El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
8 de octubre de 2006 No.587

SUMARIO

bulletMisionero de Cristo, misionero de los hombres
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - ¿Qué es la familia?
bullet¿CÓOOMO DIJO? - Católicos no vergonzantes
bulletEl problema de abusos sexuales
bulletRafael Guízar, Obispo de los Pobres
bulletPINCELADAS - Paradoja del esfuerzo y la gracia
bulletREPORTAJE - Para los católicos, los nuevos pobres son los no nacidos
bulletJÓVENES - Caminantes de la vida
bulletPALABRA DE VIDA - «Quien haya dado un vaso de agua en mi nombre, no se quedará sin recompensa»
bulletENTREVISTA - Los creadores de series de TV juveniles tienen una responsabilidad importante
bulletDEBATE - Es peligrosa la primacía de la «filosofía moral cristiana» / El hecho de pertenecer al terreno de la teología no la desacredita ni la hace mitológica
bulletTESTIMONIO - San Francisco de Asís, hombre de encuentro
bulletDICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA - Germán Doig Klinge
bulletCORRESPONDENCIA - La mayor riqueza de un país es su gente

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En la despedida del padre Marsich
Misionero de Cristo, misionero de los hombres
Por María Velázquez Dorantes
El padre Humberto Mauro Marsich, de origen yugoslavo, de nacionalidad italiana y misionero en tierra mexicana, se despide de México para iniciar la trayectoria de la misión y volver a su amada Italia.

Con palabras profundas y con una mezcla de sentimientos encontrados, no dice adiós sino hasta luego. El misionero de Cristo y también misionero de los hombres contempla cómo el Creador lo ha elegido como el sacerdote que alimenta a la comunidad a través de las celebraciones eucarísticas; que conlleva el perdón a través del sacramento de la confesión; que induce hacia la enseñanza de la axiología y las formas de educación; que abre los caminos de la intelectualidad para compartirlos con los pobres, con los jóvenes, con los matrimonios, con las comunidades de México.

De la Huasteca a la doctrina social

Después de 20 de años de servicio misionero en México y 35 años de sacerdocio, hace suyo el mensaje de despedida de Juan Pablo II: «me voy pero no me voy», y ¿cómo irse una persona que ha dejado tanto en una tierra de creyentes? Quienes tuvieron la oportunidad de escucharle, de leerle y aprenderle conservarán en su corazón las más profundas inquietudes de un siervo de Dios a quien no sólo le tocó vivir el tiempo de la posguerra, sino encontrarse a un México marcado por el laicismo, una tierra huasteca que no hablaba el italiano ni el español, sino que tenía un dialecto propio. Un siervo que vio en los hombres de la huasteca potosina rostros quemados por el sol, injusticias al ver que eran despojados de sus tierras; pero también experimentó el talento de la academia como profesor y formador de sacerdotes y jóvenes curiosos por la vida.

Orador de múltiples conferencias en las que explicitaba las maravillas de un Dios misericordioso, exponente ante los jóvenes sobre la sexualidad humana, lleva en sus manos el talento de la música, especialmente del piano y el acordeón; un ser humano que en cada sermón dominical aprendía y enseñaba al mismo tiempo, que con los niños se hacia niño.

Se va pero se queda entre nosotros

Emocionado y apasionado del don de Dios, deja en los mexicanos la esperanza de saber encontrar en la palabra de Dios y en la oración un diálogo con Cristo, con el Cristo vivo y resucitado. Se va pero se queda, porque ha dejado una huella imborrable en México, ha despertado los síntomas de una despedida que no resuena en el olvido, sino más bien, que busca encontrar en todos los siervos de Cristo la esperanza salvadora del hombre.

El misionero de Cristo nos ha dejado una enorme lección: la familia no sólo es la que se construye a través de los lazos sanguíneos sino también es aquella con la que conversas todos los días, la que impulsa en la fe, y la que deja en el corazón del hombre el recuerdo vivo de Dios.

EL OBSERVADOR 587-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
¿Qué es la familia?
Por Jaime Septién

Aunque parezca cosa sabida, existe tanta confusión hoy en día acerca de la familia que resulta necesario meditar en torno a su esencia. La familia es la primera comunidad humana, es decir, es la comunidad en la que el ser humano encontró apertura al mundo. El vínculo de la familia es el de la sangre. Por lo mismo, existe una homogeneidad específica entre sus componentes en el sentido biológico pero, también, psicológico, afectivo y cultural.

Es, desde luego, la célula primaria del cuerpo social. El salto actual es hacia los diversos tipos de familia, sobre todo hacia las familias «de hecho», en las que se elimina el vínculo natural y la composición tradicional, para dar paso a la mera conveniencia financiera o de transmisión de propiedades, a la pura afectividad (sin importar que sea de varón a varón o de mujer a mujer) y burlando la procreación (imposible) mediante la adopción de niños (como si fueran mascotas).

De manera resumida podemos decir que la familia es «un conjunto de individuos unidos por lazos de sangre, el matrimonio o el amor».[1] La familia puede no tener un término reconocible, puede no acabar nunca, extenderse en el tiempo y en el espacio, pero sí tiene un inicio preciso: el hijo. La pareja humana se vuelve más humana a partir del hijo. Es cuando comienza a caminar el mundo. Pero la esencia de la familia es el compromiso. De la familia cristiana, el compromiso ante Dios...

Si —como reconocía el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss—»el hecho familiar es universal»,[2] entonces también lo es el cuidado, la protección, la educación, la introducción pacífica al medio cultural y la generación de ciudadanos nobles, útiles, generosos y participativos en la sociedad de parte de la familia.

Esa es la misión propia de la familia en los diferentes contextos culturales de la historia de la humanidad: darlo todo para que el niño la abandone y se inserte en el mundo para hacer mejor al mundo o, cuando menos, un poco más respirable de lo que lo encontró al llegar a él.

[1] André Comte-Sponville, «Familia», en Diccionario Filosófico. Editorial Paidós, colección Contextos, núm. 85. Barcelona, 2003. pp 222-223
[2] Citado por André Comte-Sponville. Ibid. Rfr. Claude Lévi-Strauss, Le regard elogné.

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¿CÓOOMO DIJO?

Católicos no vergonzantes


«Yo también soy católica, no podemos ser católicas vergonzantes», soltó la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Patricia Espinosa. ¿Por qué la frase?, se preguntará usted. Fue la respuesta a las críticas por la designación de la nueva secretaria ejecutiva del Instituto, María Eugenia Díaz y Gastine, escribieron los reporteros de El Universal en su sección «Bajo Reserva».

Es una corriente, desgraciadamente, cada día más frecuente el descalificar a alguien que ocupe un puesto público, cualquier puesto público, diciendo de éste o de aquélla que son «católicos». Como si ser católico fuera una especie de enfermedad pegajosa, una epidemia de la cual habría que librarse de una vez por todas. Lo mismo dicen del secretario Carlos Abascal que del presidente electo, Felipe Calderón.

Lo malo es que parecería que ya nos estamos acostumbrando a esta horrible extensión del jacobinismo. Doña María Eugenia ha ocupado cargos muy importantes. Pero con la «desgracia» de ser en organizaciones católicas nacionales, internacionales y ligadas con el Vaticano. «¡Horror!», dirán los modernos émulos de Juárez. «¿Cómo va a ocuparse de las mujeres alguien que defiende a la vida?». Si hubiese sido diputada, de un partido de izquierda, otra cosa sería...

Esta novedad de la patria no es tampoco tan nueva: ya venía desde el siglo pasado, cuando todo lo que oliera a Iglesia católica fue pasado al cuarto de los trebejos inútiles y estorbosos. Los políticos, aunque fueran a Misa, bautizaran a sus nietos y comulgaran por Cuaresma, se guardaban muy mucho de decirlo. Era su perdición. Como Nicodemo, iban a visitar al Señor de noche, protegidos por la oscuridad y la sombra. Todavía recordamos el féretro del sempiterno líder de la CTM, Fidel Velázquez, bajo una cruz enorme, en una capilla ardiente.

Como en muchos otros ámbitos de la vida del país, son las mujeres las que están cambiando la historia. En este caso la titular del Indujeres, Patricia Espinosa. Muy reconfortante resulta que una funcionaria del nivel de la queretana salga a la palestra y diga, sin rodeos, la esencia de su fe. Eso compromete. Como compromete que el nuevo presidente municipal de Querétaro, Manuel González Valle haya iniciado su trienio 2006-2009 invocando la protección de Dios. Lo mismo que el nuevo gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva.

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El problema de abusos sexuales
Mensaje del Consejo Nacional de Laicos, A.C., al pueblo de México

Con interés y cuidado hemos venido siguiendo el proceso mediático que en estos días se ha venido desarrollando en torno al problema de abusos sexuales a niños y jóvenes por parte de algunos sacerdotes. La gravedad de esta información nos anima a proponer a la opinión pública estos puntos de reflexión y acción con el objeto de coadyuvar en la toma de conciencia de este problema, adoptar una postura crítica y propositiva al respecto y, con ello, madurar como sociedad.

1.- Reprobamos y condenamos este delito e invitamos a toda la sociedad a denunciarlo con valentía y caridad cristianas puesto que no sólo se trata de un terrible agravio a la víctima sufriente, sino a su familia y a la sociedad entera. Se trata, insistimos, de un delito, y como tal debe ser penado conforme a Derecho, independientemente del status del agresor.

2.- Debemos acotar el problema. No se trata de un pecado privativo de los sacerdotes, tampoco de un problema generalizado, ni abundante. Es un problema real, algunas veces manipulado y alevosamente exagerado, pero muy focalizado, más no por ello menos grave e importante.

3.- Aún con el dolor e indignación que nos causa el conocer de estos casos, nuestro corazón conserva una gran alegría y esperanza ante el heroico servicio y entrega generosa de la inmensa mayoría de nuestros más de 14 mil sacerdotes, a quienes agradecemos por su ministerio y para quienes dirigimos una palabra de aliento e invitación a permanecer fieles en su vocación de servicio y amor a Dios y a la iglesia (pueblo laico).

4.- Es necesario nos comprometamos generosamente a orar por los agraviados y agresores pidiendo justicia y salud para ambos, así como conversión de corazón para los segundos. Orar también por todos los sacerdotes, pidiendo que la fuerza y la luz del Espíritu Santo les asistan en sus personas y ministerio, particularmente en los momentos de prueba.

5.- Vemos necesario y por ello invitamos a todo el pueblo católico a acercarse con profundo respeto y amor fraterno a nuestros sacerdotes, para que encuentren en nosotros y nuestras familias verdaderos hermanos y hermanas con los que puedan compartir, recrearse y crecer armoniosamente.

6.- Hacemos un llamado a toda la sociedad —familias, escuelas, medios de comunicación, iglesias, gobiernos de todos los niveles— a unir esfuerzos en la formación y vivencia de valores para la vida diaria. Sólo así estaremos dotando de cimientos sólidos al nuevo México que juntos nos toca construir.

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Rafael Guízar, Obispo de los Pobres

Nuevo santo tendrá México dentro de una semana y con él llegaremos al número de 30. Se trata del que fuera quinto obispo de Veracruz, don Rafael Guízar Valencia, llamado por sus devotos el Obispo de los Pobres.

Carlos Loret de Mola (no confundirlo con el nieto, comunicador al servicio de Televisa), en su emotivo libro Ángel sin ojos (Editorial Impresiones Modernas, 1950), nos brinda una magnífica semblanza del nuevo santo: « ...natural de Cotija de la Paz, el pueblo serrano que Michoacán guarda en el armario de sus mejores cosas; hijo de ricos propietarios y padre de pobres; sin el brillo de los prelados elegantes y mundanos, pero con la luz del sol de la caridad brillando en sus iris azules; misionero y pastor sencillo; surgido de la campiña fecunda donde la propiedad es un concepto vacío e impreciso; formado a la sombra de un Seminario desmantelado; con la inspiración de todas las acciones, ante el fragor de todas las batallas de la carne, de la sangre y del espíritu; infante debajo del solideo; alma en que la pureza oficiaba de pontifical; inquietud sin orillas; aventura sin horizontes trazables; fe y amor; lealtad; ancho valle donde corrían las aguas puras de la sensibilidad mexicana, y en donde pastaban los fieles como ovejas blancas y negras, revueltas, indiferenciables; cumbre plena de tempestades; roca de borrascas; playa de soledades; ola alta que imponía; arroyo manso que encantaba. También, sí, don Rafael Guízar Valencia, que no era un teólogo famoso ni un latinista erudito, encuadra en la imagen del ángel sin ojos, incapaz de medir a los hombres por lo que tienen sino por lo que sienten; incapaz de mirar al espejo; incapaz de juzgar porque se creía juzgado por Dios».

La pureza y alegría, la caridad y el espíritu de sacrificio adornaron de manera especial su alma. Apóstol amantísimo de los niños y de los pobres, fue un infatigable misionero en varios estados de nuestro país y en varias naciones como Estados Unidos, Guatemala, Colombia y Cuba. Consagrado obispo de Veracruz el 30 de noviembre de 1919, se dedicó con todo entusiasmo a la evangelización de su grey, y a la formación espiritual y científica de sus seminaristas. Infortunadamente, la persecución religiosa lo mantuvo algún tiempo alejado de su circunscripción pastoral y aun de la Patria. Vivió y murió con fama de santidad. Preparémosle un aplauso por su ascensión a los altares. (J.J.G.G.)

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PINCELADAS
Paradoja del esfuerzo y la gracia
Por el P. Justo López Melús

Dentro de la poesía religiosa que escribió Antonio Machado, destacan estos versos: «Yo amo a Jesús que nos dijo: Cielo y tierra pasarán. Cuando cielo y tierra pasen mi Palabra quedará. ¿Cuál fue, Jesús, tu Palabra? ¿Amor, perdón, caridad? Todas tus palabras fueron una Palabra: Velen». Gran virtud cristiana: ¡Vigilen! Tener los ojos abiertos, estar despiertos para recibir el momento de gracia, la venida del Señor.

Ya decía un maestro a sus discípulos: «Por mucho que te esfuerces, no lograrás cambiar tu vida por tus propias fuerzas, como no puedes hacer salir el sol». Discípulo: «Entonces, ¿para qué me haces practicar tanta penitencia, tantos esfuerzos?». Maestro: «Para que estés despierto cuando salga el sol». Es la eterna paradoja del esfuerzo y la gracia. Dios lleva la iniciativa, pero es imprescindible nuestra colaboración.

EL OBSERVADOR 587-6

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REPORTAJE
Para los católicos, los nuevos pobres son los no nacidos

Según opinión mayoritaria de los participantes en la última encuesta que lanzó el sitio Periodismocatolico.com, los nuevos pobres en tiempos de globalización, por quienes la Iglesia tiene que vivir su opción preferencial, son los no nacidos.

Las pobrezas de la modernidad

La encuesta incluía otras «pobrezas» de la modernidad como son los inmigrantes, los alcohólicos y drogadictos, los enfermos de sida y las mujeres en su condición de segregadas del desarrollo y de las oportunidades equitativas de trabajo.

La encuesta contó con la participación de 387 votantes, quienes, en un 47.5 por ciento, estuvieron de acuerdo en que los nuevos pobres son los no nacidos; el 28.2 por ciento consideró que son los inmigrantes; el 11.9 por ciento, los alcohólicos y drogadictos; el 6.5 por ciento, enfermos de SIDA, y y el 5.9 por ciento, las mujeres.

Las más indefensos de todos

La encuesta, el décimo estudio de opinión de estas características, atrajo abundantes comentarios en torno a las nuevas pobrezas del mundo globalizado, la mayor parte indicando que todas las categorías incluidas en ella son susceptibles de cuidado especial por parte de la Iglesia, «pero los no nacidos son los más indefensos» porque los demás, aunque de manera muy restringida, algo pueden hacer por sí mismos.

Y los migrantes...

En lo que respecta a los inmigrantes, señalados como la segunda «pobreza» en el mundo moderno, se argumentó que son personas que se ven obligadas a buscar trabajo fuera de la patria y se exponen —por ello— a toda clase de vejaciones y abusos.

Nueva encuesta

La undécima encuesta ya está en Periodismocatolico.com y versa sobre el discurso de Benedicto XVI pronunciado en la Universidad de Ratisbona.

La pregunta que se está haciendo a los participantes, periodistas, pensadores y gente interesada en la vida de la Iglesia y en la problemática del diálogo interreligioso, es la siguiente: «El discurso académico del Papa en Ratisbona ¿es una llamada de atención a occidente o una propuesta de entendimiento responsable con el islam?».

Zenit.org-El Observador

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Los internautas opinan sobre el tema

Además de simplemente votar, los participantes en las encuestas de Periodismocatolico.com pueden plasmar sus puntos de vista. A continuación, sólo algunos de los comentarios emitidos en torno al tema de los nuevos pobres

Los nuevos pobres en el mundo son los gobiernos que dan gratuitamente pastillas abortivas para que la juventud pueda tener libremente relaciones sexuales sin tener embarazo. ¿No es mejor darles una educación sexual a través de los colegio y universidades? No, por supuesto que no, es más fácil que se traguen una píldora, la que producirá el aborto... ¡Fácil y nadie se da cuenta de nada!
Eulogio

Hoy hay nuevos pobres en el mundo, en la Iglesia. Y no todos carecen de cosas materiales. Su pobreza es no tener más recursos que lo material. Por supuesto, los millones de niños abortados, o abandonados como si fueran basura. Pero también los niños y los jóvenes vacíos de espiritualidad que dé sentido a sus vidas.
Amparo

Todos [los de la lista] son pobres, pero los no nacidos son los más indefensos: los demás algo pueden hacer por sí mismos.
Pablo

Creo que es la familia. Es la primer iglesia doméstica, donde en muchos casos ingnoramos a Dios. De ahí se deriva la falta de amor a los no nacidos, a las mujeres, a los niños, a los inmigrantes...
María Jurado

Los nuevos pobres de la Iglesia son los pobres de siempre, desde el tiempo de Jesús, aquellos a los que Él acogió; sencillamente a todos los excluimos, llaménse no nacidos, mujeres, inmigrantes, alcohólicos y drogadictos, enfermos de SIDA, prostitutas, homosexuales, pobres esconómicos, pobres espirituales.
Jeniffer (Venezuela)

Creo que todos pueden considerarse necesitados, pero los no nacidos,y los bebes,y niños pobres, son los más necesitados por que estos se encuentran en todos los países,tanto industrializados como del tercer mundo,y lo más triste es que ningun gobierno lo considera un problema de primer orden.
Ángela

Son los no nacidos, pues son los únicos que no alcanzan a saber por qué no pueden ejercer su libertad y aspirar el aire del amor de Dios.
Jaime

EL OBSERVADOR 587-7

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JÓVENES
Caminantes de la vida
Por el P. Fernando Pascual
El tiempo corre sin remedio. Deja atrás un pasado inmodificable, avanza hacia un futuro que se construye paso a paso.


Cada hora, en cada decisión, queda escrita nuestra historia. Con momentos magníficos, alegres, enamorados; con momentos amargos, tristes, vacíos de amor. La vida avanza, con sus misterios, con sus esperanzas, con sus miedos, con sus rosas.

Dios me concede un nuevo día en mi caminar humano. Con el peso del pasado, con las limitaciones de una personalidad ya fraguada, con los dolores del cuerpo y del espíritu.

Personas y cosas me rodean, rostros amigos y manos desconocidas llegan a mi puerta. Me pedirán una sonrisa, una ayuda, un poco de mi tiempo y de mi vida.

¿Qué es la vida? ¿Por qué en ella tanto dolor, tanto misterio? Tal vez necesito extirpar angustias para aprender a abrir los ojos asombrados, como un niño que juega en la playa. Será posible, entonces, reconocer que el amor lo explica todo, que la belleza juega con las olas, que las manos de una madre y de un padre son hermosas porque acompañan mis saltos alegres o mis pasos vacilantes.

Sigo en camino. El sol calienta paredes y jardines, llena de color un mundo que amaneció entre brumas. Los jilgueros y los mirlos tejen sus cantos confiados, mientras las golondrinas trazan formas de capricho ante unas nubes que se visten de princesas.

Entre las sombras, la luz

Es hermoso, sí, vivir con ojos enamorados, con la sencillez del niño que se sabe protegido, amado, suavemente vigilado por quienes lo cuidan con ternura. Es bello descubrir, como dice el poeta, «entre las sombras la luz». Es bello no dejarnos cegar por el mal, porque recordamos siempre «que existes Tú».

De tu mano caminamos, cada día, hacia la Casa. Ahora te tenemos, siempre que queramos, en el abrazo de la Eucaristía. Algún día, quizá muy pronto, nos veremos cara a cara. Entonces lo bello y lo bueno brillarán, para siempre, en un amor hermoso que empezó en la tierra. Un amor que guía los pasos de tus hijos: caminantes de la vida, buscadores de esperanzas, obreros que luchan sin cansancio por tu Reino de justicia verdadera.

EL OBSERVADOR 587-8

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PALABRA DE VIDA
«En verdad les digo que quien haya dado un vaso de agua en mi nombre (…) no se quedará sin recompensa» (Mc 9, 41)
Por Chiara Lubich

Jesús, constantemente en todo el Evangelio, nos invita a dar. A los pobres, a quien pide algo, a quien desea un préstamo; dar de comer al que tiene hambre, dar el abrigo a quien pide únicamente la túnica; dar gratuitamente… Él mismo fue el primero que dio: la salud a los enfermos, el perdón a los pecadores, la vida a todos nosotros.

Ante el instinto egoísta de acaparar todo para nosotros mismos, Jesús nos propone la generosidad; ante el impulso de pensar únicamente en nuestras propias necesidades, nos invita a ver las necesidades de los demás; contra la cultura del poseer nos propone la cultura del dar.

No tiene importancia si lo que damos es mucho o poco. Lo importante es «cómo» lo damos, el amor que ponemos, aunque se trate de un pequeño gesto de interés hacia los demás. Es suficiente, a veces, con ofrecer un vaso de agua, un vaso de agua «fresca» como indica esta frase del Evangelio de San Marcos. Es un gesto muy necesario y que se agradece mucho, sobre todo en un país caluroso y desértico como Palestina.

«En verdad les digo que quien haya dado un vaso de agua en mi nombre (…) no se quedará sin recompensa»

Un vaso de agua es un gesto muy sencillo, pero también muy grande ante los ojos de Dios si lo hacemos en su nombre, es decir, por amor. El amor tiene, además, mil matices y sabe cómo hacer para encontrar las formas más convenientes para expresarlo.

El amor es atento, no piensa en el interés personal. El amor es servicial, pues cuando es verdadero y ve que el otro tiene una necesidad, hace todo lo posible para satisfacerla.

El amor es también esencial; se acerca al otro únicamente para escucharlo y para servirlo con una actitud de disponibilidad. ¡Cuántas veces, cuando estamos con una persona que tal vez está sufriendo, nos ponemos a darle consejos inoportunos y no dejamos de hablar, pensando que le estamos haciendo un gran servicio… y en cambio, lo único que logramos es aburrirla o molestarla!

Por el contrario, ¡qué importante es tratar de «ser» únicamente el amor desinteresado ante cada persona! Si actuáramos así, encontraríamos enseguida el camino más rápido para entrar en su corazón y para ayudarle.

Hay que descubrir el valor de cada una de nuestras acciones: ya sea en el trabajo, en la casa o en el campo, o también en la oficina, en los trámites burocráticos o en las tareas de la escuela, o bien en las responsabilidades civiles, políticas o religiosas. Todo lo que hacemos puede transformarse en un servicio rápido, cuidadoso y diligente. El amor nos dará ojos nuevos para intuir las necesidades de los demás y para ayudarlos con creatividad y generosidad. ¿Y cuál será el resultado? Como el amor llama al amor, los dones y las capacidades de cada uno circularán entre todos y la alegría se multiplicará pues «hay más alegría en el dar que en el recibir».

Recuerdo que en Trento, durante la segunda guerra mundial, había muchas zonas de la ciudad donde vivían muchas familias que eran muy pobres. Fuimos a visitarlas para compartir con ellas lo que teníamos. Nuestro deseo era mejorar su nivel de vida para poder tener una cierta igualdad entre todos.

Era un razonamiento muy sencillo y que dio frutos inesperados: en tiempos de guerra empezaron a circular, con una abundancia insólita, alimentos, ropa y medicinas. Y en nosotros nació la convicción de que vivir el Evangelio era la respuesta para solucionar cualquier problema individual o social.

Y esto no era una utopía. Actualmente hay centenares de empresas que están involucradas en el proyecto de «economía de comunión». Este proyecto tiene como objetivo encaminar la vida empresarial hacia la cultura del dar, poniendo en común las utilidades para fines sociales, entre ellos el ayudar a las personas con serias dificultades económicas, creando nuevos empleos y cubriendo sus necesidades más básicas.

No obstante, las personas necesitadas son muchas y las utilidades de estas empresas no logran cubrir todas sus necesidades. Es por eso que, desde 1994, muchos de nosotros damos mensualmente una pequeña cantidad de dinero para ayudar a quienes más lo necesitan. Las personas a que ayudamos actualmente son 7.000 y están distribuidas en 55 países en el mundo.

Los testimonios de los «vasos de agua» que se dan y que se reciben son innumerables, como si se tratara de un concurso de amor. Una de estas personas, que vive en Filipinas, nos dice:

«Nuestra pequeña tienda donde vendíamos carne fracasó por una epidemia que hubo entre los animales. Por este motivo tuvimos que pedir prestado y llegó un momento en que no sabíamos como continuar, pues nos habíamos quedado sin nada. Ahora, con la ayuda que hemos recibido, tenemos lo necesario para comer cada día. Me he dado cuenta, además, que también yo puedo ayudar a quien es más pobre que nosotros. Una vecina, que estaba enferma y sufría mucho, necesitaba también ella una ayuda material. La he ayudado hasta que Dios la llamó al cielo y ahora sigo ayudando a su quinto hijo pues su papá no tiene lo suficiente para alimentarlo, ya que son mucho más pobres que nosotros».

EL OBSERVADOR 587-9

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ENTREVISTA
Los creadores de series de TV juveniles tienen una responsabilidad importante: Amparo Huertas Bailén
Por María Velázquez Dorantes
Doctora en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Profesora Titular del Departamento de Comunicación Audiovisual y de Publicidad de dicha universidad. Sus líneas de investigación se centran en la audiencia de televisión y en la programación radiofónica. Ha impartido clases en la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y en la Universidad de San Martín de Porres (Lima, Perú). Libros publicados: Cómo se miden las audiencias en televisión, Redacción y locución en medios audiovisuales: la radio y La audiencia investigada.


¿Cómo contribuyen los medios de comunicación a la construcción del yo?

La influencia de los medios de comunicación en la construcción de la identidad personal es uno de los temas más estudiados en la última década y, dentro de este campo, son los adolescentes el colectivo que más atención ha recibido. Es decir, se trata de un objeto de estudio de reciente aparición. Mientras que los niños más pequeños presentan una mayor absorción de los contenidos mediáticos, el proceso de construcción de identidad que se vive en la adolescencia supone un período vital inestable caracterizado por una actitud crítica, de continuo cuestionamiento. En este marco, pueden definirse tres ámbitos concretos sobre los que los medios pueden incidir: a) la adquisición de conocimiento, b) la definición de valores que permiten establecer juicios, opiniones y actitudes, y c) la conducta. Los medios aportan a los jóvenes información que les permite conocer mundos y experiencias a los que no siempre pueden acceder de manera directa, y ese conocimiento también les resulta útil para definir las características y peculiaridades de su propio entorno.

¿Cuál es la visión que el joven tiene de la televisión?

Los jóvenes tienen una visión de la televisión diferente a la de los adultos. Pero esta división de pareceres se debe más a las diferentes realidades comunicativas vividas por unos y otros que a cuestiones relacionadas con la edad. En términos generales, podríamos decir que la televisión es para ellos una forma de ocio más. Y, aunque continúa siendo el medio de comunicación estrella en el hogar, la cada vez mayor competencia de los otros sistemas de comunicación ya se empieza a notar. Un aspecto curioso es que este estar acostumbrado a la abundancia mediática hace que avances como el de Internet sean vividos por el joven como algo natural. Dada la vertiginosa rapidez de la evolución tecnológica, las novedades ya no se reciben con aquella admiración que, por ejemplo, los jóvenes mostraron cuando presenciaron la llegada a la luna en 1969 a través de una pantalla en blanco y negro, por citar sólo un ejemplo.

¿Es la juventud el grupo social más receptivo?

Desde el ámbito político, siempre ha habido una preocupación por defender los derechos del menor y del adolescente. Al estar en pleno proceso de búsqueda en aras de consolidar una personalidad propia y al no disponer de suficientes criterios de valoración, la juventud es el grupo social considerado como el más vulnerable ante los mensajes mediáticos. No olvidemos que esta vulnerabilidad también forma parte de las culturas más primitivas, en las que existen rituales para facilitar la transición desde la infancia a la adolescencia. Ahora bien, y sin negar esta constatación, los medios ejercen una influencia sobre el individuo a lo largo de toda su vida; no en vano se habla de su función socializadora.

¿De qué forma contribuyen las series televisivas dirigidas a los jóvenes en la construcción del yo?

El hecho de que los guiones de estas series estén basados en historias protagonizadas por jóvenes hace que el grado de identificación (empatía) del telespectador adolescente con aquello que observa sea muy elevado, por lo que la influencia está asegurada. Además, la mayoría de producciones ofrecen historias muy cercanas a sus vivencias directas (relaciones personales en el marco de un centro escolar, relaciones entre hermanos en el seno familiar), lo que ahonda en este sentido. Conocedores de este hecho, algunas series introducen el tratamiento de problemas sociales (consumo de drogas o alcohol, embarazos no deseados, violencia de género) con el fin de aportar información/valores correctos y ayudar al joven en su toma de decisiones. Es decir, los creadores de estas series –y, en realidad, los de cualquier producto mediático- tienen un grado de responsabilidad importante. Es cierto que el individuo convive con un entorno social determinado y es éste el que determina más directamente su personalidad, pero los medios –y sobre todo las series juveniles por el grado de empatía que propician- también establecen vínculos afectivos con el telespectador que, aun siendo simbólicos y reconocidos por el adolescente en el marco de la ficción, contribuyen a la construcción de su identidad.

¿Qué valores que les ofrece la televisión aceptan los jóvenes?

Aquellos valores que no entren en contradicción con los aplicados en su entorno más directo serán los mejor absorbidos por el telespectador adolescente. El problema aparece cuando este ambiente cercano no presenta un acuerdo en valores básicos y el joven recibe información contradictoria, lo que repercute negativamente en su crecimiento personal. En términos generales, los jóvenes se muestran más abiertos ante un presentador o protagonista de ficción cercano a su edad. Y, en el caso de personajes televisivos adultos que se presentan como cercanos a los jóvenes, puede darse un rechazo. Es más, las productoras de televisión, para realizar los guiones de series juveniles, suelen incluir en su equipo de guionistas a personas cercanas a esa edad. De esta manera se aseguran un habla y un tipo de comportamiento verosímil para el telespectador. Es decir, la realidad también incide sobre los productos mediáticos.

EL OBSERVADOR 587-10

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DEBATE
Es peligrosa la primacía de la «filosofía moral cristiana»
Comentario al artículo «Cuando se quiere quedar bien con todo el mundo» , del P. Humberto Marsich

Las argumentaciones éticas de hoy en día tratan de evadir rigurosamente caer en consideraciones metafísicas. Cito a Richard Rorty y su charla en la UNAM hace algunos meses, en la que tilda directamente a Putman de ser un metafísico. La tarea de la ética queda reservada al filósofo rigurosamente, ya que esta es una derivación práctica de la filosofía. Cito a Adela Cortina (en su libro Ética sin moral):

«la ética no se genera, pues, primariamente en ese mundo social, en que la moral ostenta sin duda el principio sustancial, sino que se mueve en el nivel del disurso teórico reflexivo y autorreferencial de la filosofía. De ahí que su forma reflexiva y lingüistica sea filosófica, no cotidiana ni científica. Lo cual significa, a mi juicio, que es conceptual y argumentativa

Y mas adelante continúa:

«no es menos cierto que su peculiar naturaleza le habilita para la crítica y la argumentación: le habilita para eliminar el dogmatismo, que es la tarea encomendada a la filosofía desde antiguo, tanto en su factura teórica como en la práctica. La misma teorìa nació del interés por distanciarse de lo dado, que posibilita la crítica y colabora, por tanto, en la tarea de emancipacion. Y, si la filosofía teórica no es mera contemplación desinteresada, en la mayor medida se pretende la filosofía práctica crítica y liberadora, ya que orienta la acción humana.

Mientras existan dogmas allí donde no debe haberlos; mientras los hombres nos conformemos con lo dado donde pudiéramos asumir las riendas, sigue teniendo la filosofía la función crítica y liberadora que, por su mismo status epistemológico, no pueden ejercer las ciencias.»

En su introducción al comentario que hace en El Observador respecto del artículo que hace referencia a los libros de 1er año para educación secundaria menciona que:

«temas tan delicados como los de la sexualidad y la reproducción deben inspirarse en la fiosofía moral cristiana, que es, seguramente, la más seria, la más fundamentada y la más sabia, por tanto la mas racional».

Es peligroso lo que menciona respecto a la primacía de la «filosfía moral cristiana», como aquella a donde se circunscriben lo racional, lo verdadero del asunto y lo más sabio; suena más a dogmatismo, aquello contra lo cual la ética, en sentido estricto del término, pretende desvanecer de toda argumentación ética. ¿Puede ser una filosofía moral cristiana ser racional? ¿Qué entiende por filosofía, moral, y racional? Si la visión cristiana respecto de la sexualidad es la mejor, la más sabia, la más racional, ¿debemos aceptarla todos como lo óptimo? Eso es fascismo, dogmatismo ideológico e intolerancia, circunscribir dentro de una doctrina la bondad humana, que fuera también de la visión católica del mundo, puede alcanzarse en grados muy altos.

Tarea nuestra, de filósofos, es la argumentación ética y la lucha contra el dogmatismo dominador de conciencias. Hay que ser fieles a nuestro trabajo, nosotros los intelectuales y formandos en filosofía, porque hay mucho que defenderle al ser humano en su dignidad.

Ramiro Palomino, Fac. de Filosofía de la UAQ


*********

Contestando al comentario
El hecho de pertenecer al terreno de la teología no la desacredita ni la hace mitológica


Por una afirmación, que no tenía nada ni de dogmático ni de intolerante, una gran parte del mundo musulmán ha amenazado al papa Benedicto de muerte y lo ha comparado con Hitler y Mussolini; espero que no haga usted conmigo lo mismo, señor Ramiro Palomino. Me explico con las siguientes observaciones a su cuestionario acerca de un artículo mío:

1. El artículo en cuestión, «Cuando se quiere quedar bien con todo mundo», lo he escrito para mis maestros de Biología I, maestros que pertenecen a un colegio de inspiración católica, o sea, que han asumido libremente las categorías éticas de su fe cristiana. Y lo he enviado a El Observador con el fin de llegar también a los demás maestros católicos de Biología I de secundaria.

2. He escrito este artículo sin ningún afán de imponer mis ideas sino, más bien, de proponerlas a quienes las aceptan por compartir la misma visión católica de la sexualidad, la cual, justamente, excluye una posible soberanía absoluta de la libertad, en el ámbito de las normas morales, para no caer así en nefastos subjetivismos éticos. Hoy, en el mundo, hay más de mil millones de hermanos de fe que comulgan con esta visión y que no considero ingenuos. Hoy parece de moda atacar lo católico para sentirse liberados; sin embargo, señor Palomino, permítame aclararle que los católicos, cuando optamos por una visión ética bien definida y por una moral compartida, lo hacemos dentro de un esquema que definimos tuciorista. Sabemos que, como humanos, podríamos equivocarnos y que nadie puede abocarse la propiedad de la verdad moral; sin embargo, aceptamos el riesgo y nos quedamos con la propuesta ética que consideramos, actualmente, como la más segura. En lugar de permanecer desorientados e inciertos en el mar del relativismo contemporáneo, preferimos optar por una doctrina con rumbo, firme y clara. La filosofía, por ser esencialmente crítica, debería ayudar al hombre de hoy, tan desconcertado, a liberarse, finalmente, de todo relativismo indignante y perverso.

3. Se me hace irracional, en nombre de una falsa modernidad intelectual, insinuar, en los niños de primer año de secundaria, que pueden tener sexo como quieran y con quien quieran, siempre y cuando no se violente la libertad ajena; que el placer sería razón suficiente para ejercer sexo, siempre y cuando esté protegido y no se dañe a nadie. Es irracional y perverso, a mi manera de ver, fomentar vivencias sexuales desconectadas del amor y fuera de su contexto humano de pareja heterosexual estable y exclusiva.

4. Las referencias que usted cita, por ser de autores de su agrado, no necesariamente son verdades incuestionables. Lo que sí es cierto es que el rechazo del discurso metafísico; la resistencia «filosófica» a todo un patrimonio de reflexiones por el simple hecho de pertenecer a una institución milenaria como la Iglesia católica; la exclusión apriorística de valores morales objetivos y de principios universales, son posturas generadoras de «pensamientos débiles» que, seamos francos, han provocado el caos y la anarquía moral y los relativismos éticos contemporáneos. El reconocimiento de algunas verdades no puede ser definido, tan superficialmente, como «dogmatismo». Débil es todo pensamiento no fundamentado sobre principios sólidos; es aquel que lo relativiza todo porque, endiosando indebidamente al hombre, exalta su protagonismo ético, reconociéndolo como árbitro del bien y del mal moral, provocando, así, desconcierto y arbitrariedades sin límites. Si débil es el pensamiento lo será también su ética. Y así es.

5. A mi manera de ver, la función de la filosofía no ha sido, a lo largo de la historia, la de ser «instancia crítica» aleatoria y sin meta; criticando nos ha conducido hacia siempre nuevas verdades y en todas las áreas del saber humano. Además, ha sido la primera y gran compañera de la teología. No se hace teología sin filosofía.

6. La reflexión cristiana acerca de la sexualidad humana, que considero seria porque no cambia según la moda, sabia porque nos ha sido transmitida, a lo largo del tiempo, esencialmente inmutada, y racional porque sustentada por una antropología filosófica personalista e integral no quiere imponerse como la única verdadera, sin embargo, tampoco quiere ser excluida. Usted, don Ramiro, ¿podría indicarme otra doctrina de su conocimiento, igualmente confiable? Personalmente considero más dogmático el discurso tendencioso de quien excluye, sic et simpliciter, la posibilidad de existencia de algún parámetro ético más completo y satisfactorio que otro. ¿Por qué no?

7. El cristianismo, a lo largo de 2000 años, gracias a sus grandes pensadores y a sus fuentes inspiradas, ha elaborado su doctrina ética y la propone con claridad para que sea llevada a la práctica como camino de perfección humana y de santidad. Fe y razón no son canales de conocimiento que se contraponen, sino, más bien, se complementan. Lea, a propósito, el discurso de Benedicto XVI tan cuestionado, recientemente, por los musulmanes y que impartió en la universidad de Ratisbona a los hombres de ciencia.

8. Proponer su doctrina a los creyentes es parte de la misión evangelizadora de la Iglesia y, de ninguna manera, quiere coartar o inhibir el ejercicio de la libertad de nadie. El hecho de pertenecer al terreno de la teología no la desacredita ni la hace mitológica. Es tiempo de reconocer, desde el punto de vista epistemológico, también los métodos cognoscitivos teológico y filosófico, como itinerarios racionales que nos conducen hacia auténticos conocimientos. Todo este proceso no puede ser definido como «dogmatismo dominador de conciencias». Creo que deberíamos ser más críticos de otros dogmatismos, más bien «destructores de conciencias», como lo es el relativismo filosófico que, no aceptando ninguna verdad estable, todo lo diluye, creando espantosos vacíos espirituales y generando incertidumbre y aburrimiento frente a la vida. El relativismo ético, que usted defiende como una de las siete maravillas del mundo y que ha envenenado el alma del hombre, sólo conduce hacia metas de autodestrucción y de angustia existencial.

9. Que haya, yo, defendido el planteamiento ético sexual cristiano, créame, no es un acto irresponsable; por lo contrario, es un acto de justicia y lealtad intelectual con respecto a mis maestros católicos de Biología, necesitados de una pequeña orientación y con respecto a mis queridos alumnos adolescentes de secundaria, bombardeados, hoy más que nunca y cinícamente, por una cultura finalizada a destruirlo todo: conciencia, valores morales, principios y religiones para seguir envenenándolos y convirtiéndolos en consumidores, también de sexo, y en sujetos obstaculizados para distinguir entre el bien y el mal moral, categorías, éstas, que no son eclesiales, sino universales.

10. El circunscribir «dentro de una doctrina la bondad humana» ¿sería fascismo? Creo que sería más bien masoquismo seguir alguna otra doctrina dudando acerca de su viabilidad y de su confiabilidad. La ética sexual cristiana, simplemente, se presenta al hombre como una opción enriquecedora y respetuosa de la libertad de cada quien, sin arrogancia ni intolerancia.

11. Amigo Ramiro, la gran cuestión cultural y social de nuestro hoy, tan anárquico y desorientado, se reduce a la libertad. Los relativismos éticos lo que producen es el falseamiento de la libertad humana, entronizándola como total y absoluta. Sartre, recorriendo este camino, llegó a reconocer que no podía existir, y esta constatación le amargó la vida y lo llenó de pesimismo existencial; sin embargo, tuvo que admitirlo: la libertad sin límites no es humana. El hombre moderno persigue lo mismo: busca ejercer su libertad sin límites y, desde luego, combate con cuantos tratan de impedírselo, religiones incluidas. Estoy convencido que, en nombre de este derecho de libertad absoluta, o sea, falsa, la SEP de México está imponiendo su visión descabellada, a la moda e irresponsable, de la sexualidad humana a los jovencitos indefensos de nuestro primer año de secundaria. Pensando en ellos he escrito mi artículo «Cuando se quiere quedar bien con todo mundo» y no me arrepiento.

Gracias por comentarme y por leerme.

Doctor Humberto M. Marsich
Misionero Javeriano

EL OBSERVADOR 587-11

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TESTIMONIO
San Francisco de Asís, hombre de encuentro
Por fray Gilberto Hernández, O.F.M.

Dice Leonhard Lehmann, franciscano capuchino, que «quien contempla en la iglesia superior de la basílica de San Francisco, en Asís, los 28 famosos frescos en los que Giotto reproduce la vida del pobrecillo, comprueba que ninguno de ellos representa a Francisco en solitario». Evidentemente, el santo de Asís —visto por el célebre pintor italiano—, siempre está rodeado de otras personas, o tiene a alguien a su lado. Las biografías de Francisco nos cuentan que en el mismo eremitorio del monte Alverna —donde decide retirarse hacia el final de su vida—, tiene a su lado a fray León; además, podemos recordar cómo, a las puertas de la muerte, manda que acudan en torno a su lecho todos los compañeros del lugar y celebra su despedida a la manera de Jesús: bendice un pan, lo parte y distribuye entre los presentes, bendice a todos y cada uno de ellos y manda que le canten el Cántico del hermano sol.

Camino de superación de los conflictos

Podemos decir que el encuentro y la comunión caracterizan la vida de Francisco; por eso no es de extrañar que los referidos frescos en los que Giotto ha plasmado acontecimientos de la vida de Francisco, reproduzcan sobre todo encuentros: Francisco encuentra a un leproso, a un pobre, a una mujer ciega, a un rico hacendado, al papa, al sultán, etcétera.

En estos tiempos que corren, en lo cuales los desencuentros entre los hombres y sus sistemas —polìticos, sociales, religiosos— parecen ser más profundos y frecuentes, cargados de sensibilidad y, a veces, sin razón, la figura de Francisco de Asís nos ofrece un camino de superación de los conflictos. Pienso, ante todo, en el desencuentro —desenfocado, malinterpretado y atizado por muchos— que actualmente se vive entre cristianos y musulmanes.

En este tenor es muy diciente el encuentro que el poverello, sostuvo con el sultán Malek Al-Kamil (1218-1223), en el año 1212. Tan significativo resultó que no sólo nos informan sobre él todas las fuentes franciscanas, sino también una buena cantidad de cronistas extraños a la Orden de los Menores. Hay, incluso, una inscripción arábigo-musulmana que narra el acontecimiento. Dice Lehmann que «el hecho de que Francisco cruzara el mar en un barco de los cruzados y predicara al ejército cristiano, acampado ante los muros de Damieta, no fue lo más extraordinario. La fiebre de la cruzada había hecho presa en muchos, y el papa y sus aliados políticos se habían propuesto reconquistar los Santos Lugares». Para el autor que hemos citado lo más llamativo consistió en que «el pequeño y enjuto hombrecillo de Asís lograra llegar a la presencia del sultán y pudiera predicarle» —¡y regresar sano y salvo!—. Aquel encuentro sólo fue posible gracias al método empleado por el santo de Asís –convertido en este acontecimiento en misionero–, un método con el que logró superar las barreras y que no es otro que «el del diálogo y la renuncia a la violencia».

Mirando fríamente, podemos decir que este encuentro fue un fracaso. Francisco no consiguió nada: ni el martirio anhelado ni la conversión del sultán, como tampoco logró la paz entre cristianos y musulmanes ni un entendimiento mediante el diálogo y la renuncia a las armas.

El concepto de misión de Francisco

Cita Leonhard Lehmann que «es como si esta ineficacia confirmara el concepto de misión de Francisco. Para Francisco, en efecto, lo importante en el encuentro con otros hombres y religiones no es el éxito visible, sino el testimonio de la propia vida». Así lo vemos claramente en la primera Regla de la Orden —que data de 1221—, donde indica: «Dice el Señor: He aquí que os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas […] Y los hermanos que van, puedan comportarse entre ellos espiritualmente de dos modos: uno, que no promuevan disputas y controversias, sino que se sometan a toda humana criatura por Dios (1 Pe 2,13) y confiesen que son cristianos. Otro, que, cuando les parezca que agrada al Señor, anuncien la palabra de Dios para que crean en Dios omnipotente, Padre, e Hijo, y Espíritu Santo, creador de todas las cosas, y en el Hijo, redentor y salvador, y para que se bauticen y hagan cristianos» (1 R 16,1-7).

Los conceptos usados por Francisco muestran cómo entiende él en principio la misión entre los que no comparten nuestra fe: «implica movilidad, sumisión a los no cristianos en medio de los cuales se vive, oído fino y discernimiento para captar el Espíritu». La proclamación de la Palabra ocupa un segundo lugar, y supone una llamada especial de Dios y la capacidad de comprender, discernir y valorar la situación concreta. Así, tiene que percibir las distintas coyunturas y ver cuál es la voluntad de Dios. Sólo debe predicar cuando vea que esto le «agrada al Señor».

********

Principios básicos para el diálogo

Del comportamiento y de la Regla de san Francisco se deducen los siguientes principios básicos para el encuentro y el diálogo con otras religiones:

1. Tomar la iniciativa. Francisco no espera que el sultán vaya a su encuentro. Es él quien va al encuentro del sultán. Se sabe enviado.

2. Ser uno mismo. El diálogo es un encuentro entre dos personas. Francisco va al encuentro del sultán en calidad de cristiano. A los hermanos que van a misiones les exige que «se sometan» a los demás, pero también les exige que «se confiesen cristianos».

3. Confiar en el otro. A pesar de todas las advertencias en contra, Francisco atraviesa la línea de la muerte. Confía en Dios y, por tanto, confía en que los hombres tendrán una actitud abierta si uno se comporta con ellos con esa misma actitud de apertura.

4. Arriesgarse. Francisco se arriesga en cuerpo y alma al peligro de la muerte. No tiene nada que perder. Por eso gana: la amistad del sultán y un regreso con garantías de seguridad. Quien se entrega, se arriesga.

5. Renunciar a las armas y a la autodefensa. En la renuncia a la violencia y en la actitud pacífica está la alternativa a la cruzada. El diálogo no puede triunfar bajo la presión militar o psicológica.

6. Compartir la vida de los hombres. No querer estar por encima de ellos, sino vivir entre ellos y con ellos, compartiendo sus mismas condiciones de vida.

7. Someterse a los demás. Los hermanos no deben querer estar al mismo nivel que los demás, sino buscar siempre, en la medida de lo posible, una situación inferior.

8. Predicar más con la vida que con las palabras. Lo que más le impresionó al sultán no fue la palabra arrebatadora de Francisco (que tal vez ni siquiera entendía), sino su actitud resuelta, libre en relación con las cosas terrenas y pobre. En el encuentro entre religiones, en el que con frecuencia las palabras hieren más que apaciguan, lo principal es el ejemplo de la propia vida, la hospitalidad y acogida, el amor desinteresado.

9. Comprender más que querer ser comprendido. Con su disposición a escuchar, Francisco aprendió incluso de los musulmanes. Quiso introducir en Occidente su costumbre de postrarse a orar, a la llamada del muecín, pero no encontró ningún eco. El auténtico diálogo no es unilateral, conduce a la conversión recíproca y al mutuo enriquecimiento espiritual.

10. Beber en las fuentes más profundas. Francisco fue hasta el sultán movido «por inspiración divina», y el sultán le pidió: «Ruega por mí, para que Dios se digne revelarme la ley y la fe que más le agrada.» La relación con Dios preserva del autoensalzamiento y del endurecimiento. Quien desea el diálogo, lo busca siempre y en primer lugar con Dios. Ora.

EL OBSERVADOR 587-12

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DICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA
Germán Doig Klinge (1957-2001)
Por Sebastián Sánchez / Argentina

Pensador peruano. Germán Doig ha sido uno de los laicos más admirables de la Iglesia americana. Vicario General del Sodalitium Christianae Vitae, y Coordinador Internacional del Movimiento de Vida Cristiana fue, además, iniciador y director del Instituto Vida y Espiritualidad, así como de la excelente revista de reflexión VE, que tanto bien procura a través de la Internet.

Como invitado especial del papa Juan Pablo II, participó en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, en 1992. Años después, fue nombrado por el Santo Padre miembro del Pontificio Consejo para los Laicos. Participó también como auditor en la Asamblea Especial para el Sínodo de América celebrada en el Vaticano.

Dice el P. Joaquín Alliende Luco que Doig Klinge fue un verdadero padre laico, «un caso de lo que los medievales llamaron 'sobria ebrietas', es decir una ebriedad ígnea por dentro y una nobleza ceñida en el ademán». Lo cierto es que, acerrojado en su múltiple amor a la Iglesia, a la Virgen y a nuestro Señor, don Germán partió tempranamente a la Casa Paterna, quizás porque ya no le quedaba bien por hacer. Se salteó todas las etapas hacia la santidad.

Su labor intelectual estuvo signada por la preocupación ante el impacto de la tecnología y los medios masivos de información en las altas realidades, como la familia. Fruto de ese desvelo suyo llegan a nosotros importantes trabajos que demuestran su sobria inteligencia iluminada por el Espíritu Santo. Mencionamos tan sólo algunos de esos escritos: La familia, santuario de vida, Identidad cultural de América Latina, Juan Pablo II y los movimientos eclesiales, Tecnología, utopía y cultura, María en el mensaje limeño de Juan Pablo II y Desafíos para la familia en la era tecnológica.

Compartimos hoy un párrafo de uno de sus escritos sobre la familia como santuario de la vida:

«Debe tenerse en cuenta, al hablar de la familia, que ella no es un fin en sí misma. La familia debe ser camino y medio de desarrollo y plenitud, santuario de la vida, escuela y ámbito de encuentro y comunión para el ser humano, cenáculo de amor, Iglesia doméstica. Sobre sus pilares se sustenta todo el tejido social. Pero no agota la vida del hombre. Sin embargo, de su autenticidad, solidez y consistencia dependen en no escasa medida la autenticidad, solidez y consistencia de la vida de los hombres. A partir de ella se construyen los caminos de los seres humanos, ya fuere los que están invitados a formar una nueva familia y así seguir con el ciclo de la vida en el amor humano, como de aquellos que no formarán una familia, entre quienes están los invitados por el Señor a consagrarse por amor, viviendo la castidad perfecta por el Reino, al servicio de Dios y de los seres humanos. En un tiempo de profundas transformaciones como el que nos ha tocado vivir, es menester, pues, volver hacia las preguntas fundamentales por el sentido de la vida de la persona humana. Y al hacerlo no podemos dejar de considerar de manera especial el ámbito donde el ser humano debe aprender a vivir su existencia: la familia. Al contemplar, no sin consternación, los conflictos y tensiones de la sociedad actual, no podemos menos que constatar que en el fondo de esta crisis social se encuentra una crisis moral y religiosa; crisis que ha afectado la consistencia de los valores de la misma familia».

EL OBSERVADOR 587-13

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CORRESPONDENCIA
La mayor riqueza de un país es su gente

Es necesario que en la sociedad y planteles educativos se hable con los niños y jóvenes sobre la inquietud relativa a lo que quieren desarrollar. Ellos necesitan de alguien que los guíe y escuche. Si nos damos una vuelta por la ciudad encontraremos personas con conductas asociales y antisociales (personas desadaptadas) por falta de atención.

Creo que no es necesario esperar a que alguno de sus actos (impulsos) los lleve a caer en un centro de readaptación social para hacerles ver sus errores. Hay demasiadas personas en todos los niveles sociales y culturales cuyas actitudes van en contra de la ley, pero su error no es tan grave y aún permanecen en la sociedad. Estas son personas impulsivas, aisladas, adictas muchas de ellas a una droga, que buscando una solución a sus problemas esperan que alguien las ayude para encontrar paz interior.

Si la readaptación o adaptación social se impulsara en la sociedad no habría muchos delitos hoy en día: familiares, amigos, vecinos, profesores y contratistas de trabajo estaríamos cooperando a la prevención del delito. Las actitudes que hoy vemos en algunos niños, jóvenes y adultos se deben a la insatisfacción de necesidades tanto morales como económicas. ¿No sería positivo acercarnos a ellos? Escarbar hasta encontrar el problema que los ha llevado a ser adictos a un vicio, o que simplemente los aleja de la sociedad. Todos tenemos algo de preocupación y de culpa que nos obstaculiza el crecimiento personal.

El primer paso para impulsar el crecimiento es regresar al pasado y mirar hacia dentro para despertar el propio ser sin divagar; buscar aquellas doctrinas que nos alejan cada vez más del centro de nuestro ser. Debemos iniciar con una búsqueda y un dialogo hacia el interior con nosotros mismos. Encontrar y reconocer la propia falla, equivocación o error. Todos los seres humanos poseen conductas que, indiscutiblemente, aparecen como inaceptables para la gente de buena voluntad.

Pero la verdad es que son poquísimas las personas que actúan buscando el mal por sí mismo. Lo que tienen es, simplemente... desorientación.

Sería genial si la Secretaria de Seguridad Pública Federal, en coordinación con los organismos de prevención y readaptación social de los estados y los sectores de seguridad estatal y municipal, pusieran en marcha una campaña a favor de la prevención del delito. Imaginemos que un día escuchamos por la radio que se invita a la sociedad en general, en "x" lugar, para impartir el tema de la prevención del delito y, como invitados especiales, se contara con la participación de un criminólogo, un psicólogo, un abogado en derecho penal, un pedagogo, un representante de cada uno de los sectores empresarial, educativo, de formación policial o militar y, por último, un representante de la Iglesia. Y en este movimiento orientador hacer partícipe a la sociedad con un intercambio de preguntas y respuestas. Llevar la campaña a escuelas, universidades, empresas, organismos públicos y privados.

Porque, como todos sabemos, la mayor riqueza que tiene el país es... su gente. ¿No creen?

Paulo Ortiz Villalpando,
interno del Ce.Re.So. de S.J.A., Querétaro

EL OBSERVADOR 587-14

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FIN

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