El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
12 de noviembre de 2006 No.592

SUMARIO

bulletPORTADA - «Ayuda a la Iglesia Necesitada»: reconciliación y solidaridad en todo el mundo
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Pocos sacerdotes, pocos fieles
bullet¿CÓOOMO DIJO? - Péguele al cardenal
bulletFAMILIA - Hacia la familia en comunión, esperanza de la humanidad
bulletPINCELADAS - Calidad de vida
bulletJÓVENES - El escritorio de Dios
bulletAnemia espiritual
bulletOaxaca: Dios los cría y ellos se juntan
bulletEl reto de servir a Dios sobre todas las cosas
bulletPeriodismo religioso, una especialización con exigencias
bulletDICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA - Jaime Eyzaguirre Gutiérrez
bulletNIÑOS - «¿Cómo anunciaría Jesús la Buena Nueva hoy?»

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


PORTADA
«Ayuda a la Iglesia Necesitada»: reconciliación y solidaridad en todo el mundo
Por Jaime Septién / Enviado Especial
A punto de cumplir 60 años, la Asociación Internacional de Derecho Pontificio «Ayuda a la Iglesia Necesitada» («Kirche in Not» en Alemán), fundada por el sacerdote Werenfried van Straaten, el célebre «Padre Tocino», apoya hoy a los cristianos perseguidos y amenazados en 140 países de todo el mundo. Su historia y actualidad son emocionantes.

KÖNIGSTEIN. Este pequeño pueblo, situado en el sur de las colinas del Taunus, coronado por unas ruinas de castillo medieval y lleno de agencias de autos y pizzerías italianas, acoge a una de las organizaciones de apoyo que más aporta a la reconciliación, a la solidaridad y a los proyectos de fortalecimiento de los católicos perseguidos, amenazados o en estado de indefensión por el avance de las diversas fuerzas que actúan contra la Iglesia: «Ayuda a la Iglesia Necesitada» (AIN).

Fundada por el padre Werenfried van Straaten hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial, para reconciliar a Europa con los odiados alemanes y, después, a Europa misma, desgarrada por los conflictos bélicos, AIN es hoy una asociación de ayuda pastoral con 90 miembros en sus oficinas centrales, 16 oficinas nacionales, diez mil peticiones anuales de ayuda de todo el orbe y un presupuesto de 80 millones de euros, que proviene, principalmente, del bolsillo de los donadores.

Cuando una idea se hace proyecto

Quienes conocieron al padre Werenfried, fallecido hace año y medio, a los 90 de edad, dicen que era un hombre movido por el corazón de Jesús para la reconciliación y la ayuda de los pueblos cristianos. Su idea de unir a Europa —especialmente a su patria adoptiva, Bélgica— con la población alemana, era inverosímil. Lo logró movilizando solidaridad y tocino.

«Los alemanes estaban aislados. Había que demostrarles que no estaban solos y que había cristianos dispuestos a ayudarlos», dijo el padre Werenfried refiriéndose a los orígenes de AIN. Desde entonces, la consigna es el amor al prójimo. En 40 países del mundo el prójimo cristiano es perseguido o vive en la pobreza. Europa del este y suboriental, Sudán, Vietnam, China o Cuba son algunos de los focos rojos que AIN enfrenta. Pero también en Guatemala, Ucrania, sur de México, Colombia o Estonia la ayuda es necesaria.

Hacer que las cosas se hagan

Los programas prioritarios de AIN se refieren a las preocupaciones de su fundador y pueden resumirse en:

+ Ayuda para la construcción de centros parroquiales, iglesias y conventos. Porque las personas necesitamos cobijo espiritual para vivir y la iglesia es el corazón de la parroquia.

+ Ayuda a la formación permanente de los sacerdotes. Porque los sacerdotes son la espina dorsal de toda parroquia, y una parroquia sin sacerdotes es como un rebaño sin pastor.

+ Formación de laicos comprometidos. Porque son los que garantizan la supervivencia de la Iglesia.

+ Apoyo a la creación y crecimiento de medios de comunicación eclesiales, que desempeñen un importante papel en la formación de las opiniones públicas.

Una vida al servicio de los necesitados

Otros de los proyectos que desde aquel año de 1947 se han venido perfilando en la línea de acción de AIN van dirigidos a aliviar la miseria de los refugiados; la edición de literatura religiosa (tan sólo la Biblia de los niños «Dios habla a Sus hijos» ha sido traducida a 122 lenguas y ha distribuido 37 millones de ejemplares en 112 países); la motorización de episcopados y parroquias o la ayuda para las religiosas.

AIN es un hermosa realidad que surgió de las cenizas de la guerra y de la intuición genial del «Padre Tocino» cuando supo, inspirado por la Gracia, que «los hombres son mucho mejores de lo que nosotros pensamos».

EL OBSERVADOR 592-1

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule



CARTAS DEL DIRECTOR
Pocos sacerdotes, pocos fieles
Por Jaime Septién

FRANKFURT. Una de las iglesias más bellas de esta gran ciudad alemana es la de San Leonhard. Una parroquia que atiende a la gran cantidad de angloparlantes que viven en Alemania, desde japoneses hasta irlandeses, liderados, por supuesto, por los estadounidenses.

En San Leonhard solamente hay un sacerdote. Y dos Misas: la del sábado a las 5 de la tarde, y la del domingo a las 9 y media de la mañana. Uno pensaría que es propio de la gran ciudad. A 25 kilómetros de Frankfurt está el pequeño pueblo de Königstein, con un total de 15 mil habitantes. El templo de Santa María tiene una Misa el domingo a las seis y media de la tarde: el sacerdote lo cierra y lo abre, llama a Misa, tira la basura... Esta iglesia celebra en 2006 sus 250 años de haber sido erigida.

No es, ni con mucho, un retrato de Alemania. Desde luego está el sur, Baviera, la región del papa Benedicto XVI. Pero sí es una muestra de cómo el catolicismo languidece en las tierras de la razón infinita, del triunfo del mercado y de la satisfacción casi absoluta de las necesidades materiales. Cuando una nación prospera tanto en términos materiales, se va olvidando de Dios. Y de la Iglesia. ¿Para qué la quiere, si le habla de exigencias que no están dispuestos a escuchar?

Frente a las estaciones de trenes, en el centro histórico de las ciudades alemanas, jóvenes arrastrándose no por un pedazo de pan sino por una dosis de droga. Prostitución galopante, la mayor parte por sudamericanas y europeas del oriente. Son las escorias de una cultura que ha mandado el corazón de Jesús, es decir, el amor, a la basura; que se ha erigido orgullosa sobre la tradición y que ha orillado a las vocaciones sacerdotales al terreno de lo excéntrico, como los astronautas o los traga fuegos del circo. Gente rara.

Y, sin embargo, en Alemania florecen las agencias de ayuda a los pueblos y a las iglesias necesitadas. Kirche in Not, Adveniat, Miserior, Cameco, son algunos de los nombres de estas agencias. Están aquí para recordarle a Europa y al mundo que los sacerdotes son necesarios, que los fieles son necesarios, que solamente actuando en comunidad podremos recuperar lo mejor de todas las orillas del mundo. Que, si desde aquí partió el cristianismo, desde allá, por ejemplo desde América, habrá de regresar el corazón.

EL OBSERVADOR 592-2

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


¿CÓOOMO DIJO?
Péguele al cardenal

Los grupos de toda índole, emparentados con la (dizque) izquierda
mexicana han tomado el trotecillo como los burros cuando bajan al aguaje. Cuando las cosas se les complican y quieren salir en la prensa, van y le gritan a media Misa al cardenal Norberto Rivera Carrera. ¿Por qué a él? Porque les queda cerca, atrae a mucha gente y es príncipe de la Iglesia católica. El platillo está servido.

La última incursión a la Misa de doce en la Catedral Metropolitana corrió a cargo de supuestos estudiantes y militantes de organizaciones no gubernamentales (cualquier cosa que eso quiera significar), quienes, pintadas las manos y la cara de rojo (adivinó usted: rojo-sangre) irrumpieron en la Santa Misa lanzando consignas en contra de don Norberto. Le acusaban —ya se habrá percatado usted— de «persignar» la intervención de las fuerzas policíacas de la Federación en Oaxaca. Todo porque el cardenal, un día después de la llegada de la PFP a Oaxaca, afirmó que la fuerza pública es monopolio del Estado y debe servir a la gente, no para aplastar a la gente.

En rigor esas fueron las declaraciones del cardenal Rivera, pero a estos profesionales de la agitación poco les importa que lo que diga el purpurado mexicano sea o no verdad de a kilo. Les importa denostarlo y, con ello, denostar a la Iglesia. Todavía están frescas en la memoria las incursiones a la misma Catedral de los simpatizantes de la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Siempre con el mismo «ingenio», siempre culpando a la Iglesia de lo que no tiene culpa. También están frescas las acusaciones a don Norberto de encubrir «curas pederastas» (el plural es de los acusadores) sin aportar más pruebas que una conferencia de prensa...

Va siendo, pues, tiempo de que la Iglesia católica mexicana deje, simplemente, de defenderse de los infundíos y pase a tomar, en el terreno informativo, una posición de avanzada. A lo mejor es una de las cuestiones que se discutirá en la inminente Asamblea del Episcopado Mexicano que comienza el lunes 13 de noviembre. No es posible que cada que se le ocurre a un lidercillo salir a 8 columnas vaya a la Catedral o al templo del pueblo para gritarle al sacerdote una serie de tonterías que nada tienen que ver con su ministerio.

EL OBSERVADOR 592-3

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


FAMILIA
Hacia la familia en comunión, esperanza de la humanidad
Por el P. Prisciliano Hernández Chávez, CORC

El juicio que nos merece la familia contemporánea presenta aspectos positivos y negativos. Requiere de toda nuestra atención bajo todos los puntos de vista. Si la célula básica de la sociedad es la familia, el presente y el futuro de la sociedad y del mundo se juega en este ámbito cada vez más vulnerable. En ella, simplemente, se está apostando el bienestar, el desarrollo y la salud axiológica de la persona interpersona, de la persona en sus interrelaciones trascendentes, domésticas, de grupo, de nación y de humanidad.

Hoy existe una conciencia sobre la libertad personal y la calidad de las relaciones interpersonales en la familia, sobre la promoción de la dignidad de la mujer, sobre la procreación responsable, sobre la educación de los hijos. Se anhela la construcción de una sociedad justa que respete las instituciones y el derecho garantes de la justicia y de la paz social, como lo señaló el Papa Juan Pablo II en su encíclica sobre la familia.

La relación de autoridad-obediencia, difícil de ejercer

Pero es sumamente preocupante —bajo la óptica de todo ser humano y del ser humano en familia y llamado a vivir su condición misterial en la comunión de personas, en el nosotros de la esencia y de la existencia— la degradación de valores objetivos y fundamentales: la praxis egoísta de la independencia de los cónyuges entre sí, la incapacidad para entender y ejercer la relación de autoridad-obediencia entre los padres y los hijos, las gravísimas dificultades para trasmitir los valores que respondan a la persona y a la familia y que respondan igualmente al sentido de la vida.

Se dan hondos vacíos existenciales que llevan al adictismo y al nihilismo; el número pavoroso de divorcios que hablan de un proyecto frustrado de vida común por la incapacidad de responsabilidad y de madurez —quizá porque muchas veces la psicología administra problemas al igual que la sociología y mandan a los hijos al closet, en expresión poco feliz pero real de un psicólogo innominado, citado por el P. Priego en su libro Tiempo y Silencio—, y se olvidan que la felicidad se encuentra en el amor recíproco y en la entrega como autodonación para vivir la familia como alianza y compromiso de comunión. Se privilegia, por el contrario, la fuerza autónoma de autoafirmación entendida en parámetros de bienestar egoísta. Se agrava la situación de la familia en las áreas conurbadas: se encuentran en situación frágil y vulnerable por falta de los medios más elementales de la supervivencia, como el alimento, el trabajo, la vivienda, la educación y las medicinas.

El impacto de los medios de comunicación no ha favorecido con frecuencia el valor trascendente de la persona, ni el valor de la familia en comunión. Se han oscurecido los valores fundamentales; la familia ha estado ayuna de una conciencia crítica y de una praxis a favor de una cultura familiar. Es impostergable la defensa y la edificación de un humanismo familiar donde se promueva la comunión de las familias y de la familia a la gran familia humana, donde todos seamos enteramente de casa, cencalli, en expresión hermosísima dicha por la Santísima Virgen de Guadalupe a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, como consta en el Nican Mopohua (30-31).

Es necesario trabajar en la defensa, en la ayuda eficaz y excelente, en la educación y en el acompañamiento real de la familia en la perspectiva del valor ontológico de la persona humana y del sentido inmediato y trascendente de la misma persona humana.

Una alianza entre la ciencia y la sabiduría

Es impostergable promover la alianza entre la ciencia y la sabiduría —en indicación sabia de S.S. Juan Pablo II, en la citada encíclica—, porque no es suficiente la aplicación de las ciencias políticamente correctas que miran a un aspecto reducido de la persona, y porque, por el contrario, es necesario atender a los principios de la sabiduría que nos ubican a la persona en proyección de infinito y de su plena realización en la comunión humana. De una manera inmediata y vigorosa se ha de apoyar a la mujer en su condición de madre.

En el relato del Génesis existe un término negevah, relacionado a aquella a la que Dios creó, Eva, como al hombre, a su propia imagen; significa, literalmente, la abierta; en su dimensión conceptual significaría la que crea espacio para la aparición de la palabra, como lo señala Ana Roy. El servicio femenino está en relación a la más plena comunicación: en cada mujer se encarna un verbo, se encarna el sí- dabar (palabra-acontecimiento-realidad- persona), buena nueva, para ser ofrecido al mundo como bebé. Este es símbolo y utopía capaces de asumir el papel rector como proyecto a realizar, en el tiempo de las ideologías mortecinas. Así se pueden movilizar los esfuerzos y las potencialidades al servicio del futuro.

Si hoy urgen muchos medios y acuerdos, urgen más las mujeres arquetípicas, que den grandeza y sentido a toda vocación humana. El modelo prototípico es la Santísima Virgen María quien nos entregó el Sí del Padre, su Amén, su Verbo-Hijo, en alianza a su hágase para ser en la Historia, Evangelio encarnado, Jesús bendito.

Encontrar y luchar en este horizonte podrá permitir que surja la familia en comunión como verdadera y real esperanza de la humanidad.

Sólo así brillará la belleza original de la mujer y de la familia. Aparecerá la alegría en la sonrisa y en el compartir como la realización plena del amor.

EL OBSERVADOR 592-4

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


PINCELADAS
Calidad de vida
Por el P. Justo López Melús

Es mejor llenar los años de vida que llenar la vida de años. Una vida meramente vegetativa —encefalograma plano— no vale la pena ser vivida. Mejorar la calidad de vida vale más que un mero sobrevivir. Muchos piensan que están vivos porque respiran, comen, hablan, se mueven... Pero una vida tan rudimentaria apenas si merece el nombre de vida.

Estaba un día un maestro con sus discípulos cuando apareció un anciano y le preguntó: «¿Cuánto tiempo quieres vivir?, ¡pide un millón de años y se te concederán!». El maestro respondió: «¡Ocho años!». Luego los discípulos le dijeron: «¿Por qué no has pedido un millón de años? Podías haber hecho mucho bien a cientos de generaciones». Y el maestro concluyó: «Si uno fuera a vivir un millón de años estaría más interesado en prolongar su vida que en procurar la sabiduría y en hacer el bien».

EL OBSERVADOR 592-5

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


JÓVENES
El escritorio de Dios
Por Juan Pablo Ledesma, L.C. / Buenas Noticias

Si Dios tuviera un escritorio, tu fotografía estaría en él.
Si Dios tuviera cartera, tu foto estaría en ella.
Él te envía flores cada primavera, y te manda un amanecer cada día.
Siempre que quieras hablar, Él está ahí para escucharte.
Él puede vivir en cualquier parte del universo, pero ha escogido tu corazón.
Acéptalo, Él te ama más que nadie.

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin pena, ni días de sol sin lluvia; sin embargo, te prometió fuerza para cada día, alivio para tus lágrimas, y luz en tu camino.

¡No dejes pasar ni un día más sin decirle cuánto lo amas!

Y me he puesto a pensar, a soñar, a sentirme grande... Sabemos que el diámetro de la tierra, ese cinturón que la rodea, mide 12 mil 740 kilómetros. El cinturón de la luna es de tres mil 480 kilómetros, y el del «hermano sol» —como le decía el bueno de Francisco de Asís— mide un millón 400 mil kilómetros. La tierra está a 150 millones de kilómetros de distancia de ese sol, que es una estrella mediana y de segunda generación en este gran universo. Esto quiere decir que si el campeón mundial, Alonso, mantuviera en su Renault los 350 kilómetros por hora, tardaría en llegar 50 años, y esto sin detenerse para nada, ni para comer ni para repostar.

La luz viaja a 300 mil kilómetros por segundo. Es decir, que ahora, si miro por una ventana o levanto mis ojos a una estrella, percibo la luz de hace ocho minutos, que es lo que tarda en viajar hasta nuestro planeta.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, se piensa que contiene 300 billones de estrellas. Y, por si fuera poco, otra galaxia, la más cercana, Andrómeda, está muy cerca, a tan sólo dos millones de años luz. Mide 125 mil años luz. La nuestra solamente cien mil años luz. Los astrónomos han calculado alrededor de 15 mil millones de galaxias. Y la distancia entre una y otra es como la de una isla a otra en medio del océano.

En la constelación de Orión hay una estrella supergigante azul. Se llama Rigel. Su cinturón, su diámetro, mide 20 millones de kilómetros y brilla con una luz propia equivalente a 40 mil soles como el nuestro. Pero hay otra mayor, otra estrella, una supergigante roja, llamada Betelgeuse, que tiene un diámetro de dos billones de kilómetros.

Por eso no dejo de mirar al cielo. ¡Qué pequeño y qué grande es el ser humano!

EL OBSERVADOR 592-6

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


Anemia espiritual
«Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes» (Aristóteles)
Por María Velázquez Dorantes

Cada vez más jóvenes padecen de angustia, tristeza y huecos en el alma que no saben de dónde provienen. Algunos intentan revitalizarse con el uso de los medios de comunicación y ampararse detrás de una historia cinematográfica, de un novela que les manifiesta el estereotipo de un personaje con el cual se pueden llegar a identificar. Otros se sumergen en la internet, jugando, o en el chat, mientras que algunos más comienzan a andar en el mundo del alcohol, la droga, la violencia y el sexo.

Así como se inicia el proceso de destrucción de glóbulos con la presencia de la anemia en el cuerpo, la anemia espiritual también inicia un proceso que, si no se detiene, va aniquilando las fuerzas de las emociones positivas, desquebraja los sentimientos, deshaciendo los lazos entre familiares y amigos, hasta llegar al punto de olvidar al autor de la obra humana: Dios.

¿Pero por qué los jóvenes están padeciendo una anemia espiritual? Quizás porque, en los procesos de identificación con el otro, ese otro ya no existe para poder entablar la socialización; porque, a pesar de las grandes críticas que se le han hecho a los sistemas de consumo material, las estructuras no cambian y los jóvenes se van adaptando a ser consumidores y consumidos por las grandes cadenas.

Sin embargo, no sólo se trata de una enfermedad de los jóvenes, sino que también va carcomiendo a los niños y a los adultos. Esos aislamientos se van produciendo porque el materialismo exige que mamá y papá trabajen fuera de casa; por lo tanto los niños deben estar en guarderías o en cursos para que se mantengan «ocupados». Al paso del tiempo esos niños se convierten en jóvenes y comienzan a palidecer, porque entre tantos cursos o tiempo de frente a la televisión nadie les contó que existe un Dios que los ama y los comprende, o tienen la falsa idea de que el encuentro con Dios es aburrido.

Tienen anemia espiritual porque en sus vidas no existe la oración, el diálogo con el Cristo vivo, el apapacho de una madre tan espiritual como lo es la Virgen María.

Las sociedades han decidido cambiar a Dios por los objetos. ¿Hasta cuándo los jóvenes van a ser víctimas de esta anemia espiritual, preocupados por el automóvil de moda, la ropa de marca, las casonas, los lujos? ¿Hasta cuándo se va a seguir permitiendo la creación de soledades a cambio de unas cuantas monedas?

EL OBSERVADOR 592-7

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


Oaxaca: Dios los cría y ellos se juntan
Por Walter Turnbull

La situación de Oaxaca no está fácil. Existen situaciones de injusticia grave arrastradas de mucho tiempo. Desde hace 20 años a causa del neoliberalismo, según algunos despistados; desde los tiempos de gloria del PRI y sus consabidos cacicazgos apoyados por los gobernantes en turno; desde los tiempos de Cárdenas y sus erráticas políticas populistas; desde los tiempos de don Porfirio y la explotación de los peones en las haciendas; desde los tiempos de Juárez y su plan de eliminar la cultura indígena y convertir a México en un país de inmigrantes sajones; desde la explotación de los indios por parte de los españoles en tiempos de la colonia; desde la explotación de los zapotecas por parte de los aztecas. Es que el gobierno federal... es que el gobernador anterior... es que el gobernador actual... es que el apoyo de Chávez... es que los partidos de izquierda... Vaya usted a saber. Y es un hecho que en especial los maestros, que deberían ser una pieza clave del desarrollo, están mal pagados. Ciertamente es necesario, es urgente, que las cosas empiecen a mejorar. Los reclamos originales de los maestros y de la APPO están fundados en causas justas. Eso que ni qué.

Pero, en lugar de eso, asistimos a una viciosa exposición de mezquindades. Dios los cría y ellos se juntan. ¿Qué afán del gobernador de mantenerse en el puesto? ¿Por qué no declinar al menos como estrategia para eliminar pretextos? ¿Qué afán de los insurrectos de que se vaya el gobernador? ¿Es un pretexto para extender el conflicto? ¿Es un ensayo de golpe de Estado? Las causas justas se manipulan para servir a otros intereses, generalmente políticos. No es «vamos a quitar el poder opresivo», sino «quítate tú pa' ponerme yo». ¿Qué pretenden los líderes de opinión que proclaman «no a la represión» y se regodean en mostrar las debilidades ajenas y no hacen ninguna aportación constructiva? Durante siglos todo mundo ha abusado de los oaxaqueños y ellos, cuando obtienen un gramo de poder, a su vez abusan de otros.

Para nosotros los cristianos, la solución es obvia. Necesitamos cristianizar la sociedad. Que los gobernantes actúen con honradez en la búsqueda del bien común (uffff). Que los maestros trabajen con amor a su vocación. Que los empresarios vean sus habilidades como un don de Dios para beneficio de la humanidad. Que los civiles nos sintamos todos responsables de todos y estemos dispuestos a poner el granito de arena que sea necesario, aunque implique algún sacrificio. Pero en Oaxaca nos enfrentamos a una lucha de anti-católicos priistas contra anti-católicos marxistas, lo cual hace más difícil la situación. Me recuerda aquella famosa declaración de la hija de Billy Graham: «La gente manda a Dios a la basura y luego se pregunta por qué el mundo está en proceso de destrucción».

EL OBSERVADOR 592-8

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


El reto de servir a Dios sobre todas las cosas
Por José H. Gómez /arzobispo de San Antonio, Texas

Si preguntáramos entre los hombres del mundo, independientemente de su religión, si aman a Dios, la respuesta de la gran mayoría sería positiva.

Algunos, ciertamente, harían la aclaración de que ellos aman solamente a un «ser superior» que no conocen, o dirían que son personas «espirituales pero no religiosas», y que, por tanto, ellos aman a algún dios, pero no creen ni pertenecen a ninguna iglesia.

Pero si precisáramos nuestra pregunta a: «¿Amas a Dios sobre todas las cosas?», creo que las respuestas afirmativas serían mucho menores, y no faltarían quienes responderían que ellos «ven a Dios en todas las cosas», y que, por tanto, al amar las cosas, ya están amando a algún dios.

Nosotros los católicos tenemos una manera particular de amar a Dios.

Un amor que responde a un Dios que en el Antiguo Testamento se describe como «celoso» y que nos pide una forma de amor no sólo muy específica, sino exclusiva: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas».

Cuando entendemos qué es lo que verdaderamente significa amar a Dios sobre todas las cosas, descubrimos que cumplir con el primer mandamiento de nuestra fe es un reto atractivo y emocionante del que depende la felicidad de nuestra vida.

Amar a Dios sobre todas las cosas significa vivir la santidad en la vida cotidiana y en todos sus aspectos. Porque no son las palabras las que expresan que amamos a Dios: son nuestras obras, nuestra vida entera.

Como gustaba repetir el siervo de Dios Juan Pablo II, «el 'sí' que María da al Creador es un 'sí' al hombre»; es decir, que el amar a Dios sobre todas las cosas no es algo que hacemos en contra nuestra, sino, por el contrario, para nuestra propia felicidad y grandeza.

El Compendio del Catecismo nos recuerda que amar a Dios implica «guardar y poner en práctica las tres virtudes teologales, y evitar los pecados que se oponen a ellas.

La fe cree en Dios y rechaza todo lo que le es contrario, como, por ejemplo, la duda voluntaria, la incredulidad, la herejía, la apostasía y el cisma.

La esperanza aguarda confiadamente la bienaventurada visión de Dios y su ayuda, evitando la desesperación y la presunción.

La caridad ama a Dios sobre todas las cosas y rechaza la indiferencia, la ingratitud, la tibieza, la pereza o indolencia espiritual y el odio a Dios, que nace del orgullo» (Compendio, n. 442).

Pero Juan Pablo II advertía también que el gran «sí» que damos a Dios y al hombre, imitando el «sí» de María, implica decirle «no» con energía a muchas cosas que, lamentablemente, los católicos estamos acostumbrados a hacer, sin entender que con ello le decimos a Dios «me gustas, Dios, pero no tanto».

Por eso el Compendio del Catecismo nos recuerda que no tener «otro Dios fuera de mí» implica rechazar «la idolatría que diviniza a una criatura, el poder, el dinero, incluso al demonio; la superstición, que es una desviación del culto debido al Dios verdadero, y que se expresa también bajo las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo... el ateísmo, que rechaza la existencia de Dios, apoyándose frecuentemente en una falsa concepción de la autonomía humana; el agnosticismo, según el cual, nada se puede saber sobre Dios, y que abarca el indiferentismo y el ateísmo práctico» (Compendio, n. 445).

La pregunta sobre si realmente amamos a Dios sobre todas las cosas debe hacernos reflexionar sobre si, en medio de las prisas de nuestra vida, no nos hemos convertido en «ateos prácticos» que solamente conservamos algunos hábitos católicos, como ir a Misa o recurrir a algunos sacramentos.

Encomendémonos de corazón a la Santa Madre, que supo decir «sí» de corazón al Señor y que de esa manera logró para sí y para la humanidad entera el mayor bien, que es Jesús, el «Dios con nosotros». Que el Señor los bendiga.

EL OBSERVADOR 592-9

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


Periodismo religioso, una especialización con exigencias
Por María Velázquez Dorantes

Nuestra sociedad se está moviendo a una velocidad vertiginosa en cuanto a medios de difusión, información y comunicación se refiere. Por ello es urgente repensar las formas de periodismo, formas en las que ha sobrevivido un periodismo informativo, un periodismo argumentativo y un periodismo interpretativo.

Sin duda alguna, el campo del periodismo religioso también se está reconfigurando. Y en esta reconfiguración se está «reconciliando» dentro de una especialización continua que exige tanto a los profesionales como a los lectores ir convirtiéndose, pero, sobre todo, informarse de la existencia de esta dimensión e interesarse en ella.

En palabras de Jaime Septién Crespo, director del semanario católico El Observador, en el prólogo del libro Una Iglesia que piensa : «La fe cristiana necesita ser vista, expuesta, meditada. El mundo que la ha acogido ya no es el mismo mundo». Y justamente en esta dimensión el periodismo religioso ha virado sus ojos hacia las formas en que se llevan a cabo los procesos de evangelización y las enseñanzas de Jesús en sus seguidores.

¿Qué se ha dicho sobre el periodismo religioso?

La Unión Católica Internacional de la Prensa (UCIP) ha planteado el tema desde la perspectiva de tomar en cuenta la religión en los medios. El debate se ha abierto queriendo llevarnos hacia alguna definición abarcadora, clara y precisa de lo que es el periodismo religioso. El camino que siguió la búsqueda de lo que es un periodismo religioso partió de la idea de que tanto información como religión gozan del pleno ejercicio de la libertad.

Asunto que nos pone a reflexionar sobre si los medios le dejan a la religión una libertad que esté «libre» de rumores y de tinta roja. Si realmente se profundiza en un periodismo religioso tenemos que partir del perfil de quien lo está ejerciendo antes de encontrar una definición propia.

Las características del periodista católico

En el 2002 Juan Pablo II, ante los representantes de la UCIP, dijo cuáles deben ser las características de un periodista católico. Entre ellas se encontraba que el perfil de profesional católico debe:

1) Estar sustentado en la integridad de su vida personal y profesional; ser congruente con las enseñanzas de Jesús y el Evangelio.

2) Tomar en cuenta la lucha por los ideales más elevados de la excelencia profesional, siendo un hombre o una mujer de oración que busca siempre dar lo mejor que puede ofrecer.

3) Tener el valor para buscar e informar sobre la verdad, incluso cuando la verdad es incómoda o no es considerada como «políticamente correcta».

4) Ser sensible a los aspectos morales, religiosos y espirituales de la vida humana, aspectos que con frecuencia son mal comprendidos o deliberadamente ignorados.

5) Informar no sólo de los crímenes y tragedias que tienen lugar, sino también de las acciones positivas y ennoblecedoras realizadas a favor de los necesitados: los pobres, los enfermos, los discapacitados, los débiles, aquellos que de otro modo son olvidados por la sociedad.

6) Ofrecer ejemplos de esperanza y heroísmo a un mundo que siente una necesidad desesperada de ambos.

Construyendo el periodismo religioso

Entonces, ¿qué es el periodismo religioso en nuestra actualidad?

El planteamiento más cercano parte de la concepción de que se trata no de una área moderna sino de una área especializada, de aquellas en que se necesita interpretar con mayor veracidad los hechos humanos.

Más allá de las informaciones que se gestan en el núcleo eclesial, el periodismo religioso nos propone una identificación con la realidad, con el otro y el nosotros. La especialización del periodismo religioso no se limita ni se concentra en los boletines de prensa de las instituciones eclesiásticas, no se encuentra en la transcripción del Evangelio a la hoja parroquial; el periodismo religioso es hacer nuestra una realidad que afecta a muchos, para que la atiendan y la entiendan.

El periodismo religioso no se concentra en atender una sola religión, sino que parte de esa especialización; es una herramienta plural y de diversidad que finalmente atiende la necesidad más antigua: el sentido de religiosidad humano.

Una de las características que este periodismo tiene es que va mucho más allá de los campos que intentan explicar las cuestiones teológicas del alma, es decir, también investiga y se documenta sobre los campos de incertidumbre social y cultural, así como sobre la comprensión de las ideologías, concentrándose en el punto de intersección entre la razón y la fe.

El periodismo religioso tiene que deslindarse antes que nada de los prejuicios que giran en torno a la religión, y, en segundo término, deslindarse totalmente del agravado reduccionismo del laicismo que hostiga tanto a instituciones como a profesionales. En febrero de 2005 Juan Pablo II presentó algunas de las directrices que nos permiten entender la diferencia entre laicidad y laicismo, donde se establece que «la Iglesia apoya el principio de laicidad según el cual hay separación de los papeles de la Iglesia y el Estado, siguiendo la prescripción de Cristo, 'Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios' (Lc 20, 25)».

Quisiera cerrar aludiendo a las palabras de Carlos Díaz: «El laicismo clausura toda civilización, la civilidad laical lo abre». Si los profesionales se dieran la oportunidad de alejarse de la miopía en la que viven con respecto a la religión y se concentraran en la profesionalización del periodismo, nuestra actualidad sería más sustanciosa en contenidos informativos y no se sufriría la discriminación hacia aquellos que profesan una fe.

EL OBSERVADOR 592-10

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


DICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA
Jaime Eyzaguirre Gutiérrez (1908-1968)
Por Sebastián Sánchez / Argentina

Historiador chileno. Eyzaguirre fue una figura ilustre a la hora de afirmar la identidad cultural hispanoamericana desde la palestra del tradicionalismo. Oponiéndose a la leyenda negra, en su doble variante liberal y marxista, centró sus estudios en la rehabilitación del legado católico e hispánico recibido por nuestro continente. En tal sentido, la influencia de autores tradicionalistas como Ramiro de Maeztu o Zacarías de Vizcarra fue determinante.

Tempranamente abocado a la vida intelectual, fue profesor de diversas universidades y maestro indiscutido de toda una generación de historiadores. Infatigable, fundó y dirigió diversas publicaciones, entre las que se cuentan Estudios, el Boletín de la Academia Chilena de la Historia, Finis Terrae e Historia. Reconocido mundialmente como historiador hispanista, fue miembro fundador de la Academia Chilena de la Historia y académico de decenas de organismos científicos de Europa y América.

En 1968, amargado por lo que veía como una inevitable decadencia de la vida política chilena, que pendulaba en torno a la revolución marxista, murió en un accidente carretero dejando inconclusa su obra más importante, en la que intentó abarcar la historia completa de su patria.

Mencionamos aquí sus obras esenciales: Ventura de Pedro de Valdivia (1963), O'Higgins (1946), Ideario y ruta de la emancipación chilena (1957), La actitud religiosa de Don Bernardo O'Higgins (1961), Historia de Chile, génesis de la nacionalidad (1964), Historia de las instituciones políticas y sociales de Chile (1967) e Hispanoamérica del dolor y otros estudios (1979). Como muestra de la hondura de su inteligencia y devoción, compartimos hoy un fragmento de su bellísima Parábola de Don Quijote, publicada en 1947 por la revista española Alférez:

«Don Quijote no ha venido al mundo para mesarse el cabello en la desesperación, ni encogerse escéptico de hombros ante la desgracia. El señor hidalgo no es un pesimista. Pero, ¡cuidado!, que tampoco es un optimista. A tiempo dejó él los terminachos de marras para los emancipados de la eternidad, para los que en cuatro patas balan ante la diosa razón, o de un par de zancadas se meten en la mutualista sociedad protectora de animales. Tiene muy abiertos los ojos hacia el más allá; se siente libre colaborador de un inmenso plan de restauración universal preestablecido por la Suprema Inteligencia, para que le vengan con pesimismos que siegan de inmediato todo vuelo, ni tampoco con optimismos que intentan construir sobre el solo yo toda la posibilidad del triunfo. Caballero cristiano, al fin, sabe que por sobre estos resecos ademanes positivistas, está la vivificante virtud de la esperanza. (...) Tiene Don Quijote el ojo avispado del profeta que descifra el enigma, que posee el secreto interior, el nombre verdadero de todas las criaturas. Los molinos son gigantes; las ventas, castillos; las bacías, yelmos; las aldeanas, princesas; las prostitutas, doncellas; el piño de carneros, reluciente escuadrón de caballería. Porque las cosas del mundo —ya lo había dicho San Pablo— semejan visiones de un espejo, son apenas simples imágenes, y la revelación de la verdad, que la enigmática parábola de la historia oculta a los ojos mortales, pertenece al último día. Entonces se descorrerá el velo, se proyectará toda la luz; los fantasmas de hoy adquirirán contornos precisos e insospechados, y el paraíso perdido se hallará de nuevo hoy y para siempre».

EL OBSERVADOR 592-11

horizontal rule

  [SUMARIO] [INICIO]

horizontal rule


NIÑOS
PREPÁRATE PARA NUESTRO CONCURSO DE DIBUJO
«¿Cómo anunciaría Jesús la Buena Nueva hoy?»
Piensa y comienza a dibujar. Haznos llegar tus obras antes del lunes 15 de enero. Habrá sorpresas.

Pronto te daremos más informes.


EL OBSERVADOR 592-12

horizontal rule

[SUMARIO] [INICIO]

horizontal rule


FIN

horizontal rule

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006