El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
17 de diciembre de 2006 No.597

SUMARIO

bullet PORTADA - «Guadalupe», una prueba del amor de Dios llevada al cine
bullet CARTAS DEL DIRECTOR - El drama silenciado
bullet ¿CÓOOMO DIJO? - Vida digital, móvil y de banda ancha
bulletUna cosa o la otra
bulletUn fraile franciscano habla del viaje de Benedicto XVI a Turquía
bulletLa sombra de José: nunca hubo dos novios más felices
bullet TEMAS DE HOY - Las posadas
bullet LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - Dejémonos contagiar por el silencio de san José

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PORTADA
«Guadalupe», una prueba del amor de Dios llevada al cine
El pasado 30 de noviembre se estrenó en México la película «Guadalupe», en la que se narra la vida de un arqueólogo agnóstico español que viaja a México para estudiar las apariciones de la Virgen María a un indígena mexicano. El contacto con un amigo musulmán, las explicaciones de un judío, el testimonio de fe de los mexicanos y el estudio del misterioso relato del Nican Mopohua, presentado a modo de flash back, van abriendo a la fe a este representante del mundo contemporáneo. A continuación, una entrevista con el productor del filme, el empresario mexicano, Pablo José Barroso.

¿De dónde nace la idea de producir una película sobre la Virgen de Guadalupe?

No soy productor de cine, soy un empresario mexicano que ha tenido sus dificultades económicas y espirituales para salir adelante. Hace aproximadamente un año tuve una experiencia maravillosa que me acercó mucho a Dios y a la Virgen. Podría decirse que era como el arqueólogo español de la película, yo creyente, pero con un corazón apagado, y que la Virgen lo encendió. A raíz de esta nueva situación, pensé que tenía que hacer algo para la gran pantalla al cumplirse 475 años de la aparición de la Virgen, como homenaje a Ella. Sin duda que ha sido Ella quien puso en mi corazón este proyecto y ha guiado el camino para que se realizara.

¿Qué ha significado para ti ser productor del filme?

¡Lo máximo!; es increíble cómo todos han apoyado porque se trataba de nuestra Morenita del Tepeyac. No sabía nada de este mundo cinematográfico, y he tenido el apoyo de actores, productores, músicos, distribuidores y amigos.

La mano de la Virgen se hizo muy presente durante toda la filmación. Basta tener presente que han pasado sólo nueve meses desde que se terminó el guión hasta su estreno. Ahora bien, personalmente y tal como se han dado las cosas, considero que la auténtica productora es Ella y nosotros hemos colaborado en lo que nos ha pedido. Esa imagen de la Virgen plasmada en ese ayate ha vuelto a grabarse, esta vez en mi corazón y en los de las personas cercanas, mientras avanzaban los días de trabajo.

¿Qué nuevo mensaje han querido dejar con esta película?

El mensaje no es nuevo. Es el mismo mensaje que nos dejó la Virgen de Guadalupe hace 475 años, presentado de otra manera, en medio de una historia familiar, y principalmente a través de los ojos de un agnóstico, que la ciencia y el calor de la fe de los mexicanos le acercan a la Virgen para que ella también sea su Madre, su Tonantzin, y, encendiéndole su corazón, crea y recupere su familia. Guadalupe es una doncella judía y de piel mestiza que viene para acercarnos a Dios, no para hablar de ella misma. A los mexicanos nos dio identidad como nación y a todos nos enseña que siempre está al cuidado de nosotros como una buena madre.

¿Qué ha significado este trabajo para los que han quedado involucrados?

El mismo proceso de producción y difusión ha sido un hermoso trabajo entre personas de varias nacionalidades. Hay actores mexicanos, españoles y árabes. La producción es una co-producción de españoles y mexicanos. El director es ecuatoriano de nacionalidad francesa. La música es fruto del trabajo de mexicanos, italianos y estadounidenses. Sin duda para todos los involucrados en la película, esta producción ha permitido que tengamos más cerca a María, y hemos apreciado más el amor que Ella nos tiene, y eso es lo que deseo a todos los espectadores.

¿Cuáles son tus proyectos y expectativas con este filme?

Ya se estrenó en México el pasado día 30 de noviembre. El día de la Inmaculada se estrenó en Estados Unidos y Centro América y ponemos en su corazón Inmaculado los frutos que quiera dejar en todos los espectadores. Queremos presentarla próximamente en España, Italia y Filipinas, deseando que todo el que la vea conozca el acontecimiento guadalupano de 1531. Desearía que todos los que la vean experimenten nuevamente la grandeza del amor de Dios que nos entrega tan tierna y poderosa Madre, y se sientan orgullosos de ser hijos de María Santísima.

(Zenit / El Observador)

EL OBSERVADOR 597-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
El drama silenciado
Por Jaime Septién

Comienzo esta «carta» diciendo que no soy abstemio. Tampoco puritano. Pero los estragos que está causando el consumo inmoderado de alcohol en nuestro país, deben ser evaluados con lupa —tanto por el gobierno como por la sociedad— pues se está llevando entre las espuelas a muchísimos hombres y, recientemente, mujeres en plena juventud.

Según estadísticas dadas a conocer por el Consejo Nacional de Prevención de las Adicciones, cada año mueren en el país cerca de 15 mil jóvenes de entre 14 y 29 años por accidentes de tránsito y actos relacionados con el alcohol; un promedio de 41 jóvenes, diariamente, van a la tumba por haberse pasado de copas y combinarlas —como decía un célebre anuncio— con el volante.

El problema, como se puede ver aun a vista de pájaro, es muy grave. No existe otra causa de mortandad en la juventud mexicana más acusada que la del alcohol y la velocidad. Son constantes las fotos de los periódicos que nos muestran automóviles hechos pedazos en las calles y avenidas de las principales ciudades del país. Y, en honor a la verdad, hemos hecho muy poco para enfrentar la carnicería que se cobra a diario el alcohol entre los jóvenes.

Desde luego, la primera medida de protección se debe tener en casa. Los padres de familia tenemos que educar con el ejemplo en la moderación y el consumo equilibrado de todo tipo de productos, el alcohol incluido. La educación en la mesura es básica para construir una juventud sana. Medida y equilibrio, el «tanto cuanto» de la recta razón. En una fiesta se puede tomar una copa, dos no. Menos si se va a conducir de regreso.

Segundo tema: la regulación de los horarios y de la venta de alcohol en los centros nocturnos, hoy denominados «antros». Ahí sí que interviene la autoridad y la conciencia social de los dueños de los locales de diversión. Habría que extender el programa «Yo manejo, hoy me toca» a toda la República. En él hay un conductor designado al que se le da brazalete VIP y bebidas no alcohólicas gratuitas. Luego, él tiene que llevar a sus amigos a casa.

Como siempre, hay que eliminar la corrupción. Los inspectores de Salud tienen que estar presentes; las autoridades gubernamentales deben proteger a la población aun a costa de aparecer como «represoras» de la libertad. Porque, ¿qué clase de libertad puede ser ésa que permite a un niño de 15 años volar por encima de los muros de contención de una avenida y matarse junto con sus tres acompañantes? Las pruebas del alcoholímetro funcionan, pero más habrá de funcionar una familia, un negocio, una autoridad que velen y trabajen entre todos por el bien de todos.

Finalmente, inculcarles a los jóvenes el sentido de responsabilidad personal y social. No hay cosa más bonita que un joven preocupado y ocupado en los otros. Porque está la sangre fresca, y la donación es total. Pero hace falta sembrar la semilla desde la casa de uno.

EL OBSERVADOR 597-2

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¿CÓOOMO DIJO?
Vida digital, móvil y de banda ancha

En menos de cinco años, los medios digitales le han dado la vuelta a la tortilla
y ahora, al inicio del 2007, son ya los más consultados del mundo y la gente, sobre todo los jóvenes, le dedica a ellos más horas semanales que a los medios tradicionales como son la televisión, el cine, la radio o los periódicos.

Esto es lo que se desprende del más reciente informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Con el nombre de Digital life 2006, la organización, dependiente de la ONU, hace muy claro que la tecnología digital de la información está pasando con rapidez vertiginosa a las tecnologías tradicionales y que las comunicaciones del primer tramo del siglo XXI son, simplemente, cada día más digitales, más móviles y más anchas.

Según los datos del organismo técnico, dados a conocer por el periódico El País ,de España, los menores de 18 años dedican a los medios digitales una media de 14 horas semanales, mientras que para la televisión reservan 12 horas; para la radio, 6, y para los periódicos, revistas y cine, dos horas. Entre los de 18 a 54 años, los medios digitales absorben 16 horas, mientras que la televisión cerca de 13; la radio, ocho; los periódicos, dos (entre los 36 a 54 años sube a tres horas); las revistas, otras dos y el cine, una. La única excepción es la de los mayores de 55 años, que aún dedican 16 horas a la televisión, frente a las 8 de los medios digitales, a las 7 de la radio, las 5 de los periódicos, las 3 de las revistas y menos de una del cine.

Además, las comunicaciones son progresivamente «más móviles», ya que mientras que tuvieron que pasar cerca de 125 años para que hubiera en el mundo más de mil millones de líneas telefónicas fijas, sólo pasaron 21 años para que hubiera el mismo número de líneas de telefonía móvil. Sin embargo, solamente habrá que esperar otros tres años (al 2009) para que se sumen otros mil millones de líneas telefónicas móviles más y menos de año y medio (a la mitad de 2010) para llegar a los tres mil millones de celulares (por cierto, México ocupa actualmente el número once en la lista de los más «celularizados» con 47 millones de aparatos, siendo China el primer lugar mundial con 393 millones).

A la digitalización y la movilidad se añade la anchura de las bandas informáticas, lo que hace que las redes aumenten su capacidad y, por ende, sus servicios. De hecho, según el informe, en el mundo ya hay 216 millones de suscriptores a líneas fijas de banda ancha y más de 61 millones de suscriptores a líneas móviles del mismo tipo (a través de la telefonía de tercera generación). En la clasificación mundial de conexiones fijas por banda ancha, Estados Unidos tiene 49 millones y ocupa el primer lugar, mientras México, con dos millones, ocupa el lugar número quince.

Tal es la cara del nuevo mundo digital que estamos habitando y del que solamente conocemos, por así decirlo, sus albores. Los desarrollos de la tecnología de la comunicación ocuparán nuestra atención muchos años por venir. Y ello irá moldeando, también, nuestra cultura.

EL OBSERVADOR 597-3

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Una cosa o la otra
Por Walter Turnbull

Para mí una parte esencial de la Navidad son las pastorelas. Si el Adviento es como un compendio de la vida del cristiano, las pastorelas (al menos las buenas) son como una representación de ese compendio. Dios se hace hombre para salvarnos del pecado; todos nosotros somos invitados a llegar hasta Él para ser beneficiarios de esa salvación; el camino es largo y difícil, y el demonio trata, con obstáculos y con tentaciones, de impedir que los pastores lleguen hasta el portal, donde está Jesús; los pastores, si es que se empeñan, pueden vencer esos obstáculos con la ayuda de Dios, representada por san Miguel Arcángel... Al final todos, transformados por lo aprendido durante el viaje, comparten la compañía de la Sagrada Familia alrededor del pesebre en una escena de gozo, armonía y gloria, anuncio del cielo.

Este año, como en otras ocasiones, me veo involucrado en una pastorela que, a reserva de su más autorizada opinión, hace un buen intento por aportar algo de esta buena doctrina al respetable público. A mí, como participante, todas las escenas me parecen maravillosas. Les comparto una:

El demonio, como siempre, ofrece a los pastores una opción más fácil, más divertida, les ofrece placer, poder, diversión, popularidad, belleza física... El pastor guía les recuerda su compromiso de llegar al portal. Los pastores preguntan al diablo si no pueden ir a Belén y después pasar a recoger sus regalos. —¡De ninguna manera!, —contesta el demonio furioso—, o escogen una cosa o escogen la otra.

Muy parecida es la situación del cristiano light del que todos tenemos un poco (o un mucho). Quisiéramos llegar al cielo con Jesús pero antes quisiéramos disfrutar del mundo y sus engaños. Y la cruda realidad parece ser que no se puede. O se escoge una cosa o se escoge la otra. Esta época de Navidad también nos presenta en forma concentrada las dos opciones: las posadas y las fiestas con sus desmanes, sus excesos, sus dispendios... o la celebración en familia del misterio de nuestra salvación, con su alegría sencilla, con sus muestras de cariño, con sus momentos de devoción, con su ocasión de compartir con el que menos tiene, con su acercamiento a Dios hecho niño. Ojalá que escojamos seguir el camino a Belén. Y ojalá que nos toque ver al menos una buena pastorela.

EL OBSERVADOR 597-4

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Un fraile franciscano habla del viaje de Benedicto XVI a Turquía
Fray Gilberto Hernández García, OFM

Benedicto XVI ha estado en Turquía en una visita que marca un hito, sobre todo por los desencuentros que se habían dando en los últimos meses entre cristianos católicos y el mundo musulmán. En esas tierras vive fray Rubén Tierrablanca, sacerdote franciscano de la Provincia de san Pedro y san Pablo de Michoacán, y que forma parte de la comunidad franciscana internacional de Santa Maria Draperis, cuya función es, ante todo, hacer presencia y testimoniar con su vida diaria a Jesucristo.

¿Cómo se prapararon los católicos de Turquía para esta visita?

En Estambul vivimos un momento especial en la vigilia de la visita de Benedicto XVI a Turquía. Ya desde varias semanas antes las constantes llamadas telefónicas y visitas de periodistas, canales de televisión, reporteros y analistas de la sociedad actual nos tenían bien ocupados. Nos preguntaban: ¿Cómo viven los cristianos en Turquía? ¿Que significa para ustedes la visita del Papa? ¿Por qué los cristianos han disminuido tanto en el último siglo y más en los últimos años? ¿Por qué no se puede usar el hábito religioso en la calle? ¿Tienen miedo de las reacciones violentas de integralistas y nacionalistas? A todas estas preguntas hemos tratado de responder con claridad y simplicidad.

¿Cómo es la situación actual de los católicos en ese país?

La situación actual y los limites a nivel socio-político y religioso en que vivimos aquí no son muy diversas de aquellas de los tiempos apostólicos. Los Hechos de los Apóstoles describen una Iglesia naciente dentro del imperio romano y en medio del politeísmo. Ahora es un gobierno laico y una población musulmana; pero la desconfianza sobre el mensaje evangélico y la vida cristiana es muy semejante: se piensa que se quiere disminuir la identidad de una nación y la integridad de una religión. En realidad, la vida cristiana, si es verdadera, llevaría a todos a una comprensión de la vida más humana y de convivencia pacífica. Para los cristianos se trataría de un compromiso por el reino de Cristo; para los no cristianos sería una llamada a vivir sus propios valores y principios de fe junto con la proverbial tradición de acogida en los pueblos de Oriente.

¿Qué significó, en la coyuntura actual de tensas relaciones entre el cristianismo y el islam, esta visita a Turquía, un país donde los católicos son minoría?

«Iré en busca de la oveja perdida y haré volver al rebaño a la extraviada; vendaré la herida y cuidaré a la enferma» (Ez 34, 16). Espontáneamente he recordado esta frase del profeta Ezequiel pensando en la visita pastoral del Santo Padre a la Iglesia de Turquía. Nuestra comunidad católica es pequeña en número, necesitada de estímulos, y a veces, incluso, cansada. Pero ahora en estos días encontró a su pastor, vicario del Buen Pastor, Jesucristo. Aquí en Turquía nosotras deseamos dejarnos guiar por nuestro pastor y padre, y con él reavivar nuestra fe, alegrarnos en la esperanza que no defrauda. Muchos otros países y regiones del mundo querrían tener al Papa entre ellos, pero él estuvo entre nosotros para vendar a la oveja herida y cuidar a la enferma, para confirmarnos en la fe en esta franja de tierra, confín de continentes.

¿Cuál ha sido la parte central de esta visita?

La visita del Papa tuvo como motivo primario y fundamental el deseo común entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa de avanzar en el camino del ecumenismo, hasta la unidad de los cristianos, compromiso evangélico de todo cristiano.

Como frailes franciscanos, insertos en esa realidad de diálogo interreligioso que el propio Francisco de Asís vivió, ¿qué les deja esta visita?

Para nosotros, frailes menores de la fraternidad internacional de Santa Maria Draperis, fue una ocasión única, histórica: a tres años de la apertura de esta fraternidad, dedicada al diálogo ecuménico e interreligioso, tener una visita del Santo Padre en búsqueda de la unidad de los cristianos fue en verdad una bendición. No podemos pedir más, hemos recibido las indicaciones necesarias y seguras para emprender nuestro camino del diálogo.

EL OBSERVADOR 597-5

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La sombra de José: nunca hubo dos novios más felices
¿Anciano? ¿Carpintero? Nos precipitamos a cubrir con nuestra imaginación lo que los evangelistas velaron
Por José Luis Martín Descalzo / Extractado de Vida y Misterio de Jesús de Nazaret I

Hay que reconocer que san José no ha tenido mucha suerte que digamos en la transmisión que los siglos han hecho de su figura. La magen que surge al oír su nombre es la de un viejo venerable que tiene en sus manos una vara de nardo un tanto cursi.

Al parecer, como los hombres somos mucho más «listos» que Dios, nos precipitamos enseguida a cubrir con nuestra mala imaginación lo que los evangelistas velaron con su buena seriedad teológica. Y así es como a José le dedican pocas líneas los evangelistas y cientos de páginas la leyenda dorada.

La edad de José

La realidad es que el Evangelio rodea su figura de sombra, de humildad y de silencio: se le adivina, más que se le ve. Nada sabemos de su edad. Los pintores, siguiendo a la leyenda, le prefieren adulto o anciano.

Un especialista como Franz Jantsch sitúa a José, a la hora de su matrimonio, entre los 40 ó 50 años, aun rechazando la idea de la ancianidad. Pero dada la brevedad de la vida en aquel siglo y aquel país, los cuarenta o cincuenta hubieran sido una verdadera ancianidad. Al otro extremo se va Jim Bishop que pone a José con 19 años. Lo más probable es que tuviera algunos años más que María y que se desposara con ella en torno a los 25, edad muy corriente para los jóvenes que se casaban en aquel tiempo.

¿Carpintero?

¿Era realmente carpintero? Otra vez la oscuridad. La palabra griega tecton habría que traducirla, en rigor, como «artesano», sin mayores especificaciones.

A favor de un trabajo de carpintería estaría la antigüedad de la tradición (san Justino nos dice que construía yugos y arados, y en la misma linea escriben Orígenes, san Efrén y san Juan Damasceno) y el hecho de que ningún apócrifo le atribuya jamás otro oficio. Hasta la edad media no aparecen los autores que le dicen herrero (san Isidoro de Sevilla entre otros). Pero ninguna prueba decisiva señala con precisión el oficio de José. Algo puede aclararnos el hecho de que en la época de Cristo en Palestina escaseaba la madera. Como consecuencia, muy pocas cosas eran entonces de madera. En los edificios la madera se reducía a las puertas y muchas casas no tenían otra puerta que una gruesa cortina. No debía, pues, ser mucho el trabajo para un carpintero en un pueblo de no más de cincuenta familias. Los muebles apenas existían.

Habría que empezar a pensar que los trabajos de José eran encargos eventuales que consistían en reparar hoy un tejado, mañana en arreglar un carro, pasado en recomponer un yugo o un arado.

Su matrimonio

Lo primero que el evangelista nos dice es que María estaba desposada con él y que antes de que conviviesen (cfr. Mt 1, 18) ella apareció en estado. Nos encontramos ya aquí con la primera sorpresa: ¿Cómo es que estando desposada no habían comenzado a convivir? Tendremos que acudir a las costumbres de la época para aclarar el problema.

El matrimonio en la Palestina de aquel tiempo se celebraba en dos etapas: el «quiddushin» o compromiso y el «nissuin» o matrimonio propiamente tal. Son los padres o tutores quienes eligen esposo a la esposa y quienes conciertan el matrimonio sin que la voluntad de los contrayentes intervenga.

Los tratos preliminares concluían con la ceremonia de los desposorios que se celebraba en la casa de la novia. Este compromiso tenía toda la solidez jurídica de un verdadero matrimonio. «He aquí que tú eres mi prometida», decía el hombre a la mujer, mientras deslizaba en su mano la moneda que simbolizaba las arras. «He aquí que tú eres mi prometido», respondía la mujer, que pasaba a ser esposa de pleno derecho.

Con el nombre de «esposa de fulano» se la conocía desde entonces. Los desposorios eran, pues, un verdadero matrimonio. Tras ellos podían tener los novios relaciones íntimas y el fruto de estas relaciones no era considerado ilegitimo, si bien en Galilea la costumbre era la de mantener la pureza hasta el contrato final del matrimonio. Este solía realizarse un año después.

El novio se dirigía hacia la casa de su prometida, llevando un borriquillo ricamente enjaezado. La novia vestía de púrpura, ajustado el vestido con el cinturón nupcial que la víspera le había regalado el novio. Perfumada, lucía todas sus joyas. Recibía al hombre con los ojos bajos. Éste la acomodaba sobre el asno que luego conduciría de la brida. En el camino se arrojaban flores sobre los desposados, sonaban flautas y timbales y se cantaba. Ya en la casa del novio, un sacerdote o un anciano leía los textos que hablaban de los amores de Sara y Tobías.

El silencio de Dios

María y José vivieron sin duda todas estas ceremonias. Pero, para ellos, entre la primera y la segunda ocurrió algo. María y José iban a cruzar ese tremendo desierto que los modernos llamamos «el silencio de Dios».

Ella había partido hacia Ain Karim. Había pedido permiso a José para pasar unas semanas con su prima. Regresó a Nazaret y esperó, esperó en silencio. Si la Virgen había experimentado una extrañeza bien humana al preguntar cómo ocurriría lo que anunciaba el ángel, al no conocer ella varón, cuánto más habría dudado José. Además, ¿qué pruebas podía aportar María? Se calló y esperó.

La noche oscura de José

¿Cómo conoció José el embarazo de María? Tampoco lo sabemos. Lo más probable es que no lo notara al principio. Los hombres suelen ser bastante despistados en estas cosas. Lo verosímil es pensar que la noticia comenzó a correrse entre las mujeres de Nazaret y que alguna de ellas felicitó a José porque iba a ser padre. Ya hemos señalado que nadie pudo ver un pecado en este quedar embarazada María. No era lo más correcto, pero tampoco era un adulterio. Pero para José, que sabía que entre él y María no había existido contacto carnal alguno, la noticia tuvo que ser una catástrofe interior. No reaccionó con cólera, sino con un total desconcierto. En José no hay ni sombra de deseos de venganza.

¿Creyó José en la culpabilidad de su esposa? San Agustín dice que sí: la juzgó adúltera. En la misma línea se sitúan no pocos padres de la Iglesia y algunos biógrafos. Pero la reacción posterior de José está tan llena de ternura que no parece admitir ese pensamiento. Lo más probable es que José pensara que María había sido violada durante aquel viaje a Ain Karim. Probablemente se echó a sí mismo la culpa por no haberla acompañado. Viajar en aquellos tiempos era siempre peligroso. Esto explicaría mucho mejor el silencio en que ella se encerraba.

Pero el problema para José era grave. Si la quería, no le resultaba difícil perdonarla y comprenderla. Si María había sido violada, bastante problema tendría la pobrecilla para que él no la ayudara a soportarlo.

José, dice el evangelista, era «justo» (Mt 1, 19). Esta palabra en los evangelios tiene siempre un sentido: cumplidor estricto de la ley. Y la ley mandaba denunciar a la adúltera. Y, aun cuando ella no fuera culpable, José no podía dar a la estirpe de David un hijo ilegítimo. Si José callaba y aceptaba este niño como si fuera suyo, violaba la ley. Pero, si él no reconocía este niño como suyo, María tendría que ser juzgada públicamente de adulterio y probablemente sería condenada a la lapidación.

Esta idea angustió a José. Denunciarla públicamente no quería. ¿Podría «abandonarla» en silencio? En lenguaje bíblico «abandonar» era dar un libelo legal de repudio. Probablemente, pues, era esto lo que proyectaba José: daría un libelo de repudio a María, pero en él no aclararía la causa de su abandono.

¿Cuánto duró esta angustia? Días, probablemente. Días terribles para él, pero aún más para ella. ¡Dios no hablaba!

Difícilmente ha habido en la historia dolor más agudo y penetrante que el que estos dos muchachos sintieron entonces.

El misterio se aclara

No había llegado José a tomar una decisión cuando en sueños se le apareció un ángel del Señor (cfr. Mt 1, 20).

José aquella noche entendió que a él se le aclaraba el rompecabezas de su espíritu. Ahora todo cuadraba. Ahora supo por qué quería a María y, al mismo tiempo, no la deseaba. Entendía cómo podían unirse ideas tan opuestas como «virginidad» y «maternidad»; cómo él podía ser padre sin serlo, cómo aquel terrible dolor suyo de la víspera había sido maravillosamente fecundo.

Sintió deseos de correr y abrazar a María. Lo hizo apenas fue de día. Y a ella le bastó ver su cara para comprender que Dios había hablado a José como antes lo había hecho con Isabel. Ahora podían hablar ya claramente, confrontar sus «historias de ángeles», ver que todo cuadraba. Comprendían su doble amor virginal y veían que esta virginidad en nada disminuía su verdadero amor. Nunca hubo dos novios más felices que María y José paseando aquel día bajo el sol.

EL OBSERVADOR 597-6

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TEMAS DE HOY
Las posadas
Por Sergio Ibarra

Las posadas surgieron en el proceso de evangelización.

Los mexicas celebraban en la época invernal el advenimiento de Huitzilopochtli, dios de la guerra, en el mes llamado Panquetzaliztli, correspondiente en el calendario juliano al lapso que va del 7 al 26 de diciembre. Probablemente fueron religiosos agustinos quienes promovieron la sustitución de personajes en estas festividades en su tarea de evangelización, desapareciendo a Huitzilopochtli del culto, pero mantuvieron la celebración durante la misma época. En San Agustín Acolman se originó la práctica de las posadas, cuando en 1587 fray Diego de Soria obtuvo del papa Sixto V una bula (permiso) en la que autorizaba la celebración en la Nueva España de unas Misas llamadas de Aguinaldo, del 16 al 24 de diciembre, y que se llevaban a cabo en los atrios del templo. Las posadas son una actuación de la penuria que pasaron san José y la Virgen María para encontrar posada o albergue en su viaje a Belén, por lo que les llamamos «los Santos Peregrinos».

Originalmente, entonces, fueron Misas. Con el tiempo las posadas tuvieron una transición hasta constituirse en una tradición que contiene una serie de elementos:

1. Se realiza una procesión de la gente del barrio llevando a los «peregrinos». La gente que va en la procesión lleva velas de colores en las manos.

2. En cada casa por la que pasa se canta un verso pidiendo posada (alojamiento), y dentro les contestan con otro verso, rechazando el alojamiento. Al llegar la procesión a la casa donde se celebrará la fiesta, se canta otro verso pidiendo posada, luego del cual, desde adentro les contestan, cantando también, invitándoles a entrar.

3. Una vez dentro de la casa, bien frente al nacimiento, bien frente a los «peregrinos», todos los participantes rezan el Rosario, intercalado con cánticos propios para la posada.

4. Después de las oraciones llega el momento de la fiesta, en la cual se consumen alimentos tradicionales que pueden ser ponche, atole y tamales, y se reparte el aguinaldo.

5. La culminación de la fiesta es el momento de romper la piñata. La piñata debiera tener siete picos que representan los siete pecados capitales, pero además debe estar llena de dulces que representan la gracia de Dios, la venda en los ojos representa la fe, el palo representa a Dios y los que gritan representan a la Iglesia. Cuando finalmente logremos vencer al pecado (romper la piñata,) la gracia de Dios (los dulces) se derramará sobre nosotros.

La pregunta es: ¿Qué queda de todo esto? ¿Qué sentido le damos? ¿En qué se han convertido las posadas? Se han desvirtuado a tal grado que ya hay «preposadas», donde lo que importa no es prepararnos, sino reventarnos.

EL OBSERVADOR 597-7

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
Dejémonos contagiar por el silencio de san José

«En estos días de Adviento, la liturgia nos invita a contemplar de manera especial a la Virgen María y a san José, que vivieron con una intensidad única el tiempo de espera y de preparación para el nacimiento de Jesús. Hoy quiero dirigir la mirada a la figura de san José. San Lucas presenta a la Virgen María como 'desposada con un hombre llamado José, de la casa de David' (Lc 1, 27). Sin embargo, el que más importancia da al padre adoptivo de Jesús es el evangelista Mateo, subrayando que, gracias a él, el Niño quedaba legalmente introducido en la descendencia de David, cumpliendo así las Escrituras, en las que el Mesías era profetizado como 'hijo de David'. Pero el papel de José no puede reducirse a este aspecto legal. Es modelo del hombre 'justo' (Mt 1, 19), que en perfecta sintonía con su esposa acoge al Hijo de Dios hecho hombre y vela por su crecimiento humano. Por esto, en los días que preceden a la Navidad, es particularmente oportuno establecer una especie de diálogo espiritual con san José para que nos ayude a vivir en plenitud este gran misterio de la fe.

«El querido papa Juan Pablo II, que era muy devoto de san José, nos dejó una admirable meditación dedicada a él en la exhortación apostólica Redemptoris Custos, 'Custodio del Redentor'. Entre los muchos aspectos que subraya, dedica una importancia particular al silencio de san José. Su silencio está impregnado de la contemplación del misterio de Dios, en actitud de disponibilidad total a la voluntad divina. Es decir, el silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino más bien la plenitud de fe que lleva en el corazón, y que guía cada uno de sus pensamientos y acciones. Un silencio por el que José, junto con María, custodia la Palabra de Dios, conocida a través de las Sagradas Escrituras, cotejándola continuamente con los acontecimientos de la vida de Jesús; un silencio entretejido de oración constante, oración de bendición del Señor, de adoración de su santa voluntad y de confianza sin reservas en su providencia. No es exagerado pensar que Jesús aprendiera —a nivel humano— precisamente del 'padre' José esa intensa interioridad, que es la condición de la auténtica justicia, la 'justicia interior', que un día enseñará a sus discípulos.

«¡Dejémonos contagiar por el silencio de san José! Nos hace tanta falta en un mundo con frecuencia demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparación de la Navidad, cultivemos el recogimiento interior para acoger y custodiar a Jesús en nuestra vida».

Diciembre 18 de 2005

EL OBSERVADOR 597-8

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FIN

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