El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
25 de marzo de 2007 No.611

SUMARIO

bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La fe y el escándalo
bulletLos religiosos de todo el mundo, unidos en la «Jornada de oración y ayuno por la paz»
bulletLA VOZ DE LOS PASTORES - Un «sí» apasionado a favor de la vida
bulletREPORTAJE - 25 de marzo, Día Internacional del Niño por Nacer
bullet«Baketik», centro franciscano por la paz
bulletNUESTRO PAÍS - El aborto, exterminio hitleriano
bulletVIGÍA - ¿Será posible?
bulletDILEMAS ÉTICOS - La tiranía del relativismo en la ciudad de México
bulletHISTORIA PRESENTE - ¡No al aborto!
bulletFLOR DE HARINA - Pharmakon athanasias
bulletMANIFESTACIONES DIVINAS - Murió recostando su cabeza en el hombro del sacerdote que le dio la absolución
bulletEN LA ÓPTICA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA - Pío X «el Papa de la restauración católica y de las reformas»
bulletENTREVISTA - El «no» de la Iglesia al aborto es un «sí» valiente y decidido a la vida
bulletALACENA - Juan Pablo II: amar a la Iglesia también hoy
bulletORIENTACIÓN MATRIMONIAL - ¿Debo mandar vigilar a mi esposo?

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule



CARTAS DEL DIRECTOR
La fe y el escándalo
Por Jaime Septién

En su obra La realidad humana del Señor, Romano Guardini escribió un párrafo que quiero citar completo, porque viene muy a cuento de los debates que hoy estamos enfrentando en buena parte del orbe cristiano. Me refiero, sobre todo, a los debates en torno a la familia y la vida, que son dos pilares fundamentales de la doctrina de la Iglesia y que, como acaba de decir el Papa en «El Sacramento del Amor», son posturas que no están sujetas a negociación.

Primero, escuchemos a Guardini con toda atención: «La fe y el escándalo: éstas son las dos únicas y verdaderas actitudes determinadas por la esencia de Cristo. La fe ve en Cristo el comienzo y se entrega a Él; está dispuesta a pensar y a vivir desde Él, a someterse a su juicio y a apelar a su gracia. El escándalo, por el contrario, declara a Cristo enemigo de la vida, enemigo del mundo y lucha contra Él como no lucha contra ninguna otra cosa. El que esta decisión se haga cada vez más clara constituye sin duda el único sentido adecuado de la historia. El mundo se irá diferenciando cada vez con mayor claridad en aquellos que creen en Cristo y aquellos que se escandalizan de Él».

Primera pregunta: ¿de qué lado estamos? Del lado de los que asumen —con todas sus consecuencias— la fe en Jesucristo, o del lado de los que ven en ella un abismo personal. Segunda pregunta: ¿si estamos del lado de la fe, luchamos para que ésta ilumine al mundo o, mejor, nos hacemos a un lado, nos escondemos y la usamos, solamente, cuando nos acarrea algún beneficio? Finalmente, tercer pregunta: ¿creemos —con Pascal—que «fuera de Jesucristo no sabemos lo que es nuestra vida ni nuestra muerte, ni Dios, ni nosotros mismos»?

De otra manera: ¿Llevar a la calle, a la oficina, a la tribuna legislativa, al surco o al mercado a Jesús es llevar una compañía que nos muestra la Verdad, o un «hermano incómodo» que nos susurra a través de la conciencia lo que debemos hacer y no lo que —muchas ocasiones—queremos hacer? La fe trabaja por el bien de la comunidad, aunque la comunidad ni la entienda ni la quiera. Es una exigencia de amor que nació en la Cruz, no en la ocurrencia de un hombre. Es una Presencia que escandaliza, porque el mundo no gusta de la Verdad. La fe es una obra constante, que requiere la gracia y la oración, aunque también necesita la acción. La fe vence al escándalo, aunque los periódicos y los noticiarios de televisión digan siempre lo contrario.

EL OBSERVADOR 211-1

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


Los religiosos de todo el mundo, unidos en la «Jornada de oración y ayuno por la paz»
El 30 de marzo próximo, para pedir el fin de los conflictos en la tierra y los ataques contra la vida
FIDES / El Observador

Unir las oraciones e invocaciones a Dios para que cese la violencia y la guerra en Darfur, Iraq, Afganistán, Sri Lanka, Uganda del Norte, Nepal, Colombia, Israel, Palestina y Líbano y en todos aquellos lugares del mundo donde hay discordia y divisiones: es el objetivo de la «Jornada de oración y ayuno por la paz», lanzada para el 30 de marzo por la «Comisión Justicia, Paz e Integridad de la Creación» de la Unión de Superiores Mayores y la Unión Internacional de Superioras Generales.

Oración y compromiso por la paz

Los religiosos de todas las congregaciones masculinas y femeninas invitan a los fieles del mundo a unirse en la oración, recordando en particular las palabras de Juan Pablo II en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2002: «La oración por la paz no es un elemento que ' viene después ' del compromiso por la paz. Al contrario, está en el corazón mismo del esfuerzo por la edificación de una paz en el orden, en la justicia y en la libertad.

«Orar por la paz significa abrir el corazón humano a la irrupción del poder renovador de Dios. Con la fuerza vivificante de su gracia, Dios puede abrir caminos a la paz allí donde parece que sólo hay obstáculos y obstrucciones; puede reforzar y ampliar la solidaridad de la familia humana, a pesar de prolongadas historias de divisiones y de luchas.

Perdonar las ofensas recibidas

«Orar por la paz significa orar por la justicia, por un adecuado ordenamiento de las naciones y en las relaciones entre ellas. Quiere decir también rogar por la libertad, especialmente por la libertad religiosa, que es un derecho fundamental humano y civil de todo individuo. Orar por la paz significa rogar para alcanzar el perdón de Dios y para crecer, al mismo tiempo, en la valentía que es necesaria en quien quiere, a su vez, perdonar las ofensas recibidas»

La vida consagrada, indican los religiosos, está siempre al servicio de la reconciliación y de la paz en el mundo: «Pensamos que reservar un día, durante la Cuaresma, para rezar juntos por la paz en la tierra todos los miembros de congregaciones religiosas, pueda tener un significativo efecto sobre nuestro mundo», afirman en un comunicado que expresa confianza en la fuerza de la oración.

EL OBSERVADOR 211-2

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


LA VOZ DE LOS PASTORES
Un «sí» apasionado a favor de la vida
Por Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán

Nueve meses antes de la Navidad celebramos la fiesta litúrgica de la Anunciación del Señor: «El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María» (Lc 1,26). El ángel Gabriel anuncia a María los planes de Dios para que ella sea Madre del Mesías, del Salvador. María responde con entera disponibilidad: «Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho» (Lc 1,38). Entonces el Hijo de Dios -eterno con el Padre y el Espíritu Santo- inicia su existencia humana, empezando a crecer en el vientre de María. Es el contexto litúrgico para celebrar el Día de la vida.

En Cristo Jesús —rostro humano de Dios y rostro divino del hombre— ponemos, agradecidos y jubilosos, el don de cada vida humana, especialmente en circunstancias en que nefastas ideologías intentan destruirla en sus inicios —mediante el aborto— y en su término —mediante la eutanasia—.

Al «sí» de Dios Padre que nos ama, entregando a su propio Hijo; al «sí» de Cristo Jesús, agradecido y obediente al Padre, entregándose a sí mismo por nosotros; al «sí» de María, madre amorosa y fiel discípula; queremos unir nuestro «sí» firme y apasionado para acoger el don de la vida y celebrarla-servirla en la misión que Dios nos encomienda.

Desde el momento de la fecundación o concepción se inicia una nueva vida humana, pues la unión del espermatozoide y el óvulo da lugar a una nueva célula con un nuevo patrimonio genético, diferente al genoma del padre o de la madre. Esta nueva vida humana inicia un proceso gradual, continuo y progresivo, que poco a poco nos permite identificar y percibir los miembros y órganos que se van formando. Esa vida humana, con la misma dignidad de todo ser humano, anhela ser acogida y amada, para nacer, crecer y dar, a su vez, todo su potencial en bien de los demás.

En un mundo de violencia y odio, queremos sembrar paz.

En un mundo de egoísmo y placer, queremos cultivar un amor oblativo (agapé.


En un mundo dividido, queremos ofrecer reconciliación y unidad.

En un mundo en que prevalece la ley del poderoso, queremos actuar con mansedumbre y bondad.


En un mundo basado en la productividad y el prestigio personal, queremos optar por la trascendencia centrada en Dios Trino y Uno.

En un mundo de engaño y apariencias, queremos tener «fijos los ojos en Jesús» (Heb 12,2), «Camino, Verdad y Vida» (Jn 14,6).

En un mundo que se afana por la belleza física y la fama, queremos dejarnos fascinar por la Belleza del Crucificado.

Nuestro servicio a favor de la vida podrá parecer débil e insignificante; pero nos alienta la fe y la esperanza en Jesús, quien ha venido para que tengamos vida y en abundancia (cf. Jn 10,10) y nos ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20).

Como en este año el 25 de marzo cae en domingo, prevalece la celebración dominical de Cuaresma; la fiesta litúrgica de la Anunciación del Señor pasa al lunes 26. Los obispos darán indicaciones en sus respectivas diócesis de cómo celebrar el Día de la Vida.

La Virgen de Guadalupe, «Madre del verdadero Dios por quien se vive», nos acompañe en esta celebración de la vida.

EL OBSERVADOR 211-3

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


REPORTAJE
25 de marzo, Día Internacional del Niño por Nacer
En el primer Congreso Internacional Provida, celebrado en Madrid en el 2003, se acordó por abrumadora mayoría, tras una encuesta mundial contestada por más de 5000 grupos y asociaciones de más de 20 países de Europa y América, que en todo el mundo se celebrase el Día de la Vida, Día del Niño por Nacer, o Día de la Vida Naciente, el día 25 de marzo de cada año.

El primer país que celebró el Día de la Vida de manera institucionalizada fue El Salvador, en 1993.

La primera celebración oficial del Día del Niño por Nacer, en Argentina, se produjo el 25 de marzo de 1999 por iniciativa del entonces presidente Menem, respaldado por la Conferencia Episcopal. El acto central se realizó en el Teatro Coliseo de Buenos Aires y congregó a representantes de la Iglesia e invitados especiales como el cardenal Bernard Law, arzobispo de Boston (EU); Francisco Gil Hellín, secretario del Pontificio Consejo para la Familia, del Vaticano; y Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU. También estuvieron representantes ortodoxos, y protestantes, así como líderes judíos y musulmanes.

Una carta para paises de presencia ibérica

Poco antes de la fiesta, Menem escribió una carta a todos los presidentes de los países de Iberoamérica, así como a los de España, Portugal y Filipinas, pidiéndoles seguir la iniciativa comenzada en El Salvador y declarar el 25 de marzo como Día del Niño por Nacer, Día de la Vida Naciente o Día de la Vida.

El papa Juan Pablo II, por su parte, envió una carta a Menem en la que hizo votos «para que la celebración del Día del Niño por Nacer favorezca una opción positiva en favor de la vida».

Países donde se ha instituido el Día del Niño por Nacer

El Congreso de Guatemala, el 20 de mayo de 1999, declaró, a instancias de la Iglesia y de varias ONGs, el día 25 de marzo como Día Nacional del Niño No Nacido. La declaración oficial señala que de esta manera se espera «promover una cultura de vida y de defensa de la vida desde el momento de su concepción».

En Chile, a partir de una campaña que contaba con el apoyo de miles de firmas y varios alcaldes, el 18 de mayo de 1999 la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad un proyecto de acuerdo por el que se solicita al presidente de la república se sirva declarar el día 25 de marzo de cada año como el Día del Niño Concebido.

En el marco del III Encuentro de Políticos y Legisladores de América, que se realizó del 3 al 5 de agosto de 1999 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, la primera dama de Costa Rica, Lorena Clara de Rodríguez, anunció la celebración en Costa Rica de un día por la vida del no nacido. El entonces presidente costarricense, Miguel Angel Rodríguez, proclamó el 27 de julio como Día Nacional de la Vida Antes de Nacer.

En Nicaragua el presidente de la república, Arnoldo Alemán, con el apoyo de la Iglesia y de los grupos provida, dictó el día 25 de enero de 2000 un decreto por el que declara el día 25 de marzo de cada año como el Día del Niño por Nacer. El primer magistrado nicaragüense fundamenta su resolución en que la Constitución Política de la República, en su artículo 23, declara que «el derecho a la vida es inviolable e inherente a la persona humana». Luego añade que como «la vida humana necesita de cuidado y protección especiales, tanto antes como después del nacimiento», el Estado nicaragüense reconoce «como una de sus prioridades velar por el desarrollo integral de las personas por nacer». Finalmente el decreto reconoce que «el derecho a la vida, inherente a cada uno de los habitantes de la nación y del mundo, constituye el eje principal de los derechos humanos y, por tanto, merece la decidida atención del Estado, sus instituciones, y de toda la sociedad nicaragüense».

En República Dominicana fue aprobada, a instancias del señor cardenal, a comienzos del año 2001, la ley civil que instituye la celebración, considerando como «apropiado y necesario dedicar un Día al Niño por Nacer, con la finalidad de propiciar la reflexión sobre el importante papel que representa la mujer embarazada en el destino de la humanidad, y el valor de la vida humana que porta en su seno».

En Filipinas, durante la Misa por la fiesta de la Anunciación en Malacañang, la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, declaró oficialmente el 25 de marzo como el Día del No Nacido. En su declaración, Arroyo afirmó que la conmemoración de la visita del ángel Gabriel a María requiere dar una importancia especial a los bebés que mueren por causa de complicaciones durante el embarazo.

El Perú es, en este momento, el último país en haber instituido por ley la fiesta de la vida. En enero del 2002 el Congreso de la República Peruana declaró el 25 de marzo como Día del Niño por Nacer, luego del arduo esfuerzo de la asociación de defensa de la vida CEPROFARENA por recolectar las firmas necesarias para su legalización con el apoyo de la jerarquía de la Iglesia.

Lugares donde podría darse pronto el reconocimiento oficial

En Brasil el proyecto de ley que instituirá el Día del Niño por Nacer espera su aprobación en la Cámara de Diputados. Se trata de una iniciativa del diputado Severino Cavalcanti (PPB/PE) con el apoyo de los provida y de la Iglesia, que reclama la fiesta para cada 25 de marzo. El proyecto, que recibió el número 947/1999, debe ser primero evaluado en la Comisión de Seguridad Social y Familia de la Cámara de Diputados.

Actualmente, en Venezuela, Uruguay y Panamá grupos de defensa de la vida promueven campañas de recolección de firmas para lograr el reconocimiento de la fiesta por las autoridades civiles. En Uruguay, cada 25 de marzo, ciudadanos (principalmente católicos) realizan marchas pacíficas de protesta contra las clínicas de aborto clandestinas, reparten volantes defendiendo los derechos de los no nacidos y alertan a las mujeres sobre los graves daños psicológicos y físicos que el aborto les puede causar.

Celebran el Día de la Vida, pero sin reconocimiento oficial

Día del Niño no Nacido es el nombre que la fecha recibe en Austria, según acordaron los grupos pro-vida del país, y se celebra también el 25 de marzo.

En Eslovaquia, por cuarto año consecutivo, los grupos pro-vida han enviado una carta al Consejo Nacional de la República Eslovaca solicitando que el 25 de marzo se declare como Día del Niño Concebido.

En Cuba, la arquidiócesis de La Habana celebrará el Día por la Vida el 25 de marzo con un Rosario viviente, la entrega de premios del concurso de dibujo infantil por la Vida y la celebración eucarística presidida por el cardenal en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen.

En España las diócesis de Madrid y Palencia, entre otras, han proyectado ya actos para conmemorar el Día de la Vida este 25 de marzo.

¿Y qué pasa en México?

Si bien el gobierno no ha aprobado este día, la Iglesia en México celebrará por quinto año consecutivo este 25 de marzo el Día de la Vida Concebida en el Seno Materno, instituido por los prelados también en el marco de la solemnidad del misterio de la Encarnación.

Fuente: Provida de Valencia, España

EL OBSERVADOR 211-4

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


«Baketik», centro franciscano por la paz
Por Gilberto Hernández García, O.F.M.

En el santuario español de Nuestra Señora de Arantzazu, en el país vasco —que tanto sabe de conflictos y enfrentamientos—, ha nacido un proyecto por demás interesante: Baketik, un centro por la paz promovido por los franciscanos de aquella región, cuyo objetivo es contribuir, tanto al interior como al exterior de la sociedad vasca, a la paz y la reconciliación humana. El proyecto incluye la determinación de que este centro tenga un carácter plural, laico, aconfesional y autónomo, y se basa en una ética humanista, donde es primacía la persona y la dignidad humana su columna vertebral.

Paz y ética

Baketik —de Bake, paz y etik, ética, en vascuence— es una «escuela» desde la que se enseña y ayuda a afrontar éticamente todo tipo de conflictos mediante herramientas para la prevención de contiendas destructivas, el diálogo y la reconciliación. Su objetivo hacia afuera de la sociedad vasca es prestar ayuda a «los conflictos olvidados y a los olvidados de los conflictos».

Cabe aclarar que al hablar de conflicto se hace referencia al conflicto como experiencia cotidiana y real. No sólo, por tanto, a los grandes conflictos internacionales, políticos, sociales o religiosos, sino también a los del día a día. Estas dos perspectivas, la de los conflictos que nos quedan más lejos y la de los que nos quedan más cerca, quieren estar presentes en Baketik. El conflicto aparentemente más grave y alejado, y el aparentemente más leve y cercano comparten muchas cosas entre sí. De modo que lo que se dice o aprende para uno puede servir para el otro. En este sentido, la intención clara de este centro es que sea útil, no sólo a los especialistas o estudiosos de grandes conflictos, sino principalmente a las personas de a pie.

En tres pasos

El enfoque propio que aporta Baketik tiene su clave principal en la búsqueda de una elaboración ética de los conflictos. Ésta es la novedad que lo singulariza. Uno de sus presupuestos es que los conflictos destructivos no tienen necesariamente solución ni resolución, tienen elaboración. Elaboración significa transformar algo por medio de un trabajo adecuado. Resumidamente podemos decir que esta propuesta consta de tres pasos: la revisión ética de las bases con las que afrontamos los conflictos, la realización de un trabajo personal hacia adentro, y la animación a desarrollar un trabajo interpersonal hacia afuera.

En suma, el centro por la paz de Arantzazu subraya que en un conflicto lo fundamental ocurre dentro de nosotros mismos, y, si sabemos abordarlo y aprovecharlo, se convierte en una oportunidad única para mejorar, vivir más felices y ser más humanos.

EL OBSERVADOR 211-5

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


NUESTRO PAÍS
El aborto, exterminio hitleriano
Por Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas

VER.- El partido mayoritario en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal promueve despenalizar aún más el aborto. Es otro paso que dan, cediendo a presiones de moda de grupos minoritarios, después de haber aprobado la ley de «sociedades en convivencia», una fórmula farisaica de avanzar hacia la legitimación de matrimonios entre homosexuales. Y todo esto alentado por legisladores que, oficialmente, se consideran «católicos»...

En la mayoría de estados del país, desde hace tiempo se despenalizó el aborto cuando se trata de un feto que viene con malformaciones físicas, cuando la madre corre peligro en su vida por el embarazo, o cuando éste es producto de una violación. En algunos casos, se han ampliado más las causales, para no juzgar el aborto como crimen.

JUZGAR.- El quinto mandamiento de la Ley de Dios es muy claro: «No matarás» (Ex 20,13; Deut 5,17). Jesús remarca y reasume este mandato (cfr. Mt 19,18). No hay duda, pues. Quitar la vida a un ser humano es un asesinato. El feto es un ser humano, aunque tenga un segundo de existencia.

San Pablo incluye el homicidio entre los signos de depravación de los romanos. Los califica de «llenos de toda injusticia, perversidad, maldad, henchidos de homicidio, de engaño, de malignidad, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, insensatos, desleales, despiadados, los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no sólo las practican, sino que aprueban a los que las cometen» (Rom 1,29-32).

El Código de Derecho Canónico establece que «quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae» (canon 1398); es decir, se excluye de la Iglesia a sí mismo en forma automática, sin necesidad de juicio canónico. La Iglesia no excomulga; la persona misma se pone fuera de la Iglesia, aunque se siga declarando «católica». Esto es para los casos en que el aborto se realiza en forma intencionada, no cuando sucede de manera involuntaria. Y son culpables del delito quienes lo realizan, quienes lo aconsejan, quienes ayudan a practicarlo.

Algunos alegan que México es un Estado laico, y que por tanto las cuestiones religosas y morales no deben regir la vida ciudadana. Se equivocan. El derecho a la vida no depende de una religión, sino que es algo connatural al ser humano. Nuestra Constitución, en su artículo 14, consagra el respeto a la vida como fundamento de los demás derechos: «Nadie podrá ser privado de la vida». Así lo reconoce también la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la ONU, ratificada por nuestro país desde 1948. Lo que pasa es que, quienes defienden el «derecho» de la mujer a abortar, es muy probable que ya tengan en su historia personal este delito, y no quisieran que pesara sobre su conciencia como un crimen.

Es una aberración y una ignorancia culpable afirmar que la mujer es dueña de su cuerpo y que se puede deshacer del feto que lleva en su seno. Éste no es responsable de los deslices de la madre. Además, no somos dueños de nuestro cuerpo, sino administradores del mismo. El feto, aunque está en el cuerpo de la mujer, es una persona distinta.

ACTUAR.- Exhortamos respetuosamente a los legisladores del Distrito Federal y de los estados a que respeten la vida humana desde su inicio en el seno materno, hasta su término natural. Lo pedimos en particular a los legisladores católicos.

Una ley no puede cambiar la moralidad de un hecho sólo por haber sido aprobada por unos legisladores sin escrúpulos.

Los ciudadanos, al elegir a gobernantes y legisladores, deben averiguar si, con su voto, apoyarán a abortistas, porque se convierten en colaboradores, quizá ingenuos, de asesinatos exterminadores, que en nada se distinguen de los crímenes perpetrados por Adolfo Hitler.

EL OBSERVADOR 211-6

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


VIGÍA
¿Será posible?
Por Javier Algara

Es un hecho la aprobación de la despenalización del aborto en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, según dan cuenta los medios masivos de comunicación. De los 66 diputados, de siete partidos, que integran ese órgano legislativo sólo los 17 del PAN anuncian que votarán en contra. O sea que únicamente una cuarta parte de los representantes electos de la población de la ciudad de México está a favor de la vida y de los derechos de las personas humanas que viven aún en el vientre de sus madres. Esta noticia nos obliga a reflexionar.

De un lado, el que la mayoría perredista, absoluta, (34 diputados) apoye iniciativas en contra de la vida no es de extrañar. Ni tampoco su desdén por los contenidos de la enseñanza de la Iglesia católica al respecto. En el otro extremo, los principios de doctrina del PAN, básicamente sustentados en la doctrina cristiana, afirman la existencia de la vida humana desde el momento de la concepción, y consecuentemente, la maldad del aborto. Es lógica su oposición a la iniciativa de despenalizar el aborto. Pero hay 15 diputados más, de otras filiaciones políticas. ¿Será posible que entre ellos no haya ninguno que esté a favor del valor absoluto de la vida? ¿Ninguno de esos 15 (y de los 34 del PRD) es católico o se adhiere a la enseñanza de la Iglesia?

Pero, aun si esto fuera cierto, quedan otras preguntas. Los legisladores son — en el sentido de la ley— los representantes del sentir del pueblo. ¿Quiere decir eso que, al menos aritméticamente, podemos suponer que sólo el 25% de la población del DF está a favor de la vida del no nacido y en consonancia con la enseñanza de la Iglesia? ¿Esa cifra refleja la realidad del Distrito Federal? Serían cerca de 15 millones de personas a favor del aborto, en desafío a la voluntad de Dios y de la enseñanza de la Iglesia, y sólo 5 millones en contra. Parece difícil creerlo, ¿o no? ¿O será, más bien, que los diputados no están tomando en cuenta el sentir real de la ciudadanía?

Por otra parte, no se puede evitar pensar en la actitud del ciudadano común ante tal conducta de sus diputados.¿Será posible que la ciudadanía católica del DF sea tan exigua y apática? ¿O es la fe católica la que es exigua y apática?

EL OBSERVADOR 211-7

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule

DILEMAS ÉTICOS
La tiranía del relativismo en la ciudad de México
Por Sergio Ibarra

Este mes de marzo habrá de pasar a la historia en el Distrito Federal por la aprobación de una ley dirigida a los homosexuales. Es pertinente destacar que este es el segundo paso que han dado los legisladores de la capital del país en este sentido. Primero, al igual que en España, se aprobó una iniciativa que protegía los derechos de los homosexuales concubinos. Hasta este nivel el asunto podría parecer «justo», ya que efectivamente se podrían dar y de hecho se han dado situaciones en donde alguien podría quedar económicamente desamparado ante la separación o muerte de una de las partes. Sin embargo, esta vez han avanzado a un segundo nivel: a partir de este mes los homosexuales pueden celebrar matrimonios. Igual que en España, ése fue el segundo paso. Pero falta el tercero, que se les de la posibilidad de adoptar niños.

El homosexualismo ¿es un fenómeno social o una enfermedad? Su origen tiene dos principales causas, una psicológica y la otra fisiológica. La sociedad posmoderna, confundiendo la propuesta de Feyerabend de «todo vale», ha adoptado una postura que es preocupante. Los homosexuales son personas que merecen nuestro respeto. Con su libertad han tomado la decisión de qué hacer con su vida. Como toda decisión, se debe asumir con todas sus consecuencias; en este caso, es ir en contra de la ley natural. No es un asunto únicamente de postura como Iglesia, como lo ha señalado Benedicto XVI; se trata de un atentado a las condiciones que garantizan la sobrevivencia humana. Si no fuera suficiente ir en contra de la ley natural, hace más de dos décadas apareció el SIDA, la enfermedad mortal producida por las relaciones entre personas del mismo sexo. Esta enfermedad —está demostrado científicamente— tiene su origen en las relaciones entre homosexuales, particularmente entre hombres, aunque una vez contraído el virus es transmisible en relaciones heterosexuales. Una clara señal de que algo no anda bien. Como sociedad, ¿estamos haciendo lo correcto frente a este fenómeno? Evidentemente que la solución no es usar preservativos para evitar la enfermedad. Ni aprobar esta clase de leyes. Hay que ir a las raíces.

Benedicto XVI ha puesto la señal de alerta a los católicos acerca de la dictadura del relativismo. En esta ocasión, de manera formal ha hecho su aparición ya en México: unos cuantos han decidido por todos un asunto que, lejos de estarse resolviendo, se esta promoviendo. Y ese es el dilema:¿estamos dispuestos a que este fenómeno se propague como algo «normal» o natural?

EL OBSERVADOR 211-8

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


HISTORIA PRESENTE
¡No al aborto!
Por Omar Árcega E.

Primero fue la llamada Ley de Sociedades de Convivencia, ahora quieren despenalizar el aborto. Los legisladores del Distrito Federal, amparados bajo supuestas ideas de avanzada, pretenden proteger una forma de asesinato. Como parte de sus argumentos sostienen: 1. Las miles de muertes provocadas por abortos clandestinos, 2. La situación económica no idónea de los futuros padres, 3. El derecho al uso (¿y abuso?) del cuerpo por parte de cada individuo.

Como católicos, tenemos que tomar una posición. En lo personal considero que las razones aducidas no son convincentes. Es verdad, miles de mujeres mueren por abortos clandestinos, pero legalizarlos no es una solución de fondo, el problema es la madurez individual de cada ser humano; si tengo prácticas sexuales y no he conformado un hogar donde arropar a posibles hijos, entonces tengo que dar la cara al problema que yo mismo he creado, no huir a través de la muerte de un inocente, o, mejor aún, pensar bien las cosas antes de actuar. Con respecto al segundo argumento, si mi pareja y yo no tenemos una situación económica óptima, cuidarnos con métodos anticonceptivos naturales, obviamente esto implica dedicar tiempo a aprenderlos. Respecto al uso del cuerpo, hay que decirlo claro, un cigoto o un feto no son tumores en el cuerpo materno, son seres humanos con su propia carga genética y por lo tanto, son personas; es por ello que decimos que abortar es asesinar.

En esta sociedad se nos enseña a indignarnos cuando algún derecho es pisoteado, pero se nos incita a aplaudir el aborto, siendo que en este último se violenta el primer derecho: el de la vida, con lo cual estamos frente a humanos con derechos (los nacidos) y sin derechos (los no nacidos).

Como católicos, urge formar las conciencias de nuestros hermanos. Necesitamos herramientas científicas para hacer entender que en el mismo instante de la concepción ya existe un ser humano.

EL OBSERVADOR 211-9

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


FLOR DE HARINA (Sal 147, 14)
Pharmakon athanasias
Por el P. Justo López Melús

Todo cristiano es un caminante. Pero en ese caminar hacia los demás y zambullirse en la inmanencia, en ese caminar hacia Dios y suspirar por la trascendencia, el cristiano se siente frágil y desvalido: necesita ser reconfortado por la fuerza de lo alto, necesita ser alimentado con el pan de los ángeles. Como Elías, camino del Horeb.

Elías había luchado denodadamente contra los sacerdotes de Baal y había vencido. Se sentía ufano. Entonces Dios permite una dura prueba. Es perseguido a muerte por la reina Jezabel. Ahora reconoce su debilidad y huye a la montaña. Se tumba agotado bajo un enebro. La angustia le oprime el corazón y se desea la muerte. «¡Ya basta, Señor! Toma mi vida, que no soy yo mejor que mis padres» (1 Re 19, 4).

Entonces el ángel del Señor le tocó y le dijo: «Levántate y come, porque te queda todavía mucho camino. Se levantó, comió y bebió, y anduvo con la fuerza de aquella comida 40 días y 40 noches hasta el monte de Dios, Horeb» (1 Re 19, 6-8). «Si el hombre quiere horadar la frontera del Invisible, no le basta con el pan de sus campos. Si quiere recorrer los senderos del Invisible, debe alimentarse con un pan que viene del cielo» (Carretto).

Este alimento que se le proporciona a Elías al borde del agotamiento total es el símbolo del alimento del cristiano: el sacramento de la Eucaristía, el pharmakon athanasias, remedio de inmortalidad, de los Padres Griegos. Y cuando se encuentre en el último debilitamiento de sus fuerzas, el cristiano recibirá la Eucaristía como viático, como refuerzo y acompañamiento en su postrer camino hacia Dios.

EL OBSERVADOR 211-10

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


MANIFESTACIONES DIVINAS
Murió recostando su cabeza en el hombro del sacerdote que le dio la absolución
Episodios sencillos de la vida cotidiana protagonizados por nuestros lectores. Hablan de una relación con Dios, cuyo amor se manifiesta en las más variadas circunstancias de la vida

El señor don Jesús Mejía Mendoza, de 80 años de edad, originario de Tequisquiapan, Querétaro, se acercó a confesar, el viernes primero de mes, 2 de marzo de 2007, el último día de pláticas cuaresmales, a las cuales asistió según le permitió su salud.

Para concluir la semana de pláticas cuaresmales hubo celebración penitencial, y don Jesús se acercó al señor cura, el padre Gerardo Medrano González, para recibir el sacramento de la Penitencia; el sacerdote lo hizo sentarse junto a él debido a su edad, y escuchó su confesión.

El padre comenta que don Jesús terminó de decir sus pecados y, al darle la absolución, se recargó sobre su hombro y exclamó: «¡Ay, padre!», y murió por un infarto cardiaco. El padre, inmediatamente, le administró los santos óleos y lo trasladó a la sacristía para tratar de darle los primeros auxilios, pero todo fue en vano, don Jesús había muerto justo al recibir la absolución de sus pecados; y en un viernes primero de mes y en un viernes de Cuaresma.

Cuando llegó a la sacristía su hijo, el señor Arturo Mejía Hernández, su padre yacía en el suelo, pero inmediatamente escuchó las palabras llenas de consuelo del padre Gerardo: «No deben estar tristes, esta forma de morir que Dios le concedió a tu padre es un regalo muy hermoso».

El padre Gerardo, párroco de la parroquia de Santa María de Guadalupe, de la diócesis de Cuautitlán, a la cual petenece la colonia Residencial Coacalco, donde vivía don Jesús con su familia, nos comentó por teléfono que él interpreta este suceso como el cumplimiento de las promesas hechas por el Sagrado Corazón de Jesús, de que quienes se confiesen y comulguen nueve primeros viernes de mes, en desagravio a su sacratísimo Corazón, no morirán sin confesión, pues don Jesús se confesaba y comulgaba devotamente los viernes primeros de mes.

Además, don Jesús iba con frecuencia a la basílica de Guadalupe, ya que Coacalco queda cerca. Por ser originario de Tequisquiapan, don Jesús venía con su familia al santuario de nuestra Señora de los Dolores de Soriano prácticamente cada vez que visitaba su tierra natal, y la santísima Virgen le concedió la gracia de morir en un viernes de Cuaresma, tiempo propicio para recibir el perdón y la gracia de Dios.

El sábado 3 de marzo de 2007 el padre Gerardo celebró su funeral de cuerpo presente, y don José fue sepultado a las 4 de la tarde.

Don Jesús dejó un ejemplo para sus nueve hijos: Arturo, María Guadalupe, Alfredo, Margarita, Jesús, María del Carmen, Juan, Fernando y Alejandro, y para su esposa, María del Carmen Hernández Reséndiz, también originaria de Tequisquiapan, quien siente la soledad al perder a su esposo.

Termino diciendo: qué sabio es el dicho que repetían los bisabuelos queretanos: «Como es la vida es la muerte, como es la muerte es la eternidad», y qué oportuno es el mandamiento de la santa Iglesia: «Confesarse por lo menos una vez al año en la Cuaresma».

P. Juan Manuel Pérez Romero,
Santuario deNuestra Señora de los Dolores de Soriano.

Tel-Fax (419) 292 02 41

EL OBSERVADOR 211-11

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


EN LA ÓPTICA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
Pío X (1903-1914): «el Papa de la restauración católica y de las reformas» (1 de 2)
Por el Padre Umberto Marsich, m. x. / Madrid

En el conclave que siguió la muerte de León XIII, el primer papa social de la historia, los cardenales se orientaron a elegir al cardenal italiano José Sarto, por ser un hombre más pastoral y espiritual, padre y pastor. Optaron por un papa de vida interior, después de tantos años de acción política. El neo electo asumió el nombre de Pío X en continuidad moral y espiritual con su predecesor Pío IX. De familia humilde y campesina, nació en la aldea de Riese (Italia). Fue obispo de Mantua y patriarca de Venecia.

La doctrina política

Hombre bueno y de mucho equilibrio, entendió la irreversibilidad de la situación en la que se había encontrado el papado después de la ocupación italiana de Roma, y adoptó una política de mayor comprensión y de reconciliación. En las relaciones con los estados tuvo que asistir a la separación de la Iglesia del Estado, sea en Francia como en Portugal, y, puesto que eran separaciones que limitaban el ejercicio de las libertades religiosas, intervino firmemente con dos diferentes encíclicas: Vehementer nos (1906) y Iamdudum in Lusitania (1911).

También fue muy firme en el rechazo tanto del socialismo como del modernismo. No podía aceptar que, en nombre de la libertad y de un pensamiento que todo lo relativizaba, también la doctrina de la Iglesia y la moral cristiana tuvieran que acomodarse y abaratarse. Predicador brillante y buen administrador, capaz de excelentes relaciones humanas y dotado de profunda y devota vida interior, vivió un pontificado dinámico y reformador. Reformó la liturgia, permitió la comunión frecuente, y en joven edad modernizó el derecho canónico, renovó el catecismo, promovió el canto sacro, la piedad popular, la Acción Católica, la formación del clero y de los seminarios, etc. No nos dio ninguna encíclica social; sin embargo, fue muy directo y concreto en promover acciones de caridad social. Preocupado por la progresiva descristianización de la sociedad, encomendaba a los laicos más compromisos en el campo de lo temporal, pero siempre bajo la vigilancia de la jerarquía, como si se tratara de una simple prolongación de la acción del clero.

Que teníamos un pontificado más religioso que el anterior quedó claro desde las primeras declaraciones y acciones del nuevo Papa, dirigidas a reformar el clero, sobre todo de Roma, y a defender la ortodoxia doctrinal. ¿Cómo? Instaurándolo todo en Cristo. «Instaurare omnia in Christo» fue, de hecho, su lema programático. A los políticos pedía, en sus discursos, acción; y a todos, laicos incluidos, docilidad a la jerarquía y unidad con el Sumo Pontífice.

La doctrina social

Para Pío X, Cristo es el fundamento del pensamiento social y de la acción. Cristo tenía que ser también el moralizador de toda relación social, del derecho de propiedad, de las pasiones e injusticias. Cristo es Aquel que puede ofrecer armas para abatir el egoísmo; es quien nos lleva a la paz, quien nos impulsa hacia la caridad y provee a todos los necesitados. Esta es, básicamente, la justificación del asistencialismo católico y de la gran actividad caritativa que el cardenal Sarto ejerció personalmente y promovió luego como Papa. Notorias son sus iniciativas en el tiempo de su patriarcado veneciano, como «el pan de S. Antonio», traducción italiana del «tortibono» mexicano; «la liga agraria»; «los bancos populares»; «la caja obrera» y «el secretariado del pueblo», este último destinado a procurar trabajo a los obreros desempleados.

EL OBSERVADOR 211-12

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


ENTREVISTA
El «no» de la Iglesia al aborto es un «sí» valiente y decidido a la vida
Habla monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, presidente de la Comisión Episcopal de Familia, Juventud y Laicos de la CEM

El debate sobre la despenalización del aborto en la capital de la república mexicana se ha extendido a todos los rincones del país. Los legisladores han incitado una polémica que tiene que incluir la voz de la Iglesia.

México es el segundo país —después de Brasil— con mayor número de católicos, y es el que, en las encuestas, se opone con mayor decisión en el continente a la práctica del aborto.

Por ello, Zenit-El Observador ha realizado una larga entrevista con monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacan y presidente de la Comisión Episcopal de Familia, Juventud y Laicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

¿Cuáles serían las consecuencias de la despenalización del aborto en la capital, para el resto del país?

En la realidad de México, lo que sucede en el Distrito Federal sirve como ejemplo a seguir en el resto del país. En el anterior gobierno federal los criterios venían marcados por la Secretaría de Salud; ahora parece que las cosas han cambiado: la Secretaría de Salud está manejando una postura más firme en la defensa de la vida humana, pero ha dejado que sean el Distrito Federal y los estados quienes discutan y legislen al respecto para sus propios territorios.

¿Hay alguna «transmisión de ideas» en este renglón a los demás congresos de los estados?

El tema del aborto que está discutiéndose en el DF nos interesa para el resto del país no sólo por esa cadena que se puede provocar a nivel nacional, sino por la gravedad misma del aborto, donde quiera que se pretenda legislar sobre él. El aborto provocado es la muerte deliberada y directa de un ser humano en cualquier etapa que va desde la concepción hasta el nacimiento. Quienes pretenden despenalizar el aborto para defender los derechos de la mujer, con eso están matando a otro ser humano y sus derechos; y se trata del ser más indefenso, sujeto enteramente a lo que los ya vivos decidan respecto a él. Por eso el aborto es un verdadero crimen.

¿La postura de la Iglesia es puramente de fe o, igualmente, posee bases científicas sólidas?

La postura de la Iglesia no es solamente de fe, sino que está sustentada en claras y precisas bases científicas. Hay cuatro hechos demostrados por la ciencia: Primer hecho, cuando el óvulo queda fecundado por el espermatozoide se tiene la concepción. El óvulo fecundado por el espermatozoide se llama cigoto y es un nuevo embrión, o sea un organismo nuevo, el cual, aunque se va gestando dentro del cuerpo de la mujer, tiene un patrimonio genético diferente del de la mujer. Segundo hecho científico, este organismo pertenece a la especie biológica humana; basta analizar el número y la naturaleza de los cromosomas. Tercer hecho, el cigoto es un organismo programado, que no es simplemente la suma de los códigos genéticos del papá y la mamá, sino que es un ser con un proyecto y un programa nuevos, que no ha existido antes y no se repetirá jamás. En ese programa genético están las características del nuevo individuo; por ejemplo, la estatura, el color de los ojos, hasta el tipo de enfermedades genéticas a las que estará sujeto. Cuarto hecho, la ciencia dice que el crecimiento del embrión se da de modo coordinado, continuo y gradual; sin saltos cualitativos y con diferenciación progresiva que da origen a la formación de los tejidos y los órganos.

¿En qué tiempo ocurre dentro del vientre de la madre?

El desarrollo y la diferenciación del embrión son muy rápidos. A las cinco semanas de su concepción, el embrión humano apenas mide un centímetro, pero diversos órganos ya han empezado a tomar forma. A los dos meses la forma del cuerpo ya está completa. En adelante no necesitará más que refinar sus funciones y crecer. De los dos a los nueve meses multiplicará veinte veces su estatura y mil veces su peso. El desarrollo continuará después del nacimiento, durante toda la vida. Si los legisladores pretenden despenalizar el aborto antes de las catorce semanas, que adviertan los datos de la ciencia en esa etapa de formación del embrión. Sencillamente, que observen lo espeluznante de las fotografías o videos de un aborto provocado.

¿Hay posibilidades de influir entre los legisladores?

No veo, personalmente, mucha posibilidad de diálogo con los legisladores más aguerridos en la intención de despenalizar el aborto. Si se pudiera abrir un plebiscito, espero que la ciudadanía participe amplia y sensatamente, con un criterio verdaderamente humano.

¿La postura de la Iglesia se sigue tomando «como una imposición»?

Al reiterar la postura de la Iglesia no pretendo imponer esta doctrina, sino hacer ver cómo se fundamenta, acentuando el aspecto científico. El aborto no es válido en ningún caso; porque se trata de una nueva vida humana, que ya tiene derecho a nacer y vivir. Ni siquiera es válido el aborto cuando ha sido por violación: en este caso hay que castigar al violador y ayudar a sanar biológica, psicológica y moralmente a la mujer violada, pero favoreciendo que concluya su embarazo y si no quiere quedarse con su criatura, que la pueda dar en adopción.

¿Advierte usted un sesgo pernicioso en el uso del lenguaje por parte de los legisladores pro-aborto?

Sí, ésa es otra situación que se está dando ya desde hace tiempo, que se va cambiando el significado de los términos; por ejemplo, se pretende hablar de embarazo hasta que el óvulo fecundado se implanta en el útero; sin embargo la ciencia ya ha definido que el embarazo se da con la fecundación o concepción misma, sin esperar a la implantación del embrión.

¿A la Iglesia se le seguirá tachando de «negativa» por posturas como ésta?

Cuando la Iglesia sostiene un «no» decidido al aborto, es porque está sosteniendo un «sÍ» valiente y firme a la vida, especialmente de los más indefensos, que no son las mujeres sino los bebés que se están gestando en el vientre de las mujeres.

¿Sigue habiendo excomunión para quienes permiten el aborto?

Para ratificar la defensa de la vida humana desde la concepción y, por lo mismo, para reafirmar la gravedad de quien atenta contra esa vida humana del más indefenso, la Iglesia sostiene la excomunión automática para quien procura el aborto y que éste se produzca.

Dicen los legisladores del Distrito Federal que se trata de evitar la muerte de mujeres que abortan clandestinamente: ¿es ésa la solución adecuada?

La solución para que no aumenten las muertes de mujeres por abortos clandestinos no es legalizar el aborto; esto sólo provocará mayor cantidad de embarazos no deseados, más riesgos de infecciones y de VIH-SIDA y, en general, mayor degradación de la dignidad humana. La auténtica solución es revalorar la dignidad humana, incluida la sexualidad, la cual no consiste solamente en cuerpo, emociones y placer; sino que incluye a toda la persona en sus aspectos biológicos, psicológicos y espirituales. La sexualidad implica nuestro modo de pensar, de reaccionar y de actuar como varones o como mujeres. Cuando la sexualidad incluye la genitalidad es porque la unión de cuerpos y de corazones quiere abrirse a la posibilidad de una nueva vida humana, participando entonces en la colaboración de la «obra maestra de Dios», que es un nuevo ser humano.

EL OBSERVADOR 211-13

horizontal rule

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]

horizontal rule


ALACENA
Juan Pablo II: amar a la Iglesia también hoy
Por Rodrigo Guerra López

¿Es posible mantener fidelidad a Cristo y no ser fiel a la Iglesia? ¿Es posible ser fiel a la Iglesia y no ser fiel a los sucesores de los Apóstoles? ¿Es posible la fidelidad al Papa y no ser fiel a los obispos? Todas estas preguntas tienen una respuesta compleja que involucra muchos elementos fundamentales de la fe y de la constitución de la Iglesia como Misterio. Sin embargo, toda esta complejidad posee un punto de resolución y esclarecimiento: el método que Dios ha escogido para salvar a los hombres.

En efecto, el método de Dios es la Encarnación: asumir todo lo humano de cada ser humano dentro de sí. Es fácil no caer en cuenta sobre lo que significa este método: la Encarnación no es la mera asunción genérica de «lo humano» en Dios, sino la asunción concreta de tu vida y la mía, con todas sus particularidades y fragilidades, en Cristo. Juan Pablo II en Redemptor hominis nos decía a este respecto: «en este camino por el que Cristo se une a todo hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie» (RH 13). De hecho «el cometido fundamental de la Iglesia en todas las épocas y particularmente en la nuestra es dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo» (RH 10), es decir, recuperar cotidianamente la conciencia de que toda alegría y toda limitación en nuestra historia personal y colectiva se encuentra acompañada y abrazada por un Acontecimiento de comunión que no claudica.

Los sucesores de los Apóstoles no escapan a esta misma situación. Basta mirar las referencias a Pedro en los Evangelios de Marcos y de Mateo para mirar que la fragilidad permanece en aquellos que han sido escogidos como pastores y particularmente en aquel que es custodio de la unidad de la Iglesia. Si Jesús no hubiera pensado realmente en una Iglesia, como sostienen algunos, todo el discurso que encontramos sobre el significado de Pedro en los Evangelios, sería una reconstrucción justificatoria tardía y, por lo tanto, no debería ser tomada en serio. Si, en cambio, Jesús pensó en su Ecclesia, tal y como aparece con este mismo término, por ejemplo en Mt (capítulos 16 y 18), el escenario es otro: los sucesores de los Apóstoles, y Pedro en particular, poseen una potestas que existe como realidad objetiva. La santidad personal (subjetiva) del obispo afectará, sin dudas, el ejercicio de la potestas, pero ya no la realidad que el sacramento del orden operó en él. El poder de los obispos existe por decisión de Jesús hasta el punto que el hecho de poseerlo escapa a la voluntad de quien lo recibe, es decir, no puede hacerlo desaparecer: es «inamisible». La misión de este «poder» no es de orden político sino que consiste en hacer presente en la historia la salvación que trajo Cristo. Por su naturaleza sacramental el «poder» de los obispos es condición para la existencia plena de la communio que es la Iglesia.

Así las cosas, la fidelidad a Cristo es inseparable de la unidad al obispo y al Papa. Más aún, la Iglesia no es verdadera comunión en Jesús si la manera como Jesús mismo asume nuestra fragilidad no es respetada y cuidada con celo. Esta manera de asumir «nuestra» fragilidad implica precisamente la asunción de la fragilidad de los obispos en Cristo y el ministerio que aún así El les confía. Juan Pablo II, particularmente conciente de este punto, escribió en el año 2003 la exhortación postsinodal Pastores gregis. En ella, con gran claridad, recuerda a los obispos la urgencia de corresponder a la santidad objetiva conferida en la ordenación con verdadera santidad subjetiva. Para ello, el Papa les recuerda ampliamente que han de ser radicalmente castos, obedientes y pobres. Esto quiere decir que no es admisible que un sucesor de los Apóstoles viva de manera mundana asumiendo criterios y estilos de vida distintos de los que caracterizan a Jesús. El pueblo de Dios siempre percibe cuando un obispo vive con coherencia su ministerio. La santidad personal no se puede fingir o sustituir por nada.

Ahora bien, ¿la fidelidad a la Iglesia, a los obispos y al Papa descansa en su santidad subjetiva? ¿Sólo cuando existe coherencia perfecta en los pastores de la Iglesia estos merecen ser amados con fidelidad? A lo largo de la historia muchas personas y movimientos han creído que la verdadera Iglesia de Jesucristo es aquella en la que la pureza y la perfección resplandecen al máximo de sus posibilidades. Casi todas las herejías tienen en común precisamente este planteamiento. Si nos fijamos, esta tesis pone en cuestión la Encarnación, es decir, la certeza sobre la radicalidad de la inmersión de Dios mismo al interior de la condición humana. La verdadera Iglesia de Jesús no es una secta de «puros», de «perfectos» sino el lugar privilegiado donde los pecadores podemos encontrar una Amistad que nos reconstruya con su perdón. La Iglesia es la experiencia empírica de que existe un Amor más grande que nuestra fragilidad que nos espera siempre (particularmente en el sacramento de la reconciliación).

¿Qué significa esto para el tema que nos ocupa? Cuando al Papa le decimos «su Santidad» o al obispo le reconocemos una especial autoridad lo hacemos primariamente por el Misterio que se opera en ellos a través de su limitación. Por ello, la fidelidad al papado es siempre fidelidad a «éste Papa en concreto»; la fidelidad «a los obispos» es fidelidad a «éste obispo en concreto». La fidelidad mencionada, en una palabra, es siempre fidelidad a Cristo que con eficacia actúa en medio de la historia a través de instrumentos limitados o limitadísimos – si se quiere –.

Cuando un Papa, como Juan Pablo II, además ha vivido de manera extraordinaria la docilidad a la gracia toda esta cuestión se vuelve especialmente transparente. La santidad subjetiva de Karol Wojtyla es una ayuda pedagógica para entender que el amor al Papa no puede agotarse en «un Papa» sino que se debe extender al actual Pontífice. La vida santa de Juan Pablo II muestra las razones por las que es preciso acompañar con el pensamiento y el corazón también hoy a Benedicto XVI y a los obispos en general: Cristo es siempre más grande que nosotros, Cristo no abandona a su Iglesia.

La fidelidad a la Iglesia, al Papa y a los obispos es una misma fidelidad a Cristo. Tener un Papa santo es una invitación a perseverar en este camino. No es válido, por tanto, pretender ser fiel a Cristo haciendo a la Iglesia a un lado, ser fiel al Papa ignorando en concreto al colegio episcopal, apreciar la colegialidad sin Pedro. Tampoco es válido suponer que en ello basta una suerte de fidelidad intelectual genérica al Magisterio. La fidelidad intelectual a un cierto contenido es apenas el comienzo de la fidelidad real que ha de pasar por el corazón y por gestos concretos que expresen de manera igualmente concreta que no fragmentamos el Misterio de la Iglesia de acuerdo con nuestros gustos particulares, sino que lo aceptamos integralmente como don inmerecido, aun cuando esto conlleve momentos de sufrimiento, de incomprensión, de soledad.

Algunos piensan que la fidelidad es una suerte de sometimiento de la libertad a la lógica del poder —en este caso, eclesiástico—. Desde esta actitud, emerge un «complejo anti-romano», «anti-eclesial» aparentemente justificado. Dado que existen juegos de poder entre algunos prelados, se justificaría el distanciamiento existencial del Papa y de los obispos. Más aún, se justificaría el distanciamiento de la Iglesia como institución. Es evidente que cuando la Iglesia es interpretada como institución de poder, no puede más que generar una repugnancia de este tipo. Sin embargo, son precisamente los santos los que nos muestran que el criterio hermenéutico principal para aproximarse a la Iglesia no es el poder político.

Faltando pocos días para el segundo aniversario de la muerte de Juan Pablo II es preciso que todos miremos en su persona una ocasión para reaprender a amar a la Iglesia real —con todas sus peculiaridades— también hoy. Esto no significa ser ciegos a las deficiencias humanas; significa es tener puesta la mirada en aquello que prevalece aun sobre la muerte y el pecado, y que en Juan Pablo II encontró una especial ocasión de verificación.

EL OBSERVADOR 211-14

horizontal rule

  [SUMARIO] [INICIO]

horizontal rule


ORIENTACIÓN MATRIMONIAL
¿Debo mandar vigilar a mi esposo?
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA

Al buscar en el Internet cómo quitar el dolor de una infidelidad, me encontré con su artículo «Mi esposo salía con otra mujer». Para una persona que está pasado por esos momentos es increíblemente bueno encontrar estos artículos, ver las cosas menos brumosas, más sencillas. En mi caso hubo varios detonantes por los que creo estar segura de que mi esposo se acostó con la recepcionista. El mismo día, que creo que fue la primera vez (hemos sido tan unidos que sé muy bien cómo actúa y cuando algo oculta) ,hablé con él —llorando, claro, y haciendo todo un drama—. Él juró y sigue jurando por sus seres más queridos que no es cierto, que todo lo imaginé. No entiendo por qué siento que sí podría perdonarlo, pero no soporto el pensar que sigue con ella. Yo hago ejercicio, me cuido mucho y éramos una pareja envidiable. A ella la vi coqueteándole, pero sé que él tuvo que conseguirla —lo cual no demuestra amor por mí—. ¿Cuánto le robo a su integridad y a mi dignidad si contrato un servicio de investigación privada? No quiero terminar mi relación, pero el no estar segura completamente de si me es infiel me ha mantenido con ira interna por varios meses. Quisiera, si hay algo, podérselo mostrar en la cara y que tomé una decisión: o ella o yo. Pero el que él tome la decisión me hace sentir como ponerme en bandeja y decirle «valgo menos que tú». Quiero salir dignamente de este problema. ¿Qué hago?


RESPUESTA

Es mejor equivocarse por creerle a su esposo que no es infiel, que equivocarse por acusarlo injustamente. Si resulta que no es infiel, pero usted lo acusa, lo manda seguir y lo acosa, él va a sentir lastimada su integridad, como usted dice, y la confianza entre ustedes quedará muy lastimada.

Necesita hablar con él con el corazón en la mano. Fue desafortunado que aquella primera vez hablara con él llorando y haciendo un drama. A una mujer en ese estado difícilmente el esposo le confiesa algo tan grave como una infidelidad. Algo en su interior le dice: «si así se pone con una sospecha, ¿cómo se pondrá si le digo la verdad?». Es también una prueba de inmadurez, pero todos llevamos en el interior a un niño inseguro al que le da miedo confesar sus faltas. Si su esposo es infiel, existen muchas más posibilidades de que se lo diga si se siente seguro de que lo va a escuchar, de que va a hacer al menos el intento de comprenderlo —no de justificarlo— y de que, por más que le duela, usted tiene la capacidad de sobreponerse y de perdonarlo.

Como le digo, hable con él con el corazón en la mano. Diga, claro, lo que le duele, pero evite juzgarlo. Hágale saber por qué sospecha (hechos concretos); pero, sobre todo, hable con él acerca de lo que pasa entre ustedes. Tal vez lo ha sentido distante. Quizá son menos cariñosos o menos atentos el uno con el otro. Podría ser, también, que se han quedado sin discutir algunos asuntos importantes... Puede haber muchas cosas. Pregúntele por qué cree él que ya no están tan unidos —escuche con serenidad su respuesta— y cómo podrían mejorar su relación. Les haría mucho bien ir a algún retiro o encuentro para matrimonios. Si surgieran asuntos difíciles de manejar, les convendría acudir a un profesional. Tanto la infidelidad, si existe, como sus sospechas, si ésta no existe, son signos de que algo está pasando en su matrimonio que lo está deteriorando. Usted puede seguir acusándolo y él continuar defendiéndose sin llegar a ninguna parte. Hay que ir al origen del problema, cualquiera que éste sea, y enfrentar y resolver lo que encuentren ahí, tanto referente a la relación como a problemas personales que probablemente cada uno de ustedes ha venido arrastrando desde su infancia.

Y si resulta que sí es infiel, no le vaya a decir que escoja entre esa mujer y usted. Usted es la esposa, no está en competencia. Más bien pregúntele, si es el caso, si está dispuesto a hacer todo lo necesario para ayudarle a perdonarlo, a sanar esa gran herida y para reconstruir su matrimonio, poniendo ambos algo de su parte. Pero esto solamente si él es infiel. Por ahora no tiene la certeza, así que es mejor que le dé un voto de confianza. La responsabilidad de valorar esa confianza es de él.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono (01-442) 228-02-16. Citas al (01-442) 215-67-68. Correo: cervleyza [arroba] msn.com

EL OBSERVADOR 211-15

horizontal rule

[SUMARIO] [INICIO]

horizontal rule


FIN

horizontal rule

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2007