El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
7 de enero de 2007 No.600

SUMARIO

bulletPORTADA - Forman los hispanoamericanos el mayor número de misioneros asesinados en 2006
bulletLos 3 Reyes Magos eran 4
bulletLos Reyes Magos
bulletNUESTRO PAÍS - Una clarificación sobre las «sociedades de convivencia» y el «matrimonio» homosexual
bulletINTERNACIONAL - La opción por las mujeres
bulletTEMAS DE HOY - Un año nuevecito
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - La de Nazaret, prototipo de cada familia cristiana
bulletCOMUNICACIÓN - ¡La TV secuestró a mamá!
bulletCULTURA - Un viaje hacia Jesús
bulletENTREVISTA - Turquía: «La plena libertad religiosa para las minorías cristianas es la asignatura pendiente»
bulletPINCELADAS - La lección de un perro
bulletNIÑOS - Concurso de dibujo

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PORTADA
Forman los hispanoamericanos el mayor número de misioneros asesinados en 2006

La Agencia Católica de Noticias de México, con base en los resultados estadísticos emitidos por la Agencia FIDES, informa que del total de misioneros asesinados en el mundo en el año 2006, ocho son hispanoamericanos.

¿Sólo ad gentes?

La información de FIDES no se refiere sólo a los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino a todos los eclesiásticos que murieron de modo violento en 2006, sacrificando su vida conscientes del riesgo que corrían, antes que abandonar su compromiso de testimonio y apostolado.

Los cuerpos de algunos fueron encontrados horas o días después de su muerte, con frecuencia víctimas —al menos en apariencia— de agresiones, atracos y robos perpetrados en contextos sociales de particular violencia, deterioro humano y pobreza, lacras que estos «artesanos de paz» buscaban aliviar con su presencia y su labor.

Si son mártires lo decidirá la Iglesia

Sólo la Iglesia podrá, eventualmente, dar el título de mártires a estos misioneros cruentamente sacrificados.

Pero ello no quita sus merecimientos al recuerdo y el sufragio de todos, precisamente para que su sacrificio, bien conocido por Dios, no sea olvidado por los hombres, y de esta manera se reconozcan los servicios que prestaron a la promoción humana y a la evangelización en un plausible esfuerzo para que la Iglesia crezca en todas las partes del mundo.

Un ejemplo

Por mencionar un caso en particular, recordemos a la misionera italiana de la Consolata, Leonella Sgorbati, a quien mencionó el Santo Padre Benedicto XVI en la oración del angelus del 24 de septiembre. Fue asesinada en Mogadiscio, Somalia, mientras iba al hospital en el que prestaba servicio, por algunos sicarios que se apostaron tras un automóvil. Numerosos fueron sus lugares de trabajo y sobresalientes sus méritos.

Esa vez dijo el Papa que muchos cristianos «con humildad y en el silencio, gastan su vida al servicio de los otros por el Señor Jesús, trabajando concretamente como siervos del amor y, por tanto, 'artesanos' de la paz. A algunos se les pide a veces el supremo testimonio de la sangre...».

Misioneros asesinados en el año 2006:

En total fueron 24 y de ellos 17 eran sacerdotes, uno religioso, tres religiosas, y tres laicos.

Países de origen:

América
: 9 (2 Brasil, 1 Venezuela, 1 Estados Unidos, 1 Argentina, 1 Colombia, 1 El Salvador, 1 Guatemala, 1 Perú).

África : 6 ( 3 Kenya, 2 Nigeria, 1 Burundi).

Europa : 5 ( 3 Italia, 2 Portugal).

Asia : 3 ( 1 Indonesia, 2 India).

Oceanía : 1 (Papua Nueva Guinea).

Lugar de la muerte:

África:
11 (3 Kenya, 2 Nigeria, 1 Angola, 1 Somalia, 1 costa de Marfil, 2 Mozambique, 1 Burundi).

Asia: 4 ( 2 India, 1 Indonesia, 1 Turquía).

Oceanía: 1 (Papua Nueva Guinea)

EL OBSERVADOR 600-1

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Los 3 Reyes Magos eran 4
Por el P. Joaquín Antonio Peñalosa (1921-1999)

La tradición los ha fijado en tres, con sus nombres, sus rostros, sus cabalgaduras: Melchor, Gaspar y Baltasar. Sólo uno de los evangelistas aporta el dato impreciso y escueto: «unos magos de oriente» fueron a adorar a Jesús que acababa de nacer. Pocas veces en la historia una tan vaga referencia ha desatado un ancho y hervoroso caudal de fantasía.

El escritor francés Michel Tournier ha publicado un bello relato sobre los reyes magos, en el que juega papel de protagonista el rey hindú Taor, que fue el cuarto rey mago. Era un hombre que, poseyéndolo todo, acaso no tenía reloj de sol ni reloj de arena. Fue el rey impuntual, llegó tarde a todas las citas con el destino. Y es que para llegar a tiempo a las pocas oportunidades que deciden una vida, hay que madrugar al alba y apurar el paso; porque no es un problema de cronómetro, sino de intuición y de audacia.

Taor, el cuarto rey, vio una noche la estrella de las profecías y pensó reunirse con sus colegas Melchor, Gaspar y Baltasar para emprender juntos el viaje en busca del Salvador, tanto más cuanto que los caminos eran difíciles y desconocidos. Pero el rey Taor lo pensó demasiado y cuando se decidió sus colegas ya iban a muchos días de andar. Siempre llegan una hora después los indecisos.

Más vale tarde que nunca, pensó Taor. Valía la pena emprender la dura y solitaria caminata con tal de conocer al Mesías. Y se puso en marcha. Pero cuando llegó a Belén, el Niño había huido con sus padres a Egipto. No encontró en el pesebre ni el eco de sus lágrimas, ni el último temblor de las estrellas. Sin ánimo de regresar a su patria y con la intuición de que el mensaje del Niño que venía a conocer era de amor fraterno, quiso ponerlo en práctica; así pasó voluntariamente 33 años como prisionero en las salinas de Sodoma con el fin de salvar a un hombre. Su majestad Taor no tenía mal corazón, lo que no tenía era la decisión pronta y el coraje a flor de piel.

Hasta su cárcel voluntaria y lejana le llegaban noticias de que Jesús era ya un hombre fuerte y juvenil de 33 años, que su palabra desencadenaba una revolución en los espíritus, que tenía tal poder de convocatoria que las multitudes se le entregaban gozosas, y que devolvía la luz a los ciegos y la vida a los cadáveres. Qué inmensas ganas de conocerlo.

Después de pensarlo en demasía, el cuarto rey mago se decidió marchar en busca de Jesús. Lo había pensado durante 33 años. Toda una vida. Y así llegó a Jerusalén, porque le dijeron que ahí estaba cenando con sus discípulos el jueves de la fiesta de Pascua. Cuando Taor entró al cenáculo hambriento y medio muerto de cansancio, ávido de encontrarse con Jesús, no encontró sino los restos de la última cena recién terminada. Sobre la mesa descansaba una copa a medio beber y un trozo de pan.

El cuarto rey mago comió y bebió. Éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre. Era el primer pagano que comulgaba. Al atardecer del día jueves, al atardecer de su vida, Taor había encontrado finalmente al Señor. Porque el que busca encuentra, así sea en la dudosa luz del día.

EL OBSERVADOR 600-2

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Los Reyes Magos
Por Sergio Ibarra

Los Reyes Magos están documentados históricamente en los Evangelios. Concretamente éste es el texto donde aparecen los Reyes Magos en el Evangelio según san Mateo (2, 1-12): «Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: '¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle'. En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: 'En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel'. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: 'Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle'.

«Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino».

San Mateo no menciona cuantos eran, tampoco como se llamaban, ni exactamente de donde provenían. Sus nombres se propusieron después por el monje benedicto Beda en el siglo XIV. Según los análisis, probablemente vendrían de Babilonia, de acuerdo con la posición geográfica de Belén y las culturas que en aquellas épocas existían. La estrella que les guía deja claro que se trataba de personajes que sabían de astronomía. Por otra parte, es Dios quien guía a los Reyes Magos hasta el portal de Belén a través de la Estrella de Oriente.

Jesús se da a conocer, se manifiesta ante los Reyes Magos. Ese día es celebrado por los cristianos como la fiesta de la Epifanía. Epifanía significa «manifestación o revelación de Dios».

Los obsequios que ofrecen a Jesús, el oro aclama a Jesús como Rey de Reyes, el aromático incienso aclama a Jesús como Dios, y la mirra (sustancia o perfume utilizado en el embalsamamiento de cadáveres) reconoce a Jesús como hombre mortal. Dios, Rey y Hombre.

EL OBSERVADOR 600-3

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NUESTRO PAÍS
Una clarificación sobre las «sociedades de convivencia» y el «matrimonio» homosexual
Por el P. Umberto Marsich, m.x.

Me encuentro en Madrid por una temporada de estudio y, desde aquí, donde ya el derecho español ha reconocido arbitrariamente como legal el matrimonio entre homosexuales, considero no totalmente negativo el hecho de que el parlamento del Distrito Federal haya votado a favor del reconocimiento legal de las «sociedades de convivencia» y no del «matrimonio homosexual». Algunos interpretan esta ley como un paso más hacia el probable reconocimiento legal del matrimonio también entre personas del mismo sexo; sin embargo, no deberíamos dejarnos llevar por el miedo ni por el pánico antes de tiempo.

Nuestra preocupación de ciudadanos y de católicos debe permanecer firme, esto sí, hacia la defensa de la institución natural y religiosa del matrimonio sólo heterosexual. La ley de «sociedades de convivencia», por no deteriorar ni ofuscar necesariamente a la institución del matrimonio, no aceptándolo como tal para todo tipo de parejas, y por reglamentar jurídicamente, como sociedades, que ya existen de hecho, la gran variedad de personas que se acompañan como parejas y que reclaman ciertos justos derechos como el cobro de una pensión en caso de muerte de uno de ambos, la asistencia sanitaria al que no trabaja o la fijación del régimen patrimonial y testamentario, no parece tan peligrosa. Que sean parejas de heterosexuales u homosexuales esto ya no nos debe preocupar en cuanto es parte de la privacidad de las personas y de su moralidad. En otros países también se está caminando hacia reconocimientos similares. El gobierno Prodi, en Italia, aborda la regulación de estas uniones, queriendo instaurar el llamado pacto civil de solidaridad que en Francia ya existe y que no tiene nada que ver con la institución legal del matrimonio homosexual.

En nuestra sociedad contemporánea multiétnica, multicultural y multi confesional, habrá que aprender, poco a poco, a ser menos intransigentes, más dialogantes y tolerantes.

Nuestra lucha tiene razón de ser si se trata de defender la institución de la familia fundada en el matrimonio que, a la luz de toda lógica, de toda tradición y de todo sentido común, puede ser sólo heterosexual. Digan lo que digan sus detractores o críticos. Resulta doloroso comprobar cómo, en varios países europeos, se ha eliminado de la legislación civil una institución tan importante en la vida de las personas y de la sociedad como es el verdadero matrimonio. En la naturaleza personal del ser humano y, más profundamente, en la mente del Creador, está inscrito que relaciones tan decisivas y bellas como las de conyugalidad, paternidad, maternidad, filiación y fraternidad se realicen a través del matrimonio, o sea, a través de la indisoluble unión de vida y amor entre un varón y una mujer. El Papa ha manifestado reiteradamente su oposición a toda legislación que, por querer parecer más tolerante y conciliadora, considera el matrimonio homosexual equiparable al heterosexual. Nos ha alertado, en varias ocasiones, de los peligros que, a su juicio, comportaría para la sociedad la aceptación jurídica de ese concepto homosexual de las relaciones matrimoniales y familiares.

La concepción católica y antropológica del matrimonio choca con la de varios gobiernos, que lo ven nada más como un derecho civil más, entre otros. En la ciudad de Verona, recientemente, el Papa encargó a todos los ciudadanos católicos «la promoción de la familia fundada sobre el matrimonio, evitando que se introduzcan en el ordenamiento público otras formas de uniones que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter particular y su insustituible papel social».

El matrimonio, a rigor de lógica y de sentido común, no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón. Esta verdad antropológica es innegociable y debe ser respetada y promovida también por la legislación civil. La función del derecho, desde el punto de vista epistemológico, es tutelar valores, principios e instituciones civiles en orden al bien común, a la paz social y a la verdad, y si contradice esta función sus leyes podrían resultar ilegítimas. No son aceptables, por tanto, las equiparaciones de las llamadas uniones homosexuales con el verdadero y único matrimonio posible. Es el bien común de la sociedad civil que lo exige, y el derecho y los legisladores deben protegerlo sin ambigüedades. Justamente entonces nos señalaba el Papa que «Es preciso afrontar con determinación y claridad de propósitos el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social» (Discurso al IV Congreso Nacional de la Iglesia en Italia).

Si el recurso jurídico a las sociedades de convivencia, o pactos civiles de solidariedad, resulta ya ambiguo para la iglesia católica, la equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio, aunque sea sólo civil, obviamente se presenta como absolutamente incompatible con el credo católico, para el que el matrimonio entre hombre y mujer es, además, uno de los siete sacramentos.

La homosexualidad, que busca reconocimiento jurídico de sus uniones equiparable al matrimonio, perturba a la Iglesia, porque pone en jaque esta concepción natural, racional, tradicional y sacramental, al considerar el matrimonio un derecho civil individual que las personas, sea cual sea su sexo, poseen en su calidad de ciudadanos.

Lo que más debe preocuparnos es ver que, inclusive nuestros diputados católicos, no defiendan, con argumentos sólidos y fundamentados, lo que, por sentido común y por convencimiento, deberían hacer, cuando se trata de valores tan trascendentes e importantes como lo son la familia, el matrimonio indisoluble y heterosexual, la vida y los hijos.

Mientras, ¡seamos nosotros sus defensores!

EL OBSERVADOR 600-4

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INTERNACIONAL
La opción por las mujeres
Por Bruno Ferrari

El señor Muhammad Yunus, ciudadano de Bangladesh, quien realizó sus estudios universitarios en economía en Estados Unidos, recibió el premio Nobel de la Paz 2006 por haber sido el padre de los microcréditos.

Se trata nada menos que de una manera en la cual las personas de escasos recursos pueden tener acceso a pequeñas cantidades que se les prestan con la finalidad de que puedan realizar actividades productivas. Por ejemplo, se entrega la cantidad necesaria para financiar la compra de una máquina de coser y con ello se le da la posibilidad a una persona de crear una pequeña empresa. Lo más relevante de esto es que lo único que se tiene como garantía es la palabra. En condiciones normales, sería prácticamente imposible que esa persona pudiera obtener un crédito de una institución bancaria. Por eso a Yunus se le ha dado el sobrenombre del «banquero de los pobres».

Su modelo se ha podido reproducir en más de cien países alrededor del mundo. En México, desde hace varios años, existen organizaciones como Compartamos, que realizan esta actividad con gran éxito, dando la posibilidad de que muchas personas no sólo tengan acceso al crédito, sino que mejoren su calidad de vida. Realmente la idea original de este visionario le ha valido el premio Nobel por lo innovador, valioso y eficaz de este sistema. Toda la fórmula en sí es maravillosa, pero de entre todo hay algo que para mí resulta particularmente relevante y creo que merece una importante reflexión.

La mayor parte de los microcréditos en el mundo, a pesar de que no existe ninguna garantía para su otorgamiento, se pagan puntualmente. Más del 90% de los préstamos que se otorgan a cambio simplemente de la palabra, son pagados a su vencimiento. Esto obedece a una razón fundamental, los mismos, en su inmensa mayoría, son otorgados nada menos que a las mujeres. Se ha comprobado por medio de este sistema que las mujeres que reciben este tipo de créditos generalmente lo destinan a los fines establecidos y el compromiso moral que adquieren es casi siempre saldado honorablemente. Con ello se demuestra una vez más algo que no sólo en nuestro país ocurre: quien auxilia a la mujer normalmente impulsa a la familia.

Las mujeres, particularmente las madres, muy por encima de lo que se pudiera decir de los hombres, son pilares fundamentales que no solamente mantienen unidas a sus familias, sino que, además, son capaces de realizar sacrificios insospechados por ellas.

En los países donde se otorga microcrédito, los resultados son los mismos. La mujer lo recibe y otorga su palabra de que lo pagará, pero, independientemente, una madre no olvida jamás el compromiso que adquiere con quien la ayuda a sostener a sus hijos. Su gratitud no solamente la hace honrar la palabra dada, sino que además la impulsa a convertirse en microempresaria, capaz de generar, con los recursos que recibió, ese pequeño negocio productivo que habrá de servirle en la manutención y educación de sus hijos.

Es cierto, Muhammad Yunus merece y se ha ganado honorablemente el premio Nobel de la Paz por su trabajo en la generación de microcréditos convirtiéndose en el padre de los mismos y el banquero de los pobres, pero las mujeres de todo el mundo merecen ser reconocidas por los esfuerzos heroicos que hacen por sus hijos. Ellas son las principales protagonistas en estas historias y se conforman con el más grande e importante premio que pueden recibir en su vida, el cual no es otro que saber que sus hijos tendrán algo de comer el día de mañana para continuar el camino de su existencia.

EL OBSERVADOR 600-5

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TEMAS DE HOY
Un año nuevecito
Por Antonio Maza Pereda

Dios nos está haciendo un nuevo regalo. No conforme con regalarnos la vida, el libre albedrío, no conforme con darnos nada menos que la pasión y muerte de Jesús su Hijo, para que podamos tener la vida eterna, ahora nos hace un nuevo regalo: un año más.

Podría parecer poco. No estimamos el valor del tiempo, hasta que sentimos que se nos acaba. Lo desperdiciamos con gran liberalidad, como si los segundos, las horas y los años fueran monedas de poco valor, como si no se fuera a acabar. Sí, a veces lo sentimos escaso; no nos alcanza, quisiéramos estirarlo para que podamos hacer más. Gastamos lo que haga falta en cosas que, creemos, nos ahorran tiempo. Agendas, relojes, asistentes electrónicos, computadoras y también alimentos de fácil preparación, ropa de fácil cuidado, transporte cada vez más veloz. Cualquier gasto se justifica, si nos ahorra tiempo.

Pero, cuando ya hemos ahorrado nuestro valioso tiempo, ¿en qué lo usamos? ¿Lo usamos con provecho para nosotros, para los otros? O meramente lo desperdiciamos, se nos va, no notamos como desaparece. Cuántas veces, al final de la jornada, decimos: ¿En qué se me fue el tiempo? Trabajé todo el día y, ¿qué logré? Y, en ocasiones, no son las horas o los días los que se me van: son meses, son años. Es, en definitiva, la vida la que se está yendo.

Un nuevo año es un nuevo comienzo. Una nueva página en el libro de nuestra vida. Una nueva oportunidad. Sí, esto tiene algo de artificial; el primer día del año nuevo no es diferente del último día del año que se acaba. Pero así somos las personas. Sentimos algo diferente, una nueva oportunidad. Lo que no fue posible el año pasado, tal vez este año lo logremos. Algo nos hace sentir una nueva esperanza. Y nos felicitamos los unos a los otros, nos deseamos lo mejor para este año que empieza, y lo hacemos sinceramente. Todo parece posible.

Usted, ¿cómo va a usar este año nuevo? ¿Ha pensado qué será diferente? ¿En qué será sobresaliente, qué logros espera, de qué manera será usted mejor? ¿Cómo se imagina al final de este año que empieza ahora? ¿De qué tamaño son sus esperanzas para este nuevo período de su vida? Porque, generalmente, sus logros son del tamaño de sus esperanzas: cuando son pequeñas, sus logros son pequeños. No tenga miedo de desear grandes cosas: más vale pensar en grande, aunque no logre todo lo que se planteó, que limitarse uno mismo y conformarse con ir pasando la vida sin penas, pero sin gloria.

Yo le deseo a usted y a todos los lectores de El Observador nada menos que la santidad, la Vida que no se acaba. Les deseo que hagan mucho bien, que den fruto, que sean la sal de la tierra. Les deseo que sean grandes santos, porque necesitamos grandes santos, no meramente gente un poquito buena.

Y, ¿sabe qué? Estoy seguro de que Jesús me concederá ese deseo. Porque es lo mismo que Él quiere de nosotros. Hoy le pido que se haga su voluntad en mí mismo, en usted, en todos los mexicanos y en todos los católicos. Y yo sé que, si le dejamos actuar, si no le estorbamos, Él lo logrará.

Que Jesús lo llene de bendiciones y le haga un gran santo. Y, una vez que lo sea, por favor, rece por mí.

EL OBSERVADOR 600-6

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
La de Nazaret, prototipo de cada familia cristiana

Benedicto XVI, al rezar el pasado domingo, festividad de la Sagrada Familia de Nazaret, la oración mariana del Ángelus, junto a miles de fieles y peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, dijo:

«En este último domingo del año celebramos la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret. Con alegría dirijo un saludo a todas las familias del mundo, deseándoles la paz y el amor que Jesús nos ha dado viniendo a nosotros en Navidad. En el Evangelio no hallamos discursos sobre la familia, sino un acontecimiento, que vale más que cualquier palabra: Dios quiso nacer y crecer en una familia humana. De esta manera la ha consagrado como camino primero y ordinario de su encuentro con la humanidad. En la vida que pasó en Nazaret, Jesús honró a la Virgen María y al justo José, permaneciendo sometido a la autoridad de ellos durante todo el tiempo de su infancia y adolescencia (Lc 2,51-52). De tal forma puso en evidencia el valor primario de la familia en la educación de la persona. Por María y José, Jesús fue introducido en la comunidad religiosa, frecuentando la sinagoga de Nazaret. Con ellos aprendió a realizar la peregrinación a Jerusalén, como relata el pasaje del Evangelio que la liturgia del día propone para nuestra meditación. Cuando cumplió doce años, se quedó en el Templo, y sus padres necesitaron tres días para encontrarle. Con aquel gesto les dió a entender que Él se debía "ocupar de las cosas de su Padre", esto es, de la misión que le había confiado Dios (Lc 2,41-52).

«Este episodio evangélico revela la más auténtica y profunda vocación de la familia: la de acompañar a cada uno de sus miembros en el camino del descubrimiento de Dios y del proyecto que Él ha dispuesto para ellos. María y José educaron a Jesús ante todo con su ejemplo: en sus Padres, Él conoció toda la belleza de la fe, del amor por Dios y por su Ley, así como las exigencias de la justicia, que halla pleno cumplimiento en el amor (Rm 13,10). De ellos aprendió que en primer lugar hay que hacer la voluntad de Dios, y que el vínculo espiritual vale más que el de la sangre. La Sagrada Familia de Nazaret es verdaderamente el "prototipo" de cada familia cristiana que, unida en el sacramento del Matrimonio y alimentada de la Palabra y de la Eucaristía, está llamada a llevar a cabo la estupenda vocación y misión de ser célula viva no sólo de la sociedad, sino de la Iglesia, signo e instrumento de unidad para todo el género humano».

EL OBSERVADOR 600-7

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COMUNICACIÓN
¡La TV secuestró a mamá!
Por María Velázquez Dorantes

«La televisión ha acabado con el cine, el teatro, las tertulias y la lectura.
Ahora tantos canales terminan con la unidad familiar»

Antonio Mingote, dibujante y humorista español

La tecnología de la televisión ha llegado a los hogares —por lo menos con un aparato transmisor— como un miembro más de la familia, pero al mismo tiempo, como un «ser» ajeno y secuestrador de quienes componen la familia. Y mamá ha caído en sus manos. La recompensa para devolverla, que este intruso pide, es la instalación de más aparatos en casa y, si es posible, con una programación de televisión por cable, para poder adueñarse de los demás.

Sus herramientas de seducción y de ataque son las telenovelas, los programas de espectáculos, los talk shows, los ejercicios matutinos, las recetas de cocina, y para las denominadas mujeres modernas que han «roto el espacio doméstico» se encuentran los horóscopos, la moda, la música, los cambios de imagen, el resumen de telenovela que no pueden ver, las series de consejos sexuales, etcétera.

Mientras tanto, en casa todo es un desorden, porque mamá esta como hipnotizada, no quieren que la molesten, mucho menos que le hagan ruido; parece que se encuentra descifrando frase por frase y, aunque parece estar haciendo otras cosas o estar escuchando a sus hijos o esposo, la atención que le reclama la televisión aún es más importante.

Este tipo de secuestros no físicos pero sí simbólicos están de una u otra forma deshaciendo uniones familiares. Es como si en casa todos se convirtieran en las marionetas de un visitante que requiere de la voluntad humana para ser activado, pero una vez que ha logrado tender las trampas suficientes para secuestrar, no se va del hogar hasta la noche y entonces vence a los seres humanos con toda una programación sutilmente seleccionada, no para apoyarlos en sus problemas y muchos menos para aconsejar o ser capaz de brindar una formación humanista; más bien lo que intenta es encerrarlos en una burbuja invisible que sólo cuando se oprime el stop revienta y devuelve a mamá muy cansada, sólo dispuesta a cocinar la receta de la TV o ir a la cama para descansar.

¿Será posible que nuestra voluntad sea tan débil para que continuemos permitiendo los secuestros de este aparato extraño y nos arrebaten a nuestros seres queridos, sus miradas, caricias y conversaciones? En algunas moradas ya logró inmiscuirse de tal forma que ahora le nombran la niñera de los bebés y niños, el mentor de los adolescentes. ¿Se irá a convertir en la ama de llaves de mamá y papá?

La televisión devolverá a mamá cuando se tenga la suficiente conciencia y fuerza de voluntad para entender que ese intruso no es más que el mecanismo para enajenar a la familia, para suplir los rostros de una mamá que tal vez no tenga valor para comprometerse a ejercer un rol de unión, de fraternidad, de compresión y atención para con los demás. El día en que la televisión absorba totalmente a mamá nos preguntaremos: ¿y ahora quién sigue?

EL OBSERVADOR 600-8

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CULTURA
Un viaje hacia Jesús
Comentario al libro Jesús de Nazaret, de Benedicto XVI
Por el P. Umberto Marsich, m.j. / Madrid

Jesús de Nazaret es el título del nuevo libro del papa Ratzinger, que saldrá próximamente.

Conocer a Jesús a través de las reflexiones del Papa actual; un viaje espiritual y contemplativo hacia el descubrimiento de Jesús. Es el Cristo que Benedicto XVI experimenta en su vida y que quiere inducirnos a experimentar también a nosotros. Un largo camino interior para contemplar al Cristo total, el de la historia y el de la fe. Quiere decirnos el Papa que el Cristo de la historia no se contrapone al de la fe. Fe e historia, juntos, nos permiten acercarnos más a la magnitud de este misterio, humano y divino, que es Cristo Jesús. Y esto porque, en la cultura protestante alemana del siglo pasado, se dieron estudios de exégesis bíblica que hicieron distinción, hasta la contraposición, entre el Jesús histórico y el Jesús de los Evangelios. El resultado de estos estudios fue la siempre más incierta descripción y comprensión de la figura de Jesús, del cual depende nuestra fe.

Lo que el Papa en este libro quiere combatir es «la impresión de saber bien poco con certeza sobre Jesús y que, sólo más tarde, la fe en su divinidad haya plasmado su verdadera imagen». Una situación dramática para la fe porque relega, en la incertidumbre, su auténtico punto de referencia, o sea, la identidad de Jesús como verdadero Hijo de Dios. La enseñanza de Jesús no deriva de un aprendizaje humano sino, más bien, del inmediato contacto del Hijo con el Padre; de su diálogo cara a cara con Él. Es palabra del Hijo de Dios. Sin este fundamento interior, parece decirnos Su Santidad, sería temerario e insignificante creer. Palabras, hechos, sufrimientos y glorificación —añade el Papa— se entienden sólo a la luz de Jesús Hijo de Dios: «Sólo si había sucedido algo de extraordinario; si la figura y las palabras de Jesús habían superado radicalmente las expectativas de su época, se explican sea su crucifixión sea su eficacia».

El libro tiene la finalidad de permitirnos llegar a ver el rostro del Señor, a ser sus amigos íntimos y llevarnos, así, a la unión con Dios, Padre nuestro.

Muy interesantes se anuncian, entre otros, los capítulos sobre el Padrenuestro, sobre las parábolas, sobre las metáforas de Juan y sobre la imagen que, de sí mismo, tenía Jesús. Esta primera parte del libro se extiende desde el Bautismo de Jesús hasta su Transfiguración.

Muy sorpresivo e insólito es el comentario que el papa Rat-zinger hace en la prefación: «Este libro no es absolutamente un acto magisterial sino únicamente la expresión de mi búsqueda personal del rostro del Señor. Desde luego que cada quien tiene la libertad de contradecirme». Aparece, aquí, esa nota de discreción de un papa muy sensible y delicado, que no quiere imponer a nadie sus propias opiniones. Ratzinger había empezado a trabajar esta obra desde antes de su elección a Papa. Luego, en los días recientes de descanso alpino, siguió completando la primera parte. La obra nace, entonces, como producto de un estudioso y no como acto oficial de un pontífice.

Para el historiador de la Iglesia, José Alberigo, Benedicto XVI es el primer Papa que, con valentía, se declara humanamente falible en todo aquello que es propiamente «harina de su saco» y no magisterio pontificio.

EL OBSERVADOR 600-9

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ENTREVISTA
Turquía: «La plena libertad religiosa para las minorías cristianas es la asignatura pendiente»
Entrevista en exclusiva para El Observador a Justo Lacunza Balda, padre blanco, profesor del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos
Por Miriam Díez Bosch

El navarro padre Lacunza, hasta este año rector del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos (PISAI), cree que «el respeto de la minoría católica en Turquía debe necesariamente pasar por la aprobación de una ley que permita gozar a los católicos de un estatuto legal a todos los efectos».

Justo Lacunza Balda es misionero de África (Padre Blanco) y doctor en Lenguas y Culturas Africanas por la Universidad de Londres. Posee la Placa de Reconocimiento por la Contribución al Diálogo de Civilizaciones presentada por los Embajadores de Asia ante la Santa Sede (1999). Es uno de los mayores expertos católicos en temas relacionados con países árabes e islámicos, en los que ha vivido también como misionero y profesor.

El viaje del Papa a Turquía ha sido un éxito desde todos los puntos de vista. ¿Está de acuerdo con esta afirmación del portavoz vaticano?

No tengo la menor duda de que el viaje del Papa a Turquí a ha tenido un grande éxito a nivel diplomático, en el campo ecuménico y en las relaciones con los musulmanes. Queda el trabajo por hacer, ya que el Papa ha abierto la brecha acogiendo el reto del diálogo con los ortodoxos y con los musulmanes. Por lo tanto, toca ahora a cada uno de los cristianos poner manos a la obra y seguir el camino trazado por Benedicto XVI.

Usted conoce muy bien el islam. ¿Cree que hay posibilidades reales para que se respete a la minoría católica como tal?

Mientras el Papa se encontraba en Turquía, la prensa turca (Cumhuriyet, Zaman y Milliet) comentaba una noticia de importancia. El presidente Ahmet Necdet Sezer había decidido de poner el veto al proyecto de ley con vista a una mejora del derecho de propiedad de las comunidades cristianas y judías. El Presidente ha devuelto la pelota al Parlamento para que discuta de nuevo la propuesta de ley.

El respeto de la minoria católica en Turquía debe necesariamente pasar por la aprobación de una ley que permita gozar a los católicos de un estatuto legal a todos los efectos: derecho a las propiedades, derecho a la libertad de expresión, derecho a la libertad de prensa, derecho a la libertad religiosa, derecho a los lugares de culto.


En definitiva, los mismos derechos que los musulmanes turcos tienen en Europa. No se pide ni más ni menos. Sin chantajes, sin represalias, sin contorsiones legales.

Turquía ha mostrado su rostro más amable en este viaje. ¿Hay aspectos que han quedado oscurecidos?

El gobierno turco ha entendido muy bien que el Papa era un huésped de excepción. Hacerle el vacío institucional hubiera repercutido en el futuro político, cultural y religioso de Turquía.

Por lo tanto, había que acogerlo de la mejor manera posible. Sin embargo, no se han visto multitudes turcas en las calles ni se ha dado a Benedicto XVI la oportunidad de hablar, por ejemplo, a los jovenes turcos, como lo hiciera Juan Pablo II en Casablanca en 1985.


Si Turquía es un país democrático, laico y libre, no tenía por qué temer un discurso del Papa, un encuentro público con representantes de las comunidades musulmanas o la población en las calles para acoger al ilustre huésped.

La cuestión de la plena libertad religiosa para las minorías cristianas es la asignatura pendiente. Turquía es una tierra que no sólo conserva las ruinas del cristianismo, sino que hoy en día ve en su suelo comunidades cristianas. Si no se llega en breve plazo de tiempo al estatuto legal de las minorías con todas las consecuencias, entonces habrá que preguntarse si la Turquía es un estado civil, libre, democrático y sin confesión religiosa.

Ante el islam, o, si prefiere, «junto» al islam, ¿cuál es la acción que deben emprender los cristianos?

Los cristianos deben mantener siempre una actitud de apertura ante los musulmanes a pesar de que las relaciones muchas veces sean difíciles y peliagudas.

Esto no quiere decir que haya que tragarse todo lo que los musulmanes hacen y dicen en nombre del islam. El juego deber ser limpio. Sin ataduras, sin trabas, sin zancadillas. Los cristianos no estan ahí para decir «sí» o «no» a los musulmanes, sino para construir el mundo junto con los demás.


Por encima de la religión y de la fe esta la dignidad humana, que es huella, imagen y hechura de Dios en cada persona.

No importa que sean pocos los que se interesen por Dios. Lo fundamental es que lleguen a comprender que Dios «se interesa por ellos». Éste es el cometido de los cristianos: recordar la encarnacion del Hijo de Dios. Ésta es la muestra patente de que Dios no sólo se acuerda y se interesa por la humanidad, sino que la ama con locura hasta entregar su propia vida por todos. Todo esto suena a escándalo para la mayor parte del mundo, pero el mensaje de Cristo atraviesa el tiempo y se hace camino en la historia.

Personalmente, ¿qué fruto esperaría de este viaje del Papa?

Una de las grandes lecciones de este viaje del Papa es el coraje para hacer frente a los retos del mundo actual, sobre todo las relaciones interreligiosas e interculturales.

El Papa no ha escondido los problemas ni ha mitigado las dificultades en las relaciones con el mundo islámico. El grande escollo viene del pesimismo, que de humano no tiene nada, y de los momentos dificiles que atraviesa la comunidad internacional.


Hay líderes mundiales que están mucho más preocupados por hacer camarilla y dividir el mundo que por unirlo en la armonía, cimentarlo en la justicia y edificarlo en la paz.

A todos nos viene bien una buena lección de humanidad, y Benedicto XVI nos la ha dado en Turquía. Su visita ha cambiado el rumbo de las naciones a pesar de que nos cueste admitirlo.

EL OBSERVADOR 600-10

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PINCELADAS
La lección de un perro
Por el P. Justo López Melús

Un maestro sufí explicaba así la fuente de la sabiduría: Una vez vi un perro al borde de un estanque de agua. Jadeaba de sed, pero no se atrevía a beber. Al acercarse veía su imagen reflejada, creía que era otro perro que le amenazaba y huía. Pero la sed apretaba, volvió y se arrojó al agua, con lo cual desapareció el otro perro y bebió a gusto hasta saciarse.

Entonces entendí que lo que impedía al perro saciar su sed era su propio yo. Cuando éste desapareció, el perro consiguió su objetivo. Y ésta es la gran lección: lo que te impide avanzar es tu propio yo. Hay que hacerlo desaparecer. El más pequeño apego a tu yo no te deja avanzar. Si sientes sed constante de la presencia de Dios, no vuelvas nunca a ti. El que renuncia a su yo encuentra a Dios. «Conviene que yo disminuya y que Él crezca» (Jn 3,30).

EL OBSERVADOR 600-11

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NIÑOS
Concurso de dibujo
«¿Cómo anunciaría Jesús la Buena Nueva hoy?»

Atención niñas y niños estudiantes de primaria:

Jesús te ama, Jesús ama a cada uno de nosotros, ésa es la Buena Nueva…

Dibuja cómo Jesús comunicaría la Buena Nueva en el mundo actual a través de un medio de comunicación. Escoge alguno: televisión, radio, video, libro, periódico, revista, computadora, iPod, celular, o algún otro medio.

Sé creativo y diviértete.

Para dar mayor posibilidad de participar, los dibujos serán recibidos como fecha límite el lunes 19 de marzo de 2007.

Los ganadores serán anunciados el domingo 15 de abril de 2007
Habrá premios en efectivo, libros, videos y juegos.
En el próximo número publicaremos con detalle las reglas del concurso.

EL OBSERVADOR 600-12

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FIN

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