El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
28 de enero de 2007 No.603

SUMARIO

bulletPORTADA - Necesidad urgente de una nueva evangelización en América Latina, advierte el papa Benedicto XVI
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - El ángel de los pobres
bullet¿CÓOOMO DIJO? - El pesimismo contagioso
bulletLA VOZ DE LOS PASTORES - Nuestra edad y sus manifestaciones
bulletINTERNACIONAL - ¿Qué habrá en la mente de Chávez?
bulletREFLEXIONES PASTORALES DESDE EUROPA - Contra las «patologías morales» del Primer Mundo, «pastoral preventiva»
bulletLa Iglesia pone sus mejores esfuerzos en la atención a los indígenas
bulletTEMAS DE HOY - Ni a Dios ni al César
bulletCUESTIONES DE ÉTICA - Verdad, opinión y poder
bulletMANIFESTACIONES DIVINAS - Ante el dolor, la Divina Misericordia obra maravillas
bulletJÓVENES - La enfermedad del siglo

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PORTADA
Necesidad urgente de una nueva evangelización en América Latina, advierte el papa Benedicto XVI

Al recibir Benedicto XVI a los participantes de la Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina, advirtió que «es preciso proclamar íntegro el mensaje de la salvación, que llegue a impregnar las raíces de la cultura y se encarne en el momento histórico latinoamericano actual, para responder mejor a sus necesidades y legítimas aspiraciones».

Escucharon estas palabras los participantes —unos cuarenta, entre consejeros y miembros, junto a su presidente— de la recién celebrada asamblea Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina, a quienes recibió el Papa el sábado.

«Pensando en los desafíos que se plantean a la Evangelización» —apuntó—, se escogió como tema de reflexión de este encuentro «La familia y la educación cristiana en América Latina».

Renovado impulso a la evangelización

Un enlace inmediato trazó el Papa con la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe —en la que también tendrán voz y voto obispos de los Estados Unidos, Canadá, España y Portugal—, que ha convocado e inaugurará personalmente en la ciudad Brasileña de Aparecida el 13 de mayo. Y es que esta Conferencia «está llamada a dar un renovado impulso a la Evangelización en esa vasta región del mundo eminentemente católica», subrayó Benedicto XVI.

«Es preciso proclamar íntegro el mensaje de la salvación —exhortó—, que llegue a impregnar las raíces de la cultura y se encarne en el momento histórico latinoamericano actual, para responder mejor a sus necesidades y legítimas aspiraciones».

Los desafíos actuales de América Latina «son enormes», como enumeró el Papa: cambio cultural generado por los medios de comunicación, flujos migratorios y sus repercusiones familiares y religiosas, interrogantes sobre cómo deben asumir los pueblos su memoria histórica y su futuro democrático, secularización, globalización, pobreza, violencia y narcotráfico, entre otros.

«Ante todo ello, se ve la necesidad urgente de una nueva Evangelización, que nos impulse a profundizar en los valores de nuestra fe, para que sean savia y configuren la identidad de esos amados pueblos que un día recibieron la luz del Evangelio», exhortó el Santo Padre. De ahí la oportunidad -reconoce- del lema de la V Conferencia: «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida».

Esa próxima gran cita «ha de fomentar que todo cristiano se convierta en un verdadero discípulo de Jesucristo» -apuntó-, enviado por Él como apóstol de una nueva evangelización.

Eliminar el sentimiento de orfandad

No dudó en alertar de la «vital labor» de obispos, sacerdotes y agentes de pastoral «cuando en la vida de las comunidades se produce un sentimiento como de orfandad respecto a Dios Padre».

Pues, «cuando la fe no se alimenta de la oración y meditación de la Palabra divina; cuando la vida sacramental languidece, entonces prosperan las sectas y los nuevos grupos pseudoreligiosos, provocando el alejamiento de la Iglesia por parte de muchos católicos», recalcó. Mientras que «sólo viviendo intensamente su amor a Jesucristo y entregándose generosamente al servicio de la caridad, sus discípulos serán testigos elocuentes y creíbles del inmenso amor de Dios por cada ser humano», indicó.

Por eso, «para el futuro de la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe es importante que los cristianos profundicen y asuman el estilo de vida propio de los discípulos de Jesús: sencillo y alegre, con una fe sólida arraigada en lo más íntimo de su corazón y alimentada por la oración y los sacramentos», alertó.

La familia como vivencia del Evangelio

Es «en la familia, en la comunidad parroquial y diocesana» donde el verdadero discípulo crece y madura —recordó el Papa— y se convierte en misionero «cuando anuncia la persona de Cristo y su Evangelio en todos los ambientes». En efecto, «en el hogar se custodia el patrimonio de la fe; en él los hijos reciben el don de la vida, se sienten amados tal como son y aprenden los valores que les ayudarán a vivir como hijos de Dios». Igualmente, «la familia, acogiendo el don de la vida, se convierte en el ambiente propicio para responder al don de la vocación, especialmente ahora en que se siente tanto la necesidad de que el Señor envíe trabajadores a su mies».

EL OBSERVADOR 603-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
El ángel de los pobres
Por Jaime Septién

«El abate Pierre, el sacerdote católico que abandonó la riqueza para dedicarse al cuidado de los 'sin techo' y se convirtió en una de las personas más reverenciadas en Francia, murió a los 94 años».

Así comenzaba la nota de la agencia Reuters mediante la cual el mundo entero lloró, este lunes 22 de enero, el tránsito a la Casa del Padre de uno de los gigantes de la caridad, de la talla de la misma Beata Teresa de Calcuta.

La muerte del religioso fue anunciada por el presidente de Francia, Jacques Chirac, quien declaró que su país había perdido a «una inmensa figura, una conciencia, un hombre que personificaba la bondad».

El Abate Pierre, cuyo nombre real era Henri-Antoine Groues, fundó los Compañeros de Emmaus, comunidades que ayudan a la inserción de los más desfavorecidos en más de 40 países. Nació en 1912 en Lyon, hijo de un mercader de seda, y empezó a trabajar por las personas sin hogar en 1949 después de haber colaborado con la Resistencia Francesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Fundó la primera comunidad Emmaus en 1949 en los basureros de las afueras de París. Cinco años después lanzó el famoso llamamiento del crudo y frío invierno de 1954 en las ondas de Radio Luxemburgo en favor de las personas sin domicilio, en plena posguerra. «¡Amigos, socorro!», comenzaba en aquel mítico mensaje. El detonante fue la muerte por frío de una mujer en París expulsada dos días antes de su domicilio y el resultado fue una ola de solidaridad ciudadana y un «plan de urgencia» del gobierno para construir 12 mil alojamientos de primera necesidad.

Nunca claudicó en su empeño por emular a Jesús. Nunca perdió su capacidad de indignarse por la pobreza ni por la injusticia. Su mensaje de auxilio es actual. Nos pide, nos exige, que «despertemos» a la urgencia de dar de comer y evangelizar a los hambrientos, de vestir y evangelizar a los desnudos, de darles un hogar y evangelizar a los sin techo.

Hay nuevas miserias en el mundo. Sobre todo, las miserias morales. Ésas, también hay que combatirlas. Pero que lo importante no sea borrado por lo mejor. Es decir, que dar de comer no se nos olvide. Después, que tampoco se nos olvide evangelizar. Ese es el legado del Abate Pierre, «el ángel de los pobres».

EL OBSERVADOR 603-2

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¿CÓOOMO DIJO?
El pesimismo contagioso

Monseñor Juan del Río Martín, obispo de Asidonia-Jerez (España)
ha escrito un artículo que reprodujo la agencia ZENIT, muy interesante, bajo el nombre de «Catolicismo al 25 por ciento». He aquí algunas de sus partes:

«El católico en la actualidad tiene que luchar contra la plaga de una lectura sesgada y negativa del ser y quehacer de la Iglesia. Ello produce pesimismo y desánimo en muchos espíritus acerca del futuro de la fe cristiana (...) Abundan los «profetas de calamidades» que, bajo un barniz de intelectualidad, citan estudios sociológicos, espléndidamente subvencionados y fuertemente manipulados, para poner en evidencia lo mal que les va a los católicos en la modernidad. Por supuesto, esos mismos concienzudos y costosos informes no se hacen tanto de otras confesiones cristianas, ni de otras religiones, ni de otros grupos sociales o políticos y, en el caso que se hagan, no se les da la publicidad de la que gozan los que se refieren a la Iglesia católica.

«Raro es el informativo de cualquier medio que abre su primera página con una noticia positiva de la Iglesia o de los católicos, que hay muchas y muy buenas. Lo corriente es poner el énfasis en las escandalosas o en la ridiculización de determinados mensajes y personas. Esto es, sencillamente, desinformación, orientada a potenciar la desmoralización en las filas de los cristianos católicos. Es patente la intención de difundir la idea de que la Iglesia tiene «los días contados», que es una «reliquia ideológica del pasado» y que, además, son incompatibles democracia con cristianismo.

«El demócrata de moda ha de ser relativista en lo religioso y en lo moral y, por supuesto, crítico con la doctrina y la jerarquía de la Iglesia. Se olvida o calla que los principios que rigen la vida democrática han nacido del cristianismo, y que quienes los defienden son hijos de la tradición y de la cultura cristiana. Se silencia la labor social de la Iglesia, que actúa sobre los más desfavorecidos, sobre los que nadie quiere o sobre los que ya no interesan desde el punto de vista económico (...)

«Nada de esto es nuevo; ya lo vimos en tiempo de la Ilustración, cuando Voltaire dijo: «Por fin se ha acabado esta antigua Iglesia, vive la humanidad». Y ¿qué sucedió, en cambio? Pues como dice el papa Ratzinger, la Iglesia se renovó y en el siglo XIX florecieron grandes santos, hubo una nueva vitalidad misionera, docente y caritativa con nuevas congregaciones religiosas. Lo mismo sucedió en el siglo pasado. Hitler dijo en cierta ocasión: «La Providencia me ha llamado a mí, un católico, para acabar con el catolicismo. Sólo un católico puede destruir el catolicismo».

Igualmente la gran corriente marxista estaba segura de realizar la revisión científica del mundo y de abrir las puertas del futuro: «La Iglesia está llamada a su fin, está acabada». Son muchos los que han vaticinado el final del cristianismo: ellos han desaparecido y la Iglesia sigue peregrinando «entre las persecuciones de este mundo y las consolaciones de Dios» (San Agustín).

EL OBSERVADOR 603-3

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LA VOZ DE LOS PASTORES
Nuestra edad y sus manifestaciones
Por Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán

Hace poco hablaba con una persona que me decía: «Ayer tenía 29 años, hoy he cumplido 30». Me llamó la atención esa frase, como si bruscamente, de la noche a la mañana, hubiera sumado un año en su vida. Es que acostumbramos manejar nuestra edad teniendo en cuenta sólo los años; la realidad es que vamos avanzando constantemente en nuestra edad: no sólo cada año, también cada día. Cierto que un día y, más aún, una hora, pueden ser poco significativos para la contabilidad de nuestra edad.

La persona que me hablaba de su edad, me hizo pensar en la propia: Tengo 54 años. Me puse a recordar cuando yo tenía 30 años y cómo veía a los de más de 50.

Yo no me siento viejo, sin embargo no estoy lejos de cumplir los 60, que marcan el ingreso a la tercera edad o grupo de adultos mayores, términos que no son sino eufemismos para evitar mencionar el de anciano, el cual personalmente me agrada y prefiero usar.

Desgraciadamente en la cultura actual crece la mentalidad y la actitud de valorarse a sí mismo y a los demás según la eficacia y productividad: de tipo físico-biológico, laboral y económico. Habría que hablar, con más precisión, de generatividad e incluyendo también los aspectos psicológico, intelectual, moral y espiritual.

Si la persona pierde su trabajo en torno a los 50 años, le será muy difícil encontrar un nuevo trabajo, no obstante que esté en plenitud de facultades en diversos aspectos. En la cultura moderna y postmoderna, el anciano es arrinconado, con frecuencia se siente como una carga para la familia y la sociedad.

Por el contrario en la cultura tradicional, por ejemplo en la cultura indígena, se respeta y valora a la persona de edad, porque tiene experiencia reflexionada de la vida, la cual ayuda a las nuevas generaciones.

Conviene ser agradecidos con nuestros mayores: han gastado su vida en beneficio nuestro y de muchos otros. Conviene ser comprensivos con sus costumbres arraigadas, mientras no sean perjudiciales para ellos y para otros. Conviene reconocer, promover y aprovechar sus capacidades, sin ser falsos ni empalagosos. Integrémoslos a la familia; seamos cariñosos con ellos.

Por otro lado, me dirijo a usted que tiene más de 60 años: Acepte con realismo y con paz su situación; pero no se trata de vivir de nostalgias, pues usted todavía puede hacer y dar mucho, ciertamente no con la vitalidad de años atrás; pero sí con la eficacia de quien acompaña a que otros vayan haciendo su propio camino en la vida. Asuma en paz su pasado y su presente, teniendo en cuenta especialmente aquello que es irreversible y no grato; hágalo ofrenda a Dios, quien es bueno y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Perdone de corazón y déjese perdonar y amar por Dios y por los demás. Sonría. La sonrisa es masaje admirable para el rostro y para el alma y un regalo precioso para quienes le rodean.

Dios, que es Padre Bueno, que es Hijo amado y que nos ama, que es Espíritu que nos renueva y enciende, llene a usted y su familia de paz y fortaleza.

EL OBSERVADOR 603-4

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INTERNACIONAL
¿Qué habrá en la mente de Chávez?
Por Walter Turnbull

Los ataques contra Cristo y contra la Iglesia que el dictador venezolano, Hugo Chávez, ha estado perpetrando desde el principio de su dictadura, no parecen tener para cuando terminar.

En la ceremonia de su segunda coronación, en un fascinante poema ideológico de tres horas, se le hizo fácil jurar por el Dios de sus padres y «por Cristo, el más grande socialista de la historia». Entre sus primeras frases apareció un «Padre Nuestro que estás en la tierra, en el aire y en el agua». Los siguientes diez minutos los dedicó a sarcasmos y amenazas contra el obispo (los obispos) presente(s): «Mi madre quería que fuera sacerdote pero sólo fui monaguillo. Quizás en otra vida sea cura». Más adelante leyó unos párrafos de la Biblia y comentó: «El cristianismo es socialista. Ningún católico debería asustarse. No hay que tenerle miedo al materialismo dialéctico». Mencionó que el socialismo es el camino a la redención, a la salvación... En otra parte —o en un discurso anterior, ya no sé— recomendó a los obispos que estudien a Marx y a Lenin y que vayan a buscar a la Biblia para que descubran el socialismo en sus líneas. Y podría seguir por muchas páginas. Hay que reconocer que el hombre es ocurrente y más o menos preparado, y que si fuera sincero, sus rollos casi se podrían incluir en la doctrina social.

¿Qué habrá en la mente de Chávez? ¿Podría ser que fuera realmente una simbiosis del «Che» Guevara con la madre Teresa, como él mismo se ha descrito, una encarnación de Cristo y Bolívar, un verdadero iluminado enviado por Dios para volver a redimir el mundo? Es difícil de creer, considerando el retroceso en el nivel de vida del pueblo venezolano, las incontables faltas de respeto a todos los que no son sus vasallos, y su aparente propósito de construir un nuevo imperio socialista, con todas la lacras que trajo el anterior y algunas más, incluyendo una tercera guerra mundial.

Podría ser simple y tradicional soberbia. Lo único que mueve a los tiranos más que el ansia de poder es el ansia de reconocimiento y admiración. En este curioso mundo nuestro hasta el más desgraciado quisiera ser reconocido como santo, sin serlo. Pasar a la historia como el verdadero redentor de los pobres y presumir que conoce la buena doctrina, pero su sabiduría es superior.

Otro posibilidad es la inevitable y sumisa sujeción al esquema diseñado y probado por otros tiranos, pero particularmente por su mentor Fidel Castro. Eliminación violenta de los enemigos, instauración de una dictadura stalinista, odio irracional y persecución contra la religión (especialmente contra la religión católica), intentos de ingerencia en otros países... Y a falta de resultados en la redención de los oprimidos, la abdicación hacia la burla y la payasada. Al pueblo pan y circo; y si falta el pan, al menos circo. Y ya estará como Castro Ruz hartando al pueblo hambreado y atarantando su conciencia con discursos interminables pero llenos de bromas, de gestos, de dicharachos, de insultos, de culpables y de complots. Lástima que las payasadas no se coman.

¿Usted qué piensa? Yo me inclino por una combinación de las dos últimas. Y me felicito porque en México, al menos esta vez, no caímos en esa trampa.

EL OBSERVADOR 603-5

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REFLEXIONES PASTORALES DESDE EUROPA
Contra las «patologías morales» del Primer Mundo, «pastoral preventiva»
Por el P. Umberto Marsich, m.x. / Madrid

La pastoral de nuestras diócesis y de nuestras parroquias deberá tomar en cuenta estas nuevas ideologías y situaciones en las que nos encontraremos muy pronto, para elaborar adecuadas e inteligentes estrategias de prevención. Si la naturaleza de los desafíos futuros se manifiesta de carácter cultural y ético, lo más lógico será orientarse hacia una pastoral de formación religiosa profunda, de catequesis permanente y de educación constante de la conciencia moral, a la luz del Evangelio. Los creyentes, hoy, necesitamos de sólida doctrina cristiana y de más fundamentos morales, que nos permitan distinguir, con seguridad, entre lo que es principio sagrado y evangelio eterno, de lo que es mutable según los tiempos. En la actualidad debemos reconocer que el mayor desafío que encuentra la evangelización está centrado en el campo moral. Sin abandonar, desde luego, el fortalecimiento de nuestra vida cristiana, tanto en las dimensiones estrictamente personales, como en nuestra unidad espiritual y visible como miembros de la única Iglesia de Cristo, vivificada por el Espíritu de Dios, alimentada por la Palabra y los sacramentos.

Afortunadamente no todo es sombra en este panorama de desafíos. Existen también luces que habrá que apreciar. Son tales: la notable sensibilidad moral en torno a ciertos valores como la paz, la igualdad y la justicia social, la equidad, la ecología, el respeto de los derechos fundamentales del hombre, la dignidad de la mujer, la participación política y pastoral del laico, la libertad de conciencia, la democracia, etc.

Pensando positivamente y confiados en la ayuda del Señor caminaremos adelante sin ceder a la desesperanza. Dios está con nosotros, siempre. Las dificultades nos purificarán y nos impulsarán hacia la renovación espiritual, conscientes de que la cruz nunca dejará de ser nuestro camino para la Vida.

Evitaremos también el sometimiento pasivo a las imposiciones de la cultura laicista y hedonista, sin disminuir nuestro vigor espiritual y sin diluir nuestra propia identidad cristiana. Escriben muy atinadamente los obispos españoles: «Por nuestra parte, los cristianos no seríamos fieles a los dones divinos recibidos, ni seríamos tampoco leales con nuestros conciudadanos, si no procurásemos enriquecer la vida social y la propia cultura con los bienes morales y culturales que nacen de una humanidad iluminada con la luz de la fe y enriquecida con los dones del Espíritu Santo» (Conferencia Episcopal Española, LXXXVIII Asamblea Plenaria, n.46)

Con la «pastoral preventiva» evitaremos encontrarnos con los templos vacíos cuando celebremos el día del Señor, y con comunidades sin juventud y sin niños como, tristemente, está sucediendo aquí en el viejo mundo.

EL OBSERVADOR 603-6

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La Iglesia pone sus mejores esfuerzos en la atención a los indígenas
Entrevista con el P. Rómulo Sánchez Díaz, secretario de la Dimensión de Pastoral Indígena, de la Comisión Episcopal Mexicana de Pastoral Social
Por fray Gilberto Hernández García, OFM

Del 22 al 25 de enero de este año se llevó a cabo la III Asamblea Nacional de Pastoral Indígena organizada en la ciudad de México. El encuentro en esta ocasión centró su atención sobre el significado y vigencia de los símbolos, mitos y ritos indígenas, y fue preparado por los responsables de la Dimensión de Pastoral Indígena del Episcopado Mexicano.

La pastoral indígena en México forma parte de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y está presidida por Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas. Cuenta con la ayuda del padre Rómulo Sánchez Díaz, sacerdote de la cultura tzot-zil, en la diócesis de Tuxtla Gutiérrez, y de la hermana Celsa Hernández, como secretarios ejecutivos. Tuvimos la oportunidad de platicar con el padre Rómulo:

¿Cuál es la situación o las situaciones más apremiantes que viven nuestros hermanos indígenas?

La extrema pobreza y la marginación en que viven comunidades enteras, sin programas sólidos de educación; el desprecio y a veces la humillación por el hecho de ser indígenas; hay pocas fuentes de trabajo; los salarios son raquíticos.

¿Qué pasa con la Iglesia? ¿Cómo favorece el desarrollo de las comunidades indígenas?

La Iglesia, hoy y siempre, pone sus mejores esfuerzos en la atención a los indígenas, y ellos confían en ella. El protagonismo de los indígenas es una de nuestras prioridades, y nos da gusto que ellos mismos han estado ocupando diferentes servicios públicos y eclesiales, y los realizan con excelente eficiencia. Varios indígenas formados por la Iglesia son verdaderos líderes, candidatos para toda clase de servicios.

¿Qué avances y qué retos percibe en la pastoral indígena?

Hay avances significativos: cada día hay más sacerdotes, seminaristas y religiosas indígenas. Se han hecho excelentes traducciones de la liturgia y de la Biblia a su propia lengua, aunque todavía faltan más. El reto mayor es inculturar el Evangelio y la Iglesia en las comunidades indígenas, teniendo a Jesucristo como el punto central de referencia.

Otros retos son: la promoción de una vida más digna, el respeto y aprecio por el hecho de ser indígenas, la igualdad de oportunidades en el aspecto social y educativo, programas de atención para las comunidades más pobres y alejadas.


EL OBSERVADOR 603-7

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TEMAS DE HOY
Ni a Dios ni al César
Por Antonio Maza Pereda

Cada vez que algún obispo hace alguna declaración sobre aspectos de moral social, no falta el «escribidor», periodista o editorialista que le recuerda que Jesús dijo: «Hay que dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César». Esto, claro, le sirve para regañar al pobre obispo y decirle, de modo poco elegante: «Señor, no se meta en lo que no le toca». Y, de paso, demostrar que el escritor es culto.

El argumento es falso: a los obispos les toca opinar en materias del Estado, aunque no les toque gobernar. No sólo pueden hacerlo: tienen una grave obligación, en conciencia, de opinar. Pero no es este el tema que trataré hoy.

En la práctica, el problema es que ni damos a Dios lo que es de Dios, ni al César (es decir, al Estado), lo que le corresponde. Ni a Dios ni al César: una vida sin obligaciones. En realidad, no vemos a los que usan esta frase dando a Dios lo que le toca; estos autonombrados «intelectuales» ciertamente no se distinguen por darle a Dios lo que le toca. Pero tampoco destacan precisamente por un cumplimiento preciso y exacto de las obligaciones con el Estado ni con la sociedad. Piden para su gremio exenciones de impuestos. Muchos atacan al Estado, porque el sensacionalismo vende; se sienten por encima de la obligación de evitar la calumnia, así como se molestan y protestan cuando alguien pide cuentas y reparación porque ha sido difamado. Por no hablar de algunos casos de corrupción. No todos, claro. Pero, ¡qué pocos de veras cumplen todas sus obligaciones para con la sociedad!

Al revés ocurre lo mismo. Hay quienes se desentienden de sus obligaciones hacia la sociedad y hacia el Estado, amparados en que cumplen sus obligaciones de apostolado, de servicio a la Iglesia. Y muchos, muchísimos, viven en la más alegre de las irresponsabilidades. No dar ni a Dios ni al Cesar lo suyo es, ciertamente, muy cómodo. En el Evangelio que tanto se cita, generalmente sin ver el contexto, Jesús paga el impuesto del Cesar. No se considera Jesús, el Rey de Reyes, por encima del cumplimiento de sus obligaciones hacia el Estado. Cumple.

A nuestra sociedad le cuesta trabajo entender el concepto de obligación. Ponemos nuestra libertad por encima de nuestras responsabilidades, y en eso nos basamos. Toda obligación es un límite, y no es fácil aceptarla. Tenemos muchas obligaciones: hacia la familia, los amigos, la sociedad, hacia Dios. Muchas de ellas nacen de un amor agradecido: hemos recibido mucho de la sociedad, de la familia, de Dios, y nuestro agradecimiento nos hace sentirnos obligados hacia todos ellos. El agradecimiento es el fundamento del sentimiento religioso, pero también es el fundamento de nuestras obligaciones hacia la sociedad. «No es bien nacido quien no es agradecido», dice el refrán. Es muy cierto. Junto a cada derecho hay una serie de obligaciones. Junto a la estatua de la libertad, decía alguien, debería estar la estatua de la responsabilidad. Si fuéramos congruentes, deberíamos exigir con la misma fuerza nuestros derechos y nuestras responsabilidades. Y no dejaríamos que nadie nos impidiera llevar a cabo nuestras responsabilidades, aunque sea para hacernos la vida más cómoda. Exigir nuestro deber y nuestro derecho. Eso nos dice Jesús: cumplir plenamente con Dios y con el Estado, con la sociedad.

EL OBSERVADOR 603-8

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CUESTIONES DE ÉTICA
Verdad, opinión y poder
Por el Padre Fernando Pascual

Las opiniones, para algunos sofistas griegos, cambian como el color del cielo vespertino: de prisa y sin pausa. Son fugaces, son breves, son transitorias. No buscan tocar la verdad, sino sólo agradar a los ojos, conseguir adhesiones, dirigir el gobierno de los pueblos.

Las opiniones nacen, se desarrollan y mueren según modas, muchas veces dirigidas por grupos de poder más o menos conocidos. Grupos de poder que son capaces, ayer como hoy, de hacer pasar como verdadero lo falso, como bueno lo malo, como oscuro lo diáfano, como justo lo injusto.

La historia muestra cómo el poder ha construido andamios de apariencias para defender intereses turbios. Gobernantes sin escrúpulos han llamado «progreso» a la destrucción de pueblos inocentes. Han hecho creer que el aborto «libera», cuando sólo destruye. Han presentado la esterilización forzada como ayuda imprescindible para muchos países en vías de desarrollo.

Otros grupos de poder llaman matrimonio a lo que matrimonio no es. Porque sólo hay verdadero matrimonio donde se unen un hombre y una mujer que, por su complementariedad sexual, están abiertos a acoger a los hijos.

La verdad, sin embargo, es testadura. A veces será defendida por personas débiles, aisladas, perseguidas por dictaduras criminales o por sistemas pseudodemocráticos controlados por los poderes del dinero y de las ideologías de turno.

Sus palabras serán arrinconadas, sus vidas correrán peligro. Pero, gracias a los amantes de la verdad y la justicia, la humanidad ha contado y contará siempre con héroes que hacen más hermosa la historia de los pueblos.

Sócrates conserva toda su condición de rebelde ante sofismas engañosos. Nos repite hoy, como ayer, que una vida sin compromiso por la verdad no vale la pena. Como no vale la pena una victoria conseguida al margen de la justicia y del bien auténtico, impuesta a través de la fuerza o la propaganda.

El poder no podrá decidir nunca ni lo bueno ni lo malo. Se limitará a crear apariencias de engaño, parches cómodos para contentar a los poderosos y engañar a muchos incautos.

Pero la verdad tendrá siempre la última palabra de la historia humana. Porque el rey está desnudo, aunque nadie se atreva a declararlo.

La verdad, al final, hará oír su voz. Especialmente a través de hombres y mujeres capaces de sacrificar su fama y su vida, como Sócrates, para desenmascarar mentiras.

EL OBSERVADOR 603-9

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MANIFESTACIONES DIVINAS
Episodios sencillos de la vida cotidiana protagonizados por nuestros lectores. Hablan de una relación con Dios, cuyo amor se manifiesta en las más variadas circunstancias de la vida

Ante el dolor, la Divina Misericordia obra maravillas

Hace unos meses el Señor se llevó a su gloria a mi sobrino Salva, en un trágico accidente automovilístico en donde sus dos mejores amigos murieron instantáneamente.

Jesús nos dio el milagro de dejarnos con vida a Salva durante 26 días, los cuales fueron insospechables. Al principio parecía un milagro, despues de la primera cirugía, estar con él; dos días despúes platicábamos con él perfectamente consciente, y los días posteriores comenzaban a darte sorpresas con nuevas complicaciones que agravaban su estado.

Durante todo este tiempo Jesús se hizo presente en la familia. En todo momento teníamos la presencia de sacerdotes conocidos y no conocidos que llegaban con un mensaje de Dios, y otros días eran amigos y familiares que se presentaban, y todos con el mensaje de que nos acercáramos a conocer al Cristo de la Misericordia.

Esos 26 días milagrosos que nos dio Jesús a toda la familia para que lo sintieramos con nosotros y nos preparáramos para aceptar con amor su voluntad fueron inexplicables, nos dio hasta el tiempo para despedirnos y estar con Salva.

Con todo esto lo que yo les quiero compartir es que es hora de abrir nuestros corazones a Jesús y aceptar con pleno amor los momentos de felicidad y de tristeza que nos mande en nuestra vida. Nunca se pregunten por qué, nunca lo alejen de ustedes por no entender sus designios. Dios nos ama y sólo quiere nuestro bien, así que en esos momentos difíciles que lleguen a pasar en sus vidas abrázenlo lo más fuerte que puedan y manténganse a su lado pidiéndole su misericordia, la fortaleza y amor para aceptar su voluntad.

A toda mi familia y amigos cercanos desde que Salva Jr. estaba en el hospital, mi hermano nos pidió rezáramos todos los días a las 3 pm la coronilla de la misericordia para pedir por él; esto a la fecha decidimos seguirlo haciendo hasta el fin de nuestros días, y es una oración que nos fortalece y nos llena de paz ante la pérdida tan grande que tuvimos; pero, como dice mi hermano Salva, la tristreza y dolor es enorme, mas el gozo recibido a través del misericordioso corazón de Jesús ha obrado maravillas. Sabemos que Salva ya está con Dios y algún día nos encontraremos con él en los cielos.

La coronilla (o rosario de la divina misericordia) te toma 7 minutos rezarla. Jesús nos la dejó, por medio de la santa sor Faustina, a quien se le apareció con la imagen que les envío. Jesús dijo: «Es la última tabla de salvación para los hombres». Jesús prometio tener misericordia del alma y llevarla al Cielo con Él a la persona que rece esta coronilla cuando esté por morir o cuando la rece junto a una persona que agoniza o está por morir. Les escribo otras promesas con sus palabras :

«Yo prometo que el alma que venerare esta imagen de la misericordia no perecerá... A las almas que propaguen mi misericordia yo las protegeré por toda su vida... y en la hora de la muerte para ellas no seré Juez, sino Redentor... Yo preservaré las ciudades y casas donde se encontrare esta imagen» .

La hora de la misericordia se abrió cuando Jesús murió en la cruz a las 3 pm, despúes que lo atravesaron con la lanza y salió de su pecho sangre y agua, como dicen las Escrituras.

Si alguien tiene interés en saber la cantidad de mensajes y conocer más lo que nos espera después de la muerte lean el diario o resumen del diario de sor Faustina; sé que les encantará.

Marce
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EL OBSERVADOR 603-10

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JÓVENES
La enfermedad del siglo
Por Francisco Septién Urquiza

Un espejo roto y colocado, suavemente, sobre un tapete puede dar un efecto hermoso y las posibilidades de reflejo son infinitas; cada pedazo es único y, por lo tanto, tiene su propia visión. Pero un espejo no fue hecho para romperse. Lo mismo pasa con la visión de la realidad, se fragmenta con cada disociación realizada.

El pensar que cada hecho es aislado y cada historia esta vivida sin relación alguna con el resto rompe en pedazos el conocimiento real de las cosas. La realidad se pierde cuando no es compartida. El conocimiento de una realidad fragmentada es muy interesante, crea y se recrea, busca y se apasiona, es único e independiente de los demás conocimientos sobre las demás realidades; y, lo más hermoso, tiene un principio y fin posibles de dominar.

Pero la realidad es fraccionable solo en la razón humana. O la razón es lo único real y por lo tanto este acto es legítimo y verdadero, o el hombre es tan distraído que, en vez de ponerse unos lentes para ver mejor, se ha puesto un calidoscopio.

La mayor enfermedad de nuestro siglo es la inflación de la opinión, de la vulgar doxa. Una enfermedad tan devastadora que sus síntomas son la cobardía, la ignorancia, la insignificancia, el olvido, la apariencia. La imposibilidad de demostrar que algo tiene más valor que esto o aquello, es la misma imposibilidad de demostrar que esto que es verdadero tiene más valor que aquello que es falso. La consecuencia es un mundo donde el conocimiento se vuelve imposible, se detiene ante la opinión y encuentra un muro infranqueable en la relatividad.

Al principio se ve como algo favorable y propiciatorio de conocimientos nuevos. Aumenta la participación de la gente en problemas cotidianos, se busca que nada permanezca estático y se evita la demagogia ante todo. La gente tiene que pensar más porque es suya la labor de comprender la realidad... Toda guía en esta labor es vista como esclavitud. ¡Estamos creando gente tan libre!

¿Qué está en riesgo en primera instancia? La autoridad, el Estado. El que se emancipa de la verdad y se apega a su opinión de la verdad, también se emancipa de la autoridad. «Yo tengo la capacidad de auto-gobernarme y en todo caso de gobernar a los demás, pero nunca entenderé que alguien me gobierne». ¿Cómo gobernar a alguien que se entiende como poseedor absoluto de sus límites?

EL OBSERVADOR 603-11

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