El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
27 de mayo de 2007 No.620

SUMARIO

bulletPORTADA - Aparecida: el nuevo camino de la Iglesia en América Latina
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Política sin Dios
bulletLA VIDA Y LA CULTURA DE LA MUERTE - ¿Qué puede hacer el católico frente al aborto?
bulletREPORTAJE - Diez consejos para usar bien los medios de comunicación
bulletDESDE COREA - La Misa en Corea es la misma... ¡y a la vez tan distinta a la de México!
bulletCOLUMNA ABIERTA - Notable paralelismo
bulletLOS VALORES DE MÉXICO - Dios escribe derecho...
bulletFLOR DE HARINA - Absurdo intercambio
bulletEste año, nuevo beato mexicano: fue fusilado por odio a la fe durante la guerra civil española
bulletEN LA ÓPTICA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA - Pío XII (1939-1958): «el Papa de la paz y de la verdad» (último de 3)
bulletENTREVISTA - «Si me consagro a Dios, salvaré almas»
bulletPANTALLA CHICA - ¿Dónde están los comunicólogos de México?
bulletRESUELVE TUS DUDAS - ¿Había sacramentos antes de Cristo?

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PORTADA
Aparecida: el nuevo camino de la Iglesia en América Latina
Por Ignacio Sarre / GAMA


¿Qué se ha dicho y hecho en Aparecida durante la más importante cita de la Iglesia en nuestro continente? A continuación, un breve resumen.

Los 266 participantes se han distribuido en 15 grupos para algunas sesiones de trabajo. El cometido ha sido profundizar en nuestra propia condición de «discípulos y misioneros de Jesucristo». Se trata de VER, no como sociólogos sino con mirada de pastores. Pasos sucesivos serán JUZGAR esta realidad, a la luz del Evangelio, y proponer caminos para ACTUAR en consecuencia.

Tomar a Cristo en serio

El primer día de actividades el cardenal Giovanni Battista Re (Congregación para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina) afirmó: «Ser discípulos significa seguir a Cristo... tomar a Cristo en serio». Y lanzó el reto: «Es el momento de una presencia más activa de los católicos, como fieles discípulos de Cristo. Una presencia animada por el espíritu misionero».

Compartir la belleza de ser cristianos

El cardenal Stanislaw Rylko (Pontificio Consejo para los Laicos) señaló a los movimientos eclesiales como signos de esperanza. Puntualizó el reto de lograr ser testigos, comunicadores y educadores de la belleza de ser cristianos.

Formar líderes coherentes

Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte (presidente de la Conferencia Episcopal de Perú) se refirió a la ausencia de líderes coherentes en convicciones éticas y religiosas al servicio de la verdad y el bien común, e indicó que ellos hacen falta en el ámbito de la política, la economía y la comunicación social.

Defender la dignidad de la persona

El cardenal Alfonso López Trujillo (Pontificio Consejo para la Familia) denunció la actual mentalidad contra la vida y la familia. Habló incluso de una conjura que convierte el delito en derecho. Afirmó que el compromiso de la Iglesia en defensa y promoción de la dignidad humana no se basa en razones sociales ni se fundamenta en una ideología: «Es el mandamiento supremo de la caridad, principio fundamental de la fe cristiana».

Urgencia de vocaciones sacerdotales

El Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala presentó la ingente necesidad de vocaciones. «El Papa nos ha dicho: 'los primeros promotores del discipulado y de la misión son los sacerdotes'. Pero ¿qué alternativa podemos ofrecer cuando hay comunidades que apenas pueden tener la celebración de la Eucaristía una vez cada tres meses por la distancia?».

Ser hombres nuevos

Monseñor Fernando Sáenz Lacalle, representando a la Iglesia en El Salvador, parafraseó a su predecesor, Mons. Oscar Romero: «No gritemos sólo cambios de estructuras, porque de nada sirven las estructuras nuevas cuando no hay hombres nuevos que manejen y vivan esas estructuras». En este sentido, habló de la oración como principal tarea de quien debe ser líder del pueblo de Dios: «¡Cuántos problemas nos aquejan porque no oramos como debemos!».

Una Iglesia que busque a sus hijos

El cardenal Cláudio Hummes (Congregación Vaticana para el Clero) subrayó la necesidad que tiene la Iglesia de ser misionera en su propio territorio, «para salir en búsqueda de los católicos alejados y de todos los que poco o nada conocen de Jesucristo y su Reino».

Mencionó con esperanza una «gran misión continental permanente». Se espera que ésta sea una de las iniciativas y decisiones que brote de la Conferencia de Aparecida.

EL OBSERVADOR 620-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Política sin Dios
Por Jaime Septién


Desde hace tiempo se viene debatiendo si mencionar o no las raíces cristianas en el texto de la Constitución Europea. Se ha llegado a la peregrina idea de que la simple alusión al cristianismo vulneraría al Estado laico y haría más difícil la convivencia, principalmente con los inmigrantes de origen árabe, al tiempo que lastimaría la democracia.

Es el típico pensamiento laicista que ha denunciado —como depredador— el papa Benedicto XVI; esa forma de ver y entender a la sociedad «como si Dios no existiera» o, peor aún, como si Dios fuera un obstáculo para la convivencia humana. Sacar a Dios de la vida pública para ser la consigna en boga (que repiten —como loros— algunos legisladores de por aquí).

El gran Solzhenitsyn decía que «los fallos de la conciencia humana, privada de su dimensión divina, han sido un factor determinante en todos los mayores crímenes de este siglo (por el siglo XX)». La razón es simple: al quitar a Dios del horizonte, el líder político tiende a asumir el papel de Dios y a convertirse en señor de vidas y haciendas. Otro gran ruso, Dostoievsky, solía argumentar en sus novelas que el hombre sin Dios es lo más parecido a una bestia…

Ha aparecido en español el ensayo de George Weigel Política sin Dios, en el que el teólogo estadounidense analiza estos fenómenos que se están dando en Europa, pero que pueden darse en Estados Unidos y en el resto del mundo, incluyendo las recientes democracias, como es el caso de México.

Weigel, biógrafo de Juan Pablo II, analiza «el drama del humanismo ateo», que se cierne sobre Europa desde la mitad del siglo pasado, para mostrar hasta dónde puede llegar la soberbia del hombre; hasta dónde somos capaces de evitar a Dios para evitar todo compromiso moral con los demás. La fiebre de «cristofobia» que invade palacios y salones europeos amenaza con extenderse por otras latitudes (ya llegó al DF) y penetrar en los pilares más íntimos de la civilización occidental: en las leyes y en el sistema de las libertades.

Algo queda muy claro: que el haber erradicado a Dios del espacio cotidiano —lo que se llama, comúnmente, secularización— ha empujado a una crisis de esperanza y de confianza en el hombre mismo que jamás se había visto en la historia. ¿Cómo se demuestra esa crisis? En Europa, y poco a poco en el resto de Occidente, en la ausencia de hijos, en el «invierno demográfico» al que asistimos en el llamado Primer Mundo.

Sin Dios ante quien inclinarse, el absolutismo laicista olvida al hombre. Como enseñó Juan Pablo II, la pregunta por el hombre es la pregunta por Dios, y tratar de leer la historia sin Dios es como leerla «en un vacío total, porque la realidad central de la historia es la acción de Dios que busca al hombre y la respuesta humana a esa búsqueda divina».

EL OBSERVADOR 620-2

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LA VIDA Y LA CULTURA DE LA MUERTE
¿Qué puede hacer el católico frente al aborto?
Por el Padre Honorio López Alfonso


Hace unos días, una joven pareja me decía en la ciudad de León-Guanajuato: ¿Por qué nosotros —los católicos comunes— estamos tan desarmados ante los ataques contra la vida? ¿Por qué no se nos ofrecen materiales y datos serios que nos ayuden a repensar estos problemas sobre la vida? ¿Por qué es tan fácil que cualquiera nos llene de confusión y de dudas, o que nos convierta en sus cómplices?

En la conversación con esta joven pareja, yo notaba cierto tono de apremio, de queja y de reclamo. Y debo decir que concuerdo con ellos, y que tienen derecho a su queja y tienen también derecho a lo que solicitaban con sus preguntas: datos, materiales, información, hechos y valoraciones que nos ayuden a formarnos una opinión fundamentada y con capacidad para apoyar a otras personas. Por estas razones, iniciamos hoy, en El Observador, con las amables personas que quieran leernos, un debate abierto sobre estos temas. Estás invitada-invitado a participar con tus comentarios, preguntas, correcciones, aportes y demás sugerencias que te parezcan apropiadas. El debate queda abierto para todos los que así lo deseen.

La guerra cultural llega a tu casa

Si es seria la teoría del calentamiento global, su llegada nos afectará a todos en sus consecuencias prácticas. Yo no podré esconderme como si fuera ajeno a sus efectos. Lo mismo sucede en la guerra cultural sobre la vida, el aborto, la eutanasia, sobre los experimentos con las células-madre o sobre otros asuntos similares. Nos afecta a todos. Antes que los hechos concretos, están las mentalidades, ideologías y opiniones que los hacen posibles. Además, en estos problemas se juega el sentido de la vida y de qué es el ser humano. Y, si estoy en un ambiente contaminado de humo, no podré respirar sin inhalarlo. Así sucede también con las mentalidades; en la medida en que la moda mental de la cultura de la muerte se universaliza, no hay manera de escapar a sus consecuencias. Y esta guerra cultural no está a miles de kilómetros de tu casa; está ya tocando a tu puerta, y cada día tocará con más ímpetu y estrépito. ¿Qué vamos a responder, tú y yo, ante ella?

La herencia del siglo XX

En el siglo pasado, sobre todo de fines de los sesenta en adelante, se desató una guerra cultural de hondo calado que aún continúa virulenta. Abarca muchas áreas: filosóficas, sociales, religiosas, políticas, ideológicas, económicas, de género y otras diversas. Uno de los puntos clave donde esta guerra cultural se agudiza, se resume y se expresa, es la batalla en torno a los problemas de la vida y, de modo particular, en torno al aborto. Las raíces vienen de tiempos anteriores, pero aquí desembocan los diversos riachuelos previos hasta hacerse caudal impetuoso. Y esta batalla no se libra principalmente en las cátedras o en los círculos filosóficos o en altos debates culturales sobre ética; se libra en los medios de comunicación, en las telenovelas, en las canciones, en las películas, en los juegos animados de máquinas electrónicas, en los textos escolares, en los programas económicos o en las campañas electorales. Los spots y las consignas han hecho de estos asuntos su patrimonio particular. Una amiga me contaba que en uno de los juegos de máquinas electrónicas el que logra matar a una mujer embarazada obtiene más puntos que si mata a otra simple persona. Hasta ahí llega esta batalla cultural. Nada se ha descuidado. Nada parece espontáneo.

Los padrinos del aborto

Y detrás de la mentalidad favorecedora de la cultura de la muerte no sólo están los libros, las novelas, el taparrabos ideológico del relativismo laicista o la mayoría de los medios de comunicación; detrás está, con sus millones de dólares, la ONU y sus agencias, el Banco Mundial, no pocos gobiernos —especialmente los más poderosos de Occidente—, empresas trasnacionales farmacéuticas, organizaciones internacionales y de ámbito local —como Planned Parenthood— las Cumbres sobre población, partidos políticos y hasta alguna organización revestida con disfraz de «católica».

Forman un batallón impresionante en medios de comunicación, en recursos económicos, en poder político, en centros de enseñanza, en posibilidades de propaganda y de ejecución, en capacidades de infiltración. ¡El batallón proabortista lo tiene todo! Es el gigante Goliat armado hasta los dientes. Y, frente a él, sólo hay un pequeño David desarmado, improvisado, con una rústica honda y cinco piedrecillas de río. Pero, y en este caso para bien de los filisteos de Goliat, David quiere luchar para que ellos también ganen. Quiere luchar contra ellos también para bien de ellos. Tiene la juventud que da la fe, el entusiasmo nacido del amor y la seguridad de la esperanza en Dios. Además, sabe que es necesario poner los medios que él puede poner; y, si pone los que están a su mano, los demás se le darán. Y vencerá. La cultura de la vida no será derrotada. Habrá, mientras, muchas víctimas. Ya las hay. Son gentes cercanas a ti y a mí.

¿No es responsabilidad tuya y mía ir cambiando las ideologías y la cultura de la muerte para que las víctimas sean menos cada día?

EL OBSERVADOR 620-3

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REPORTAJE
Diez consejos para usar bien los medios de comunicación
Publicamos los «Diez consejos para usuarios de los medios de comunicación», en particular de la prensa, la radio y la televisión, publicados por el secretariado de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española, útiles para usuarios de cualquier nación.

Para ver la televisión

1.
Conozca usted la televisión.

2. Ámela en lo que vale. No crea usted que la mejor solución a los problemas que puede plantear la televisión en casa es la de dejarla afuera. La de no tener televisión. La televisión se sabe en manos del destinatario y respeta las decisiones del mismo. Usted tiene en la mano el mando a distancia, y puede hacer con él lo que le parezca más oportuno.

3. No hay que verla solos. La televisión no tiene que ser la sacudida del aburrimiento en esas largas horas en que no hacemos nada porque nada se nos ocurre. El destinatario verdadero de la televisión no es el individuo, sino el grupo familiar.

4. No exija a la tele lo que la tele no puede dar. Se le pide cultura. Se le pide que edifique virtudes. Se le pide que no nos aburra. Hay que convencerse: la televisión no está para suplir las carencias de algo o de alguien. La televisión, sencillamente, señala caminos.

5. Seleccione los programas. No se lo trague todo. A diario hay en la televisión bastantes programas apetecibles. Hay que buscarlos, claro está.

6. Busque usted la almendra de cada programa. Retire la paja que pueda encontrar. Quédese con el grano, con la almendra. Es decir: conviértase de espectador pasivo en espectador inteligente.

7. Cambiar de canal es cosa sabia. Le pedirán a usted que no cambie. Le pedirán que aguarde un poquito mientras le tiran encima la red de la publicidad. No haga caso de esas instancias.

8. Rechace la violencia. La juventud que puede haber en la casa acabará por no distinguir la violencia de verdad —documental— de la violencia construida: las imágenes son las mismas.

9. Hay que hablar de lo que se ha visto. Los programas no deben morir una vez que han pasado por televisión. Los programas buenos tienen derecho a que se los discuta y a que se llegue con ellos a conclusiones estéticas o morales. O a las dos a la vez.

10. No todos los programas son iguales. Los "en directo" son la televisión más verdadera y habrá que tenerlo en cuenta. Los montados en estudio o los que van en diferido con posibilidad de manipulación de sus imágenes, siempre ofrecen sospechas. El espectador inteligente deberá tener en cuenta esas condiciones inevitables.

Para leer un periódico

1.
Lo ideal es leer dos o más periódicos de tendencias contrarias, para poder discernir con más elementos de juicio. Pero si usted sólo es lector de un periódico, elija aquél cuyo ideario le sea más afín.

2. Tenga presente que la objetividad pura no existe. Idénticos hechos son publicados por cada periódico en función del ideario.

3. Aceptando esa objetividad tendenciosa (dicho sea sin ánimo peyorativo) hay que distinguir qué es información y qué es opinión.

4. Un periódico bien hecho es aquel cuyo contenido puede captarse durante los diez minutos del desayuno. Haga esa primera observación mientras va seleccionando aquellos temas que leerá después con más detenimiento.

5. No se deje deslumbrar por los titulares de una noticia, pues no siempre reflejan su contenido. Hay que leerla íntegramente antes de emitir un juicio. Así podrá darse idea de la desinformación que puede padecer aquel que sólo es lector de titulares.

6. No olvide nunca que la letra impresa no es dogma de fe, ni siquiera signo de veracidad. Cuídese de toda información que no vea debidamente contrastada o no recoja la versión de todas las partes.

7. Los columnistas no son infalibles en sus observaciones. Léalos con espíritu crítico.

8. No desdeñe la lectura de los editoriales. Si se identifica de alguna manera con el ideario de su periódico, los editoriales le ayudarán en la formación de un criterio serio y fundamentado.

9. En los contenidos relativos a la vida de la Iglesia, conviene acudir a las publicaciones o revistas especializadas, ya que, por lo general, estas informaciones suelen ser en los periódicos comunes menos objetivas, bien sea por ignorancia o prejuicios.

10. Si en lo esencial está de acuerdo con su periódico, escríbale al director cuando encuentre algo que razonablemente él debería evitar.

Para escuchar la radio

1.
Encontrar la hora adecuada. Cada oyente debe saber cuándo puede estar mejor o peor informado. No todas las horas son las mismas para todos.

2. Buscar la sintonía amiga. Cada uno debe intentar «sintonizar» con la emisora que responda a sus inquietudes o preferencias políticas, económicas, religiosas, etc.

3. Diversificar la audiencia. A pesar de lo dicho en el anterior apartado, es conveniente que se oigan varias emisoras para poder encontrar el punto medio de influencia y de credibilidad.

4. Discrepar a menudo. Conviene no asentir a todo lo que se dice por el medio radio.

5. Huir de los santones. Los tertulianos son los nuevos santones de las emisoras de radio, son los que hablan y saben de «todo» sin conocer «todo». Pueden ayudar a completar la información, pero nunca a dirigir nuestra opinión personal.

6. Huir del sensacionalismo. Aquellas emisoras que hacen del sensacionalismo su primera premisa informativa, no son aconsejables para el oyente. Hay que buscar la información sin alharacas.

7. Huir del personalismo. Aquellos que hacen información muy personalizada transmiten sus propias sensaciones a los oyentes. Sensaciones que en la mayoría de los casos no responden a la realidad ni a las señas de identidad de la emisora escuchada.

8. Ser muy crítico. Tenemos que escuchar la radio con criterios propios y, por tanto, no tener miedo a criticar a aquello o aquellos que nos parece que no están acertados en sus apreciaciones sobre informaciones y comentarios. Es conveniente hacérselo saber a la emisora a través de cartas o de llamadas telefónicas.

9. La información es lo primero. La noticia debe ser el catecismo de la emisora. Tenemos que aprender a distinguir noticias de opinión. Tenemos que saber seleccionar lo que es noticia. La noticia más relevante no puede ser el hecho de que sea un acontecimiento interesante o espectacular, sino su importancia o significado.

10. Tenemos que aprender escuchar la radio y no solamente a oír. Escuchar una transmisión de noticias y valorar que tengan siempre en cuenta las peculiaridades, posibilidades y limitaciones del medio radiofónico.

EL OBSERVADOR 620-4

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DESDE COREA
La Misa en Corea es la misma... ¡y a la vez tan distinta a la de México!
Por Javier Algara / Corea del Sur


Varias semanas de participar en la Misa en parroquias coreanas han hecho inevitable que note algunas cosas interesantes en su celebración. Y que compare con lo que acontece en muchas parroquias mexicanas. La Misa es idéntica, obviamente; el ambiente y la actitud de los sacerdotes y fieles, muy distintos.

Lo primero que nota uno es que en Corea los fieles van siempre a su propia parroquia; hay gran sentido de pertenencia.

Lo segundo, fácilmente perceptible, es que desde quince minutos antes del inicio ya no hay espacios vacíos. Porque nadie llega tarde y porque al entrar al templo cada quien toma asiento de tal modo que se forme una verdadera asamblea, unida, sin hacer islotes por familias o individuos.

Todo el mundo lleva su libro de cantos en la mano. Todos cantan, y lo hacen muy bien (la educación musical sí se toma en serio en las escuelas coreanas), aunque las melodías son algo sosas para nuestro gusto.

Siendo un país tan adicto a la organización, se nota en todo una preparación escrupulosa de los menores detalles. La ropa de los monaguillos, sus posturas, y la precisión de sus movimientos; las flores, sólo las necesarias para que la atención se centre en el altar; la proclamación de la Palabra, realizada sin errores y modulada por los lectores escogidos de antemano, etc.

La homilía, (nunca he escuchado una menor a los diez minutos), revela claramente una prolongada y meticulosa preparación de parte del sacerdote: agradable pero seria, explicativa e interpeladora; no se recurre nunca al truco de repetir el Evangelio con otras palabras, entre otras cosas.

Las acciones de la asamblea, ponerse de pie o sentarse —no hay posición de rodillas en la liturgia coreana— son uniformes y ordenadas: al ir a depositar las ofrendas pecuniarias (los canastos no circulan entre las bancas), al ir a comulgar (todos reciben la hostia en la mano).

Los monitores, además de invitar a los participantes a escuchar las lecturas —que deliberadamente no aparecen en las hojitas parroquiales, se trata de poner atención a la proclamación hecha desde el ambón—, insertan en ciertos momentos indicaciones sobre las acciones a seguir. Y todos hacen lo que se indica.

La liturgia de las comunidades coreanas a veces podrá parecer rígida y menos espontánea a los ojos mexicanos, pero podríamos aprender de ellas para que la Misa sea celebrada con la dignidad que merece.

EL OBSERVADOR 620-5

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COLUMNA ABIERTA
Notable paralelismo
Por Walter Turnbull


«Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5, 28), dijo Jesús en el Sermón de la Montaña (Ay, nanita). Por eso los cristianos tenemos cierto resquemor a la exhibición desenfadada del cuerpo, y preferimos —o deberíamos preferir— practicar el pudor. Por eso también nos causa resquemor la «instalación» de un fotógrafo extranjero el pasado 6 de mayo en el zócalo capitalino. Alguno de los participantes afirma que lo vivieron como una experiencia liberadora y mística: «… todos desnudos, como estar en el paraíso...».

El vocero de la arquidiócesis, muy hábilmente, declaró que ver un desnudo es sólo una falta menor, y eso si se ve con morbo, pero que si se aprecia como una manifestación artística no tienen por qué sentirse culpables. Es decir, que la culpabilidad depende finalmente de la intención y de la repercusión que el acto tenga en la mente de cada quien. Es un hecho que las intenciones no podemos conocerlas, aunque la aparición de consignas como «sí al aborto», «Norberto Rivera, el pueblo se te encuera» o «voto por voto, casilla por casilla» nos hacen sospechar fuertemente de intenciones que van más allá de lo artístico. Allá cada quien.

Por otro lado, hay cosas que sí podemos saber y afirmar:

¨ Desde luego no hubo pudor (mientras averiguamos si el pudor es bueno o es malo) ni estética: la inmensa mayoría de los participantes fueron a mostrar más sus miserias que sus atractivos sin ningún recato.

¨ Hubo, eso sí, mucha obediencia: es curioso ver tantas personas supuestamente liberales haciendo lo mismo y en la misma posición a las ordenes de una figura mesiánica.

¨ Hubo también utilización: normalmente un fotógrafo, para hacerse rico, tiene que pagarle a una modelo; y un partido político, para hacer proselitismo, tiene que gastar. Aquí 20,000 personas se prestaron a ambas cosas sin ganar ni un peso.

¨ Hubo faltas a la ley: todavía hoy, en la ciudad de México, un patrullero puede extorsionar a una pareja que se estaba besando en un coche, por faltas a la moral.

¨ Y, finalmente, hubo burlas a las instituciones: a las religiones, con todos postrados como haciendo oración en dirección a La Meca; a la Iglesia, con los ataques contra Norberto Rivera; y a la Patria, con todos saludando a una bandera imaginaria.

Yo encuentro en todo esto un notable paralelismo. Lo que vimos en realidad no tiene nada de novedoso. Es lo que se viene realizando en el zócalo capitalino periódicamente desde hace algunos años. Miles de personas reunidas a obedecer sumisamente los mandatos y a engordar la cartera de un héroe carismático que les ofrece el paraíso. La clausura de calles y plazas públicas para la satisfacción de intereses personales. Ataques sistemáticos contra las leyes, contra las instituciones y, sobre todo, contra la Iglesia Católica, sus valores y sus representantes. La manipulación de una muchedumbre por parte de un experto manipulador, a base de explotar sus pasiones ocultas. La exposición descarada de personajes sorprendidos en flagrante corrupción y que hoy se pasean desnudos mostrando sus vergüenzas sin ningún decoro.

No sé si este fotógrafo le ponga título a sus «instalaciones artísticas». A esta que acabamos de ver, yo le llamaría simplemente: «El DF bajo el PRD».

EL OBSERVADOR 620-6

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LOS VALORES DE MÉXICO
Dios escribe derecho...
Por Antonio Maza Pereda


Dios escribe derecho en renglones torcidos», dice el dicho antiguo. Un dicho muy cristiano, que encierra sabiduría, pero, sobre todo, Esperanza. Dios no nos falla. Todo lo que ocurre, ocurre para el bien de sus hijos. Nosotros, con nuestra limitación humana, vemos «renglones torcidos», y nos desesperamos. Vemos el mal, lo vemos realmente, pero no vemos de qué manera Dios siempre saca bienes de los males.

Todo esto tiene que ver con la reciente situación de la despenalización del aborto en el Distrito Federal. Sí, es un mal. Sí, a pesar de manifestaciones, declaraciones, firmas y otros muchos medios que se usaron para demostrar el rechazo de una parte importante de la población para esta ley, los legisladores la aprobaron. ¿Podemos imaginarnos unos renglones más chuecos? Y, sin embargo, nuestra fe y nuestra esperanza nos dicen que Dios sacará bienes de este mal. Puede ser que yo sea demasiado optimista, pero ya empiezo a ver algunas señales de estos bienes.

Para empezar, ya se habla de las lecciones que nos deja este evento. El hecho de que una parte, posiblemente minoritaria pero importante de la población, no conoce algunos puntos relevantes de nuestras creencias católicas. El hecho de que los medios influyen decisivamente en el modo de pensar de la población, posiblemente más de lo que influyen los sacerdotes desde el púlpito. El hecho de que aún hace falta más organización en las organizaciones católicas. Pero, más allá de las lecciones, ya vemos algunos resultados prometedores. Muchas personas, que antes no conocían con claridad la doctrina católica sobre la concepción, ahora la tienen mucho más clara. Muchas personas y organizaciones católicas, que no le daban mucha importancia a la bioética, ahora se dan cuenta de la importancia que tiene. Muchos que creían en que algunos partidos eran demócratas, ahora se dan cuenta de que usan a la democracia cuando les conviene, pero no cuando contradice sus dogmáticos conceptos ideológicos.

Sí, este enorme mal que significa la despenalización del aborto en uno de los estados del país, ha significado para muchos un despertar: nuestro modo de ser católico está siendo sujeto a una persecución. ¿Responderemos? ¿Responderemos con la oración, con la capacitación, con la difusión de de las creencias que sustentamos? ¿Significará para nosotros el fortalecimiento de nuestras convicciones? Si es así, de este mal habremos sacado muchos bienes. Y, seguramente, seremos capaces de revertir este y otros golpes que, seguramente, se están preparando contra nuestros valores.

EL OBSERVADOR 620-7

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FLOR DE HARINA
Absurdo intercambio
Por el P. Justo López Melús


El Evangelio nos habla de un comerciante en perlas finas, que encuentra una de gran valor, vende todo lo que tiene y la compra (cfr. Mt 13, 45-46). Eso sucede a veces en nuestra vida. Dejamos todo para comprar esa perla de valor inestimable. Con esa perla en la mano, explica Pronzato, nuestra mirada sobre las cosas se hace nueva. Es un tesoro que nos revela una belleza siempre nueva, con tal de que no desviemos la mirada hacia otra parte.

Porque ése es el peligro: acostumbrarnos a la perla, considerarla como un objeto más y no apreciarla ya en todo su valor. El polvo de la rutina va ocultando todo su esplendor original. Nuestros ojos no descubren el brillo primero, y buscan el brillo en otra parte. Y el agudo mercader del principio va ahora ofreciendo su tesoro, esa perla preciosa, por la primera calderilla que encuentra. Ofrece una perla auténtica a cambio de trocitos de cristal pintado.

Se sabe de ciertos pintores que vendían por unos kilos de salchichón o de carne alguno de sus famosos cuadros. Pero esos artistas tenían la justificación de hambre. Nosotros, cuando concertamos esos negocios disparatados, sólo tenemos el agravante de la ligereza y de la inconciencia.

Hay que ser serios en este asunto. El riesgo de este absurdo intercambio nos acecha a todas horas. Hace falta tener constancia para limpiar el polvo de los días rutinarios que se deposita sobre nuestra perla. A veces el polvo sólo se limpia con lágrimas. Lágrimas de arrepentimiento ante el triste negocio que hemos hecho. Esas lágrimas pueden restituir su esplendor primero a la perla preciosa.

EL OBSERVADOR 620-8

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Este año, nuevo beato mexicano: fue fusilado por odio a la fe durante la guerra civil española

El jaliciense fray Reginaldo Hernández Ramírez, O.P. será proclamado por la Iglesia este otoño, quizás el mes de octubre, como uno de 498 nuevos beatos que forman un conjunto de católicos sacrificados en España, en 1934 y 1936 a 1939. Es el caso especial de un mexicano cuya causa de santificación no es promovida por instituto alguno de México, pues si bien fue asesinado por odio a la fe, ello no ocurrió en nuestra patria sino en España, durante la persecución sangrienta que allá sufrió la Iglesia.

Hijo legítimo de Aniceto y Vicenta, nació en San Miguel el Alto, Jalisco, el 7 de enero de 1909. Fue bautizado al día siguiente en la parroquia de su villa natal con el nombre de Luciano, al cual añadió el de Reginaldo en su profesión religiosa.

Muy niño sintió la vocación sacerdotal. Hizo los primeros estudios en orden al sacerdocio católico en los seminarios de Guadalajara y San Juan de los Lagos. Profesó en la Orden Dominicana en España el 17 de agosto de 1927. Fue ordenado sacerdote el 10 de junio de 1933 en la catedral de Ávila, España.

Tuvo a su cargo la publicación del Enchiridion de la familia y preparaba el de Guerra y paz. Superados sus estudios sacerdotales brillantemente con la licenciatura en Teología, realizaba los de Derecho Civil en la Universidad Central de Madrid al comenzar la persecución religiosa en el verano de 1936.

Fue asesinado por su fe en Cristo el 13 de agosto de 1936 en Madrid.

EL OBSERVADOR 620-9

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EN LA ÓPTICA DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
Pío XII (1939-1958): «el Papa de la paz y de la verdad» (último de 3)
Por el padre Umberto Marsich, m. x. / Madrid


El de Pío XII fue un tiempo muy difícil que necesitó de suma prudencia, discernimiento y equilibrio. Quizá estas tres características impidieron a Pío XII, algunas veces, caminar con la historia. Con la «filosofía perenne» se interpreta la Palabra y se alcanza la seguridad, pero esta interpretación triunfalista y pacífica de la verdad podría frustrar los esfuerzos de los que se debaten en luchas y dudas, en busca de una verdad más plena, que responda a los desafíos que constantemente provoca la realidad. Es necesario decir que la teología no puede, hoy en día, seguir siendo exclusiva de los hombres de la Iglesia, puesto que el mundo se seculariza y cada día le dicen menos las verdades abstractas. Estas, tal vez, en Pío XII abundaron excesivamente.

Otra insuficiencia que debe señalarse, de su pontificado, consiste en la falta de una lectura más científica de los acontecimientos humanos, aunque es cierto que las ciencias antropológicas apenas iban surgiendo. Afirmar que el mundo está mal porque los hombres son malos y que este orden establecido con la existencia de clases sociales, de ricos y pobres, de trabajadores y de patrones, de sabios y de ignorantes, de fuertes y de débiles es querido por Dios, parece ser una lectura muy pobre del mundo desde la Iglesia.

Conclusión

Fue el método adoptado ya desde León XIII, de recurrir más a teorías deducidas del derecho y de la ley natural que de Jesucristo mismo, que condicionó el contenido, la expresión y la doctrina social de este Papa. Además la intelectualidad, sin experiencia de la vida real, no facilita a nadie la comprensión de la misma. Más allá de estas limitaciones, sin embargo, debemos reconocer que Pío XII puso las bases para una renovación de la Iglesia y de la teología con la vuelta a la Palabra de Dios, o sea, a las verdaderas fuentes. Además, sus encíclicas doctrinales y sus enseñanzas sociales, que impulsaron a los laicos y a los clérigos a comprometerse en la edificación de una sociedad más justa y sin conflictos, abrieron las puertas para dar paso, poco a poco, a lo que hará realidad, durante su pontificado, Juan XXIII: el Concilio Vaticano II.

Tomando en cuenta que el pontificado de Pío XII tuvo que atravesar los años terribles de la segunda guerra mundial y los difíciles de la reconstrucción, nos asociamos al juicio expresado por la congregación para la educación católica: «El magisterio de Pío XII representó para muchos pueblos de todos los continentes y para millones de creyentes y no creyentes, la voz de la conciencia universal, interpretada y proclamada en íntima conexión con la Palabra de Dios. Con su autoridad moral y su prestigio, Pío XII llevó la luz de la sabiduría cristiana a un número incontable de hombres de toda categoría y nivel social» (Orientaciones para el estudio y enseñanza de la doctrina social de la Iglesia en la formación de los sacerdotes, 22).

La historia lo reconocerá como el Papa de la palabra al servicio de la Verdad, humana y cristiana, iluminada por la fe y dialogante con las ciencias; verdad que ilumina el presente y marca también el camino hacia la vida eterna. Pío XII quiso ejercer el ministerio de la palabra en un tiempo para ello favorable en el cual era absolutamente necesario: «En un tiempo como éste –decía el Papa— la Iglesia y el supremo pastor, responsable de la herencia del Señor, tienen el deber de proclamar la Verdad, de defenderla contra las insidias de los errores dominantes, sin miedo ni debilidad, abriendo los ojos a los hombres de buena voluntad y a todos los fieles, acerca de los peligros de ciertas corrientes modernas de pensamiento» (Alocución de Navidad, 1944).

Pío XII muere el día 9 de octubre de 1958 en la villa pontificia de Castelgandolfo. Ese día el mundo se dio cuenta de que había fallecido un gran pontífice; aquel que vivió una de las etapas más trágicas y convulsionadas de la historia.

EL OBSERVADOR 620-10

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ENTREVISTA
«Si me consagro a Dios, salvaré almas»
Entrevista exclusiva al padre Jorge Loring, S.J.
Por Walter Turnbull


El pensamiento del Padre Jorge Loring, sacerdote jesuita, puede ser conocido a través de su vasto, ameno, erudito y accesible material didáctico. Ahora que tenemos la oportunidad de platicar con este famoso predicador, preferimos preguntarle sobre su fascinante persona.

Padre Loring, ¿cuál ha sido la mayor satisfacción en su vida?

Pues la mayor satisfacción de mi vida es que Dios me haya escogido para ser evangelizador, porque creo que no hay nada en la vida más grande que evangelizar. El sacerdote te da la vida eterna, que es lo más grande que se pueda hacer. La segunda —digo, supuesto esto—: yo agradezco a Dios las facilidades que me da para evangelizar, porque las cosas me salen así porque Dios quiere. El libro que se llama Para salvarte lleva más de 50 ediciones con un millón 200 mil libros vendidos. Ha sido un éxito enorme. ¿Por qué? Porque Dios lo ha apoyado y ha querido.

Otra de las grandes cosas que he hecho, porque Dios me lo ha puesto así, es hablar en la EWTN, que según me han dicho aquí, lo ven 80 millones de hogares cada semana. ¿Y por qué tengo esto? Porque me llamaron: le mandé a la EWTN un video para ver si les interesaban mis conferencias; me dicen: «no queremos sus videos, le queremos a usted en carne y hueso. Fui y grabé 40 programas. Bueno, pues yo no he hecho nada sino me lo han dado así.

Uno de los elementos que Dios me ha puesto al alcance de la mano es internet. Tengo una página WEB en la que llevo doscientas mil consultas. Maravilloso. ¿Y eso por qué? Porque Dios me lo ha facilitado... Después, recibo tantas invitaciones que, sumando los kilómetros que he hecho, he dado 50 vueltas al mundo. ¿Por qué? Porque me invitan. Mañana voy a Culiacán. No sé ni dónde voy ni lo que voy a hablar. Ya me lo dirán.

¿Aproximadamente cuántos libros ha leído usted, padre?

He leído más de mil 600. Siempre llevo un libro y aprovecho. Cuando espero, en lugar de estar mirando las moscas..., y poquito a poco, he leído más de mil 600. Todos de formación católica. De novela, nada; novela, ni una. Por eso en mi libro Para salvarte tengo cinco mil citas de libros que he leído.

Padre, también nos gustaría saber cómo empezó esta larga carrera de apostolado, de predicación.

Vamos a ver. Mi padre era dueño de una fábrica de aviones en Madrid. A mi padre lo asesinaron los rojos siendo yo adolescente, y yo empecé a estudiar ingeniero aeronáutico para ponerme al frente de la fábrica de mi padre, y estando estudiando para ingeniero, hago ejercicios espirituales, y hay un momento de elección: ¿Qué voy a hacer de mi vida? Y yo pienso: si me pongo al frente de la fábrica daré de comer a unos centenares de familias, lo cual es bueno. Pero si me consagro a Dios salvaré almas, que es más importante. A la semana me fui al noviciado. Entré con 20 años. Me hice jesuita con 20 años, y me ordené con 33. Y desde los 33 años —tengo 86— hasta hoy estoy evangelizando.

¿Alguna adversidad que le haya tocado enfrentar? A veces nos parece que la vida de los hombres exitosos es muy fácil.

Adversidades. Vamos a ver. Adversidades, ninguna, porque cuando tengo un contratiempo, yo lo sublimo. Es decir, yo quiero una cosa y mis superiores me dicen que no; me fastidia. O al revés, me mandan a un sitio donde no quiero ir porque quiero seguir donde estoy. Esos son los contratiempos, pero yo digo: esto viene de Dios, yo obedezco. Yo no elijo. Dios me manda esto. Dios lo quiere. No es lo que yo quería, pero... Hay un padre jesuita que está en los altares. El padre Rubio. Daba un secreto para la santidad: hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace. Es todo. Dios dispone esto. Muy bien. Que puede ser una enfermedad; puede ser... qué sé yo. En una ocasión un técnico me borró el disco duro. Menudo problema, me cortó la cabeza. Pero pues es un contratiempo. Dios lo ha permitido, pues bendito sea. Feliz. Así feliz siempre, pase lo que pase, feliz. ¿Ven? Esa es la norma que yo daría a todo el mundo. Haz siempre lo que Dios quiere y quiere lo que Dios hace.

Padre, ¿usted en dónde reside, y qué hace cuando no está viajando?

Hombre, yo resido en España, en Cádiz, y ahí tengo una oficina. Tengo una editorial. Además del libro Para salvarte, tengo otro de conferencias, tengo otro de la Sábana Santa, tengo una autobiografía que alguno me pidió; después tengo 40 títulos de DVD, tengo un curso de oratoria, tengo los programas de la Madre Angélica, de la EWTN; en fin, tengo una oficina.

Cada día recibo más de 500 correos; mucha basura; después, boletines: primero de astronomía —yo doy conferencias de astronomía—; otro, ciencia y tecnología; otro del Vaticano; otro de los jesuitas. Me paso 10 horas diarias contestando Internet. Y luego las consultas. Y de cuando en cuando viajo cuando me invitan. Si no me invitan me quedo trabajando. Tengo más trabajo que tiempo.

¿Algún trabajo de tipo parroquial?

Yo digo Misa todos los días a las 9 y media y media hora antes me voy a confesar. Pero, terminando la Misa, me voy a mi oficina a bajar el correo, a contestar, contestar, contestar, contestar... hasta la hora de comer. Termino de comer, contestar, contestar, contestar... Todo el día.

Padre, finalmente, nos gustaría un consejo. Nosotros vemos en usted una persona exitosa tanto en lo personal como en el ramo de la predicación. ¿Algún consejo para tener éxito en la vida?

¿Consejo? Yo no tengo éxito. Yo soy normal. Voy donde me llevan y hablo de lo que sé. Bueno, bueno, se me ocurre uno... Nunca hables de lo que no sabes, ni quieras convencer de lo que no estás convencido. Si antes de hablar te preparas y sabes lo que vas a decir, y, segundo, estás convencido de lo que dices, eso llega a la gente. Entonces, primero, entérate bien de lo que quieres decir y después convéncete de que lo que dices merece la pena. Y ahora dilo. Y cuando hayas dicho lo que quieres decir, cállate.

EL OBSERVADOR 620-11

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PANTALLA CHICA
¿Dónde están los comunicólogos de México?
Por Mayela Fernández de Vera


En los últimos años se venía diciendo que en las universidades la carrera de comunicación estaba saturada. Pensaríamos que los comunicólogos seguramente son expertos en comunicación y no sólo eso: que están capacitados para buscar nuevas formas de comunicación y para mejorar la comunicación en una sociedad. Nos preguntamos qué ha pasado con muchos egresados, pues no vemos una generación que haya mejorado los medios de comunicación con características de producción y creatividad auténticamente mexicanas, principalmente en lo que respecta a la televisión. ¿ Qué aportan? ¿O es que los pocos que pueden trabajar en su área sueñan simplemente con quitarle el puesto a López Doriga o Javier Alatorre? ¡Tanto estudiar para eso! Para entrar milagrosamente a trabajar a una televisora y ser transformados al perfil uniforme de tantos... Pareciera que los contratan, los preparan, los visten y peinan y los insertan en los espacios previstos como si fueran muñequitos. No menospreciamos la labor periodística de muchos profesionales auténticos, pero si la mayor parte de la misión consiste en perseguir temas amarillistas y de escándalo, la libertad y la función social que pueden realizar los comunicólogos y los periodistas se ve mermada. En general, no hay muchas manifestaciones de la fe católica de los comunicólogos. ¿O será que los comunicólogos católicos no destacan? ¿O, más bien, los que destacan no son católicos o son católicos light? Según José Luis Mendoza, de la Universidad Católica de San Antonio Murcia, el comunicador católico tiene un futuro impresionante, sobre todo si apoya su vida en Cristo:

El comunicador católico debe tener presentes estas palabras del Santo Padre: «¡No tengáis miedo a ser santos! ¡No os juguéis los católicos vuestra primogenitura por un plato de lentejas!» Por tanto, tenemos por delante una misión muy importante que consiste en transmitir la verdad a través de los medios de comunicación. Servirá de gran ayuda para la reconstrucción del tejido moral de toda la sociedad.

Habría que diferenciar claramente que así como ya existen canales de televisión con programación católica como María Visión, que cumplen cabalmente con una importantísima misión de evangelización, deben existir al mismo tiempo canales católicos con otras características, es decir que abarquen otros ámbitos de cultura, información y entretenimiento, de tal forma que la sociedad reciba los beneficios de producciones católicas que no necesariamente se centren en la divulgación de la liturgia, del magisterio de la Iglesia y del catecismo, sino que se nutran y apoyen en estas raíces para la selección y producción de programas que informen, diviertan y promuevan, cubriendo así todos los aspectos del hombre moderno.

Así como no necesariamente los católicos debemos estar las 24 horas en el templo para ser católicos, de igual forma, una televisión que esté basada en los principios morales de la Iglesia no necesariamente tiene que hablar las 24 horas sobre la iglesia, sino más bien mostrar todos aquellos aspectos de verdad, bondad y belleza intrínsecos a Dios y que los encontramos en el conocimiento de la naturaleza, del ser humano, el arte y la cultura. Recuerden, comunicólogos, que los católicos lo somos siempre, en cualquier área de trabajo y en cualquier lugar. ¡Hay mucho que hacer!

EL OBSERVADOR 620-12

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RESUELVE TUS DUDAS
¿Había sacramentos antes de Cristo?

Pregunta:
El salmo 50 dice que uno será limpio al ser rociado por hisopo. Y según san Mateo acudían personas a Juan el Bautista y confesaban sus pecados. Y de Melquisedec se dice que presentó pan y vino, y el salmo 109 dice que el sacerdocio ha de ser a la manera de Melquisedec. ¿Significa todo esto que ya había sacramentos antes de Cristo?

Berta

Respuesta: Cuando el Rey David dice que quedará limpio, no lo podemos tomar como una afirmación de la eficacia de ser rociado con el hisopo, sino como una expresión literaria que anuncia la santidad que eventualmente alcanzará cuando Jesús descienda a los infiernos a liberar a los justos que esperaban la redención.

Sobre el bautismo de Juan, el mismo Juan en el mismo Evangelio nos dice: «Yo os bautizo en agua para conversión; pero Aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego» (Jn 3, 11), dejando bien establecido que su bautismo no es ni con mucho igual al de Cristo.

De la vida de Melquisedec no se sabe a ciencia cierta casi nada, salvo que fue hecho semejante a Cristo. Tal parece que a propósito el autor no explica de dónde venía, quién lo ordenó sacerdote, cuál fue su fin, de modo que su sacerdocio sea una figura del de Cristo: fuera del tiempo e independiente de la intervención humana. Tampoco sabemos cuál fue el resultado de su sacrificio y su bendición en Abraham. Abraham, finalmente, también tuvo que esperar la redención de Cristo.

Los sacramentos de la iglesia son 7 signos que incluyen objetos, palabras, ceremonias, oraciones, que tienen la capacidad maravillosa de comunicar la Gracia Santificante de Dios por medio de actos humanos. Fueron instituidos por Cristo directamente o por acción del Espíritu Santo, y puestos en manos de la Iglesia. Gracias a ellos la Iglesia tiene el privilegio de poder dispensar la Gracia Santificante. Esto, sin embargo, no quiere decir que la Iglesia tenga la exclusiva de la Gracia. Dios puede dar su Gracia y su Espíritu a quien quiere y cuando quiere. Antes de Cristo, tenemos manifestaciones de la acción de Dios en los hombres, como es el caso de Moisés o los profetas o el Rey David o Melquisedec, y la Iglesia afirma que hombres que no conocieron a Cristo pueden alcanzar la salvación, pero esa salvación es alcanzada gracias a los méritos de Cristo, que abarcan toda la eternidad y no es por sacramentos propiamente dichos, que fueron entregados por Cristo a la Iglesia.

Walter Turnbull

EL OBSERVADOR 620-13

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FIN

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