El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
-Periodismo católico-
11 de junio de 2005 No.570

SUMARIO

bulletPORTADA - «La corrupción socava las democracias y hace a los pobres más pobres», afirma la Iglesia católica
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La historia del ciego y el 2 de julio
bullet¿CÓOOMO DIJO? - No son ciertas muchas cosas que dicen que son ciertas
bulletPINCELADAS - Pregúntale a la estrella
bulletELECCIONES 2006 - Oración por México
bulletRESUELVE TUS DUDAS - ¿Monaguillos o acólitos?
bulletPolonia es el México de Benedicto XVI: Cardenal Dziwisz
bulletINTERNACIONAL - "Falta un auténtico compromiso para erradicar la pobreza en el mundo", denuncia el cardenal Martino
bulletENTREVISTAS - Las religiones son cada vez más globales en sus puntos de vista
bulletDICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA - Agustín Basave Fernández del Valle (1923-2006)
bulletEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO - Ver a Dios, adorar a Dios
bulletLA SONRISA DEL ÁNGEL - El valor de las pequeñas cosas
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - No es posible quitar del Evangelio las verdades incómodas

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PORTADA
«La corrupción socava las democracias y hace a los pobres más pobres», afirma la Iglesia católica
Se acaba de celebrar en El Vaticano una conferencia internacional sobre la lucha contra la corrupción, promovida por el Consejo Pontificio Justicia y Paz. El resultado es contundente: la democracia vive de la cultura del respeto a las leyes y de la confianza a las inversiones y la creación de empleos.

Inaugurando la conferencia, el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente de Justicia y Paz, indicó que «la corrupción socava el desarrollo político y social de personas y pueblos, afligiendo por igual a naciones ricas y pobres, países desarrollados y en vías de desarrollo, estados totalitarios o autoritarios y democracias. Distorsionando en su raíz el papel de las instituciones democráticas, induce inexorablemente a una cultura de la ilegalidad con trágicos efectos sobre la vida de los pobres especialmente».

Volver a la cultura de la legalidad

En nombre del Papa, el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, envió un mensaje deseando que «este significativo encuentro contribuya a suscitar un renovado empeño por la promoción de la cultura de la legalidad». Antonio Maria Costa, director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen, subrayó que «la corrupción golpea a todos, y es tarea de cada uno combatirla» por lo que hay que movilizar a la comunidad en esta lucha.

El funcionario de la ONU presentó la situación mundial. Sólo en África el costo de la corrupción alcanza los 150 mil millones de dólares al año, equivalente a un cuarto del producto interior bruto de todo el continente. En muchos países ex comunistas, la élite política ha seguido haciendo componendas con los totalitarismos anteriores. En muchos países de América —entre ellos México— cerca de la mitad de los ingresos de las actividades comerciales acaba en comisiones, incrementando notablemente el coste de producción de las mercancías.
Costa se mostró convencido de que «es posible crear un sistema global anticorrupción» mediante «la puesta en marcha de la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción», adoptada en México en 2003 y vigente desde diciembre de 2005. Y subrayó que «democracia significa para los ciudadanos y los inversores tener confianza en las instituciones públicas y privadas. Si esta confianza falta, todo el sistema democrático fracasa. Este es el precio de una cierta permisividad ante la corrupción».

Un desafío también para la Iglesia

En la jornada final, el cardenal Martino afirmó que existen tres puntos fundamentales del encuentro y en el futuro de las sociedades democráticas:
1) el fenómeno de la corrupción desafía antes que nada a nuestra inteligencia. Debe ser continuamente estudiado y atentamente seguido en sus causas y en sus efectos. Para gobernarlo adecuadamente hay que comprenderlo adecuadamente.
2) La corrupción desafía a nuestra voluntad para hacer el bien y a nuestra responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras. Todos, cada uno con su parte de responsabilidad, deben dar su propia aportación: individuos e instituciones.
3) El fenómeno de la corrupción desafía a la Iglesia y la lucha contra la corrupción debe comprometer a la Iglesia.

EL OBSERVADOR 570-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La historia del ciego y el 2 de julio
Por Jaime Septién


Siempre es bueno contar historias antiguas. Entonces había placer por contar historias. Y había historias qué contar. Una de ellas decía que:

Cada noche el ciego encendía su lámpara de aceite y salía a visitar a sus vecinos y amigos.
Toda la población se reía de él, ni faltaba quien dijera:
Este ciego está loco. Si no ve, ¿de qué le sirve la lámpara encendida…?
Tampoco faltó quien se lo preguntara al propio ciego, y éste le explicó:
La lámpara encendida no es para ver yo, sino para que los demás me vean a mí, y eviten lastimarse y lastimarme.

Podemos igualar esa historia con la doctrina social de la Iglesia católica. Es una lámpara que tenemos nosotros, ciegos y a menudo sordos, para guiarnos en lo oscuro de cada día, en la tiniebla de la sociedad del espectáculo. Muchos se ríen de nosotros, nos llaman mochos, trogloditas, rotos e inútiles. Pero cuando somos capaces de explicar la belleza de la fe y la profundidad de la doctrina cristiana, evitamos que la sociedad se vuelva contra sí misma, que estalle la violencia y que la violencia generalizada lastime a los demás y nos pegue a nosotros mismos.

En ese sentido, los cristianos tenemos un compromiso con nuestra Patria, aunque nuestra Patria ni nos lo reconozca ni nos lo acepte. Un compromiso con la cultura y con la política. Y en tiempo de elecciones, un compromiso por el voto, por ir a votar, por ejercer, libre y voluntariamente, nuestro derecho y por llevar a cabo nuestra obligación de participar para lograr, paso a paso, un mundo mejor para nuestros hijos y para las siguientes generaciones.

El próximo 2 de julio representa una oportunidad maravillosa de actualizar nuestra condición de cristianos católicos haciendo valer la doctrina social de la Iglesia en la pluralidad de opciones que sean compatibles con los valores que defiende esa doctrina. Pluralidad que no es «aquí cabe todo». Cabe solamente el respeto a la dignidad de la persona humana; el respeto a su sacralidad, a su origen divino y a su valor trascendente.

Tenemos que encender una lámpara para que otros vean la verdad. Y nosotros actuar en consecuencia.

EL OBSERVADOR 570-2

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¿CÓOOMO DIJO?
No son ciertas muchas cosas que dicen que son ciertas

La lucha política ha tomado tintes dramáticos en los últimos días.
Tras el debate y el atentado sufrido por la esposa del «señor de los sobornos» (y de los sobornados, que andan tan campantes por la calle), el fantasma del «México bronco» camina de nuevo. Hay, desde luego, grupos que quieren desestabilizar al país. No es muy difícil saber cuáles son sus motivaciones: hacer creer a la gente que si no son ellos los que toman el poder político, al país se lo va a llevar la trampa de la violencia. Esto es tener por muy poco a la ciudadanía. Como en muchas otras ocasiones, el pueblo de México sacará la casta. Porque el poder no le pertenece a los partidos políticos ni a los que resulten favorecidos por el voto. El poder le pertenece a la sociedad. Es otra grave mentira de algunos grupos políticos: andar propagando, aquí y allá, que son dueños del futuro de México. Ni ellos ni sus reverendísimas progenitoras. Somos nosotros los que tenemos la sartén por el mango y el mango también. Que décadas de mala educación al respecto nos hayan moldeado la conciencia, es una cosa. Otra muy diferente es que estemos determinados a elegir mal y a aguantarnos por seis años (o más, según la circunstancia). Los talleres de «Fe y Política» que la Iglesia católica ha llevado por todo el territorio nacional enseñan que sin nuestra participación la «cosa pública» se hunde, queda en las peores manos, en las manos de quienes se creen sus dueños. Sin caer en ninguna especulación hemos de ser claros: el debate mostró de qué madera están hechos los candidatos. Usted que, seguramente, lo vio sabrá dar el mejor veredicto. Los medios ya lo han hecho y las agencias informativas y toda la catarata de «intelectuales» que suelen pontificar a favor de los «progres» y en contra de los «conservadores». No vamos a meter más ruido. Simplemente hay que ver quién es capaz de proteger y acrecentar la paz pública y quién no. A fin de cuentas no es cierto que los gobiernos estén ahí para robar pero para hacer «algo». Los gobiernos son para que usted y yo podamos hacer el bien. No se justifican de otra manera: ni por los regalos, ni por las dádivas (con sombrero ajeno) ni por el apoyo a un determinado grupo «vulnerable». Con un mal gobierno, todos nos volvemos un grupo «vulnerable». La paz pública es el requisito del buen gobierno, lo demás se da por añadidura. No es cierto que México no tenga historia de transición pacífica de poderes. Es muy reciente, tanto como el año 2000. Fuimos ejemplo en el mundo. Debemos cerrar filas —los hombres y mujeres de buena voluntad—para volver a serlo.

EL OBSERVADOR 570-3

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PINCELADAS
Pregúntale a la estrella
Por el P. Justo López Melús

En la vida hay dos maneras de reaccionar frente a las realidades concretas. Unos contemplan melancólicamente las situaciones penosas de muchas personas, y se lamentan porque son tantas que no las van a poder remediar. Otros, en cambio, van más allá de las lamentaciones, se dejan de utopías y empiezan a actuar.
Estaba un escritor junto al mar y vio cómo un joven recogía las estrellas de mar que las olas lanzaban a la orilla, y las devolvía a su elemento, pues sabía que, si quedaban sin agua, en la marea baja morirían.

— No tiene sentido lo que haces —le dijo el escritor—. Hay miles de estrellas de mar en el Pacífico que se quedarán en seco y no podrás salvarlas a todas.
— ¿Qué no tiene sentido lo que hago? — le replicó el joven— ¿Por qué no le haces la misma pregunta a las estrellas de mar que acabo de salvar?
Y los dos se dedicaron durante un buen rato a salvar estrellas.
Tú no puedes hacer todo en el mundo, pero hay algo que sólo puedes hacer tú.

EL OBSERVADOR 570-4

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ELECCIONES 2006
Oración por México

Los católicos tenemos un arma invaluable: la oración. Muy necesaria en esta hora de México, en esta hora cimbrada por la violencia y la ausencia de respeto por los demás.
En la capilla que corona al Cerro del Cubilete, a los pies de Cristo Rey del Universo, faro de tantos mártires que regaron con su sangre esta tierra durante la persecución del infame gobierno de Calles, hay dos jaculatorias de don Manuel Urquiza y Figueroa que pueden ser santo y seña de lo que deseamos los católicos mexicanos para las próximas elecciones:

Sagrado Corazón de Jesús, perdónanos y sé nuestro Rey.
Santa María de Guadalupe, reina de México, ruega por tu nación.

Deseamos que Cristo perdone a este México que se dice suyo pero que tanto le ha fallado, y que se convierta, desde su corazón inmenso, en el garante de la unidad de los mexicanos. Y que lo haga por intercesión de su Santísima Madre, en su advocación de Guadalupe, quien «no hizo nada parecido por ninguna otra nación».
En la oración, en la plegaria, reconocemos que Dios no va a abandonar al país, que México es mucho más grande que sus problemas y que la esperanza es la fuente vital de energía de una nación profundamente cristiana, como es la nuestra.

EL OBSERVADOR 570-5

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RESUELVE TUS DUDAS
¿Monaguillos o acólitos?

Pregunta:
¿Es lo mismo monaguillo que acólito? ¿O cuál es la diferencia entre ellos? Agradezco la atención que brindan a mi mensaje y espero su pronta respuesta.
Ma. Guadalupe

Respuesta: Monaguillo se llama al que asiste al sacerdote en Misa, normalmente un niño o una niña: le ayudan con el misal, las ofrendas, el lavatorio de las manos, la campana y portando la charola de la Comunión.
Acólito se llama a quien ha recibido el ministerio del acolitado. Tiene que ser varón y cumplir con cierta edad y condiciones determinadas por decreto de la Conferencia Episcopal. Sus funciones son: cuidar del servicio del altar; ayudar al diácono y al sacerdote en las acciones litúrgicas, especialmente en la celebración de la Misa; prestar su servicio en las diversas procesiones, por ejemplo con la cruz, los cirios, el incienso o el libro; preparar el altar y purificar al final los vasos sagrados; atender en el ofertorio a la recogida de los dones; y, bajo ciertas condiciones, distribuir la sagrada Comunión como ministro extraordinario y exponer públicamente el Santísimo Sacramento de la Eucaristía a la adoración de los fieles y luego reservarlo, pero no puede dar la bendición. Puede, además, instruir a los fieles que ayudan en las acciones litúrgicas, como son las de llevar el misal, la cruz, los cirios u otras funciones similares.

Antes del concilio Vaticano II el acolitado era una de las órdenes menores (acolitado, exorcistado, lectorado y ostiariado) en relación con el diaconado, el presbiterado y el episcopado, que fueron denominadas órdenes mayores. Con el tiempo las órdenes menores fueron tenidas como instituciones previas a la recepción de las órdenes sagradas, concretamente el sacerdocio o presbiterado.

Ahora a las órdenes menores se les llama ministerios; se conservan dos, que son el acolitado y el lectorado; son conferidos por el obispo mediante el rito litúrgico de la institución.

Los candidatos al diaconado y al presbiterado deben recibir estos ministerios, pero también son accesibles a los laicos que quieran asumir en la Iglesia los compromisos que les corresponden:

Puede extrañar a algunos que hoy en día veamos cómo regularmente los laicos desempeñan estas funciones originalmente reservadas al acólito instituido. Esto se debe a otra cláusula del derecho canónico que dice: «Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden también los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la Palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el Bautismo y dar la sagrada Comunión, según las prescripciones del derecho».

Walter Turnbull

EL OBSERVADOR 570-6

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Polonia es el México de Benedicto XVI: Cardenal Dziwisz
Para el cardenal Estanislao Dziwisz, hoy arzobispo de Cracovia y por muchos años secretario particular y memoria histórica de Juan Pablo II, la relación que el papa Benedicto XVI logró establecer con el pueblo polaco tiene semejanza con la que Karol Wojtyla pudo crear con los fieles de México.

Al terminar la visita de Joseph Ratzinger a Polonia, el cardenal Dziwisz, cansado por los tres días de trabajo frenético en Cracovia, pero feliz por los resultados, accede a una charla. Y se emociona al tocar el tema de México. Quiero hacer una comparación», dice. «Aquí la gente le gritó al papa Benediicto XVI: 'Polonia, siempre fiel' (en México, los fieles hicieron del 'México, siempre fiel', un canto colectivo). Esto me hace muy feliz. Pero cuando fui al aeropuerto para despedir al Papa me sentí mucho muy triste».

La razón de su tristeza es que recordó el ánimo de Juan Pablo II cuando se despedía de los creyentes en sus visitas a Polonia. Cada vez que un amigo sincero se aleja es ocasión de dolor, dice.

«Polonia fue para Benedicto XVI lo que México fue para Juan Pablo II: su segunda Patria. México siempre amo a Juan Pablo II y el Papa lo sabía. Me repetía siempre: 'Quiero ir a México, quiero visitar a México'. Siempre se informaba de la situación de allá».

—¿Hasta el final?
«Claro. El papa Juan Pablo II, aunque enfermo, quería regresar a México y honrar a la Virgen de Guadalupe. Se emocionaba».

El rostro del obispo de Cracovia se ablanda ante el recuerdo, y no vacila cuando se le pregunta cómo ve la fe de los mexicanos.
«México es un gran patrimonio para el catolicismo. Obviamente hay algunos problemas, pero todo el mundo católico tiene los mismos problemas. Pero nunca he encontrado, en ninguna parte del mundo, una fe tan viva, tan sincera, tan popular, en el sentido más noble del vocablo... Yo amo aquella tierra, todo allá resulta bueno, valiente».

Dziwisz dice ignorar si el papa Benedicto XVI tiene planes de visitar México y reitera el balance positivo de la visita papal. La gira, dice, fue «excelente. Polonia contestó como sabe hacer: con fe y alegría. Se lo repito: Polonia será la segunda patria de Benedicto XVI».

Pero Dziwisz todavía está pensando en la segunda patria de Juan Pablo II. De pronto tomó de la mano a este enviado y, la voz rota por la emoción, dice. «Usted habla de México. Por favor, por medio de usted quiero saludar a todos los mexicanos e impartirles mi bendición».

Fuente: www.mexicosiemprefiel.com

EL OBSERVADOR 570-7

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INTERNACIONAL
"Falta un auténtico compromiso para erradicar la pobreza en el mundo", denuncia el cardenal Martino

«Los compromisos, como reza el dicho, están para ser cumplidos, y cuando los compromisos se adquieren con los más pobres, entonces estamos ante una obligación moral grave. Si hay incumplimiento, a la natural frustración por las expectativas malogradas se añade la falta de confianza que fácilmente puede llevar a la desesperación». Así de crítico con los países ricos se mostró hace unos días el cardenal Renato Martino, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, en el XXII Congreso Mundial de la Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC).
Alentó a la generosidad y a cumplir el compromiso asumido por la comunidad internacional de dedicar el 0.7% del PIB a ayudas al desarrollo, aunque sólo cinco países europeos hayan alcanzado esta meta: Holanda, Dinamarca, Suecia, Luxemburgo y Noruega.

No limosnas, sí solidaridad global

Poco antes del congreso, Martino, antiguo representante de la Santa Sede en la ONU, ya había lanzado un llamamiento a la solidaridad al Primer Mundo: "Los países ricos no deben dar limosna, sino la posibilidad de que los países subdesarrollados sean protagonistas de su propio futuro. Sólo así se consigue un desarrollo humano igualitario y justo".
Por su parte, Gian Luigi Gigli, presidente de la FIAMC, resaltó la necesidad moral de los países ricos a disminuir los índices de mortalidad en el Tercer Mundo: "La gente muere de malaria, de tuberculosis, de diarrea; la prevención de estas enfermedades supone un coste irrisorio para los países desarrollados".

La acción de la Iglesia

El doctor José María Simón Castellví, presidente del Comité organizador del congreso de la FIAMC, destacó la labor de la Iglesia en la lucha contra la pobreza y la marginación: "El 27% de los enfermos de SIDA están atendidos en instituciones sanitarias de la Iglesia o en organismos que dependen de ella".

Fuente: Forum Libertas

EL OBSERVADOR 570-8

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ENTREVISTAS
Las religiones son cada vez más globales en sus puntos de vista
Habla Francisco Diez de Velasco
Por María Velázquez Dorantes


Nacido el 6 de abril de 1960 en Granada (España), licenciado en geografía e historia, así como en antropología social y cultural.
Doctor en geografía e historia en la sección de historia antigua en la universidad Complutense de Madrid. Sus ámbitos de interés en la investigación y docencia: historia general y comparada de las religiones, teoría y metodología de la historia de las religiones, religiones en el mundo actual (esp. identidad y religión, multirreligiosidad), iconografía religiosa-religión visible, historia de las religiones en el mundo antiguo (especialmente historia de la religión griega antigua); religión y educación.

¿A qué se refiere el concepto de «nuevas religiones»?
Me refiero a las religiones que han surgido como consecuencia del impacto de la modernidad y la cosmovisión que vehicula. Son religiones que dan una gran importancia al individualismo, a la ciencia, al punto de vista global de sus expectativas y al mestizaje de creencias y técnicas religiosas que provienen de múltiples fuentes.

¿Cómo han impactado en el mundo contemporáneo estas nuevas religiones?
No se puede decir que tengan un impacto muy importante desde el punto de vista numérico, y tampoco, en algunos casos, las pertenencias son muy fuertes como ocurre con los difusos seguidores de la «nueva era», pero son una multiplicidad de grupos.

¿Qué significa el religiocentrismo?
Es la percepción distorsionada por nuestras creencias personales de las diferentes religiones y comportamientos religiosos de los demás (o de la falta de las mismas). Es una forma de etnocentrismo que lleva a una percepción sesgada o distorsionada que se produce como resultado del peso de las creencias, los modos de pensamiento y, en general, la ideología religiosa (o no religiosa).

¿Cómo ha evolucionado el concepto de religión en las últimas décadas?
Se tiende a una aceptación mucho más general de la diferencia religiosa. Es una forma menos exclusivista de entender la religión, que corresponde a un mundo mucho más globalizado. Y se producen dos fenómenos que pudieran parecer contradictorios: por otra parte aunque crece el número de personas que dicen no profesar ninguna religión, pero a la par se mantiene o avanza el número de creyentes.

¿Cómo se relacionan la religión y la globalización en la actualidad?
Las religiones son cada vez más globales en sus puntos de vista, incluso las que están enraizadas en un territorio muy concreto. Por otra parte, la globalización económica entraña grandes movimientos migratorios de población que, como la libertad religiosa, es un derecho amparado en gran parte del mundo; mantienen sus propias formas de entender la religión en sus nuevas patrias de acogida, lo que multiplica el impacto de la diferencia religiosa. Vamos hacia un mundo progresivamente más multicultural y multirreligioso como consecuencia de la globalización.

¿Qué tipos de conflictos ha generado el surgimiento de las nuevas religiones?
Además de los puntuales relacionados con prácticas, muy minoritarias, de carácter delictivo (que también las hay), el mayor foco de conflicto proviene de la adaptación de sus modelos de entender la religión en territorios que tenían tradicionalmente otros modelos, lo que conllevaa rechazo social o falta de legitimación social de sus propuestas.

EL OBSERVADOR 570-9

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DICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA
Agustín Basave Fernández del Valle (1923-2006)
Por Sebastián Sánchez / Argentina

Escritor, filósofo y periodista mexicano, fallecido a principios de 2006. Doctor en Derecho y licenciado en Humanidades y Periodismo, Basave estudió en México y España y en 1963 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua. Como periodista, colaboró principalmente en el diario Excélsior. Entre la muchas distinciones que recibió destacamos dos: la de Comendador de la Orden de Alfonso X «El Sabio» por España, y la Orden de San Gregorio Magno, que le fuera concedida por Juan Pablo II.

Su obra, centrada en la antropología filosófica y teológica, se extendió por diversos ámbitos, entre los que se cuentan la filosofía política, la literatura y la educación universitaria, como así también la cultura española en sus múltiples manifestaciones.

Pero lo sustancial de la obra de Agustín Basave, el núcleo de su antropología, es la religación vital del hombre con Dios, que implica la nostalgia del infinito, aquella que puede motivar la búsqueda animado por la Gracia divina para llegar a la Patria o, caso contrario, sumirse en la negación de Dios y de sí mismo.

Dejó obras fundamentales: Miguel de Unamuno y José Ortega y Gasset. Un bosquejo valorativo (1950), Capítulos de filosofía de la historia (1950), Breve historia de la filosofía griega (1951), Teoría del Estado. Fundamentos de filosofía política (1955) Filosofía del hombre. Fundamentos de antroposofía metafísica (1957), Existencialistas y existencialismo (1958), Filosofía del Quijote. Un estudio de antropología axiológica (1959), Ideario filosófico 1953-1961 (1961), Teoría de la democracia. Fundamentos de filosofía democrática (1964), Metafísica de la muerte (1965), Ser y quehacer de la universidad. Estructura y misión de la universidad vocacional (1971) y Pensamiento y trayectoria de Blas Pascal (1973).

De la vastísima obra de Agustín Basave seleccionamos un pequeño fragmento, por demás significativo, dado que allí trata el tema del amor, en plena coincidencia con lo expresado por S.S. Benedicto XVI en su primera carta encíclica, Deus caritas est.

«Mi destino es iluminado por el amor. El amor me revela que estoy hecho para la perfección, que mi aspiración o sed infinita de vida y más vida no se aquietará hasta llegar a su término: la suprema perfección. El instinto sexual no es más que una primera fase — imperfecta y provisoria— del amor. Como necesidad orgánica, desaparece una vez satisfecho. Como deseo por la posesión del cuerpo, se desvanece cuando la hermosura física se marchita o se corrompe. Por eso el auténtico amor es amor de perfección, amor del bien, de la belleza, de la sabiduría. El verdadero amor es el amor de Dios. El espíritu humano no tiene otro centro de reposo. Fuera de este supremo centro gravitario todo es desorden y agitación».

(De Filosofía del Hombre)

EL OBSERVADOR 570-10

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EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO
Ver a Dios, adorar a Dios
El próximo jueves, 15 de junio, es la festividad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, Corpus et Sanguine Christi. Pero, ¿cuál es la historia y las razones de esta celebración a Jesucristo-Eucaristía, al grado de que es fiesta de guardar —la Misa en este día es obligatoria para todos los cristianos—. Respondemos con el extracto de un artículo del español Manuel Jesús Carrasco Terriza.

La presencia real de Jesucristo, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en la Eucaristía, está fundada en las mismas palabras de Cristo en la cena: «Éste es mi cuerpo, esta es mi sangre». Expresión rotunda que es transmitida por los sinópticos y por Pablo, y testimoniada por los primeros escritos de los Padres de la Iglesia.
Las primeras dificultades para aceptar la novedad del Evangelio no provenían de que Cristo fuera Dios: se negaba que Cristo fuera hombre, que tuviera cuerpo, o que ese cuerpo fuera real y que realmente hubiera sufrido la Pasión. Los Padres Apostólicos, para remarcar la corporalidad de Cristo, ponen el acento en la realidad del Cuerpo presente en la Eucaristía.

La fe en la presencia real de Cristo en este sacramento fue mantenida sin especiales problemas, hasta que en el siglo XI se plantea la cuestión de cómo habría que interpretar esa presencia. Junto a la clarificación doctrinal, que aleja tanto el peligro del mero símbolo como el del crudo realismo, brota por toda la Iglesia un gran movimiento de piedad eucarística, que culminará con la institución de la solemnidad del Corpus Christi, en 1264. No poco contribuyó a esa devoción el rito de la elevación de la Hostia consagrada, al que correspondía el pueblo con la profunda emoción de ver a Dios hecho carne.

El sonido de la campana durante la Consagración

El deseo de ver la Hostia, en un alarde de afectuoso transporte hacia la humanidad santísima de Cristo, ha sido una de las devociones más características y conmovedoras de los siglos XIV-XV. Los fieles esperaban con ansia el momento de la elevación para contemplar el Cuerpo del Señor. Cuando se acercaba aquel momento, sonaba una campana, y los fieles acudían presurosos a ver la Hostia.

En Almonaster la Real (España), una campana, fechada en 1535 lleva la inscripción «Ave verum corpus natum» («Salve, verdadero Cuerpo nacido»). Al avisar a los fieles de que en ese momento se estaba realizando la Consagración y la elevación eucarística, parecía repetir a los cuatro vientos los versos de tan piadosa salutación a Cristo.

Un cirio encendido

Se introdujo también la costumbre de encender un cirio, colocado sobre un alto candelero, para una mejor visibilidad. Con el tiempo, el cirio quedó reducido a una palmatoria, que permanecía encendida desde la epíclesis hasta la comunión, para significar la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Por desgracia, junto con la piedad se introdujo en algunos la superstición: creían que el que contemplaba la hostia no moría en ese día de muerte repentina. Es más, la participación de los fieles en la Misa quedaba reducida a asistir a ese momento. Pero, abusos aparte, nos interesa tener en cuenta que la piedad popular por la ostentación de la Hostia fue secundada por los obispos, quienes fomentaban la recitación de oraciones o la entonación de cánticos apropiados para ese momento.

Jaculatorias eucarísticas

Las primeras invocaciones eucarísticas aparecen atestiguadas hacia 1220. Son jaculatorias breves destinadas a recitarse mientras se efectúa la elevación, ante la presencia del Cuerpo de Cristo. Recordemos algunas de ellas:
+ Ave salus mundi, Verbum Patris, Hostia vera: «Salve, salvación del mundo, Verbo del Padre, hostia verdadera».
+ Ave, vivens hostia, veritas et vita: «Salve, hostia viviente, verdad y vida».

Poesía y cantos

De las muchas composiciones poéticas y musicales medievales de este género, perduran tres:
+ Anima Christi. «Alma de Cristo, santifícame; Cuerpo de Cristo, sálvame; Sangre de Cristo, embriágame; Agua del costado de Cristo, lávame...».
+ Adoro te devote, latens deitas. «Te adoro con devoción, divinidad escondida...», composición atribuida a santo Tomás de Aquino.
+ Ave verum Corpus natum de Maria virgine. «Salve, verdadero Cuerpo nacido de María la Virgen».

Ave verum Corpus

El Ave verum aparece en los manuscritos antiguos con el título: «In elevatione corporis Christi», indicando que su momento apropiado es la elevación del Cuerpo de Cristo. El texto ha llegado hasta nosotros sustancialmente idéntico en su contenido, pero con diversas variantes en sus versos finales. La forma litúrgica común es la siguiente:

Ave, verum Corpus natum / De Maria Virgine, / Vere passum, inmolatum / In cruce pro homine, / Cuius latus perforatum / Fluxit aqua et sanguine, / Esto nobis pregustatum Mortis in examine. / O Iesu dulcis, o Iesu pie / O Iesu Fili Mariae.
Su traducción es:
«Salve, verdadero Cuerpo nacido / de María, la Virgen; / que en verdad padeció y fue inmolado / en la cruz para salvar al hombre; / su costado atravesado / vertió agua y sangre. / Sé nuestra protección / en el juicio de la muerte, / ¡Oh Jesús dulce, oh Jesús piadoso / Oh Jesús, Hijo de María».

En cuanto a su autoría, comúnmente ha venido atribuyéndose al papa Inocencio VI (+ 1362) o a un autor anónimo del siglo XIV. Sin embargo, Marcos Casquero lo considera como obra de santo Tomás de Aquino (+ 1274), junto con los himnos Pange lingua gloriosi corporis mysterium, Verbum supernum prodiens, Sacris sollemnis iuncta sint gaudia, Adoro te devote, latens deitas, y la secuencia Lauda, Sion, Salvatorem.
Aunque no forma parte de la Liturgia de las Horas ni del Misal, el Ave verum se encuentra en casi todos los libros de piedad del medievo.

La más solemne adoración pública

El jueves posterior al domingo de la Santísima Trinidad se celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, cuyo acto propio y característico es la procesión eucarística y la bendición final.

La procesión del Corpus Christi representaba —y representa— la más solemne expresión pública de adoración a Jesucristo, en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, misterio central del cristianismo.

La fiesta del Corpus Christi tiene sus orígenes en la respuesta a las doctrinas heréticas acerca del misterio de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, y en el movimiento de piedad eucarística de los siglos XII y XIII. Desempeñó un papel protagonista la beata Juliana de Rétinem, priora del monasterio del Monte Cornelio, junto a Lieja, que, movida por una visión, consiguió se introdujera en su diócesis una fiesta en honor del Santísimo Sacramento.

Cómo surgió la fiesta

Por entonces vino a coincidir el Milagro de Bolsena: un sacerdote, que tenía fuertes dudas sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía, vio sangrar la Hostia santa, hasta el punto que manchó el corporal, la mesa y el pavimento. El corporal fue trasladado a Orvieto el 19 de junio de 1264. Y desde Orvieto, el papa Urbano IV extendió la fiesta del Corpus Christi a la Iglesia universal el 11 de agosto de 1264, por la bula Trasiturus de hoc mundo.

El papa encargó a santo Tomás de Aquino componer la Misa y el oficio de la fiesta, para los que, además de seleccionar las lecturas y redactar las oraciones, compuso la secuencia Lauda Sion y los bellísimos himnos Pange lingua, Sacris solemnis y Verbum supernum. Por asociación, hemos visto cómo algunos le atribuyen también el Ave verum Corpus.

En la Summa Theologica sitúa cada Eucaristía como el vértice del tiempo, entre el pasado (a: memorial), el presente (b: presencia de Cristo), y el futuro (c: prenda de la gloria futura). Todo ello viene condensado en la antífona del Magníficat, de las Vísperas: «Sagrado banquete en que Cristo se da como comida: (a)se celebra el memorial de la pasión, (b) el alma se llena de gracia, y (c) se nos da la prenda de la gloria futura».

Aunque la nula Transiturus de Urbano IV no alude expresamente a la procesión, parece casi presuponerla o inspirarla. De hecho, así sucedió en toda la cristiandad. La procesión tiene como fin poner de manifiesto la presencia de Cristo en la vida pública, en las calles y plazas, recibiendo la adoración de los ciudadanos y de sus autoridades. Como afirma Righetti, «todo lo que el celo del clero y la fe ardiente del pueblo, secundado por sus gobernantes, pudo encontrar de pomposo, de rico, de sumamente decorativo, todo fue admitido al servicio del Rey de la Gloria, para hacer más triunfal su paso por las calles de los barrios y de las ciudades».

Fuente: «Ave verum Corpus. Cristo Eucaristía en el arte onubense», Catálogo de la Exposición conmemorativa del Cincuentenario de la creación de la diócesis de Huelva.

EL OBSERVADOR 570-11

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LA SONRISA DEL ÁNGEL
El valor de las pequeñas cosas
Por el padre Juan Jesús Priego

Cuenta una leyenda china que una vez el rey Chou mandó llamar a su secretario y le dijo:
— Chi Dse, ¿podrías explicarme por qué como con palillos de madera, siendo que soy rey? ¡Un rey debe comer con palillos de marfil! ¿Por qué me dais todos ustedes un trato tan poco acorde a mi dignidad?
Chi Dse prometió que en adelante, puesto que tal era su deseo, el rey comería con palillos de marfil.
Durante más de cinco días Chi Dse se mostró vivamente preocupado, y su mujer, al verlo tan meditabundo, le preguntó: «¿Qué te pasa?». Entonces Chi Dse le contó la razón de su pesar: «El rey quiere en adelante comer con palillos de marfil».

— Ah, ¿y eso es todo? ¡Te preocupas por tan poco, querido! Si el rey quiere comer con palillos de marfil, que coma con palillos de marfil, y sanseacabó. Después de todo, ¿a ti qué?

— No, no has comprendido la causa de mi preocupación —replicó el secretario—. ¿Es que no te das cuenta? Si el rey empieza a comer con palillos de marfil, dirá: «¡Cómo! ¿Voy a comer estas cosas indecentes con palillos de marfil? De ninguna manera». Entonces exigirá viandas exquisitas y platos inusuales; querrá todos los días en su mesa carne de búfalo, cola de elefante y cachorro de leopardo, porque únicamente estas viandas se adaptan al lujo de los palillos de marfil. Pero eso no es todo; una vez que haya sustituido los antiguos platos por los nuevos, dirá: «¡Cómo! ¿Podrá un hombre que se alimenta con carne de búfalo, cola de elefante y cachorro de leopardo vestir como un mendigo? Entonces querrá en sus dedos anillos de diamantes, se pondrá cadenas de oro en el cuello y mandará comprar sedas de Cachemira y perfumes de la lejana Arabia. Una vez que haya sustituido sus viejos vestidos por los nuevos, dirá: «¡Cómo! ¿Es justo que un hombre que se viste tan elegantemente viva en un palacio como este?». Entonces destruirá los muros de su vieja mansión y ordenará que le edifiquen un palacio rodeado de amenos jardines. En medio de uno de esos jardines ordenará que le construyan un lago artificial y lo llenará de extraños peces multicolores. Cuando haya cambiado su vieja mansión por una nueva, dirá: «¡Cómo! ¿Es justo que un hombre que habita un palacio tan magnífico posea tierras tan menguadas?». Entonces hará la guerra a los reyes vecinos en busca de nuevos territorios que anexionar a los suyos y mandará a ella a nuestros hijos y acaso los matarán en la batalla. Entonces nuestra vejez será triste y solitaria.

La mujer, escuchando tan prudentes razones, guardó un profundo silencio. Había comprendido la preocupación de su esposo.

Continúa diciendo la leyenda que, en efecto, las previsiones de Chi Dse se fueron cumpliendo de una en una. Apenas transcurridos cinco años, la cocina del rey estaba llena de manjares exquisitos, los jardines pletóricos de aves traídas de lejanas tierras y el guardarropa atiborrado de sedas finísimas. Sólo que para sostener su elevado tren de vida, el monarca mandaba castigar con hierros candentes a los súbditos que se negaban a pagar los altos impuestos que les imponía. Por último, con el fin de conquistar nuevos territorios, hizo la guerra a un rey poderoso, quien lo derrotó ocasionándole miles de bajas. Y de esta manera el rey Chi, por querer comer con palillos de marfil, acabó por perder su reino y los súbditos sus hijos, con lo que al final no hubo en aquellas tierras más que llanto, tristeza y desesperación.

El doctor Laurence J. Peter (1919-1990) cuenta una historia parecida a la anterior en Las fórmulas de Peter; hela aquí: «El señor y la señora Botín llevaron durante diez años una vida modesta pero feliz en una vieja casa de vecindad. Luego, la señora Botín heredó varios valiosos cuadros de una tía que tenía en Francia. Decidió impresionar a los vecinos decorando sus pisos con los cuadros. No tardó en advertir que los cuadros desentonaban con el resto, de modo que compró una alfombra oriental para realzarlos. No satisfecha todavía, gastó los modestos ahorros familiares en muebles europeos, a fin de destacar más la alfombra y los cuadros. Los antes amistosos vecinos comenzaron a sentirse incómodos cuando visitaban su elegante piso. Les molestaba la ostentación de la señora Botín y declinaban sus invitaciones. Ella, a su vez, empezó a sentirse molesta con sus amigos por su falta de apreciación de las cosas buenas de la vida. Convenció a su marido de que el barrio era demasiado inculto para personas refinadas como los Botín, y se trasladaron a un chalé de la parte alta de la ciudad. Como el señor Botín tenía ahora que trabajar horas extraordinarias para poder pagar el chalé, solía llegar a casa exhausto y malhumorado. La señora Botín empezó a considerarlo un inculto patán que no encajaba con el recién adquirido ambiente artístico, por lo que se divorció de él»...

Una cosa lleva siempre a la otra. El que logra hacerse con un dólar empieza pronto a añorar el segundo, y quien tiene dos millones querrá en seguida tener tres. ¿Por qué se entretuvo tanto san Agustín en sus Confesiones hablando del robo de unas simples peras? Porque él lo sabía: a las peras hubieran seguido después otras cosas si Dios no hubiera roto, por su misericordia, el círculo vicioso. ¡Son tan importantes las pequeñas cosas! La desgracia de un reino puede comenzar por unos simples palillos de marfil. Y si no me cree, pregúnteselo a Chi Dse.

EL OBSERVADOR 570-12

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
No es posible quitar del Evangelio las verdades incómodas

Al celebrar una multitudinaria Misa en la plaza Pilsudski de Varsovia, el papa Benedicto XVI alertó ante los intentos de quitar del Evangelio las verdades incómodas.

El obispo de Roma dedicó su homilía a uno de los argumentos que le han apasionado durante toda su vida: la unión íntima entre el amor y la verdad.

«Muchos predicadores del Evangelio han dado la vida precisamente a causa de la fidelidad a la verdad de la palabra de Cristo», dijo el pontífice. Entre los presentes, no faltaban rostros de ancianos con arrugas y cabellos blancos a quienes su condición de cristianos les creaba serios problemas hace tan sólo veinte años.

Y sin embargo, denunció, «al igual que en los siglos pasados, también hoy hay personas o ambientes que, descuidando esta tradición de siglos, querrían falsificar la palabra de Cristo y quitar del Evangelio las verdades que, según ellos, son demasiado incómodas para el mundo moderno».

«Se trata de dar la impresión de que todo es relativo», dijo retomando la preocupación que ya manifestó el cardenal Joseph Ratzinger al celebrar la misa de inicio del cónclave hace algo más de un año.

«Incluso las verdades de fe dependerían de la situación histórica y del juicio humano —siguió constatando—. Pero la Iglesia no puede acallar al Espíritu de Verdad»

«Todo cristiano está obligado a confrontar continuamente sus propias convicciones con los dictámenes del Evangelio y de la Tradición de la Iglesia en su compromiso por permanecer fiel a la palabra de Cristo, incluso cuando ésta es exigente y humanamente difícil de comprender», afirmó.

«No tenemos que caer en la tentación del relativismo o de la interpretación subjetiva y selectiva de las Sagradas Escrituras. Sólo la verdad íntegra nos puede abrir a la adhesión a Cristo, muerto y resucitado por nuestra salvación», aseguró.

La cruz de 25 metros de altura que destacaba en la plaza ayudó a los peregrinos a comprender la importancia de las palabras que estaban escuchando.

Zenit-El Observador

EL OBSERVADOR 570-13

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FIN

 
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