El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
11 de marzo de 2007 No.609

SUMARIO

bullet«La familia es comunidad de discipulado y escuela de vida social», afirma el filósofo Rodrigo Guerra
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La voz de los creyentes
bulletLa ley sobre la pederastia no es «contra los sacerdotes», como pretendieron algunos medios de comunicación
bulletINTERNACIONAL - Enfermedad y pobreza, el constante círculo vicioso
bulletLOS VALORES DE MÉXICO - Político o ciudadano
bulletORAMOS POR MÉXICO - Campaña de oración por las familias mexicanas
bulletPíldoras para confesarse
bulletFLOR DE HARINA - Entusiasmo: entrar en Dios
bulletEN LA ÓPTICA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA - León XIII (1878-1903): el Papa social (último de 3)
bulletEl control remoto: ¿el poder en la familia?
bulletFAMILIA - Un ejemplo de vida: «amor es esto que tenemos»
bulletPINCELADAS - Nupcias místicas

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«La familia es comunidad de discipulado y escuela de vida social», afirma el filósofo Rodrigo Guerra
Recientemente ha aparecido un nuevo libro de diagnóstico y perspectiva sobre la familia en la colección que el CELAM publica para preparar su V Conferencia: «La familia en América Latina: desafíos y esperanza». Entrevistamos a Rodrigo Guerra López, coordinador de esta nueva obra. Benedicto XVI inaugurará en Aparecida (Brasil) el 13 de mayo la Conferencia del Episcopado Latinoamericano que tiene por tema: «Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida –Yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14, 6)».

El tema de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano está centrado en ser discípulos de Cristo. ¿Por qué el Observatorio del CELAM nos ofrece un libro intitulado «La familia en América Latina: desafíos y esperanzas»?

El motivo principal de la V Conferencia General es encontrar los caminos que permitan educar nuestro corazón para que siga con fidelidad a Cristo, en la Iglesia, y responder, desde esta experiencia, a los diversos retos que las sociedades afrontamos. De entre los muchos espacios en los que es preciso reproponer esta intuición destaca la familia. Ella es verdadera comunidad de discipulado y verdadera escuela de vida social. Por ello, es preciso tratar de entender cuál es la situación en la que se encuentra.

¿Cuáles son las principales conclusiones de los estudios que compendia el nuevo libro que publica el CELAM?

Tratando de sintetizar el contenido de los estudios que integran el libro, me parece que existen tres grandes conclusiones: en primer lugar que la persona humana es un «ser-familiar», es decir, que la familia funge como una dimensión constitutiva de la vida de los hombres y las mujeres reales. Por ello, la familia no es un objeto social por inventar, sino una estructura antropológica que debemos aprender a interpretar. En segundo lugar, el libro ofrece un amplio diagnóstico sobre las distintas políticas públicas y reformas legales que se están implementando en América Latina en contra de la familia. Este proceso de reformas responde a una acción estratégica deliberada que busca desarticular el «ethos» cultural de nuestras naciones. En tercer lugar, el libro habla de la esperanza: América Latina es un conjunto de naciones con muchas heridas y limitaciones materiales. Sin embargo, somos pueblos con esperanza. La esperanza brota del encuentro con Cristo a través de múltiples actores y experiencias. La Iglesia en América es riquísima y pluriforme. Esta diversidad da auténtica esperanza a las personas y a las familias.

¿Cuál es la situación que existe al interior de la Iglesia en materia de pastoral familiar? ¿Qué asuntos en este campo habrá que atender en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano?

América es en buena medida «Continente de la Esperanza» porque en las familias reales, aun en medio del dolor y la pobreza, la certeza de que Cristo ha triunfado sobre la esclavitud y sobre la muerte logra aún tener una cierto peso, logra abrir aún un cierto horizonte existencial que anima, fortalece y motiva. Ahora bien, justo porque la familia es una institución vulnerable, justo porque en ella se juega el destino de las naciones, es por lo que es preciso entender que la Iglesia tiene una enorme responsabilidad en este ámbito. Por ello, es preciso que exista una gran fidelidad al Evangelio, y muy especialmente al Papa y a su enseñanza, al momento de anunciar la verdad sobre la familia, sobre el matrimonio, sobre la sexualidad y sobre la vida. La fidelidad simultánea a Cristo, a la Iglesia, a María y al Papa es una dimensión constitutiva de la vida cristiana. La Iglesia no propone un mero ideal conservador de decencia conyugal. Juan Pablo II, y ahora Benedicto XVI, de manera valiente no cesan de insistir en que el sentido cristiano de la familia, del amor humano y de la sexualidad están en el corazón de la reconstrucción y de la liberación de nuestros pueblos. La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano justo se inserta en esta preocupación y con toda seguridad impulsará la evangelización de las familias.

EL OBSERVADOR 609-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La voz de los creyentes
Por Jaime Septién

La semana pasada publicamos en portada tanto el «hallazgo» de la «tumba» de Jesús, un evento mercadotécnico a cual más de patético, y mi apunte sobre el libro de cristianismo y cultura que acaba de publicar el escritor mexicano Francisco Prieto. A vuelta de correo (electrónico), Paco Prieto me comparte una reflexión sobre este tema, el de la cultura y sus consecuencias entre nosotros; más adelante, esta mi respuesta (por e-mail), que, más que respuesta, es una provocación para seguir conversando.

«Pero esta realidad, la histórica Iglesia cristiana, fue fundada sobre un hombre débil, y por eso es indestructible»: Gilbert K. Chesterton

«Jaime: Qué bueno que publicaste el texto sobre el hallazgo de la tumba de Jesús. Cada vez estas sociedades del mundo de aquí y ahora me parecen más grotescas. Y del lado de las universidades de inspiración cristiana es deplorable que no las anime lo que sería necesidad: hacer oír la voz de los creyentes, difundir determinadas obras, procurar un teatro que hable al hombre y la mujer contemporáneos, etc. Creo que esta violencia contra el cristianismo no ha hecho más que comenzar y lo grave es que encuentra un terreno fértil: la fragilísima conciencia moral de tantos y tantos que se quieren, empero, cristianos. ¿Qué espera este nuevo gobierno para desde la SEP dar pie a una educación centrada en la cultura, en todo el rigor de las humanidades clásicas, en acercar a los jóvenes a las obras mayores de la humanidad? Un abrazo: Paco»

«Paco: para seguir esta conversación —que para mí es un regalo— te transcribo un fragmento del Heretics del inmenso G. K. Chesterton: Cuando Cristo, en un momento simbólico, estableció su gran sociedad, no eligió como piedra angular ni al brillante Pablo ni al místico Juan, sino a un arrastrado, a un adulador, a un cobarde; en una palabra, a un hombre. Y sobre esta piedra edificó su Iglesia, y las puertas del Infierno no han prevalecido contra ella. Todos los imperios y reinos han caído por la inherente y continua debilidad de haber sido fundados por hombres fuertes sobre hombres fuertes. Pero esta realidad, la histórica Iglesia cristiana, fue fundada sobre un hombre débil, y por eso es indestructible. Porque ninguna cadena es más fuerte que el más débil de sus eslabones. La única ventaja que tenemos contra quienes se mofan de nuestra fe, es la humildad. Y la astucia para impregnar la cultura con aquello con lo que jamás la podrán impregnar los personajes que tú señalas (no incluyo nombres), o los que son como ellos: la esperanza. Un abrazo: Jaime».

EL OBSERVADOR 609-2

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La ley sobre la pederastia no es «contra los sacerdotes», como pretendieron algunos medios de comunicación
Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas

V E R

En días pasados, la Cámara de Senadores, retomando una propuesta que había hecho desde hace tiempo la Cámara de Diputados, aprobó reformas y adiciones para castigar con penas más severas la explotación sexual de menores de 18 años.

Algunos medios informativos resaltaron que estas penas eran contra los sacerdotes; sin embargo, el nuevo artículo 205bis del Código Penal Federal contempla once tipos de posibles infractores, entre ellos familiares y docentes; sólo el inciso «h» habla de ministros de un culto religioso, refiriéndose a toda clase de religiones, no sólo a los católicos. Las penas serán de 8 a 15 años de prisión, y de mil a dos mil quinientos días de multa.

Este mismo artículo dice que, «además de las sanciones señaladas, se castigará con destitución e inhabilitación para desempeñar el cargo o comisión o cualquiera otro de carácter público o similar, hasta por un tiempo igual a la pena impuesta».

Sobre la posible inhabilitación a un sacerdote, entre los mismos senadores hubo opiniones en el sentido de que se debía discutir más este punto; pero como ya no querían retrasar la discusión, dijeron que, después de su publicación, se podrían proponer los cambios necesarios. La oficina de prensa del episcopado mexicano expresó que la inhabilitación de un sacerdote no depende del Estado, sino de la misma Iglesia. Y esto lo adujeron los enemigos como un argumento de que los obispos no estábamos de acuerdo con la sanción penal.

Por otra parte, ciertos medios, marcados por desprestigiar tendenciosamente a toda institución, máxime a la Iglesia católica, que aún goza de la más alta credibilidad en el país, siguen machacando que el cardenal Norberto Rivera solapó a un sacerdote, considerado pederasta, y que por tanto deberá ser juzgado en una Corte de California.

J U Z G A R

Los obispos estamos plenamente de acuerdo en que se endurezcan las penas contra toda persona que abuse sexualmente de menores, sin excluir a ministros de culto. Nunca deberemos solapar a quien cometa este execrable delito.

La actitud de Jesús ante estos criminales es muy clara: «Al que sea motivo de tropiezo para uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar» (Mt 18,6). Es decir, que ya nunca más vuelva a causar daño a la sociedad, sobre todo a los pequeños. Jesús ha venido por los pecadores, siempre y cuando se arrepientan; pero no tolera que anden libres perjudicando en particular a los niños.

No se puede negar que ha habido sacerdotes que, contraviniendo no sólo sus obligaciones del celibato, sino los preceptos evangélicos, han fallado en esta materia. Sin embargo, abundan mucho más los abusos cometidos en la misma familia, en la escuela y en la calle. Con todo, un solo caso basta para lamentarlo y condenarlo sin justificación.

Las leyes internas de la Iglesia no toleran esta clase de aberraciones. El Código de Derecho Canónico, reformado en 1983, pero que tiene su antecedente en el Código de 1917, es muy claro en este punto: «El clérigo que cometa un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo, cuando este delito haya sido cometido ... con un menor de dieciséis años de edad, debe ser castigado con penas justas, sin excluir la expulsión del estado clerical, cuando el caso lo requiera»(c 1395,2). El Motu proprio del Papa Juan Pablo II Sacramentorum sanctitatis tutela, del 30 de abril de 2001, extendió esta edad hasta los 18 años. Que no queden dudas, pues. La Iglesia no tolera, no solapa, no encubre estos delitos. Cuando se comprueban en un sacerdote no basta con cambiarlo de parroquia, de diócesis, de país, o con mandarlo a un sicólogo. La primera pena es suspenderlo del ejercicio del ministerio; es decir, que no pueda celebrar sacramentos, ni estar al frente de una parroquia, o de un cargo eclesiástico. Esto le compete al obispo propio, en cuya diócesis está incardinado, o donde está desempeñando su ministerio pastoral. Pero si el caso lo amerita, se tramita ante el Papa su expulsión del estado clerical.

En cuanto a si compete o no al Estado inhabilitar a un sacerdote, tres legisladores expresaron que este punto debe aclararse, pues la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, en su artículo 25, ordena: «Las autoridades federales, estatales y municipales no intervendrán en los asuntos internos de las asociaciones religiosas». Y el respectivo Reglamento, en su artículo 5º, dice que «se entenderán como asuntos internos todos aquellos actos que las asociaciones religiosas realicen conforme a sus estatutos para el cumplimiento de su objeto». Por ello, en la discusión previa a la votación, el senador Ricardo Monreal Avila dijo: «El dictamen es confuso en cuanto a la inhabilitación». El senador Pablo Gómez Alvarez: «En el estado secular, los sacerdotes son profesionistas; realizan una función que el Estado debe respetar garantizando la libertad religiosa... Yo creo que es bueno que la ley abarque también el que el juez pueda inhabilitar a una persona para ejercer el sacerdocio, sea católico, protestante, budista, musulmán, ortodoxo, o lo que sea». Y el senador Arturo Escobar y Vega: «En esta legislación se prevé la posibilidad de sancionar a ministros de culto. Sin embargo, (en la Comisión) teníamos una interpretación sobre el factor de inhabilitación o no... Se inhabilita a funcionarios públicos. Habría que encontrar un término pertinente».

Esta es la discusión legal: si el Estado puede inhabilitar a un sacerdote; es decir, impedirle todo ejercicio de su ministerio. Ciertamente lo puede sancionar por un delito cometido; pero el sacerdocio no es sólo una profesión, sino que implica en sí un sacramento, que es indeleble. Y este punto trasciende al Estado.

A C T U A R

Debemos ser muy cuidadosos en la selección de candidatos al sacerdocio, desde la familia, la parroquia y el seminario. Cuando haya dudas sobre su idoneidad, no se les debe admitir a los estudios eclesiásticos; mucho menos a la ordenación presbiteral.

Los fieles católicos no han de dejarse afectar por casos que pudiera haber de sacerdotes pederastas. La inmensa mayoría de los presbíteros, por no decir la casi totalidad, son fieles a su vocación y son dignos de confianza. Además, la fe está enraizada en Jesucristo y en su Iglesia, más allá de las posibles deficiencias de sus ministros. Aunque nosotros fallemos, Él no dejará sucumbir a su Iglesia. Hay que orar por la santificación de los sacerdotes.

Apoyamos cien por ciento al cardenal Norberto Rivera. No ha solapado, ni tolerado, a sacerdotes pederastas. Sacar un caso fuera de contexto y darle una interpretación que no es verídica, es una calumnia, cuyos intereses Dios conoce. Él dará a cada quien lo que le corresponde. Y sepan que no podrán contra su Iglesia. Ésta no se va a derrumbar, porque Cristo la sostiene, a pesar de que entre sus mismos apóstoles, Pedro incluido, hubo varias fallas. Cristo ha resucitado y con Él saldremos adelante. ¡Animo, hermano Norberto!

EL OBSERVADOR 609-3

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INTERNACIONAL
Enfermedad y pobreza, el constante círculo vicioso
Por fray Gilberto Hernández García, OFM

Alrededor del mundo mil 200 millones de personas se esfuerzan por sobrevivir con menos de un dólar cada día, según la organización española Oxfam, y unas 30 mil personas mueren a consecuencia de la situación de pobreza extrema en la que están atrapados. Cada semana mueren a causa de la pobreza más personas de las que murieron como consecuencia del tsunami que se produjo en el sudeste asiático. Cada tres segundos un infante muere a causa de una enfermedad que se podía haber prevenido.

Este año el papa Benedicto XVI, en el mensaje quedirigió con motivo la XV Jornada Mundial del Enfermo, llamó la atención sobre el tópico de la enfermedad y su estrecha relación con la pobreza y las privaciones que «causan miseria y dolor inmensos». Así, «muchos millones de personas en el mundo viven aún en condiciones insalubres y no tienen acceso a los recursos médicos necesarios, a menudo del tipo más básico, con el resultado de que ha aumentado notablemente el número de seres humanos considerados 'incurables'», ha dicho.

Y es que no podemos perder de vista que la salud está tan mal repartida como la riqueza: aquellos que tienen mayor posibilidad de acceder a los bienes y servicios también son los que gozan de mejor salud. No es difícil entender que las carencias materiales son causa de enfermedad, puesto que aquellos que carecen de acceso al agua potable, a una buena alimentación, educación o asistencia sanitaria son más propensos a caer en la enfermedad y tienen más dificultades para salir de ella. Además, tampoco se puede soslayar el hecho de que hay enfermedades que, por afectar sólo a los pobres, a pesar de ser causa de un elevado número de muertes prematuras, no representan un incentivo económico para invertir en estrategias de lucha. Un ejemplo elocuente en ese sentido es la malaria.

Por otro lado, también salta a la vista que la enfermedad provoca y perpetúa la pobreza. Cuanta más enfermedad y/o muerte prematura existe en un país o zona determinados, mayor es la cantidad de recursos perdidos por esa sociedad. De esta manera, en las zonas pobres de nuestro planeta se completa un círculo donde la enfermedad y la ausencia de recursos básicos se retroalimentan, formando un auténtico círculo vicioso: enfermedad-pobreza-enfermedad. Por ello, la lucha contra la pobreza debe ir acompañada de la lucha contra la enfermedad y viceversa.

Un mundo que destina el 90 % de los recursos en investigación biomédica a la lucha contra las enfermedades que azotan solo al 10 % de la población debería mirar más allá de las fronteras para corregir este desequilibrio.

EL OBSERVADOR 609-4

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LOS VALORES DE MÉXICO
Político o ciudadano
Por Antonio Maza Pereda


Si le creemos a las encuestas, pocos quieren ser políticos. Consistentemente a los políticos, sean del poder ejecutivo, legislativo o de los propios partidos, se les considera indignos de confianza, corruptos, y otras linduras más. ¿Quién quiere ser así? Muchos dicen que el país estaría mejor sin políticos. Y sin partidos, por supuesto. De todos, dicen, no se hace uno. Ni siquiera se pueden poner de acuerdo dentro de los propios partidos; mucho menos entre los partidos diferentes.

Pero nadie, que yo sepa, ha hecho una encuesta para ver cómo calificamos los ciudadanos. ¿Nos consideramos, a nosotros mismos, buenos ciudadanos? ¿Estamos informados? ¿Ejercemos nuestros derechos? ¿Exigimos a quienes nos representan, una idea fiel de nuestro sentir? Me temo que en una encuesta así saldríamos reprobados.

A una ciudadanía alerta, interesada, participativa, no le dura mucho un gobierno malo. A una ciudadanía descuidada de sus derechos y obligaciones, desentendida de los temas de la política y de los grandes asuntos nacionales, sólo por casualidad le tocan buenos gobiernos.

Amiga, amigo: ¿Cómo se califica usted en ciudadanía? ¿Somos mejores que esos políticos que tanto criticamos y con razón? La verdad, tenemos un papel fundamental. Sin una buena ciudadanía no tendremos un buen país. Y no es fácil. Hemos vivido tanto tiempo sin democracia que no sabemos cómo ser ciudadanos. No es nuestra culpa, o, más bien dicho, no fue nuestra culpa. Ahora ya no tenemos pretexto. Nada nos impide ser buenos ciudadanos. Bueno, casi nada. Nos quedan los malos políticos que, parece, son mayoría. Y que les interesa mantenernos en un estado de ciudadanía limitada que vote sin reflexión, como contribuyentes cautivos que demos dinero sin pedir cuentas, sin crítica ni propuesta.

Necesitamos 60 millones de ciudadanos conscientes, informados, participativos. Hay que informarnos, leer, aprender de política, no para ser políticos, sino para entender lo que buscan y saber si le conviene al país. Es urgente. El país no puede seguir esperando a que los políticos se reformen solos.

EL OBSERVADOR 609-5

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ORAMOS POR MÉXICO
Campaña de oración por las familias mexicanas

«Oramos por México» lanza una campaña para pedir en esta Cuaresma a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen de Guadalupe por las familias mexicanas, para que sepan conservar sus valores, su unidad y su fe.

Nuestra nación está formada por familias, y el respeto que tenemos por los valores familiares nos distingue como país. La familia es el centro de la sociedad, es donde aprendemos los valores que nos forman como personas.

En esta Cuaresma, «Oramos por México» nos invita a rezar por la familia y publica en su sitio ( www.oramospormexico.org  ) la oración de Pablo VI:

Oración de la Familia

Sagrada Familia de Nazaret: enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros; enséñanos la necesidad del trabajo, de la preparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto; enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén.

EL OBSERVADOR 609-6

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Píldoras para confesarse
Por el P. Miguel Rivilla San Martín


-Si doliese el alma como nos duele el cuerpo, habría largas colas en los confesonarios.

-Si fuera tan fácil salir de prisión como confesar los pecados, las cárceles se vaciarían.

-Si fuera tan fácil dormir en paz como decir los pecados, sobrarían los barbitúricos.

-Si la gente sintiese vergüenza de confesarse a un hombre, sobrarían las televisiones.

-Si los confesores fuesen ángeles, no nos entenderían y se extrañarían de nosotros.

-Si al obrar el mal no sintiésemos remordimiento, la Tierra sería ya el Infierno.

-Si confesando el mal volvemos a caer, sin confesarnos nunca nos levantaríamos.

-Si los ateos tuviesen un gramo de fe, inventarían algo parecido a la confesión.

-Si alguien rechaza el perdón de sus culpas, no necesita mayor castigo y penitencia.

-Si alguien se gloría de sus pecados, es que nunca miró a los ojos a Jesús crucificado.

-Si hay pecadores insensibles al perdón es porque nadie les abrazó con amor en su vida.

EL OBSERVADOR 609-7

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FLOR DE HARINA (Sal 147, 14)
Entusiasmo: entrar en Dios
Por el P. Justo López Melús


No hay mayor frustración que quedarse a mitad de camino. Sucede a veces cuando se quiere escalar una montaña. Se sale con mucha ilusión de llegar a la cumbre. Luego se para uno para respirar. Se prolonga la parada, y se instala sin prisa. El lugar suele ser incómodo. Y triste. Pues ni se contempla el valle ni se disfruta de la cumbre. Es una situación absurda. La única solución coherente sería sacudir la pereza y lanzarse hacia arriba (Pronzato).

En la vida espiritual sucede muchas veces lo mismo. Bloqueados a mitad de camino. La escalada se queda en instalación. Un subir que se resuelve en un quedarse. Una decisión inicial que se sustituye por la resignación. Es una situación penosa. «Son las criaturas de la renuncia. Primero renuncian a algo, y ahora renuncian a lo que justificaría las precedentes renuncias. Renuncian a lo que dejaron atrás y renuncian a lo que tienen delante».

Se han privado de las alegrías y comodidades del valle, y no han conseguido la ilusión y el gozo de superar las altas cimas. Ni las pasajeras satisfacciones del mundo, ni el exquisito disfrute de la intimidad con Dios. Aceptaron un día la primera llamada de Dios, y no saben ahora ser fieles a la nueva y apremiante llamada.

Ahí va una buena receta para salir de tan triste situación: «Lo primero que hay que hacer es enfurecerse: salir fuera de sí. Segundo, entusiasmarse: entrar en Dios» (Bergamín). Así pues, enfádate contra ti mismo, sal de ti mismo. Y entusiásmate, métete en Dios, que eso significa entusiasmarse. «Un hombre a punto de ahogarse no puede salir del agua tirándose de los pelos. Tampoco vosotros podéis hacer esto. Otro os debe salvar» (K. Barth).

EL OBSERVADOR 609-8

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EN LA ÓPTICA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
León XIII (1878-1903): el Papa social (último de 3)
Conclusión: necesidad de una doctrina social iluminada y fundamentada
Por el padre Umberto Marsich, m. x. / Madrid


Un claro «signo de los tiempos», hoy, es el crecido interés y la gran inquietud, por parte de los laicos católicos, acerca de cómo encarnar, en la vida de todos los días, el hermoso mensaje del Evangelio; de cómo vivir, concretamente, el compromiso de transformar la realidad social en presencia del Reino y de cómo asumir, sin titubeos, la responsabilidad de ejercer acciones políticas en una sociedad siempre más alejada de Dios y entristecida por la presencia de tanta corrupción y violencia.

El deseo de convertirnos, nosotros los cristianos, en protagonistas verdaderos de una nueva civilización y en servidores apasionados de la cosa pública, necesita de una orientación sólida y experimentada; también de una doctrina social iluminada y fundamentada. Es utópico querer cambiar el mundo sin tener ideas claras en la mente; sin un equipaje de conocimientos doctrinales, inspirados por los grandes valores del humanismo cristiano. La aproximación histórica a este pensamiento social y la valoración crítica y constructiva del mismo constituye, sin lugar a dudas, un excelente itinerario para saber más y mejor lo que estamos llamados a realizar en nuestra vida social, política y económica, todos los días y con esa coherencia cristiana que tanta falta nos hace.

A pesar de las limitaciones y deficiencias que hoy, a más de cien años de distancia, pueden advertirse en la encíclica Rerum novarum de León XIII, no se puede negar su valentía, su fuerza profética, su urgencia y necesidad, su oportunidad, su importancia excepcional, su peso en el nacimiento de la legislación laboral y también, en muchos puntos, su actualidad, por la lucidez y la osadía con que enseña a mirar los nuevos problemas que el proceso histórico plantea a la Iglesia y a la humanidad.

Una doctrina social propia de la Iglesia

Es correcto juzgar al papa León XIII como el iniciador de una doctrina social propia del magisterio de la Iglesia católica, es decir, de la Doctrina Social de la Iglesia. León XIII recoge, en sus encíclicas sociales, cuanto ya se estaba diciendo y escribiendo, sobre todo en Europa, acerca de la sociedad, del trabajo, de la justicia, de la economía, de la democracia, del derecho de asociación, etc.

El proceso de formación de la Doctrina Social de la Iglesia ya llevaba años y contaba con la participación de laicos, sacerdotes y obispos clarividentes y comprometidos. Desde la primera mitad del siglo XIX sintieron que la cuestión obrera planteaba un grave problema, no sólo de caridad sino también de justicia social. Estos grupos fueron multiplicándose y creciendo a medida que pasaban los años. Con sus estudios y publicaciones, con sus iniciativas y gestiones, iban preparando los elementos con los que León XIII construiría la encíclica Rerum novarum. Nos referimos, principalmente, a los integrantes del «catolicismo social» alemán, entre los cuales cabe mencionar al obispo E.W. Ketteler (1811-1877), al gran apóstol de los obreros Kolping y al austriaco K. Von Vogelsang (1818-1890), entre otros. De la escuela francesa recordamos a La Tour du Pin, Albert de Mun y F. Ozanam. De la escuela italiana de Roma: Taparelli, Liberatore y Toniolo. Un paso importantísimo en la preparación de la Rerum Novarum fue la creación de la Unión de Friburgo alrededor de la figura de Mons. Mermillod, obispo de Lausana y Ginebra, residente en Friburgo.

Oficialmente la Iglesia tardó mucho tiempo para finalmente pronunciarse sobre temas sociales, evento que se dio en coincidencia con la publicación de la encíclica Rerum Novarum, con la cual el papa León XIII sorprendió al mundo entero.

No careció absolutamente de importancia que la suprema autoridad espiritual de la Iglesia proclamase solemnemente los derechos de los obreros y la injusticia del sistema liberal. Ya cansado y muy agotado en sus fuerzas físicas e intelectuales, a la edad de casi 94 años, León XIII fallece el día 20 de Julio de 1903.

EL OBSERVADOR 609-9

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El control remoto: ¿el poder en la familia?
Por María Velázquez Dorantes


La televisión tiene consigo un compañero fiel, capaz de ocasionar discusiones familiares a causa de quién lo posee y cómo lo utiliza. Su presencia en los hogares ha variado de formas, desde los llamados «universales» —aptos para cualquier aparato de tecnología— hasta aquellos que casi entran en el rango de la nanotecnología, los más pequeños. Su nombre: el control remoto.

La atracción de un pequeño dispositivo

La relación de este aparato con la televisión es inseparable. En promedio, los hogares tiene por lo menos un aparato de televisión que incluye el control remoto; y a una hora determinada, sobre todo cuando la familia está reunida, el deseo por poseerlo y manipularlo por papá, mamá o los hijos es inquebrantable. La atracción de este extraño dispositivo ha sido relacionado por muchos con el deseo de obtener un determinado poder.

No obstante, ¿qué poder tiene el control remoto sobre la unión familiar? La respuesta es simple: la intromisión de este aparato ajeno viene acompañado de la discusión, el arrebato e incluso el enojo.

¿Quién tiene la culpa de los problemas?

Aprovechar los momentos en que la familia se reúne no significa aprovechar el momento para ver la televisión y pelear por tener el «poder». La unión familiar es el verdadero poder que sostiene a la sociedad, no los aparatos que han llegado a los hogares de una forma apasionante y provocadora, haciendo a un lado las conversaciones entre padres e hijos, los juegos entre hermanos, los momentos de consejos y acercamientos de los esposos. Esto no significa que los problemas familiares sean culpa de las tecnologías, puesto que sólo son objetos inamovibles; sin embargo, algunas de las crisis por la que las familias están pasando tienen una estrecha relación con el tiempo destinado por la familia al uso de los medios de comunicación masiva.

La tarea de la familia no se encuentra en hablar sobre el uso del control remoto, sino en hablar de ella misma. Quién usa a quién: ¿el control remoto usa a la familia o viceversa?

EL OBSERVADOR 609-10

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FAMILIA
Un ejemplo de vida: «amor es esto que tenemos»
Por Yusi Cervantes Leyzaola


Celebramos los 78 años de mi papá en casa de mi hermano. En una mesa de la sala está un pequeño marco de metal enmarcando una frase; marcos como ese fueron lo que dimos como recuerdo de la celebración de las bodas de oro de mis padres. Mi mamá no se acordaba y me pidió que la leyera en voz alta: Los secretos de este matrimonio son vivir con alegría, encontrar felicidad en el trabajo y permanecer en el amor. «¿Y qué es el amor?», bromeó mi papá. «Es esto que tenemos tú y yo», respondió mi mamá.

La respuesta de mi madre fue inmediata y transparente. Nos conmovió a todos por su ternura, pero, más allá de esto, es una clave para la vida. ¿Queremos saber qué es el amor? Ellos, con su testimonio, nos lo muestran.

Las Bodas de Oro de mis padres

No escribí en su momento sobre las Bodas de Oro de mis padres. Estaba esperando la foto del abrazo; luego murió el padre Lako. La Misa de estas Bodas fue también la última que celebró Lako, uno de los mejores amigos que he tenido. Y el artículo quedó en el tintero. Pero el día del cumpleaños de mi papá, con la escena que les relato, me di cuenta de cuánto nos hace falta recordar que el amor es posible y que en verdad se realiza en muchos matrimonios.

«Yo te amo, Señor, eres mi fuerza. El Señor es mi roca y mi fuerza; es mi libertador y es mi Dios, es la roca que me da seguridad» (Del Salmo 17)

«Es esto que tenemos tú y yo». ¿Y qué es eso que tienen? Su relación no ha sido fácil. Hubo diferencias, desacuerdos, tensiones, quejas, cansancio... En diferentes momentos cada uno llegó a tener lista la maleta para irse de la casa. Pero no lo hicieron. Una y otra vez volvieron a la fuente del amor: la gracia que Dios les da a través del sacramento del Matrimonio. Tal vez el desacuerdo seguía, pero cedían, se daban tiempo y espacio. Siempre se respetaron. Siempre fueron leales uno con el otro. Siempre supieron que eran la persona más importante en la vida del otro, incluso más que los hijos. Cuando siendo niña le pregunté a mi mamá a quién quería más, si a nosotros o a mi papá, ella me dijo que a nosotros, sus hijos, nos amaba inmensamente, pero que mi papá era su esposo. No explicó más, pero años después entendí: «Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y pasan a ser una sola carne».

«Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, y son ustedes mis amigos si cumplen lo que les mando» (Juan 15, 12-14)

El amor no puede guardarse

El amor, si es verdadero, no puede guardarse en casa. El cristiano, si es auténtico, no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de sus hermanos. El amor de mis padres trascendió las paredes de la casa, pero también abrió las puertas y lo multiplicaron dentro. Muchas personas, familiares, amigos y conocidos recibieron ayuda de mis padres: consejo, dinero, cariño, cuidados, hospedaje... Su vocación de servicio los llevó, a lo largo de su vida, a la Acción Católica, al Movimiento Familiar Cristiano, a una comunidad otomí en el Valle del Mezquital y al servicio público, entre otras cosas. Parte del secreto de este matrimonio es su entrega radical a la voluntad de Dios, misma que implica dar la vida por los hermanos.

Al preparar la celebración de la Misa, el padre Lako pidió que mis papás eligieran las lecturas y redactaran las peticiones y las acciones de gracias. En las peticiones, indicó, incluyan algunas para pedir perdón.

Mi papá eligió lecturas que no solamente fueran significativas para ellos, sino que transmitieran un mensaje a sus amigos y familiares, especialmente a sus hijos, acerca de lo que es más importante en la vida. Especialmente, le interesaba a mi papá que quedara clarísimo que Dios quiere para nosotros que tengamos alegría.

Peticiones

Algunas de las peticiones fueron:

1) Te pedimos perdón por cada vez que hemos sido insensibles ante el sufrimiento o las carencias de nuestros hermanos. Perdónanos por no ser solidarios y no asumir plenamente nuestras responsabilidades sociales y políticas.

2) Te pedimos perdón por no ponerte a Ti en primer término en nuestras vidas.

3) Perdónanos, Señor, por cada vez que hemos sido intolerantes y no hemos respetado la forma de ser o de pensar de nuestros hermanos.

4) Perdona, Señor, nuestro desánimo, nuestra apatía. Perdónanos por olvidar que no es digno de un hijo tuyo perder la esperanza.

5) Que no olvidemos, Señor, vivir con la paz, la seguridad y la alegría de quienes se saben hijos de Dios.

6) Te Agradecemos, Señor, porque el testimonio de Guillermo y Luz María renueva en nosotros la fe en el amor humano y en el valor sacramental del matrimonio.

«Que la gracia y la paz se les aumenten de día en día, junto con el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su poder divino nos ha dado todo lo que necesitamos para la vida y la piedad, en primer lugar el conocimiento de Aquél que nos ha llamado por su propia gloria y fuerza (II Pedro 1, 2-3)

Gracias, Señor, por la alegría, signo de tu vida en esta familia.

EL OBSERVADOR 609-11

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PINCELADAS
Nupcias místicas
Por el P. Justo López Melús


En las religiones paganas es el hombre el que, a través de rigurosas ascesis, ha de esforzarse en subir hacia la divinidad. En la religión cristiana es Dios el que desciende y se abaja para encontrarse con el hombre. Dios se hace hombre para que el hombre sea Dios. El amor empareja e iguala. Dios es amor. Dios ha celebrado sus bodas con la humanidad. Algunas almas «han vivido» sus nupcias místicas con el Señor.

Un joven llamó a la puerta de su amada, y una voz desde dentro preguntó: «¿Quién es?». El joven respondió: «Soy yo». Pero la voz replicó: «Esta casa es muy pequeña, no hay sitio para dos». Y la puerta no se abrió. De nuevo llamó el joven: «Mi querida, soy yo, ábreme». Pero la puerta siguió cerrada. Entonces el enamorado se retiró, reflexionó, y después de un año volvió y llamó. «¿Quién es?». Y el enamorado respondió: «Soy 'tú', porque tú y yo somos una misma cosa». Entonces la puerta se abrió y entró.

EL OBSERVADOR 609-12

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FIN

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