y madres. Todos ustedes aman a sus hijos. ¿Cuánto amor se requeriría para que algunos estuviéramos dispuestos, no digamos a entregar a uno de nuestros hijos a una pasión como la de Jesús, sino ni siquiera entregarlos a un sufrimiento considerablemente menor, para salvar a alguien? ¡Cuánto nos ama Dios Padre! ¡Cómo es posible que haya quien diga que el Dios del Antiguo Testamento no es un Dios amoroso!

Nuestra salvación ha sido pagada a un precio muy alto. El precio de un sufrimiento que sólo podemos tratar de comprender, pero que nuestra débil inteligencia nunca captará por completo. Un sufrimiento humano, porque Jesucristo no fingió sufrir; siendo verdadero Dios y verdadero hombre sufrió como cualquier persona. No pensemos que, por ser Dios, no sufrió. Y sufrió por nosotros, porque nos ama, porque piensa que valemos la pena, que nos merecemos que todo un Dios se entregue al sufrimiento para que podamos salvarnos. Sí, somos indignos y pecadores, pero nuestro Dios es un Dios misericordioso, con un amor por nosotros que no conoce límites. Ningún precio es demasiado alto para Él. Está dispuesto a darlo todo por nosotros, sin fijarse en nuestra pequeñez.

Sí, la Semana Santa nos recuerda el dolor y sufrimiento de Jesús; pero, sobre todo, nos recuerda lo mucho que Dios nos ama; cuánto valemos para Jesús. Y eso es motivo de alegría, de gozo y motivo también de agradecimiento. ¿Con qué corresponderemos a tanto amor?

EL OBSERVADOR 561-10

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COMUNICACIÓN
Una película sobre Jesús rodada en España
De productora católica y dirigida por un sacerdote

Hace unos días tuvo lugar en la sede de la Conferencia Episcopal Española la presentación de «Jesús, el peregrino de la luz», la primera película sobre la vida de Cristo rodada íntegramente en España y dirigida por un sacerdote.

La productora católica Contracorriente Producciones se estrena con esta película y «se abre a futuros proyectos», como dijo Juan Carlos Sánchez, rector del Seminario de Ciudad Rodrigo e impulsor del proyecto.

También Jean-Marie Spiech, consejero de la Nunciatura Apostólica en España, dijo durante la presentación que este debería ser «el primer paso de futuros proyectos que acerquen los contenidos de la fe de manera visual y atrayente».

Un proyecto de jóvenes cristianos


Spiech expresó su alegría por esta película que «logra reflejar una nueva vida de Cristo: creativa en la forma y fiel a los textos evangélicos, lo cual contribuye a dar solidez al guión», y, sobre todo, manifestó su entusiasmo por tratarse de un proyecto «de un grupo de jóvenes cristianos».

En efecto, la película ha sido posible gracias a la colaboración de los jóvenes del grupo «El Manantial», de Ciudad Rodrigo, que desde hace 11 años ha llevado a cabo representaciones de la Pasión de Cristo en más de 40 escenarios diferentes.

Dos jóvenes de este grupo y protagonistas de «Jesús, el peregrino de la luz» asistieron también a la presentación de la película. Esther Sánchez, que encarna el papel de la Virgen durante la Anunciación y la infancia de Jesús, dijo refiriéndose a la humildad de este proyecto que «los primeros pasos de Jesús fueron también insignificantes en un principio, pero fueron sostenidos por la Madre».

Por su parte, Pablo Moreno, que da vida al papel de Jesucristo, dijo que «el mayor reto al que se ha enfrentado nunca es meterse en la piel de Nuestro Señor Jesucristo», y para el que se ha caracterizado dejándose el pelo largo y la barba, y adelgazando, pero sobre todo «reflexionando sobre el Evangelio».

Representar a Cristo

«El papel de Cristo no me ha dejado indiferente», dijo recordando el madero de casi 50 kilos que ha tenido que cargar sobre sus hombros desnudos o el Bautismo en el río Jordán (en este caso en tierras de Ciudad Rodrigo), en pleno mes de noviembre.

Asimismo, para Juan Carlos Sánchez, productor, director, guionista, y Pedro en la película, este film «hunde sus raíces en lo más popular de nuestra tierra, una tierra bellísima que ha prestado su imagen para que Nuestro Señor pueda caminar por ella».

La película se ha rodado en localizaciones exteriores de más de diez municipios de la comarca; «las murallas y puertas mirobrigenses se convirtieron en mercado, lugares de paso, de encuentro o de grandes acontecimientos en la vida de Jesús».

También el Palacio de los Águila, el Palacio del Conde de Montarco, el Palacio Episcopal, el Palacio de Caja Duero o el edificio del Seminario san Cayetano se convirtieron en escenarios de numerosos interiores; mientras las estrechas y empedradas calles de la Alberca fue el Camino del Calvario y el Gólgota.

Además, Ciudad Rodrigo prestó a esta vida de Jesús a sus propias gentes: casi 500 personas han intervenido en esta película hecha con pocos recursos y sin profesionales, pero en la que late el alma del pueblo.

La oportunidad de su presentación previa a la Semana Santa y en vísperas de la exposición de las Edades del Hombre en Ciudad Rodrigo, son elementos de apoyo para la película.

Fuente: Veritas

EL OBSERVADOR 561-11

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LA SONRISA DEL ÁNGEL
Díptico de Nuestra Señora
María, mujer valiente
Por el padre Juan Jesús Priego

Siempre que se habla de la Virgen María se corre el riesgo de abundar en cosas ya dichas, o de adoptar un tono dulzón que el lector moderno tolera cada vez menos.

Las Vidas de María, sobre todo aquellas escritas antes del concilio Vaticano II, se le caen a uno de las manos: más que hablar de una mujer de fe, pareciera que hablan de un ser venido de otro planeta.

Hay que (re)descubrir el verdadero rostro de María; es necesario volver a presentarla como a una de nuestra raza, si bien grande por haberse fiado, por haber creído. «¡Dichosa tú que creíste!» (Lc 1,45). Ella es grande por haber creído, por haberse arriesgado. Y, así, se ha convertido en «causa de alegría» para todas las generaciones.

Cuando el ángel la visita, ¿cuántos años tiene la Virgen? ¿Trece, catorce, quince? En todo caso, no más. Era, pues, casi una niña. Y, aún así, le es propuesto algo que, se vea desde donde se lo vea, le complicará la vida enormemente.

Quedar embarazada inexplicablemente —es decir, fuera del matrimonio— era en aquellos tiempos exponerse al castigo más riguroso e infamante que podía sufrir una persona: la muerte por lapidación. El libro del Deuteronomio era claro a este respecto:

«Si un hombre se casa con una mujer y, después de llegarse a ella, le cobra aversión, le atribuye acciones torpes y la difama públicamente, diciendo: 'Me he casado con esta mujer y, al llegarme a ella, no la he encontrado virgen', el padre de la joven y su madre tomarán las pruebas de su virginidad y las descubrirán ante los ancianos de la ciudad, a la puerta... Pero si resulta que es verdad, si no aparecen en la joven las pruebas de la virginidad, sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera»
(22, 13-21).

Es claro que María, al aceptar el encargo de Dios, se exponía a que le sucediera exactamente esto. ¿Y no habría sido para ella demasiado vergonzoso? A decir verdad, la Virgen pudo haber dicho para sus adentros: «¿Y qué van a pensar de mí mis vecinos? ¿Qué irá a pensar de mí José, mi prometido? ¿Dudarán de mi integridad moral mis amigos y familiares? ¡Qué pena aparecer ante toda esta gente con el vientre abultado! No, mejor no; mejor búscate otra, Dios Altísimo».

Qué pensarían de ella los vecinos es algo que podemos imaginárnoslo. ¡Con qué adjetivos se referirían a ella, con qué desprecio! Y, sin embargo, María acepta. Acepta que la fe le complique la vida, que la gente hable, que sus familiares murmuren. Ya Dios lo arreglaría todo. Él no la dejaría sola.

La fe, entonces, se le vuelve coraje, firmeza, confianza y valentía. Dios estaba con ella, y, puesto que Él la había metido en esta aventura, no la dejaría nunca sola.

EL OBSERVADOR 561-12

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Pide el Papa rezar con urgencia por las vocaciones
La santidad de la Iglesia depende de la unión con Cristo.

Hace unos días se hizo público el mensaje del Papa para la XLIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el 7 de mayo, cuarto domingo de Pascua, y cuyo tema es: «Vocación en el misterio de la Iglesia».

«El peso de dos milenios de historia hace difícil percibir la novedad del misterio fascinante de la adopción divina, que está en el centro de la enseñanza de San Pablo. (...) Estamos llamados —escribe el Papa— a vivir como hermanos y hermanas de Jesús, a sentirnos hijos e hijas del mismo Padre. Es un don que supera toda idea o proyecto exclusivamente humanos».

Benedicto XVI se pregunta entonces: «¿Qué decir de la tentación, muy fuerte en nuestros días, de sentirnos autosuficientes hasta cerrarnos al misterioso plan divino con nosotros? El amor del Padre, que se revela en la persona de Cristo, nos interpela».

Tras recordar que, a lo largo de los siglos, muchos hombres y mujeres, «transformados por el amor divino, han consagrado su propia existencia a la causa del Reino», el Papa señala que «representan la multiplicidad de las vocaciones presentes desde siempre en la Iglesia».

Dios suscita pastores

En el contexto de la llamada universal a la santidad, el Papa afirma que Cristo llama a personas para que «cuiden de su pueblo; en particular, a hombres que ejerzan mediante el ministerio sacerdotal una función paterna. (...) La misión del sacerdote en la Iglesia es insustituible. Por tanto, a pesar de que en algunas regiones existe una disminución del clero, no hay que perder nunca la certeza de que Cristo seguirá suscitando vocaciones sacerdotales».

«Otra vocación especial, que ocupa un lugar de honor en la Iglesia —continúa— es la llamada a la vida consagrada. (...) La contemplación de las cosas divinas y la unión asidua con Dios en la oración debe ser el primer y principal deber de todos los religiosos».

Benedicto XVI concluye pidiendo rezar con urgencia «por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. (...) La santidad de la Iglesia depende esencialmente de la unión con Cristo y de la apertura al misterio de la gracia que obra en el corazón de los creyentes. Por eso invito a todos los fieles a cultivar una íntima relación con Cristo, Maestro y Pastor de su pueblo».

Fuente: VIS

EL OBSERVADOR 561-13

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FIN

 
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